Cámara de los Comunes (en inglés: House of Commons) es el nombre de las cámaras bajas de los parlamentos bicamerales de Reino Unido y Canadá. La expresión «Comunes» hace referencia al hecho de que los componentes de la Cámara eran originariamente representantes de las ciudades, en oposición a los miembros de la Cámara de los Lores, todos ellos miembros de la nobleza y la jerarquía de la Iglesia de Inglaterra.
El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, hizo entrega al presidente de la Asamblea Nacional (AN), Jorge Rodríguez, de los dos primeros Proyectos de Ley redactados por el Poder Popular. Se trata de la Ley del Parlamento Comunal y la Ley de las Ciudades Comunales, las cuales serán evaluadas y estudiadas por el Poder Legislativo. (…) El Mandatario nacional afirmó que el siglo XXI venezolano se definirá por el fortalecimiento del Estado Comunal, durante el acto de clausura del Congreso Nacional de Comunas 2.0. La comuna «debe ser el futuro y la garantía de la patria. La comuna tiene que saber a pueblo, a verdad, a familia, a comunidad», recalcó. (…) Asimismo, destacó el Jefe de Estado que en la actualidad, «tenemos 3.265 comunas y 48.565 Consejos Comunales». El Congreso Nacional de las Comunas 2.0 se desarrolló entre el pasado 20 de octubre de 2020 y este mes de febrero, a través de videoconferencias, debido a la pandemia del Covid-19.
Esto es película ya vista. El 16 de diciembre de 2015 reportaba la web del mismo periódico:
Durante una nueva emisión del programa rutinario de todos los martes, Con el Mazo Dando, Cabello explicó que el Parlamento Comunal, juramentado el pasado martes, está respaldado por la Constitución venezolana. Cabello fundamentó sus argumentos en el artículo 5 de la Constitución. “Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos”, citó el presidente de la Asamblea Nacional. (…) “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la Ley” añadió el diputado. Explicó que la Ley a la que se refiere dicho texto es la Ley Orgánica de las Comunas. (…) Según la interpretación de Cabello, el párrafo constitucional al que hace referencia, contempla que el máximo ente competente en materia jurídica es el pueblo y el Poder Legislativo tiene que responder primeramente a las directrices de la comunas.
Claro que eso era resollar por la herida. Cabello había sido herido malamente apenas diez días antes, cuando los candidatos de la oposición a la Asamblea Nacional se habían alzado con la mayoría absoluta de curules el 6 de diciembre de aquel año. Él había presidido precisamente el mismo cuerpo sin que durante su titularidad se le ocurriese el cuento de que el Poder Legislativo Nacional, en defectuosa interpretación de nuestra juridicidad, quedaba sometido al tal «parlamento comunal». Entonces se le opuso acá lo siguiente:
No, Sr. Cabello, las comunas no eligieron a la Asamblea Nacional; ésta fue elegida directamente por los ciudadanos, sin ninguna clase de intermediación comunal; es a ellos a los que responde, y la palabra comuna no aparece en ninguna parte de la Constitución». De seguidas se le explicó: «Lo más cercano al término es esta prescripción: Artículo 184. La ley creará mecanismos abiertos y flexibles para que los Estados y los Municipios descentralicen y transfieran a las comunidades y grupos vecinales organizados los servicios que éstos gestionen previa demostración de su capacidad para prestarlos, promoviendo (…) 5. La creación de organizaciones, cooperativas y empresas comunales de servicios, como fuentes generadoras de empleo y de bienestar social, propendiendo a su permanencia mediante el diseño de políticas donde aquellas tengan participación». Por ejemplo, una cooperativa o empresa comunal para limpieza de oficinas o servicio de taxi. Pero las comunas o soviets venezolanos son una tramposa e inconstitucional creación del chavismo para escapar del referendo de 2007, cuando los proyectos de reforma de la Constitución introducidos por el Presidente de la República y la Asamblea Nacional fueron rechazados. El 2 de diciembre de ese año, una mayoría del Poder Constituyente Originario negó, entre otras cosas, esta pretensión de reformar el Artículo 16: «Sobre la conformación del territorio nacional. Aparece como unidad política primaria la ciudad, la cual estará integrada por comunas ‘células sociales del territorio’, las cuales a su vez estarán conformadas por las comunidades, ‘cada una de las cuales constituirá el núcleo territorial básico e indivisible del Estado Socialista Venezolano'», (Wikipedia en Español). Lo que la Constitución establece es lo siguiente: «Artículo 16. Con el fin de organizar políticamente la República, el territorio nacional se divide en el de los Estados, Distrito Capital, las dependencias federales y los territorios federales. El territorio se organiza en Municipios». Y también: «Artículo 136. El Poder Público se distribuye entre el Poder Municipal, el Poder Estadal y el Poder Nacional. El Poder Público Nacional se divide en Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral». Y por último: «Artículo 168. Los Municipios constituyen la unidad política primaria de la organización nacional, gozan de personalidad jurídica y autonomía dentro de los límites de la Constitución y de la ley».
………
Asimismo se había registrado acá el 17 de diciembre de 2015—en Un «parlamento» Helene Cursis (que sí sabe de Cabellos)—que el Pueblo venezolano «no había mostrado entonces un notable entusiasmo por el parto de los montes de la ley de comunas (con el ojo ciego y desentendido de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, que ha debido declarar su inconstitucionalidad)», lo que se justificó en un registro de la época por Venebarómetro (Croes, Gutiérrez & Asociados):
El Pueblo no quiere un estado comunal (clic amplía)
Ahora es igualmente claro que el presidente Maduro se siente triunfador. Luego de una increíble serie de torpezas, la oposición formal a su desgobierno ha perdido el control de la Asamblea Nacional, lo que ha fortalecido a los socialistas que aún lo siguen. Ya se ha notado tal resultado por cancillerías extranjeras, como igualmente el colapso de las equivocadísimas pretensiones centradas en la telenovela de la que Juan Guaidó fuera protagonista. Pero ese innegable cambio político no le da la razón a Maduro; nuestro orden constitucional no contempla un «Estado Comunal.» El actual Presidente de la República convocó el 1º de mayo de 2017, en ejercicio de su clara atribución constitucional, una asamblea constituyente disuelta recientemente, sin que su «labor» de más de tres años incluyera leyes de un parlamento comunal y de ciudades comunales, cambios constitucionales que de todos modos habrían tenido que ser aprobados en referendo, pero el desempeño de la fenecida constituyente no produjo un proyecto de nueva constitución. Supongo que Maduro dirá que lo que es igual no es trampa, y que los opositores que controlaron hasta el 5 de enero de este año la Asamblea Nacional aprobaron el engendro inconstitucional de un tal «estatuto de transición», en evidente e inválido exceso.
Pero el error de mi contendiente no es causa de mi acierto. LEA
A eso de las siete de la noche del domingo 3 de enero de este año 2021, me encontraba tramitando una hallaca ante el mesón de la cocina de la casa cuando sufrí un desvanecimiento que me hizo reclinar la cabeza para posarla ante mi plato. El episodio sería luego diagnosticado como síncope vagal, causado por la ingesta inadvertida del doble de la dosis típica de sildenafil. Lo cierto es que perdí el conocimiento.
Mi esposa, alarmada, reclutó de inmediato la ayuda de nuestro hijo y nuestro yerno, que viven cerca de nosotros, y ellos me subieron a un carro que me llevó a una primera clínica, donde recuperé la conciencia y fui sometido a una batería de exámenes, que incluyó pruebas cardiológicas y tomografía axial computarizada del tórax. Esta última reveló la presencia de un nódulo en el vértice del pulmón izquierdo. El médico jefe requirió un examen ulterior que practicara un cirujano especialista, quien programó para el 26 de enero la resección del mismo, mientras se cumplía trámites requeridos por el seguro de salud que me ampara. Esta operación ocurrió en un centro médico distinto del inicial.
Ayer lunes, el cirujano me examinó y me declaró curado, luego de hacerme conocer el siguiente reporte citológico:
En síntesis, me fue extirpado un nódulo canceroso y suficiente tejido circundante para asegurar la remoción total de tejido maligno. El cáncer ha desaparecido, tanto así que no se programó ni radiaciones ni quimioterapia posteriores. Deberé reportarme dentro de tres meses.
Mi error, al ingerir el doble de la dosis máxima unitaria de sildenafil, condujo a la detección del nódulo pulmonar y su oportuna y total resección. Deo gratias.
El gran repositorio documental que es YouTube preserva un discurso excepcional de un orador que fue siempre excepcional. Así lo presenta:
A un mes del 4 de febrero de 1992, Rafael Caldera enfrenta a partidarios de los militares alzados en un foro en el que participó en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela. Invitado por el rector Luis Fuenmayor y compartiendo el escenario con Andrés Velázquez, Caldera ataca al militarismo, a la tesis del gendarme necesario, al Cesarismo Democrático y hace una defensa de la institucionalidad democrática.
Dice el presidente Caldera que la culpa no la tiene la democracia sino los dirigentes que han abusado de ella para su provecho personal e insiste en que hay salida democrática y tenemos que luchar por ella.
«Traicionaría mi vida si viniera aquí por acto de demagogia a instarlos a ustedes a realizar acciones insurreccionales», dijo en esa ocasión ante una UCV a la que volvía después de muchos años, desde antes de haber ejercido la presidencia por primera vez.
Sobre el impresionante discurso de Rafael Caldera Rodríguez, Senador Vitalicio, en el Congreso de la República el 4 de febrero de 1992, puse en Las élites culposas:
Caldera estaba diciendo, valientemente, la verdad. Más valientemente continuó: “Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia, cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer y de impedir el alza exorbitante en los costos de la subsistencia; cuando no ha sido capaz de poner un coto definitivo al morbo terrible de la corrupción, que a los ojos de todo el mundo está consumiendo todos los días la institucionalidad… El golpe militar es censurable y condenable en toda forma, pero sería ingenuo pensar que se trata solamente de una aventura de unos cuantos ambiciosos que por su cuenta se lanzaron precipitadamente y sin darse cuenta de aquello en que se estaban metiendo”. Tenía razón, como lo hemos comprobado los venezolanos hasta la saciedad. Cuatro días después del primer levantamiento militar de 1992, el diario El Nacional publicó un artículo firmado por Manuel Alfredo Rodríguez, llamado sencillamente “Caldera”. En éste expuso: “El discurso pronunciado por el Maestro Rafael Caldera el 4 de febrero, es un elevado testimonio de patriotismo y un diáfano manifiesto de venezolanidad y humanidad. Pocas veces en la historia de Venezuela un orador pudo decir, con tan pocas palabras, tantas cosas fundamentales y expresar, a través de su angustia, la congoja y las ansias de la patria ensangrentada”. Y para que no cupieran sospechas aclaró: “Nunca había alabado públicamente a Rafael Caldera, aunque siempre he tenido a honra el haber sido su discípulo en nuestra materna Universidad Central. Nunca he sido lisonjero o adulador, y hasta hoy sólo había loado a políticos muertos que no producen ganancias burocráticas ni de ninguna otra naturaleza. Pero me sentiría miserablemente mezquino si ahora no escribiera lo que escribo, y si no le diera gracias al Maestro por haber reforzado mi fe en la inmanencia de Venezuela”. Nada menos que eso después de declarar: “La piedra de toque de los hombres superiores es su capacidad para distinguir lo fundamental de lo accesorio y para sobreponerse a los dictados de lo menudo y contingente. Quien alcanza este estado de ánimo puede meter en su garganta la voz del común, y mirar más allá del horizonte”.
Pero todavía hay hoy contradictorios cobradores de muy escasa inteligencia política:
La misma fauna que cobra odiosamente a Caldera sus palabras, aplaude en Facebook éstas de Nelson Mandela: “La libertad es inútil si la gente no puede llenar de comida sus estómagos, si no puede tener refugio, si el analfabetismo y las enfermedades siguen persiguiéndole”.
………
La compañera de ese hombre plenamente excepcional fue, ella misma, una dama excepcional.
La prole que nos legaron—Mireya Alicia, Rafael Tomás, Juan José, Alicia Elena, Cecilia Antonia, Andrés Antonio—es asimismo excepcional. No podía ser de otra manera.
He dejado constancia de esta inconmovible opinión:
De los Caldera Pietri puedo afirmar lo mismo que dije de los hermanos Sucre-Eduardo—Andrés, el mayor de éstos, firmó con Caldera el acta fundacional de COPEI el 13 de enero de 1946—en el prólogo a Alicia Eduardo: Una parte de la vida (Fundación Empresas Polar), el libro de mi esposa sobre sus abuelos paternos:
La nobleza, la solidaridad, la discreción, la alegría, el sentido de realidad, la noción del deber ineludible, la paciencia, el respeto del prójimo y lo ajeno, el espíritu de cuerpo, la seriedad, (…) la falta de pretensión y una orientación práctica y desenredada hacia la vida, son rasgos comunes a los Sucre Eduardo, y esa múltiple conjunción, reiterada doce veces, sólo puede explicarse en la labor paternal y maternal de Andrés y Alicia.
Los Caldera-Pietri sólo se explican a partir de la labor familiar de Rafael Caldera y Alicia Pietri, y su excelencia es la cosecha de su séxtuple siembra.
Eugene Ormandy, por más de cuatro décadas Director Musical de la Orquesta de Filadelfia
A Richard O’Brien, Oscar Álvarez y Gary Rotenberg, quienes bailaron conmigo en 1958 un travieso montaje de uno de los números* de El Lago de los Cisnes.
_____________________________________
Para el habitante común del siglo XX, la Orquesta de Filadelfia, fundada en 1900, llegó a su conciencia con Fantasía, la revolucionaria película de Walt Disney en 1940. Ya era, desde 1913, Leopold Stokowski su director titular, el energético inglés de ascendencia polaca que dirigió además la Sinfónica de Cincinatti, la Sinfónica de la NBC, la Filarmónica de Nueva York y la Sinfónica de Houston y, por si fuera poco, fundó la Orquesta Juvenil de América, la Sinfónica del Aire, la del Hollywood Bowl, la Orquesta Sinfónica de América y la de la Ciudad de Nueva York. Su rango de titán de la dirección orquestal fue registrado en una redecoración de la sala de conciertos de la Orquesta de Filadelfia en azul y plateado, colores que aludían a los de sus ojos y su blanca y frondosa cabellera.
Pero quien pulió la Orquesta de Filadelfia hasta la perfección, con el logro de una sedosidad incomparable de su sección de cuerdas, fue el húngaro Eugene Ormandy (1899-1985). quien dirigió la agrupación por un total de cuarenta y cuatro años. Todo lo que ejecutó y grabó sonaba perfectamente.
El disco que Rafael Sylva me hizo escuchar
Fue en 1957 cuando mi tutor sinfónico privado, amistoso y gratuito,nuestro insólito Rafael Sylva, me hizo escuchar en su casa—la quinta Santa Helena de la Avda. Las Trinitarias de la urbanización La Campiña de Caracas—la grabación que Ormandy y los músicos de Filadelfia hicieron de una selección del primer ballet de Pyotr Illich Tchaikovsky: El lago de los cisnes, su opus 20. Es una verdadera perfección sonora, en ejecución y grabación; en lo primero, por el gusto que Ormandy imprimió a la difícil interpretación y, en lo segundo, por el cuidado extra que Columbia Records pusiera en el registro límpido y poderoso de su long play ML5201, en toda la gama sonora de la rica orquestación del gran compositor ruso. En cuanto pude, fui a Don Disco de Chacaíto a adquirir mi propia copia**, que sonó en la quinta Alcalareña de Las Delicias de Sabana Grande durante más de un mes seguido.
Es con un enorme placer que pongo acá ese registro cumbre, gracias a la riqueza inagotable de YouTube, que lo ofrece restaurado a su original opulencia:
Pistas del disco ML5201 Lado A Acto I: Scène 2:52 – Valse 5:22 Scène; Danse De Coupes 4:50 – Acto II: Scène 2:53 – Scène 6:39 – Danse Des Petits Cygnes 1:27 – Coda 1:24 – Acto III: – Danse Espagnole 2:17 Lado B Acto III: Danse Hongroise; Czardas 2:44 – Mazurka 3:16 – Acto IV: Danse Des Petits Cygnes 4:31 – Scène Finale 5:41
Supongo que al escuchar este maravilloso archivo compartirá usted mi entusiasmo. LEA
………
* Usamos esta grabación para nuestra parodia, dirigida por las hermanas Franklin Capriles, cultas en ballet. El trozo que «bailamos» comienza a los 16′ 01″ y concluye a los 22′ 39″.
** En 1957, terminaba el primer año de bachillerato en el Colegio La Salle de La Colina y mi mesada era de Bs. 10 semanales. Entonces el precio de un LP en Don Disco era del doble, Bs. 20. Oír música costaba una porción significativa de alimentación complementaria.
El 16 de julio de 2016, en el programa #205 de Dr. Político en RCR—dos días después de un nuevo aniversario de la Toma de la Bastilla—, ocurrió lo que se oye a continuación en menos de tres minutos al abrir su cuarto y último segmento:
He aquí una magnífica descripción de la pieza, en un fragmento de video del que no he podido identificar quién es la refrescante protagonista ni el (la) productor (a). Sólo puedo declarar que no he tenido, por supuesto, la más mínima participación en su factura, y que agradecería se me haga llegar los datos requeridos para reconocer a los (las) responsables de esta joya.
LEA
………
Bo Derek, la Chica 10 (¿11?)
* After dinner, in her room, Jenny [Bo Derek] smokes marijuana and then seduces George [Dudley Moore] to the sounds of Maurice Ravel’s Boléro. (10 – Wikipedia).
intercambios