¿Dos ligaditos?

Vuelve a cambiar la pole position de la oposición venezolana

 

Apelo de nuevo al servicio de noticias de Costa del Sol FM, que trae una nota de Fran Tovar así titulada: “Ramón Guillermo Aveledo vuelve a dirigir la MUD y Chuo Torrealba se fue de RCR”. En el cuerpo de la nota, a la que prescindo corregir, explica Tovar:

La primera noticia es extraoficial

Se rumora que Ramón Guillermo Aveledo coordinará la MUD nuevamente y la confirmación de la noticia sería la presentación de los candidatos a las elecciones regionales y municipales de la Plataforma Unitaria en una rueda de prensa este lunes 30 de agosto presidida por Aveledo.

La segunda noticia oficializada

Jesús “Chuo” Torrealba un dirigente activista social, comunicador popular y fundador Radar De Los Barrios y coordinador de la MUD que llevó a la oposición a obtener la mayoría en las elecciones en el 2015. Cambio su programa de radio La Fuerza Es La Unión que era inicialmente trasmitido por RCR 750 a las 5:30 AM y luego paso a las 6:00 PM, ha quedado fuera de esa emisora y ahora será trasmitido por la emisora Radio Rumbos.

Se desconocen las razones por la que el programa salió de RCR.

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Fue justamente en mi extinto programa en Radio Caracas Radio, Dr. Político, donde me referí a ambos personajes, como también en este blog y otros medios. Por ejemplo, asenté el 31 de julio de 2014 en Ave Ledo, morituri te salutant:

En más de una ocasión, en este blog se ha elogiado la labor de Aveledo, realizada con constancia, inteligencia y discreción. La más reciente (8 de mayo) incluyó un agradecimiento a su “clara dignidad” ante declaraciones impertinentes de Roberta Jacobson, Sub Secretaria de Estado para América Latina de los EEUU. (Dos maravillas, y el programa #94 de Dr. Político en RCR, del 10 de mayo, se refirieron al asunto). Antes hice público reconocimiento a su tino y equilibrio en el manejo del saco de gatos que es la MUD, en entrevista con William Echeverría para Globovisión en 2010. Hoy quiero decir que Aveledo es un político más redondo y competente que cualquiera de los que participaron en las elecciones primarias de la MUD del 12 de febrero de 2012, de las que salió la candidatura presidencial de Henrique Capriles Radonski.

La renuncia de Aveledo a su cargo de coordinación le ha debido reportar alivio. Como él mismo ha insinuado, no sólo le ha atacado el oficialismo; gente de la oposición le ha criticado, siendo lo más notable lo que María Corina Machado dijera a Germán Carrera Damas en la conversación que se les grabó el año pasado. (Ver María Corina me quiere gobernar). La “diputada desaforada”—así la llaman medios extranjeros—se quejó de que Aveledo no le permitiera dirigir las relaciones internacionales de la federación opositora. En su carta de renuncia, Aveledo asentó al comienzo:

En los últimos meses, una campaña artera y sañuda se ha desarrollado contra la Unidad y su instrumento, la Mesa de la Unidad Democrática, y se ha escogido a fin de golpearla, disparar contra la credibilidad de su vocero y servidor. Empezó en los laboratorios del poder arrogante, pero no se quedó allí, la insensatez lo acogió con lascivia. En la fuente o en la desembocadura, playas unitarias han sido mojadas por esas aguas contaminadas.

Ahora se ha liberado de la pesada carga que soportó con paciencia y acierto general y queda libre, como el “último en la fila” de los militantes de “la Unidad”, para emerger oportunamente como su candidato presidencial. Esta candidatura pudiera darse en 2018, al término del actual período constitucional o incluso antes, si se produjere la falta absoluta del presidente Maduro por revocación de su mandato o por renuncia. En tal caso, sería esperable en él un desempeño mejor que los que ofrecieron Rosales y Capriles; a ambos, y al extraviado proponente del “progresismo” (Henri Falcón), les supera en inteligencia y preparación.

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Cuando Aveledo fue sustituido por Jesús Torrealba al frente de la MUD, también expresé augurios positivos (¿Jesús Gorbachov?, 1º de octubre de 2014):

La aceptación de la tarea de coordinar la MUD por parte de Torrealba se conoció el pasado 24 de septiembre, dos días después de que la organización decidiera encargársela. En total ignorancia de que esta secuencia se daría, tuve el atrevimiento de sugerir en la edición #110 de Dr. Político en RCR (13 de septiembre) que convendría a la MUD traer un nuevo Secretario Ejecutivo que viniera con un programa de cambio, y que la modificación esencial sería un cambio de misión: en lugar de ser una mesa para unir a la oposición, que se propusiera serla para unir al país.

Hace unos días, en un sorprendente ejercicio de lucidez, por lo demás habitual en él, el Dr. Ramón J. Velásquez dibujó con hábil pincel grueso el trayecto histórico que nos ha traído a este insólito momento. Con toda la intención trazó la rúbrica de cierre: “El resultado de todo esto es que el país está dividido”. ¿Unir a “la oposición”, cuando la mitad de la nación no le está afiliada, sería la estrategia adecuada? Tal vez, pero la tarea política profunda es la de unir a ese país dividido. (Principal virtud).

En el fondo, es la “falla de origen” de la Mesa de la Unidad Democrática concebirse como una estructura de oposición, alienada en función de la existencia del enemigo. En marzo de 2011 dijo Henry Ramos Allup: “La política suele hacer extraños compañeros de cama. Hoy compartimos propósitos, no ideales ni visiones”, y el propósito era salir de Chávez. Desde 1998, el protocolo de actuación opositora fue acusar a Chávez y ahora lo es acusar a Maduro, varias veces al día. Pero lo que había que hacer era no tanto acusarlos sino refutar su discurso, y proponer una lectura clínica desde un plano discursivo superior; en otras palabras, más que oponerse a Chávez y su heredero, superponérseles.

Ahora podría cambiar Torrealba las cosas, y para lograrlo debiera procurar la metamorfosis—DRAE: Transformación de algo en otra cosade la Mesa de la Unidad Democrática. Y es ahora, ya mismo, cuando debe intentarlo; a corto plazo, la MUD no podría pagar el costo político de prescindir de Torrealba; sería la garantía de su dispersión. Es ahora cuando puede exigir e imponer.

El trabajo metamórfico es éste: convertir la Mesa de la Unidad Democrática en el Movimiento de la Unidad Democrática. No sólo se trata de preservar las siglas; el asunto es dejar atrás el esquema de organización de organizaciones, de “movimiento de movimientos”, para establecer un movimiento de ciudadanos. Si el objetivo no fuera el de unir a la oposición sino el de unir al país, toda la cosa cobraría un sentido profundo y podría augurársele éxito.

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¿Tenía razón entonces? ¿Sigo teniéndola? Lo que antecede no es un aval de Torrealba; sobre cosas sustanciales hemos diferido, como explicara a Monseñor Ovidio Pérez Morales (en Pandemónium, 21 de julio de 2016):

Si la causa de los males es el modelo, Monseñor, lo que hay que llevar a referendo es eso mismo, lo que hay que preguntar al Soberano es si está de acuerdo con la implantación en Venezuela de un régimen político-económico socialista, lo que no impide que se busque el muy necesario referendo revocatorio. Y eso fue propuesto no el año pasado, sino por primera vez el 23 de julio de 2009; pasado mañana se cumplirán siete años. (Parada de trote). Desde entonces, he argumentado abundantemente a favor de esta posibilidad, en este blog y por Radio Caracas Radio (Dr. Político #17, 3 de noviembre de 2012); desde entonces, ya se ha hecho innecesaria la iniciativa popular de 10% de los electores, puesto que a partir del 5 de enero de este año una mayoría simple de la Asamblea Nacional (84 votos) puede convocar inobjetablemente ese preciso referendo consultivo. (Artículo 71 de la Constitución Nacional: “Las materias de especial trascendencia nacional podrán ser sometidas a referendo consultivo (…) por acuerdo de la Asamblea Nacional, aprobado por el voto de la mayoría de sus integrantes…”) Una cosa así no necesita ni siquiera captahuellas; bastaría el acta de la sesión de los diputados.

No ha habido forma, Monseñor—y le consta a Ud. que esa avenida fue propuesta en su presencia a varios miembros de la Conferencia Episcopal Venezolana (hace unos dos años)—, de que los factores principales de la Asamblea Nacional y la Mesa de la Unidad Democrática acojan tan límpido mecanismo; para ser específico: he discutido el asunto con Jesús Torrealba—quien opuso estos argumentos: “Para cruzar ese puente hay que llegar al río”; “Hay que tener foco”—, he remitido explícita correspondencia electrónica a Henry Ramos Allup, quien ni siquiera ha acusado recibo, e hice llegar el 3 de marzo de 2015, por conducto de familiar suyo cercanísimo, una carta a Julio Borges en la que le ponía: “Tal vez conozcas que llevo algún tiempo promoviendo este tratamiento referendario pero, si acogieras estos planteamientos, yo no tendría inconveniente en permanecer tras el telón; es decir, no exigiría protagonismo alguno”. (No he recibido contestación). Hace pocos días, expuse la iniciativa a un miembro importante del Comité de Estrategia de la MUD, para recibir de vuelta su silencio.

En cambio, el 4 de abril de 2020 puse en el primer párrafo de Otro camino:

La declaración registrada en el epígrafe* fue aportada por Ramón Guillermo Aveledo, a raíz del entrometido y extraviado esquema propugnado por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica para el tratamiento de la crisis política en Venezuela. (Ver en este blog Primer trimestre ido, 1º de abril de 2020). En él se recoge una proposición de los opositores venezolanos del año pasado, al diálogo propiciado por el gobierno de Noruega, acerca de un tal “Consejo de Estado”—una Junta de Gobierno, pues—que sustituiría al Presidente de la República. Es precisamente esa insistencia estadounidense lo que suscita el comentario de Aveledo, y es mi sintonía con su prescripción de que los venezolanos debemos buscar otro camino lo que me inclina a entender sus palabras como una evidentísima invitación a proponer. Acá, pues, expondré lo que creo un camino racional y eficaz que no depende de la violación de nuestra Constitución (como sí la propugna el Departamento de Estado de los EEUU). Pienso, muy especialmente, en la condición final destacada por Aveledo: proposiciones “que sean aceptadas por el otro lado”, específicamente, aceptables para el presidente Maduro, y entonces cualquier iniciativa debiera ser respetuosa con él. Más aún, el otro camino cuya trayectoria paso a esbozar acá tiene que ser iniciado y construido por Nicolás Maduro; no podría existir sin su anuencia.

LEA

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* El epígrafe aludido: “El camino de un gobierno de emergencia nacional o de un Consejo de Estado es un camino, pero puede haber otro, y nos corresponde buscarlo a los venezolanos. Lo que hay que hacer es proponer cosas para solucionar la crisis y que sean aceptadas por el otro lado”. Ramón Guillermo Aveledo – Entrevista en Unión Radio, 1º de abril de 2020.

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Guaidó: ¿hasta cuándo?

Joe y Juan ¿émulos de Geppetto y Pinocho?

 

Primero que nada, la reproducción de una nota servida por el correo diario de la Emisora Costa del Sol, enviada hace tres días a quienes lo recibimos:

Juan Guaidó retó a Nicolás Maduro a adelantar unas presidenciales

El líder opositor y presidente de la AN electa en 2015 considera que una elección presidencial debe realizarse “ya, en diciembre… evidentemente lo más rápido posible”, sobre la base de que “es lo que resuelve el conflicto”

Juan Guaidó no tiene dudas de que la oposición que lidera arrasaría en una eventual elección frente a Nicolás Maduro, y hacia allá dirige sus esfuerzos en el proceso de negociación en México: medirse con él cuanto antes.

Guaidó, de 38 años, es reconocido como presidente encargado de Venezuela por medio centenar de países, incluido Estados Unidos, que desconoce la reelección de Maduro en 2018 por considerarla fraudulenta.

“Lo he dicho desde el primer día (…). Si Maduro tiene miedo a medirse conmigo, o si cualquier otro… no tengo ningún problema”, desafía. “Lo reto, además, que él abandone (el poder) y abandono yo (el llamado gobierno interino), y que se mida”, dice Guaidó en una entrevista con la AFP en su apartamento en Caracas.

“El origen del conflicto es la no elección del 2018, el conflicto es una usurpación en el Ejecutivo… un cronograma de elecciones que transforme una elección en una real solución al conflicto es parte del proceso”, reflexiona.

Su mayor esfuerzo se centra en que la elección presidencial, prevista para 2024, se adelante como parte de la mesa de diálogo que arrancó hace dos semanas en México, con mediación de Noruega.

En ella usa como pieza de canje el levantamiento progresivo de la metralla de sanciones internacionales que presionaron a la administración de Maduro a sentarse a negociar.

¿Sería usted el candidato? “Vamos a tener un candidato unitario, un proceso de unidad”, responde el presidente de la Asamblea Nacional (AN) electa en 2015.

“Solución a la no elección de 2018”

El adelanto de los comicios presidenciales por ahora está descartado por el oficialismo. La oposición tiene la posibilidad de pedir un referendo revocatorio el año que viene, cuando se cumple la mitad del mandato del presidente.

“Podemos llamarlo elección presidencial, referendo revocatorio, sería una solución que atiende la no elección del 2018, la que nos deben a todos los venezolanos”, sostiene.

Confía en que en “una elección con confianza y un mínimo de credibilidad (…) ganaría la alternativa democrática 80-20, 70-30”.

“No tengo duda”, insiste, desestimando encuestas que ilustran una popularidad venida a pique.

Atrás quedaron los días en que congregaba a decenas de miles de personas en mitines en todo el país. La pandemia terminó de cercenar su ya desgastado poder de convocatoria.

En su casa, que le sirve de despacho, lo acompañan dos asistentes y un par de escoltas.

“No hay condiciones” para el 21N

¿Cuándo cree que deba celebrarse esa eventual elección presidencial? “Ya, en diciembre… evidentemente lo más rápido posible”, responde Guaidó. “Para los venezolanos, la elección presidencial es lo que resuelve el conflicto”.

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La venerable Agence France-Presse, que es la agencia de noticias más antigua del mundo (fundada en 1835), recibió esa sarta de mentiras de Guaidó, seguramente intranquilo porque su sueño de presidir la República está de un todo deshecho. Seguramente, el aprecio nacional de la gestión de Nicolás Maduro es bajísimo, como midió Datanálisis en febrero:

 

Pero el mismo estudio arrojó esta apreciación acerca del Sr. Guaidó:

 

Guaidó tenía en febrero de este año sólo 3,4 puntos de ventaja en apreciación positiva sobre el presidente Maduro, y la imagen de ambos continúa deteriorándose. Tal medición no predice en absoluto que en elecciones presidenciales adelantadas “la alternativa democrática” obtendría 70 u 80 por ciento de los votos contra 30 o 20 de la candidatura oficialista.

Pero es que no puede acordarse en México la celebración de elecciones presidenciales anticipadas:

…de las múltiples aristas del problema político venezolano, es la más aguda el ejercicio de la Presidencia de la República en manos del Sr. Nicolás Maduro (no en las de Juan Guaidó). Pero no puede celebrarse nuevas elecciones presidenciales mientras Maduro ejerza su cargo, pues el presente período constitucional expira el 10 de enero de 2025; tendría Maduro que renunciar a él para abrir la puerta o el único poder capaz de hacerlo, el Pueblo en su carácter de Poder Constituyente Originario y Supraconstitucional (no limitado por la Constitución), tendría que ordenar nuevas elecciones mediante referendo convocado al efecto. De no darse alguna de esas dos circunstancias, un acuerdo de fuerzas políticas en Barbados sólo sería convenir en la violación a cuatro manos de la Constitución. (De Oslo a Bridgetown, 9 de julio de 2019).

Sólo resta remachar que Nicolás Maduro es el Presidente de la República legítimo. Juan Guaidó es solamente un aspirante a usurpador.

Se ha dicho que la elección de Maduro es ilegítima, por diversas razones. La primera es que fue electo para su segundo período el 20 de mayo de 2018, en presunta contravención de lo constitucional y legalmente previsto; ciertamente, la fecha contravino la costumbre electoral venezolana, pero ni la Constitución ni la Ley Orgánica de Procesos Electorales prescriben una fecha específica a la elección de Presidente. Luego, la convocatoria misma, hecha por el Consejo Nacional Electoral, fue precedida por una decisión al respecto de la Asamblea Nacional Constituyente en funciones, pero nuestro CNE no podía objetarla, puesto que la Constitución establece en su Artículo 349: “Los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente”. (Cualquier decisión subconstitucional de este órgano debe ser acatada). Claro que la constituyente misma es objetada, sobre la errada tesis de que la elección de ella no puede ser decidida sino mediante un referendo popular, cuando el Artículo 348 se inicia diciendo: “La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrá hacerla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros…” Finalmente, se sostiene que no todas las organizaciones partidistas pudieron participar en la elección de mayo del año pasado por encontrarse inhabilitadas ventajistamente; nuestra legislación electoral obliga a cualquier partido que no haya participado en la elección inmediatamente anterior a un proceso de rehabilitación, y fueron esos mismos partidos los que decidieron no acogerse a ese procedimiento. (Je m’accuse, 23 de septiembre de 2019).

No existe el respeto del Sr. Guaidó por la ciudadanía venezolana, a la que miente en grado de continuidad. Tal vez por eso tampoco existe mucho aprecio de los venezolanos por Guaidó, a juzgar por reciente medición de Meganálisis:

 

Dando y dando. LEA

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Lectura complementaria: Otro camino, 4 de abril de 2020).

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Sobran las palabras

Medición del pasado mes de julio

 

Sólo queda hacer una simple suma: el mes pasado, encontró Datincorp que 83,1% de sus encuestados confiaba muy poco o nada “en el liderazgo político venezolano para solucionar la crisis del país”. LEA

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Una para cada día de la semana

 

Entré al mundo de la música sinfónica de la mano—¿de la oreja?—de una obertura: la Obertura Fantasía Romeo y Julieta de P. I. Tchaikovsky. Entonces había cumplido doce años (el suscrito, no la pieza), y no conocía el significado de ese término musical. Literalmente, la palabra significa que alguna pieza que así sea nombrada sirve para abrir o preceder algo como una ópera, por ejemplo.

Es así como nos informa The Concise Oxford Dictionary of Music:

Obertura ha llegado a significar (a) Una pieza de música instrumental prevista como introducción a una ópera, un oratorio, etc. (b) una pieza de música instrumental (generalmente para teclados o una orquesta) modelada sobre el primer tipo pero con la intención de ser interpretada aisladamente.

Esto último es el caso de Romeo y Julieta aunque, en el Período Barroco, obras como las Suites Orquestales de J. S. Bach fueron tituladas Ouvertüren en alemán. (Incluían la obertura propiamente dicha y además tres o cuatro piezas adicionales que completaban cada suite).

Bueno, acá van, sin más preámbulo, siete oberturas, de las que algunas son piezas autónomas— indistinguibles de las que son llamadas poemas sinfónicos—y otras introducen óperas de las que toman su nombre.

La Obertura Egmont, de Ludwig van Beethoven no introduce una ópera, puesto que la única que él compusiera lleva por nombre Fidelio, para la que produjo cuatro: Leonora I, II, III y IV. Alfred Scholz se encarga de dirigir a la Orquesta Sinfónica de Londres:

Egmont

 

A continuación, escuchemos una obertura algo anterior en su función preoperística, la de Las bodas de Fígaro, de Wolfgang Amadeus Mozart, quien sí compuso más de una ópera. El vigoroso Riccardo Muti está al mando de la Orquesta Filarmónica de Viena:

Las bodas de Fígaro

 

Y es ahora la misma orquesta, esta vez bajo la batuta de Gustavo Dudamel, la encargada de interpretar la obertura de La gazza ladra, ópera de Gioacchino Rossini, a quien le fuera económicamente muy bien como compositor. (Se dice que componía en su cama, y que era tan holgazán que en una ocasión una hoja de la partitura en la que trabajaba cayó al suelo y prefirió escribirla de nuevo antes que agacharse a recogerla). En los inicios de la televisión en Venezuela, los escuchas de radio conocimos tal introducción, pues la agencia ARS de publicidad la seleccionó para presentar el programa de concursos El Torneo del Saber).

La gazza ladra

 

Johannes Brahms compuso la noble pieza que lleva por nombre Obertura Trágica, típica de su hermoso e inconfundible lenguaje musical. Georg Solti dirige a la Orquesta Sinfónica de Chicago, agrupación de la que fuese su Director Titular:

Trágica

 

Franz von Suppé hizo oberturas para varias de las operetas que compuso. Acá ejecuta la de La caballería ligera la Orquesta Boston Pops, dirigida por—¿quién más?—Arthur Fiedler:

Caballería Ligera

 

Es pieza frecuentemente escogida para iniciar un concierto sinfónico la brillante Obertura de Ruslán y Ludmila, compuesta para una ópera del ruso Mikhail Glinka, a quien Balakirev, Borodin, Cui, Mussorgsky y Rimsky Korsakov tuvieron como su padre musical. De nuevo es Solti el director, sólo que con la orquesta londinense escuchada en la pieza de Beethoven, la Sinfónica de Londres:

Ruslan y Ludmila

 

También era ruso, por supuesto, el primer músico mencionado en esta entrada, Pyotr Illich Tchaikosky. Es de él una de las oberturas más famosas y escuchadas, la Obertura 1812, que contrapone melodías rusas a La marsellesaLarga vida al zar, por ejemplo—para aludir a la derrota de Napoleón Bonaparte en su invasión de la Rusia zarista. (Nosotros comenzábamos nuestra propia Guerra de Independencia). Igor Markevitch conduce a la Orquesta Real del Concertgebouw de Ámsterdam y Jean Fournet el Coro de la Radio de Holanda:

  1812

 

Siete oberturas debieran ser suficientes para animarnos a abrir lo que debe ser abierto en Venezuela: la decisiva y civilizada participación del Pueblo en la solución de sus acuciantes problemas. LEA

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Ñapa que no puedo resistir; de nuevo, por Rossini. Es una definición de intelectual: “Aquella persona que puede oír la Obertura de Guillermo Tell sin pensar en El Llanero Solitario”. Es esta obra, prácticamente conocida por todos, la que ejecuta acá la Orquesta Filarmónica de Munich bajo la mágica batuta del gran amigo de Venezuela, Sergiu Celibidache:

Guillermo Tell

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Dialogante indeseable

Carlos Vecchio (REUTERS/Al Drago)

 

Un amigo inteligente, bien intencionado y proactivo, me escribe: “es una DICTADURA”. Un importante venezolano acaba de declarar a un medio nacional: “Aquí está planteada una dictadura. Una dictadura pura y dura…” Se ha conseguido por fin la etiqueta definitiva, cuyo uso satisfará toda necesidad. Del otro lado de esta polarización que hace mucho más daño que bien, se ha empleado otras; la más reciente es una reciclada: “derecha fascista”. El país puede respirar tranquilo, pues su problema político se habría esfumado con tales “descubrimientos”; su clase política opone una etiqueta a otra, cada actor enfrentado coloca una estrella amarilla de seis puntas en el abrigo del otro, como hacía Hitler en la Alemania que sojuzgó tan trágicamente. Problema resuelto.

Etiqueta negra – 11 de abril de 2016

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El sitio web de noticias infobae, fundado en Argentina en 2002, titula así una de sus noticias de hoy: “A horas de iniciar el diálogo con la oposición, el régimen de Nicolás Maduro amenaza con bajarse por la presencia de Carlos Vecchio en la mesa de negociación”. Más adelante abunda:

Carlos Vecchio, embajador del gobierno interino de Juan Guaidó en Estados Unidos, llegó a México para participar en la mesa de negociaciones con el régimen de Nicolás Maduro.

Esto provocó que los representantes de la dictadura amenazaran con abandonar el encuentro, según consignaron fuentes cercanas al diplomático venezolano y también el periodista de Bloomberg Álex Vásquez.

“Tensión en México por la presencia de Carlos Vecchio en la delegación de la oposición para nueva ronda de negociaciones. Representantes de Maduro están negados a sentarse hoy con él, pero la oposición insiste en mantenerlo en la mesa”, manifestó el comunicador a través de su cuenta de Twitter.

De ser cierta la especie, creo muy explicable la presunta postura del gobierno venezolano. Carlos Vecchio estuvo, junto con J. J. Rendón y Juan Guaidó, entre quienes negociaron con Jordan Goudreau la invasión para deponer y apresar a Nicolás Maduro el año pasado. (Ver acá Gestión de cobro, 18 de mayo de 2020). Antes, el amorochamiento de Vecchio y Guaidó condujo a que éste nombrara al primero como su “embajador” ante el gobierno de Donald Trump.*

Como otros portales de noticias, infobae se complace en llamar dictadura al gobierno presidido legítimamente—aunque no nos guste—por Nicolás Maduro. La Real Academia de la Lengua Española objetaría tal uso de serle consultado; ella define:

dictadura Del lat. dictatūra. f. Régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales.

Es aparente la represión en Venezuela, pero la definición requiere también la presencia de una concentración de “todo el poder en una persona o un grupo u organización” y la oposición local no sólo ha ganado una minoría de gobernaciones y alcaldías sino, muy notablemente, la mayoría absoluta de diputados de la Asamblea Nacional en diciembre de 2015, que sólo le sirvió para las muy extraviadas iniciativas de Henry Ramos Allup y Julio Borges y la abierta línea golpista de Juan Guaidó, patrocinada por los Estados Unidos y fundada en patrañas seudolegales. (Ver Más usurpador será usted, 23 de enero de 2019).

Nada más comprensible que la negativa del Gobierno de Venezuela a dialogar con quien estuviera entre los contratantes de Goudreau. Lo sería si la oposición profesional quisiera ser representada en México por quienes contrataron los drones, mortales pero ineficaces, del 4 de agosto de 2018. LEA

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* También es el colmo la insistencia del Presidente de la Asamblea Nacional en sus llamados a estructuras militares extranjeras para su intervención en Venezuela; más que colmo, es una vergüenza. Helo aquí, aplaudido por poquísima gente, anunciando que instruyó a Carlos Vecchio, “nuestro embajador”—plural mayestático—, para que sostuviera reuniones de “coordinación” con el Comando Sur de los Estados Unidos. (Tiempo de colmos, 14 de mayo de 2019).

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