CS #333 – Opinión minoritaria

Cartas

En las primeras páginas de su libro Técnica del golpe de Estado, Curzio Malaparte describe la innovación de tecnología política que constituyó el golpe bolchevique de octubre de 1917. En efecto, los golpes tradicionales consistían en asaltar por la fuerza el palacio de gobierno, para destronar directamente a la cabeza del Poder Ejecutivo. Los bolcheviques, en cambio, dejaron que Kerensky permaneciera en el edificio sede del gobierno y mientras tanto se dedicaron a cortar las vías telefónicas y telegráficas y a impedir otros servicios esenciales a la comunicación. Es así como el gobierno de Kerensky quedó completamente aislado, sin los canales de comunicación requeridos para que el gobierno pudiera funcionar. Es como si el cerebro de un organismo viviente quedara separado de los órganos sensoriales y de locomoción. Kerensky cayó, prácticamente, por sí mismo. (Con una ayudita de Trotsky, que ante la caótica situación presoviética—grandes masas en hambruna recorrían como zombies las calles de las principales ciudades rusas—confió a Lenin que deponer a Kerensky sería facilísimo: “tan fácil como darle una patada a un paralítico”).

Un concepto similar a éste es el que da substancia política a una estrategia centrada, tercamente, sobre la Asamblea Nacional. Es posible dejar el control del Ejecutivo, por ahora, a otras manos y concentrarse en el control del Legislativo, ejerciendo de este modo, al estilo de ciertas aperturas ajedrecísticas relativamente modernas, un “control del centro a distancia”.

La principal propiedad terapéutica de una estrategia política de lo que no es chavismo en Venezuela, enfocada sobre las próximas elecciones de Asamblea Nacional, reside precisamente en que su foco es el Poder Legislativo, cuando lo tradicional es enfocar el asunto sobre el control del Poder Ejecutivo. Éste continuará teniendo un gran poder, no hay duda, pero tendría que comportarse de un modo diferente frente a un Poder Legislativo que ya no fuera una composición de intereses articulados en torno a los objetivos presidenciales. Si se quiere resumir en forma efectista, puede decirse que el golpe de Estado necesario es un golpe electoral dirigido al Poder Legislativo.

………

La importancia de la Asamblea Nacional es verdaderamente crucial. Lo estamos viendo justamente por estos días, y la propia Asamblea, complaciente con el Ejecutivo, se ha apresurado a considerar una Ley Orgánica de Procesos Electorales, destinada a reforzar todavía más de lo que está la ventaja de las candidaturas oficialistas.

Los asambleístas, los estrategas del chavismo en general, han tomado debida nota del progreso electoral reciente de los opositores al gobierno. (Vladimir León, por ejemplo, ha producido cálculos de la composición teórica de una asamblea producida por votaciones que guardaran la proporción observada el 2 de diciembre de 2007, y en consideración de las peculiaridades locales y las reglas actuales consigue que ese cuerpo se compondría de 84 diputados oficialistas y 80 diputados de oposición).

De allí el afán de las huestes comandadas por Cilia Flores por ampliar el ventajismo oficial. En lo que creen que les conviene, es asunto principal la minimización del principio de representación proporcional.

Es éste un principio consagrado en la Constitución para la elección de los cuerpos legislativos de la Nación. Por caso, su Artículo 186 define de este modo: “La Asamblea Nacional estará integrada por diputados y diputadas elegidos o elegidas en cada entidad federal por votación universal, directa, personalizada y secreta con representación proporcional…”, y el Artículo 162 indica: “El Poder Legislativo se ejercerá en cada Estado por un Consejo Legislativo conformado por un número no mayor de quince ni menor de siete integrantes, quienes proporcionalmente representarán a la población del Estado y a los Municipios”.

Esta normativa de rango constitucional ya estuvo anticipada por la Constitución de 1961. Su Artículo 113 establecía: “La legislación electoral asegurará la libertad y el secreto del voto, y consagrará el derecho de representación proporcional de las minorías”.

El movimiento de la Asamblea Nacional de estos días, orientado a debilitar la proporcionalidad en favor de la “personalización del voto”, esto es, a favor de un criterio predominantemente nominal en la adjudicación de las curules, ha preocupado a algunos analistas. Por ejemplo, el editorial de ayer del diario Tal Cual pone: “El sistema nominal es mucho menos democrático que el de la representación proporcional, porque privilegia a la minoría más grande y desfavorece, casi hasta su desaparición del mapa electoral, a las minorías más pequeñas. El truco está dirigido, pues, a favorecer al PSUV, en detrimento de las agrupaciones más pequeñas”.

De modo atípico, quien suscribe se permitirá disentir esta vez del análisis de Teodoro Petkoff.

………

¿Cuáles minorías son las que deben ser representadas? Por ejemplo, ¿deben ser representadas en el Congreso, proporcionalmente, las minorías que piensen que el aborto debe ser declarado un derecho de las mujeres? ¿Cómo asegurar que estén representados proporcionalmente en el Consejo Legislativo del estado Guárico los que crean que el cigarrillo debe ser abolido en los sitios públicos o, peor aún, los que piensen que el principio de representación proporcional de las minorías es un principio imposible de aplicar, dado que las minorías no son estables y un día hay unas minorías y al día siguiente otras?

Por otro lado, hay que entender lo que suponemos quiso establecer el constituyente de 1961 al referirse a representación proporcional de las minorías y el de 1999 al hablar de mera proporcionalidad. Lo que se desea con este principio es evitar una homogeneización que se base en el predominio de una mayoría, mediante la anulación de puntos de vista diferentes. Pero en ninguna parte se establece en la Constitución que las palabras “minoría” y “partido” son sinónimos.

Y es que el discurrir de Tal Cual identifica, precisamente, minorías con partidos concretos. El partido Podemos, en la práctica, es la minoría que sigue al liderazgo de Ismael García. No hay, en la mayor parte de quienes han sufragado por candidatos de esa tolda, una imagen precisa de lo que Podemos representa programáticamente. Primero Justicia es, por encima de cualquier definición ideológica, el grupo de quienes aprecian la conducción de Julio Andrés Borges y en él confían. Del mismo modo, la inmensa mayoría de los partidarios del gobierno sufragan por el PSUV porque se trata del partido del Presidente de la República. Este partido, por lo demás, es en verdad la mayor de las minorías, como lo caracteriza Petkoff atinadamente. (Hay minorías mucho menores: hace un par de semanas se suscitó una amarga discusión en COPEI; quien la planteó se indignaba de que ahora, desconsiderando la gloriosa historia del partido, este Partido “Popular” apareciera en los estudios de opinión en la categoría “otros”; su exigua representación electoral ya no merece una categoría aparte).

Pero la idea misma del Poder Legislativo como ente de representación, sin embargo, es que sus componentes deben representar a los ciudadanos, a los electores. La teoría de la democracia representativa se basa en esa noción. No es el caso de la representación de los partidos, menos aún en una nación que, como la nuestra, está integrada por pobladores que en su gran mayoría no están afiliados a ningún partido.

………

Es difícil ubicar un sistema político en el que las minorías tengan un mayor peso real, y mayor representación, que en el sistema político de los Estados Unidos, cuya estructura es precisamente la de representación uninominal o nominal. Es éste un sistema más abierto, y en él tienen participación y representación efectiva todas las minorías. Cada minoría es muy activa—ecologistas, negros, pacifistas, feministas, partidarios del porte privado de armas, homosexuales, etcétera—y obtiene una considerable influencia en la determinación de las políticas mediante el expediente directo de asociarse libremente en torno a un punto de opinión determinado: derechos de la mujer, derechos de los negros, derechos de los hispanos, etcétera. Así influyen fuertemente sobre sus legisladores, pues cada uno de éstos tiene un electorado (constituency) del que depende su permanencia en el cargo representativo, razón por la que presta mucha atención a los movimientos de opinión, aunque éstos sean minoritarios.

En cambio acá, donde se dice que debe prevalecer el sistema de representación proporcional de las minorías, esto ha sido diseñado, y no de ahora, de modo que las minorías que son protegidas son las minorías partidistas. El sistema sirve para que un partido derrotado en una determinada circunscripción electoral no se quede sin asientos en las cámaras representativas. Pero la minoría de opinión que representan los partidos es totalmente difusa y sin definición—¿qué es Un Nuevo Tiempo después de la despedida de Manuel Rosales?—, muy distante de una homogeneidad de pensamiento o postura política, de una verdadera y precisa minoría de opinión, más allá de la opinión anti Chávez sobre la que no tienen monopolio.

En general, los sistemas de representación proporcional de las minorías tienen sentido en sociedades en las que las mismas están definidas con claridad, en países con tradicionales divisiones étnicas, lingüísticas o religiosas, y éste no es el caso de Venezuela. Por otra parte, todo sistema—político, técnico, físico, el que sea—incurre en algún costo. El sistema uninominal de representación también lo tiene, pero es un costo pagable si se considera que lo que permite es un sistema fácil y rápidamente entendible por el electorado, al tiempo que le permitiría forzar al representante elegido como sujeto responsable de sus actos. En este sistema “personalizado”, aplicado a cabalidad, la responsabilidad del representante no puede ser evadida transfiriéndola a una organización partidista.

No es sostenible, entonces, que los sistemas nominales son, de suyo, menos democráticos que los que prescriben una representación proporcional de las minorías que, como vimos, son en realidad minorías partidistas. De hecho, es la ventaja de esa proporcionalidad el principal incentivo a la terquedad existencial de cada agrupación minúscula en el archipiélago de islotes que es la oposición democrática venezolana.

Por supuesto, nunca debe perderse de vista que una cosa es la Constitución en manos de Raúl Leoni y otra muy distinta el mismo texto en manos de Hugo Chávez y su Sala Constitucional. El sistema político más puro y democrático siempre será adulterado mientras dure la dominación chavista.

Pero si resultare, como parece que ocurrirá, que la representación proporcional perderá terreno ante el criterio nominal, lo que debe hacerse es postular como candidatos nominales a políticos de alta calidad, capaces de convencer a los electores de que serían sus mejores representantes. A juzgar por la altura promedio de los actuales diputados a la Asamblea Nacional, esto no debe ser muy difícil.

En consecuencia, es muy aceptable y cierta la advertencia final en el editorial aludido de Tal Cual: con esta nueva ley “el tiro puede salirle por la culata al oficialismo”.

luis enrique ALCALÁ

Share This:

CS #332 – Viene rodando

Cartas

Desde el comienzo de la democracia larga en Venezuela—puede decirse que hubo antes una democracia corta, compuesta por la conjunción de los períodos de Medina Angarita y Betancourt-Gallegos—existió la preocupación por cambiar al Estado. No más arrancaba, se creó con ese objetivo en mente la Comisión de Administración Pública, al frente de la cual se puso al economista Héctor Atilio Pujol.

En general, el norte de la CAP de Pujol fue la búsqueda de una mayor eficiencia del aparato estatal. De allí que el modo común de su actuación se centró en la introducción de mejores sistemas y procedimientos. ¿No hay suficiente control con original, duplicado y triplicado? Introdúzcase el cuadruplicado en copia rosada y el quintuplicado en copia amarilla. ¿La cedulación progresa muy lentamente? ¿Cuántas taquillas de cedulación hay? ¿Tres? Habilítese cinco más para un total de ocho. Etcétera.

Naturalmente, la descripción precedente es una caricatura pero, en verdad, hasta fines del gobierno de Raúl Leoni la CAP, nunca excesivamente dotada de recursos, no pudo pasar de una acción incrementalista de buena calidad.

Esto cambió al llegar Rafael Caldera al ejercicio de la Presidencia. La sucesión de dos presidentes socialdemócratas por uno demócrata-cristiano introdujo entonces un cambio cualitativo en la aproximación al problema de la reforma del Estado en Venezuela.

Rafael Caldera es abogado, cristiano muy practicante, latinoamericano, deductivista, que se mueve de los principios a las realidades. Si bien compartía con sus predecesores la tecnología clásica del poder—la promulgación de una ley como acto político fundamental, la conciliación de intereses como herramienta de uso más frecuente, el conocimiento personal de los factores importantes en la sociedad, el dominio de máximas sobre el uso del poder, disciplina sobre sí mismo—y una familiaridad con la historia y la geografía—sobre todo la geografía humana—nacionales, ya los acciondemocratistas, al origen tan comunistas como Guillermo García Ponce, se habían dejado de esas cosas y hacían una política mayormente pragmática con una preferencia residual por los más pobres: una política de izquierda moderada.

Caldera también se inclinaba a la izquierda. En el mitin de cierre de campaña en 1963 había dicho en la Plaza Venezuela que COPEI era un partido de centro-izquierda. Pero en él era más marcado el sello impuesto por la profesión de abogado que descendía de la doctrina social de la iglesia católica a la constitución, de ella a las leyes orgánicas, de éstas a las leyes comunes hasta que, al fin y luego de los decretos y ordenanzas, llegaba al problema concreto que tenía entre manos.

Por esto el sustituto que bajo él se encargó del feudo de Pujol fue un notable jurista de Derecho Público: el Dr. Allan-Randolph Brewer-Carías. (En su segunda presidencia Caldera repetiría con un especialista en Derecho Público para encabezar la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado, el Dr. Ricardo Combellas). Y si Pujol se había conformado con una estrategia gradualista de mejoras sucesivas, Brewer produjo dos tomos de quinientas páginas cada uno, en los que especificaba cómo se reformaría por entero el Estado venezolano, desde la Corte Suprema de Justicia hasta el ayuntamiento de Humocaro Alto, pasando por todos los ministerios, todos los institutos autónomos y todas las empresas del Estado.

Naturalmente, no existía (ni existe) en el país la capacidad gerencial que manejara eficaz y coherentemente una tal cantidad de cambio. Pero es que aun si el ingreso del que dispondría Carlos Andrés Pérez cinco años más tarde hubiera estado a disposición de Caldera, y con él hubiera podido pagar los servicios de Peter Drucker, Robert McNamara, Lee Iacocca, Henry Kissinger y unos cuantos más como ellos, para gestionar la omnicomprensiva transformación prescrita por la CAP-Brewer, el país se habría desquiciado. Si al más fornido de los atletas se le trepana el cráneo mientras se le reduce una fractura de esternón, y se le saca al mismo tiempo la vesícula y se le reseca el bazo, y se le transplanta simultáneamente un riñón y se le pone una cadera prostética, en cuanto se desahogue una espinilla en su espalda se le matará de shock. Los ejecutivos públicos pueden ser fácilmente excedidos en su capacidad de manejar demasiados cambios; las sociedades en su capacidad de absorberlos.

………

Yehezkel Dror formuló, dentro de su protocolo “español” de decisiones  (no procurar lo óptimo sino lo preferible, lo mejor es enemigo de lo bueno), una estrategia alterna: “En materia de fabricación de políticas, el problema puede ser formulado en términos de incrementalismo vs. cambio radical… Aquí, la cuestión es la de saber si es aconsejable, o cuándo es aconsejable, tomar los riesgos de luchar por lo desconocido y cuáles son las condiciones de factibilidad política de hacerlo”. (How to spring surprises on history). Lo que recomendaba Dror era un “radicalismo selectivo”: seleccionar unas pocas áreas o despachos en los que se ensayara transformaciones a fondo.

Ahora bien, la actual experiencia política es la peor de las pesadillas: la revolución total incesante. La política à la manière de Heráclito.

Todo se cambia todos los días: la hora del país; los nombres de los ministerios, los parques y las estaciones del Metro; la historia nacional y mundial; la constitución; el gabinete de ministros; las políticas; el tejido institucional; el movimiento obrero; el concepto de autonomía universitaria; la idea de propiedad; la organización armada; las prioridades; los aliados; los símbolos nacionales; pare de contar.

Pero esto ocurre, además, en grado canceroso. El Estado venezolano invade cada vez más territorios de la ciudadanía; el campo de lo personal, de lo corporativo, de lo filantrópico y voluntario se constriñe con cada día que pasa. ¿Hay en el gobierno capacidad gerencial y ejecutiva para ocuparse con responsabilidad y eficacia de cada esfera que arrebata y añade a su ámbito de modo arbitrario y caprichoso? Se encuentra a punto de tomar el control del Banco de Venezuela pero ¿no acaba de perder un banco suyo, el Banco Industrial de Venezuela, 88 millones de dólares, forzando su intervención?

A juzgar por los reiterados enroques y cambios en su dispositivo de comando, no hay suficiente gerencia capaz en las filas del gobierno. Giordani, Chacón, Rodríguez, Cabello, Farías. Son realmente muy pocos. Sólo un liderazgo enfebrecido, que no duerme, mantiene a punta de voluntarismo la ilusión de control. Pero su logística de recurso humano es exigua, escuálida, para la cantidad de líos en que se mete. Y fue la logística, en concreto la escasez de gasolina, lo que detuvo en seco (muy seco) la guerra que Erwin Rommel hacía en los desiertos africanos.

………

Uno debe considerar, obviamente, la calidad del jefe. En tanto jefe, Venezuela no conoció en toda su historia alguien como Hugo Chávez. A fines de 2005, para un libro editado por Libros Marcados (Chávez es derrotable), el suscrito escribió que Chávez había “adquirido una estatura mundial que, independientemente de su corrección, es superior a la de cualquier candidato emergido o emergente y a la de cualquier otro presidente venezolano de la historia, en verdad segunda sólo tras la de Bolívar”.

Esta misma semana se ha dado a conocer el extenso estudio anual de opinión del mundo árabe para 2009, realizado por la Universidad de Maryland y la encuestadora Zogby International. El año pasado, el líder mundial preferido por el mundo árabe fue Hassan Nasrallah, el jefe de Hizbollah, según la misma encuesta. En 2009, superando no sólo a Nasrallah sino a los demás favoritos usuales—Osama bin Laden, Mahmoud Ahmadinejad y Hosni Mubarak—se ha destacado en el primerísimo lugar Hugo Rafael Chávez Frías. A la usanza de Lawrence, ahora le dicen Chávez de Arabia.

El impacto de la expulsión del embajador israelí en Venezuela, a raíz de las recientes operaciones de Israel en la franja de Gaza, fue de tal magnitud que un diputado islámico en el parlamento kuwaití propuso que la Liga Árabe mudara su sede de El Cairo a Caracas. El propio Nasrallah  elogió a Chávez, luego de la expulsión mencionada, en los siguientes términos: “Él hizo eso por su humanidad y su sentido de revolución y, de esta forma, dio un duro golpe a aquellos que acogen a los embajadores de Israel en sus capitales y no tienen suficiente coraje para pensar siquiera en pedirles que se vayan”.

¿Puede con todo eso el gobierno de Chávez? ¿Equivale ese alcance mundial a la corrección de sus ejecutorias?

En opinión de quien escribe, se trata de asuntos separados. La revolución de Chávez es, por sobre todo, efectista, una revolución fácil. Chávez torea, por así decirlo, no según los cánones estéticos de la tauromaquia, sino para los tendidos. Es perfectamente previsible que un gesto vistoso, como el de la expulsión de un embajador (lleva varias) cause aprobación en ciertas clientelas habitualmente menospreciadas.

Chávez es, por tanto, el primero entre los demagogos planetarios. Es el Savonarola global del siglo XXI. Preside, como el monje dominico que murió en la pira, sobre una previa hoguera de las vanidades—ser rico es malo, el rico no es humano—con el mismo frenesí moralizante y la misma convicción de ser un iluminado necesario.

………

Pero el país se está preparando, a veces con urgencia excesiva, muchas veces con tropiezos y roces considerables, a dejarlo en cesantía, y ha aprendido las lecciones de 2002, 2003 y 2004 para no intentar los métodos empleados en esos años.

Lo que se construye, aunque todavía sea en gran medida una creatividad divergente, centrífuga, pero en proceso de confluencia, es nada menos que una nueva comprensión de la política, que deje atrás concepciones y costumbres convencionales. Nada más convencional que el proyecto de Hugo Chávez, aunque en apariencia sea nuevo.

El Premio Nóbel de Química de 1977, el ruso-belga Ilya Prigogine, acuñó el término “estructuras disipativas” para referirse a sistemas termodinámicos abiertos (que intercambian energía y materia con lo que los rodea) mientras operan bastante lejos de la condición de equilibrio termodinámico. A veces asumen formas caóticas o destructivas; los huracanes, por ejemplo, son estructuras de ese tipo.

Pero en ellas se dan con mucha frecuencia procesos espontáneos de auto-organización. La vida misma, el despliegue de lo biológico en el universo, exhibe una dinámica disipativa, pues ocurre en equidistancia del gélido equilibrio de un cristal y el desorden de la total entropía. La vida progresa “en el borde del caos”, según la feliz frase.

Esto ocurre ahora bajo la superficie de la espesa nata del chavismo. La sociedad venezolana se auto-organiza y se reagrupa políticamente. Pronto habrá nueva vida política, nuevas especies políticas en Venezuela.

Paciencia.

luis enrique ALCALÁ

_________

Share This:

CS #331 – Globomisión

Cartas

Es época de elaboración. Hay gente histérica que condena la pasividad, que para ella es cobarde, ante los desmanes del Estado venezolano. Pero la verdad es que muchas abejas ciudadanas por sí solas, y un buen número de enjambres, quieren hacer algo y se ponen a inventar opciones de acción, bastantes entre ellas interesantes, más de una ineficaz o impráctica, alguna estúpida y criminal. Lo cierto es es que hay inquietud y sentido de emergencia en muchos individuos y conjuntos del gran enjambre ciudadano.

En algún momento habrá que escoger un plan sabio y completo, suficiente. Un plan tan bueno, además, que conocido por el gobierno, éste no podrá inventar excusa para impedirlo.

………

Poco a poco se van levantando instituciones: el 18 de abril el Colegio Nacional de Periodistas reunió su cuadragésimo primer Secretariado en Carabobo, y desde allí emitió un comunicado en el que se declaraba “en conflicto en todo el país, para defender la democracia venezolana y, con ella, la libertad de expresión y el derecho a la información de todos los ciudadanos de esta nación”. En el mismo documento, nuestros periodistas, después de exponer que el gobierno “ha puesto en marcha un golpe de Estado al detal”, emitieron un voto de censura contra la Presidente de la Asamblea Nacional, diputada Cilia Flores, “por el constante acoso, seguimiento, irrespeto, abuso y desconocimiento de las libertades fundamentales de la democracia, al no permitir el ingreso al Hemiciclo de la Asamblea Nacional de las cámaras de televisión privadas e independientes”, y también por negarse a recibir a la directiva del Colegio, cosa que éste considera “hecho inaudito en sociedades democráticas y modernas del siglo XXI”.

Ayer fue una valiente Fedecámaras la que, por boca de su Presidente, José Manuel González, recordó al Ejecutivo Nacional el artículo 115 de la Constitución: “Se garantiza el derecho de propiedad. Toda persona tiene derecho al uso, goce, disfrute y disposición de sus bienes. La propiedad estará sometida a las contribuciones, restricciones y obligaciones que establezca la ley con fines de utilidad pública o de interés general. Sólo por causa de utilidad pública o interés social, mediante sentencia firme y pago oportuno de justa indemnización, podrá ser declarada la expropiación de cualquier clase de bienes”. González emplazó a la Presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Luisa Estela Morales Lamuño, a aclarar si el Presidente de la República, que el domingo pasado dijo “No hay tierra privada” mientras ordenaba un nuevo arrebatón estatal de diez mil hectáreas, está por encima de la Constitución.

Abierto al diálogo democrático—“Queremos decirle al Presidente que abandone el miedo a convocar y escuchar a quienes piensan distinto que Usted; Venezuela sale adelante con el esfuerzo de todos”—, González sin embargo advirtió: “Alguien va a reventar, y no todo el mundo está dispuesto a permitir que le quiten lo suyo y que lo arruinen”.

Son éstas posturas que van a verse con más frecuencia y deben ser apoyadas. Era hora de que se le hablara así al gobierno. Verdaderamente, el Presidente de la República excedió el domingo sus propios, amplísimos, límites. Hasta hizo teología económica (¿economía teológica?) al postular absurda e irresponsablemente, alegremente, que el capitalismo “es una maldición que viene desde que Judas vendió a Cristo”. Él sabe que emite falsedades al hablar de esa manera, y parece no importarle.

Todavía llegó a decir una enormidad más: “El rico no es humano. Es un animal con forma humana”. Autorización a la delincuencia: a los ricos puede tratárseles como perros, animales que no tienen derecho de propiedad. A la usanza maquiritare, pues. El maquiritare (yekuana) es hombre; el waika (nombre que los maquiritare asignan a los yanomamis) es infrahumano. Por tal concepto los maquiritares se sintieron autorizados al genocidio contra los waikas. (No todo era idílico en estas tierras antes de la llegada de Colón, a quien muy irónicamente algunos demagogos indigenistas acusan de genocida. Decía la Carta Semanal #60 de doctorpolítico el 30 de octubre de 2003: “Esto es: incluso para decir barrabasadas Evo Morales y Hugo Chávez emplean el español, piensan en español, piensan español. Si fuesen lógicamente consistentes Morales debiera amenazar en quechua y Chávez despotricar en pemón. Debieran negar sus nombres, pues Morales no es apellido inca ni Chávez es caribe. Debieran resistir los micrófonos y las cámaras, puesto que son de marca Sennheiser o Ikegami, en lugar de modelos Paramaconi XC o Atahualpa Special Edition”. El Airbus que usa Chávez para viajar, que no posee ni siquiera Bill Gates para lo mismo, es un producto capitalista, aunque posterior a Judas Iscariote).

………

En otra de las pistas del circo gubernamental, se desarrolla la ofensiva recrudecida contra Globovisión. De no haber sido porque ayer le veía la cara y escuchaba su voz, habría pensado que lo que decía Tarek El Aissami provenía de un político opositor. Sumado al coro anti Ravell, el Ministro del Interior y “Justicia” se quejaba de un canal de televisión, que no nombró, porque éste se dedicaría a la siembra del odio y la tensión en la sociedad. Era evidente que lo que decía se aplicaba con gran exactitud al propio gobierno y, en particular, al jefe para el cual trabaja, aficionado a mantener al país en vilo con una o más arbitrariedades agresivas por semana.

La nueva ronda de denuestos y amenazas, coronada el fin de semana por nadie menos que el Presidente de la República, ha sido provocada porque la revolución pacífica-armada, como comentó Alberto Federico Ravell, fue sorprendida durmiendo en la madrugada del alarmante sismo caraqueño de hace nueve días. El canciller de la República fue el primer cañón liviano en emprenderla contra Globovisión. José Vicente Rangel, que a la conclusión del referéndum del 15 de febrero hizo, como pretendido jefe del “chavismo sin Chávez”, un amago a favor de establecer un diálogo gobierno-oposición (que rápidamente fue desechado por este último), habló por enésima vez del Plan Jaque al Rey, para presumir de informado y congraciarse con quien no tardó en sacarle la alfombra del piso.

Pero acá también puede enredársele el papagayo al Presidente. No sólo es que Néstor Kirchner se ha sentido impulsado a declarar, desde bien lejos, contra un posible cierre y confiscación de Globovisión—“Prefiero que haya 100.000 medios que digan lo que digan, que todos digan lo que quieran”—, sino que en este mismo patio la diputada Fosforito, la furibunda Iris Varela, “aseguró que no está de acuerdo con que algún medio de comunicación sea cerrado” y recomendó al canal “que se suavice, que sea más imparcial y objetivo”. (JMS, Globovisión). La planta colocó también en su sitio web el siguiente reporte:

“El periodista Mario Villegas sostuvo que el Presidente Chávez lo que desea es un periodismo aclamacionista y no uno que sea equilibrado ni crítico. En su opinión, si lo consigue sería la muerte del periodismo y para el país una dictadura. Villegas considera que el cierre de Globovisión sería más grave que el de RCTV. ‘Chávez está jugando con candela’, dijo. Resaltó que el canal del Estado lo que hace es propaganda, en tanto que Globovisión permite que voces distintas se pronuncien. Villegas cree que lo que debe hacerse ante las amenazas es resistir y se puso a la orden del canal de noticias”.

Mario Villegas aludió en passant al caso de enfurecimiento del Alcalde del Municipio Libertador, el polifacético Jorge Rodríguez. A juzgar por algunos discursos de asambleístas nacionales, el periodista Nelson Bocaranda Sardi expuso a los hijos de Rodríguez a agresiones, al peligro, quizás, de sus vidas. Bocaranda había escrito en El Universal hace exactamente una semana: “Otro ejemplo de la doble cara robolucionaria la da el alcalde Rodríguez cuando pide a la Alcaldía de Chacao registrarse como habitante del municipio para poder usufructuar los excelentes servicios municipales y para que sus hijos vayan a la piscina del parque en La Castellana. Su apartamento en La Corniche de Altamira, con vidrios blindados por seguridad, tiene un costo superior al millón de dólares. Su caravana de protección asusta a los vecinos”. Pero uno se pregunta si a Bocaranda no se le fue la mano cuando la semana anterior (30 de abril) dijo: “En Panamá, en la sucursal del Banco Indosuez, habrían congelado—hasta que revele el origen de los fondos—una cuenta de la esposa de un energúmeno funcionario rojito—que ha pasado por varios cargos importantes—por un total de $ 36 millones. La dama está de psiquiatra”. ¿Sería esto una irrespetuosa alusión a la esposa de Rodríguez, que vive con uno? Si es así, se explicaría mejor la furia del personaje y sus amenazas contra el periodista.

Entretanto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos no ceja en su presión. Reporta El Nacional:

“En un documento firmado por el secretario de la Corte Interamericana de Derechos Humanos dirigida a la Agente del Estado venezolano ante esta instancia, Margarita Escudero, se solicita información sobre las agresiones que contra la sede y el personal que labora en el canal de noticias Globovisión acometió el colectivo La Piedrita.
El exhorto obedece a una carta enviada a la Corte-IDH el pasado 24 de abril de 2009 en la cual le informan sobre la ‘reciente agresión contra periodistas, productores independientes, directivos y demás trabajadores de Globovisión por parte de personas abierta y públicamente simpatizantes del Gobierno’. Hace referencia el documento al vencimiento del plazo, el pasado 9 de marzo, para que el Estado adoptara medida provisionales de protección, solicitándole un informe sobre el particular”.

En el comunicado aludido del Colegio Nacional de Periodistas, el organismo explicó que había decidido “enviar a la Organización de los Estados Americanos (OEA), a la Relatoría de Libertad de Expresión de las Naciones Unidas y a Organizaciones No Gubernamentales de Derechos Humanos del Mundo Entero, expedientes y pruebas de denuncias sistemáticas que reflejan todos los atropellos que viven hoy los periodistas y los medios de comunicación privados e independientes en Venezuela”. La CIDH es, justamente, un órgano de la OEA.

Sobre el incendio sabanero de la revolución chavista, arrecia ahora el aguacero local e internacional que terminará por apagarlo.

………

Hasta ahora es una revolución relativamente fácil: con real y con una oposición estratégicamente ineficaz. Ambas cosas están cambiando drásticamente.

La revolución chavista no va a encontrar el camino más allanado de aquí en adelante.

Es una guerra de clases, en apariencia, contra los ricos (que no son humanos). Pero no es una lucha de clases marxista. Ni Carlos Marx se atrevió a decir alguna vez que los ricos no eran gente, y el mismo Presidente de la República ha indicado la imposibilidad de que existan en Venezuela “cinco millones de ricachones”, que votaron contra su enmienda constitucional el 15 de febrero de este año. Entre los cinco millones que se abstuvieron de votar, al menos dos de ellos tampoco aprueban la reelección indefinida de un jefe que se considera no sólo necesario, sino imprescindible.

La Sociología, claro, ha venido variando en su definición del concepto de clase social. Antes (Marx) se establecía únicamente en términos de ingreso. Más modernamente, se ha pensado que la noción de clase se expresa mejor en actitudes (William Lloyd Warner) y en estilos de vida.

Visto así el asunto, uno puede entender que son muy contados los miembros del jet set que pudieran competir largo tiempo con el estilo de vida de nuestro Presidente. Consume muchos recursos y dispone de muchos más a su capricho. Por consiguiente, Hugo Chávez es rico, para la ciencia social reciente. Por otro lado, muchos se han enriquecido súbita y exageradamente con él. Es decir, han pasado de la humanidad a la infrahumanidad. Tal vez es por esto que sostiene que ser rico es malo.

luis enrique ALCALÁ

Share This:

CS #330 – Lección de Paz

Cartas

El bien, quisimos el bien:
enderezar al mundo.
No nos faltó entereza:
nos faltó humildad.
Lo que quisimos no lo quisimos con inocencia.

Octavio Paz
Nocturno de San Ildefonso

_____________________________

 

 

Por estos días, quien escribe cree haber entendido incidentes diversos como verdaderas revelaciones. Si pensara en inglés, diría que ha sido sujeto de sucesivas epifanías.

La primera de ellas tiene que ver con la ira, que es pecado capital al que el suscrito tiene alguna propensión. Varios episodios inconexos fueron manifestaciones de ira inexplicable, desproporcionada, injustificada. En uno de ellos, observado a corta distancia, el conductor de un automóvil dobló a su derecha para entrar al garaje de su residencia, en calle de poco tráfico dentro de urbanización usualmente apacible. Detuvo su carro enfilado a la puerta y se bajó para abrirla. Detrás de él venía otro carro, manejado por una dama que hizo sonar la corneta del vehículo con furia e insistencia. El aludido gritó y manoteó en el aire, reclamando la agresión auditiva. La señora se bajó del carro que conducía y manoteó en el aire y gritó largo rato, reclamando con insultos y groserías la ausencia de una luz de cruce a quien llegaba por fin a su casa a descansar, quién sabe atravesando qué tráfico. Siguieron discutiendo. Mutuas amenazas fueron proferidas en un tono tan airado que merecería causas verdaderamente heroicas. Minutos después se disolvió el diferendo. El señor logró entrar en su casa; la señora prosiguió su camino. Cada uno habrá pensado: “¡Ahora sí me voy del país!”

La reverberación de los gritos pareció permanecer todavía unos buenos minutos, levitando en el sitio del intrascendente suceso. Con facilidad se entendía que la ira expuesta con tanta intensidad no podía provenir del mero episodio. La adrenalina de los ciudadanos conductores había estado, previamente, a punto de desbordarse, almacenada en cantidad creciente, retenida a duras penas. Uno no se pone así, no llega a esos extremos por causa tan insignificante. Habrían bastado una o dos groserías normales de lado y lado.

El incidente referido fue el más resonante y dramático; los otros fueron, sin embargo, del mismo tipo: la manifestación de una ira previa, no proporcional al estímulo inmediato que la desataba. Las condiciones basales de la gente venezolana son hoy de enfurecimiento retenido, y su matriz de origen es política.

Es estar atónito ante el atropello indetenible de un régimen que no respeta ninguna disidencia lo que pone al ciudadano común, desesperado porque no ve salidas, en anomia destructiva que se emprende contra quien se ponga por delante. Es tener miedo. Es trocar el temor en ira. Es un estado que el régimen busca. Es, cree el régimen, algo que le conviene.

El enjambre ciudadano, paulatinamente, se africaniza.

………

Pero como admitiera al inicio, la ira no me es desconocida, y creí entonces que se me había revelado que debía controlarla. “¿Tendré que tomar uno de esos cursos de gestión de la ira?”, pensé. Temí que yo pudiera ponerme en una situación como la que acababa de ver o en una peor, incontrolable, de consecuencias imprevisibles, quizás graves o definitivas. Debía tener a la mano un método de anger control. ¿Hacer yoga? ¿Meditación trascendental? ¿Contar hasta diez? ¿Poner la otra mejilla?

Pocas horas después, el incidente y ese primer efecto en mí estaban mejor digeridos. El proceso político venezolano de los últimos años—medité—ha sido muy importante. No se parece casi a la política venezolana que habíamos vivido hasta 1999 desde la caída de Pérez Jiménez. No se trata tampoco del gobierno de los Monagas, o el de Joaquín Crespo. El gobierno actual es mucho más penetrante e invasivo que cualquier otro gobierno aguantado por Venezuela en toda su historia. Es comparable en transformación sólo a la Independencia, a nuestra guerra civil de la Federación, quizás a la Revolución Restauradora. Pero no ha sido período de enfrentamientos en el campo de batalla. Tampoco es una guerra fría; más bien es tibia, intermedia entre los tiros y la diplomacia. Una guerra, sí, librada sin cesar y en escalada de aceleración reciente, del Presidente de la República contra la mitad de la población, por la medida chiquita. Es un proceso de proporciones para nosotros gigantescas, tal vez no para los chinos.

¿Podría uno vivirlo sin extraer de tan portentoso cambio aunque fuera una lección profunda? ¿Que lección debiera aprender uno de estas cosas?

Una vez más, supe que el Presidente de la República conoce las consecuencias psicológicas de practicar su plan en plan arrollador. Tal vez crea que sólo rechaza esto el 15 a 20% de la población que dice ser de oposición e identificarse con algún partido. Cuando supo de los resultados del referendo del 15 de febrero no sabía cómo explicarse la cantidad de negativas. “No hay cinco millones de ricachones”, y culpó del fenómeno a los medios que no se le han plegado. Ellos habrían impedido que el apoyo superara 56% en febrero; de no ser por su intervención tendría que tener la aprobación de 80% del país, dijo. Pero él mismo conoce las bajas cifras de rating de Globovisión y Televén, y sabe que estas plantas no podrían haberle escamoteado veinticuatro puntos de apoyo. No pueden ser tan eficaces. Esos chivos expiatorios no son explicación; la teoría no es tal, es una coartada.

A pesar de tal cosa, está tan convencido de andar por bueno y épico camino que arremete y amenaza cada vez con más furia, y sabe que así es temido por una buena cantidad de la población, a la que quiere toda bajo su control.

Él quiere atemorizarnos, dispersar a sus opositores en estampida de retirada. ¿Vamos a complacerle la estrategia? ¿Es la negativa a esta pregunta la profunda lección que debo aprender de proceso político tan fuerte, o hay algo más que no he visto? ¿Qué me enseña la dominación de Chávez? ¿No debemos preguntarnos todos lo mismo? ¿Qué es lo que hemos aprendido?

………

Los versos del epígrafe, encontrados en texto de Inocencio Reyes Ruiz sobre el libro más reciente de Enrique Krauze (El poder y el delirio), me hicieron regresar a la época de mi tercer año de universidad, cuando verdaderamente conocí la política. Comenzaba en Venezuela la subversión armada en guerrillas, y yo estudiaba a 75 kilómetros del primer foco guerrillero del país, el de La Azulita, en el estado Mérida.

Fue en San Javier del Valle—en la casa de retiros que la Compañía de Jesús construyó (en conmemoración del accidente de aviación en el que dos decenas de alumnos del Colegio San José de Mérida perecieron en 1950)—, donde trabé conocimiento con el padre Manuel Aguirre Elorriaga. El fundador de la revista SIC, el Centro Gumilla y los sindicatos “autónomos” cristianos (CODESA), había ideado un cursillo de una semana para informar a jóvenes de las dimensiones del “problema social moderno” en el mundo y en Venezuela, e instruirlos en tres ideologías que pretendían darle respuesta: el liberalismo, el marxismo y la doctrina social católica. El Cursillo de Capacitación Social ofrecía también clases de oratoria y prácticas diarias de debate regido por las normas del orden parlamentario.

Hay que decir que, puesto a escoger, Manuel Aguirre habría optado por el marxismo si sólo existieran esa ideología y la ideología liberal, si no hubiera habido la “tercera vía” de la Doctrina Social de la Iglesia. En 1962, explicó en San Javier a una treintena de jóvenes que la propiedad conllevaba, según la doctrina expuesta por León XIII, Pío XI y Juan XXIII, una función social, incluso cuando se trataba de la posesión de facultades intelectuales, y que el derecho a la vida era de orden superior al derecho de propiedad, siendo por tanto lo indicado absolver a quien hubiera robado una gallina para alimentar a una hija pequeña y desnutrida de pobreza. Era exactamente el mismo argumento y ejemplo que Hugo Chávez arrojaría a Cecilia Sosa, Presidenta de la Corte Suprema de Justicia, el 4 de febrero de 1999 en discurso ante desfile militar, que ordenó en Los Próceres para celebrar el séptimo aniversario de su alzamiento.

Quien pasara por las manos de Manuel Aguirre escucharía el reclamo de que era un burgués blandengue que ignoraba la realidad del “problema social” de la pobreza, y de algún modo era impelido a sentir alguna envidia o inferioridad en relación con los jóvenes marxistas del Partido Comunista de Venezuela y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, quienes sí tendrían, más que nosotros—blandengues burgueses—la vocación social de remediar la injusticia de una distribución torcida de las riquezas.

Por esto pude reconocer esa época en el verso de Paz: “El bien, quisimos el bien”. No en balde era nuestro tiempo el de los hippies. Todavía creíamos quererlo con inocencia, aunque ya hubiésemos adquirido algo de inmodestia.

Ahora bien, la coyunda de estos ecos poéticos y las remembranzas que les corresponden, seguramente, surgió porque yo mismo acababa de leer el prólogo de Enrique Krauze a El poder y el delirio, obra en la que creo encontrar una buena cantidad de inexactitud. Krauze lo cierra con una idea-programa de Octavio Paz que me había dejado pensativo: “Debemos buscar la reconciliación de las dos grandes tradiciones políticas de la modernidad, el liberalismo y el socialismo. Es el tema de nuestro tiempo”.

Ésa es—creo ahora al releer a Paz después de haber visto la furia y el temor de estos días—la lección que debemos aprender de nuestro duro camino de una década. Es la forma correcta de trascender a Chávez.

………

Algunas sociedades parecen haber encontrado fórmulas de síntesis. Fue ayer cuando leyera, gracias a oportuno aviso de Jesús Eduardo Rodríguez, un artículo de Russell Shorto (Going Dutch) en la revista de The New York Times, publicado el pasado domingo. Se maravilla el articulista: “Pasé los meses iniciales en Ámsterdam bajo la impresión de que vivía en un sistema cuasi socialista, construido sobre ideas originadas en los cerebros de Marx y Engels. Es éste uno de los aspectos desconcertantes de Holanda. Es, y lo ha sido por largo tiempo, un país grandemente capitalista—los holandeses fueron pioneros de la corporación multinacional y adelantaron el concepto de acciones de capital, y el último año el país fue el tercer inversionista más grande en negocios de los Estados Unidos—, y sin embargo tiene lo que he llegado a creer que es un vasto Estado socialista de bienestar. ¿Cómo pueden coexistir estos sistemas de valores en polos opuestos?”

Con algo más de detalle, Octavio Paz especificó la misión política de nuestro tiempo en su conferencia—La búsqueda del presente—al recibir el Premio Nobel de Literatura de 1990:

La declinación de las ideologías que he llamado metahistóricas, es decir, que asignan un fin y una dirección a la historia, implica el tácito abandono de soluciones globales. Nos inclinamos más y más, con buen sentido, por remedios limitados para resolver problemas concretos. Es cuerdo abstenerse de legislar sobre el porvenir. Pero el presente requiere no solamente atender a sus necesidades inmediatas: también nos pide una reflexión global y más rigurosa. Desde hace mucho creo, y lo creo firmemente, que el ocaso del futuro anuncia el advenimiento del hoy. Pensar el hoy significa, ante todo, recobrar la mirada crítica. Por ejemplo, el triunfo de la economía de mercado—un triunfo por default del adversario—no puede ser únicamente motivo de regocijo. El mercado es un mecanismo eficaz pero, como todos los mecanismos, no tiene conciencia y tampoco misericordia. Hay que encontrar la manera de insertarlo en la sociedad para que sea la expresión del pacto social y un instrumento de justicia y equidad. Las sociedades democráticas desarrolladas han alcanzado una prosperidad envidiable; asimismo, son islas de abundancia en el océano de la miseria universal. El tema del mercado tiene una relación muy estrecha con el deterioro del medio ambiente. La contaminación no sólo infesta al aire, a los ríos y a los bosques sino a las almas. Una sociedad poseída por el frenesí de producir más para consumir más tiende a convertir las ideas, los sentimientos, el arte, el amor, la amistad y las personas mismas en objetos de consumo. Todo se vuelve cosa que se compra, se usa y se tira al basurero. Ninguna sociedad había producido tantos desechos como la nuestra. Desechos materiales y morales.

Reconciliaremos el liberalismo y el socialismo, como quería Octavio Paz, abandonándolos a ambos; como él mismo sugirió, superándolos. Son como dos escaleras de Wittgenstein que llevan al salón del futuro: “Mis proposiciones sirven como elucidaciones del siguiente modo: cualquiera que me entienda termina por reconocerlas como sin sentido, cuando las ha usado—como escalones—para trepar más allá de ellas. (Debe, por así decirlo, arrojar lejos la escalera después de haber subido por ella). Debe trascender estas proposiciones, y entonces verá el mundo correctamente”. (Ludwig Wittgenstein, Tractatus Logico-Philosophicus, Proposición 6.54 o penúltima).

luis enrique ALCALÁ

_______________________________________________________________

 

Share This:

CS #329 – Otro cariz

Cartas

A los cien días de haberse iniciado el gobierno de Barack Obama, el Senado de los Estados Unidos ha completado la aprobación del presupuesto federal más grande de la historia (tres billones cuatrocientos mil millones de dólares), en logro de enorme significación. Al comentar ayer este hito extraordinario, dijo el Presidente de los Estados Unidos:

“Este presupuesto construye sobre los pasos que hemos dado en los últimos cien días para mover esta economía de la recesión a la recuperación y, en último término, a la prosperidad. Comenzamos aprobando una ley de recuperación que ya ha ahorrado o creado más de 150 mil empleos y ofrecido una rebaja del impuesto al 95% de todas las familias trabajadoras. Hemos aprobado una ley que provee y protege el seguro de salud para 11 millones de niños estadounidenses cuyos padres trabajan a tiempo completo. Y lanzamos un plan de vivienda que ya ha contribuido con un pico en la cantidad de propietarios de casas que están refinanciando sus hipotecas, lo que equivale a una rebaja de impuestos adicional”.

Pero también ha podido decir: “Hemos rechazado el falso dilema entre nuestra seguridad y nuestros ideales cerrando el centro de detención de Guantánamo y prohibiendo la tortura sin excepción”.

En el ámbito internacional, por otro lado, ha revertido la postura negadora de la administración Bush en materia de calentamiento global, y sustituido la prepotente postura de jefe del mundo por la de una postura respetuosa de otros países y gobiernos.

Un regalo inesperado para Obama ha sido el espectro que le ha salido a los republicanos.  El senador Arlen Specter, que hasta ayer militaba en filas republicanas, ha anunciado su migración a las demócratas. Siendo que lo más probable es que el puesto por definir en Minessota vaya también a los demócratas en la persona de Al Franken, no les será posible a los republicanos entorpecer la agenda legislativa de la Casa Blanca mediante las tácticas dilatorias del “filibusterismo”.

El electorado de los Estados Unidos, en más de 60%, aprueba su gestión. (El promedio es de 61,6%; Rasmussen Reports mide 55% mientras que ABC News/Washington Post registra 69% de aprobación).

Es, sin duda, una fuerza benéfica en el mundo el gobierno de Barack Obama.

Pero no falta quien encuentre forma de resentir y rechazar su brillante desempeño de arranque. Rob Asghar, Fellow del Centro de Diplomacia Pública de la Universidad del Sur de California, ha registrado—en The Huffington Post—cómo los comentaristas conservadores y “halcones” no cesan de chismear sobre lo que llaman el “tour global de excusas” de Barack Obama que incluye, más allá de sus propias representaciones, la admisión de su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, de la responsabilidad estadounidense en el problema de las drogas en su reciente e impactante visita a México. Entre sus “pecados” estaría el haber saludado a Hugo Chávez con cortesía en Trinidad.

Lo cortés no quita lo valiente, reza el dicho español, y el propio Obama, en respeto de sus propios detractores, se ha limitado a señalar que sus fugaces intercambios con Hugo Chávez en nada han vulnerado la seguridad de los Estados Unidos, que es lo que es su responsabilidad.

El mundo, el continente americano en particular, desde hace cien días, y especialmente desde un evento cumbre en Puerto España que se anunciaba conflictivo y no lo fue, presenta otra cara, adquiere otro cariz.

………

Ocariz. Carlos Ocariz, Alcalde del Municipio Sucre del estado Miranda. Puede decirse de su triunfo electoral del pasado 23 de noviembre que, además de capturar la Alcaldía del más importante, poblado y representativo municipio mirandino, produjo asimismo el triunfo en la Gobernación de Miranda de Henrique Capriles Radonski y el de Antonio Ledezma en la Alcaldía Metropolitana. Sus votos dieron para tres gobiernos y para profunda molestia de Hugo Chávez, que visitó Petare once veces en la campaña a favor de la candidatura de Jesse Chacón. Chávez, por consiguiente, fue personalmente derrotado por Ocariz en el Municipio Sucre.

En 2004 (el 4 de noviembre) reportaba esta carta así: “De los juveniles de Primero Justicia tal vez quien haya alcanzado más proyección política es, paradójicamente, el perdedor Carlos Ocariz. A menos de cuarenta y ocho horas de las votaciones concedió la victoria a su adversario, no sin destacar que había perdido por sólo 1.500 votos. De los ‘tres justicieros’ postulados a alcaldías caraqueñas—luego de que la mosquetera Hernández se retirara del centro de Caracas—fue el único que se midió en municipio de población mayormente proletaria, y estuvo a punto de ganar. Se ve claramente que hizo un buen trabajo”. El 10 de julio del año pasado decía la Carta Semanal #294 de doctorpolítico: “…Carlos Ocariz—por quien el suscrito votará para la Alcaldía del Municipio Sucre, justamente por su valentía al decir cosas ‘políticamente incorrectas’, como que en octubre de 2004 había perdido las elecciones por abstención opositora y no por fraude gobiernista—…” El 30 de septiembre de 2007 decía Luis Vicente León en su acostumbrado artículo dominical: “Carlos Ocariz lo entendió en carne propia cuando perdió la alcaldía de Sucre no porque era minoría, ni por que nadie lo robó, sino porque su mercado natural no votó, pensando que era imposible ganar, cuando la historia está llena de ejemplos que indican que nada, en política, es imposible”.

Pues bien, este lunes pasado llegó Carlos Ocariz a presentarse ante un nutrido grupo que esperaba para escucharlo con gran interés, y al describir su exitosa trayectoria política destacó como paso crucial justamente ese honesto reconocimiento de noviembre de 2004. Dijo Ocariz: “Me gané, no el apoyo de los chavistas de Petare, pero sí su respeto”.

Más cosas dijo y contó Ocariz hace tres días; por ejemplo, que el foco no es Chávez sino la gente, que la participación en elecciones es esencial, que si la oposición se contrae a decir sólo cosas desagradables a los electores les provocará inscribirse en el PSUV, y otras cosas en la misma dirección optimista.

Lo que no sabía Ocariz es que el efecto balsámico de sus palabras era en esos momentos más intenso que lo habitual: había llegado a la cita con algo de retraso y, antes de su discurso, el grupo se había enfrascado en la lectura más negativa posible de la situación política y económica, a partir de una justificada alarma por la proyectada Ley de Propiedad Social. Lo dicho por Ocariz dio otro cariz a la sesión. No disipó, por supuesto, los temores por las consecuencias de la ley mencionada, pero mostró una manera eficaz de oponerse, una fórmula para el éxito aun en contra del ventajismo más abrumador, como el que tuvo él que aguantar en el Municipio Sucre directamente de manos del Presidente de la República, que hacía cadenas de radio y televisión desde Petare.

………

El lunes de esta semana se preguntaba Teodoro Petkoff, en su editorial de ese día en el diario Tal Cual, “¿Qué hacemos?” Y decía estas cosas:

“Chacumbele viene leyendo con preocupación lo que ha ocurrido desde su reelección para acá. Los resultados numérico-políticos del referéndum constitucional, de las elecciones regionales y del referéndum para la enmienda, muestran una clara tendencia al incremento en la votación opositora y a un decrecimiento correlativo en el respaldo popular a Chacumbele. La votación opositora ha subido desde un 37%-38% durante los ocho primeros años del chacumbelato, hasta girar en torno al 50% en los tres últimos procesos, en tanto que el respaldo electoral del oficialismo ha venido cayendo desde un promedio de 62%-63% hasta, también, las vecindades del 50%. Chacumbele sabe que, inexorablemente, las dos líneas opuestas van a cruzarse; la primera tendencia seguirá hacia arriba y la segunda hacia abajo. Eso es lo que lo ha llevado a tratar de descarrilar la estrategia democrática. Los atropellos que ha adelantado, más que fuerza, denotan una debilidad intrínseca”.

La respuesta de Petkoff a su propia pregunta es la siguiente: “¿Qué vamos a hacer? Pues, responder al nuevo reto, en las nuevas condiciones, pero sin llevar a que las contingencias coyunturales afecten la línea principal de acción, esa que ha venido produciendo avances”.

………

Dos cosas es preciso superar en estos días de la “contingencia coyuntural” de una preocupación recrecida: primero, la desesperanza, que lleva a suponer que todo está perdido y no debe perderse un minuto más sin preparar las maletas; segundo, el simplismo estratégico, inmediatista o regañón.

Ya se conoce que ha comenzado la promoción de la figura y candidatura de Eveling Trejo de Rosales, en ocurrencia apresurada de algunos, que ven en ella el clon de Corazón Aquino ahora que su esposo ha optado por el exilio y asilo en Perú para no someterse a jueces controlados por Hugo Chávez. A algún iluminado le ha parecido que tal cosa es estrategia brillante, que es la hora de Merkel y Bachelet, la hora de que una mujer ocupe la Presidencia de la República en Venezuela.

Pudiera ser; el suscrito no tiene absolutamente nada en contra de la más igualitaria participación política de las damas. En 1968 escribía un artículo decididamente feminista en la clásica revista El Farol; en 1978 defendía la participación igualitaria de las mujeres en las sesiones del Grupo Santa Lucía, cuyas primeras reuniones las relegaban, como gran concesión, a escuchar en silencio las conferencias y deliberaciones, pues lo que se había pensado para ellas eran excursiones turísticas y expediciones de compra. (La defensa no se hizo porque fueran mujeres, sino porque eran personas). En 1986 llegó a escribir: “Sin ánimo de comparaciones, cuando he pensado en mujeres venezolanas que podrían desempeñar muy bien la Presidencia de la República, el nombre de Alba [Fernández de Revenga] viene a mi mente junto con el de Mercedes Pulido de Briceño”.

Pero no es mérito suficiente para el liderazgo nacional el ser esposa de un mártir político. Que el nombre de Doña Eveling sea propuesto, sin embargo, es sintomático: de algún modo expresa la falta que hace una voz opositora, una contrafigura de Chávez. Éste es personaje excepcional; podrá burlarse uno de que haya obsequiado un libro obsoleto y poco leído ya a Barack Obama, pero su gesto disparó el texto de Eduardo Galeano hasta el segundo lugar en ventas de Amazon en menos de treinta y seis horas, con celeridad “viral” digna de Susan Boyle. No podrá superársele sino con la oposición de persona excepcional.

Y además de los ocurrentes tenemos—parece ser nuestro sino—que lidiar con quienes son rápidos para desencadenar discursos de superioridad moral y arresto heroico. Una vez más el geólogo Gustavo Coronel pontifica airadamente desde su distante residencia en los Estados Unidos. En reciente artículo, echando en falta un levantamiento masivo del enjambre ciudadano para oponerse al gobierno de Hugo Chávez, expone con arrogante indignación: “El coraje moral es el ingrediente que falta en Venezuela para dar al traste con la pandilla chavista que ha arruinado al país. Aunque estoy seguro de que aún si los venezolanos no hiciéramos nada para sacarla del poder, ella implosionaría debido a su ineptitud, la exhibición de cobardía moral que está dando la sociedad venezolana, con su pasividad y hasta masoquismo, representa un profundo descrédito para nuestro gentilicio”. (Destacado de esta carta). Antes ha resucitado, con desprecio lombrosiano, un argumento que invalida cualquier pretensión democrática que aún quiera exhibir. Así pone: “Los seguidores del régimen son gente mediocre, resentida, ansiosa del poder y del dinero que ahora está a su alcance: son los chacones, los merentes y los isaíases; las linas, las cilias y las irises. Son gente cuya anatomía frecuentemente refleja sus torvas cualidades morales, generalmente fáciles de identificar por su aspecto en cualquier lugar del mundo, ya se trate de Calixto en Las Vegas, Hugo en Doha o Nicolás en Nueva York”.

Estas declaraciones de Coronel, emitidas desde la segura distancia que desde hace años lo separa de esta atribulada tierra, son injustas y constituyen una falta de respeto hacia quienes permanecemos en ella para dar la batalla cotidiana y la más profunda y penetrante. Dice Coronel: “La cobardía moral predomina entre los venezolanos sentados en la barrera, asistiendo inexplicablemente al espectáculo de su propia destrucción, exhibiendo una cobardía mezclada con indiferencia y masoquismo”. Y también: “Pronto tendrá que llegar la chispa que prenda la resistencia civil en Venezuela, una acción continuada en el tiempo, no una protesta esporádica.. Y esa chispa la encenderá un venezolano (a) con coraje moral”. Si, como parece ser su implicación, es él alguien con la estatura moral que haría falta ¿por qué no deja de vivir en los Estados Unidos y se radica de nuevo en Venezuela a guiarnos con su superioridad?

Coronel nos haría un gran favor adquiriendo un poco de modestia y respeto por los que aquí estamos dando la pelea.

luis enrique ALCALÁ

Share This:

CS #328 – La nueva política

Cartas

El término “paradigma” y su uso en la expresión “paradigma político” se ha hecho de uso bastante generalizado. El sentido en el que se emplea es el propuesto por Thomas S. Kuhn en su obra de 1962 The Structure of Scientific Revolutions. Kuhn se refiere con el término paradigma al núcleo esencial de una determinada teoría o doctrina científica. Por ejemplo, en materia del fenómeno de la gravitación, el paradigma de la física aristotélica quedaba definido por el concepto de causa final; Aristóteles explicaba que los cuerpos cayesen porque todos los cuerpos buscarían ir hacia su lugar natural, la tierra, dado que todos los cuerpos estarían hechos del “elemento” tierra. Sobre el mismo fenómeno el paradigma de Newton sustituye el concepto de Aristóteles por la idea de “acción a distancia”, que permite concebir una “fuerza de gravitación universal” existente entre dos cuerpos cualesquiera. Einstein prescinde de esa noción de acción a distancia y la sustituye, a su vez, por la proposición de que la presencia de masa en el espacio induce una curvatura en éste; sería esta curvatura la que seguirían los astros al girar en derredor de cuerpos de mayor tamaño, y no una fuerza de gravitación.

La famosa obra de Kuhn describe el progreso de la ciencia entre épocas de estabilidad conceptual, de permanencia de un determinado paradigma, hasta que una crisis en el poder explicativo del paradigma conduce a la formulación de uno nuevo. Esta idea ha sido extendida para explicar la sucesión en el tiempo de las distintas concepciones sobre lo político. Los paradigmas, pues, son los marcos mentales básicos a partir de los cuales se interpreta la realidad. Obviamente, de ellos depende la conducta humana. Dice John Stuart Mill: “Es lo que los hombres piensan lo que determina cómo actúan”. (Ensayo sobre el gobierno representativo).

………

La crisis de los paradigmas socio-políticos ha tenido una grave expresión en el descrédito que sufrió la llamada planificación estratégica. Comúnmente se acostumbra fechar la primera derrota importante de los planificadores estratégicos con el embargo petrolero árabe de fines de 1973. Las predicciones dejaron de ser confiables, al generalizarse la impresión de volatilidad o impredecibilidad del mercado petrolero. La discontinuidad, por otra parte, comenzó a manifestarse en el mundo político por esa misma época. La caída del régimen del Shah de Irán fue la primera “sorpresa” de cierta magnitud, la que inicia la serie de acontecimientos “impensables” que incluyó cataclismos tales como el derrumbamiento del Muro de Berlín y la desmembración de la Unión Soviética como secuela de la perestroika de Gorbachov.

Una turbulencia de tan grande magnitud dejaba mal parados los intentos predictivos de los más sofisticados centros de análisis. Junto con un agotamiento del recetario político clásico, esa inestabilidad ha sido la razón principal de que cundiera el escepticismo hacia los intentos de manejar el ambiente social desde marcos generales como guía para la acción. Ahora, un nuevo simplismo ideológico (el “socialismo del siglo XXI”) lleva las cosas al otro extremo, luego de una renuncia a pensar estratégicamente. Para que esto fuera posible, para que sonara viable al elector promedio en Venezuela, hubo antes un proceso de erosión en el pensamiento político de corte general.

En Venezuela fue muy intenso el rechazo a los “habladores de paja” de los departamentos de planificación estratégica. El IESA publicó en 1985 El caso Venezuela: Una ilusión de armonía, libro en el que sus editores, Moisés Naím y Ramón Piñango, objetaban a la planificación estratégica en el trabajo introductorio del siguiente modo: “El mejoramiento de la gestión diaria del país requiere que los grupos influyentes abandonen esa constante preocupación por lo grandioso, esa búsqueda de una solución histórica, en la forma del gran plan, la gran política, la idea, el hombre o el grupo salvador. Es urgente que se convenzan de que no hay una solución, que un país se construye ocupándose de soluciones aparentemente pequeñas que forman eso que, con cierto desprecio, se ha llamado ‘la carpintería’. Si bien no hay dudas de que la preocupación por lo cotidiano es mucho menos atractiva y seductora que la preocupación por el gran diseño del país, es imperativo que cambiemos nuestros enfoques”.

Es decir, el remedio propuesto era el de sustituir los estrategas por los tácticos.

Poco después (entre 1989 y 1993), muy connotados profesores así como gerentes reconocidamente capaces del sector privado ejercieron importantes funciones públicas (entre ellos, de modo destacado, Moisés Naím), con resultados terribles. Por esta razón resulta interesante contrastar este caso local de miopía técnica con el juicio que mereció a Tocqueville la ceguera de los funcionarios del gobierno de Luis XVI cuando  la Revolución Francesa estaba a punto de estallar: “…es decididamente sorprendente que aquellos que llevaban el timón de los asuntos públicos—hombres de Estado, Intendentes, los magistrados—hayan exhibido muy poca más previsión. No hay duda de que muchos de estos hombres habían comprobado ser altamente competentes en el ejercicio de sus funciones y poseían un buen dominio de todos los detalles de la administración pública; sin embargo, en lo concerniente al verdadero arte del Estado—o sea una clara percepción de la forma como la sociedad evoluciona, una conciencia de las tendencias de la opinión de las masas y una capacidad para predecir el futuro—estaban tan perdidos como cualquier ciudadano ordinario”. (Alexis de Tocqueville: El Antiguo Régimen y la Revolución).

………

Es sólo muy recientemente que la “teoría de la complejidad”, que incluye la llamada “teoría del caos”, ha podido proporcionar un paradigma adecuado a los muy complejos procesos sociales. Los primeros ejercicios analíticos de predicción eran fundamentalmente proyecciones en línea recta. (La estadística había proporcionado la herramienta de la “regresión lineal”, mientras el “determinismo histórico” de las doctrinas marxistas contribuía a esa opinión de que el futuro era único e inevitable). Obviamente, sólo pocos fenómenos pueden ser adecuadamente descritos como una línea recta.

El reconocimiento de la multiplicidad del futuro llevó, más tarde, al desarrollo de la técnica de “escenarios” (principalmente por la Corporación RAND, en la década de los sesenta), en los que se exponía intencionalmente un conjunto de descripciones diferentes del futuro en cuestión. Sin embargo, aún la técnica de escenarios tiende a estar asociada con una percepción del problema en forma de “abanico” de futuros, según la cual se presume una continuidad de la transición entre los distintos futuros, al desplazarse por el área continua del abanico. Este modo de ver las cosas supone, por tanto, una enorme cantidad de incertidumbre, pues los futuros serían, en el fondo, infinitos.

El formalismo matemático (fractales) sobre el que se asienta la teoría de la complejidad, en cambio, permite describir el futuro como una estructura arborificada o ramificada, como una arquitectura discontinua en la que unos pocos futuros posibles actúan como cauces o “atractrices” por los que puede discurrir la evolución del presente. (Un modelo sencillo de un sistema de atractrices lo constituye un péndulo que oscila a poca distancia de una base hexagonal, en cuyos vértices se han colocado imanes de aproximadamente igual intensidad magnética. Tomando el péndulo entre los dedos se le dota de un impulso inicial que, al soltarlo, lo hace describir una trayectoria que bajo la acción de los imanes es típicamente errática. Al agotarse el impulso inicial el péndulo se detiene sobre uno de los vértices, una de las atractrices. Incluso en un sistema tan sencillo como éste, no es posible predecir cuál será la atractriz que predominará al final).

Incertidumbres de este tipo han llevado a la desesperante noción de que la predicción social es imposible. El hecho de que por lo atrayente del nombre, se haya popularizado más la teoría del caos que la teoría de la complejidad que la engloba, ha contribuido aún más a la desesperanza.

Pero esto es un conocimiento y una aplicación superficiales de tales teorías. Por una parte, aun los fenómenos caóticos transcurren por cauces que siguen un orden subyacente estricto. Por la otra, ya a niveles prácticos se ha tenido éxito en introducir estímulos que “sincronizan” procesos caóticos para hacerlos seguir trayectorias estables. En otras palabras, es posible dominar el caos. Más aún, la proporción de caos dentro de los sistemas complejos es usualmente pequeña, y predomina en éstos un proceso opuesto y más poderoso de autorganización, especialmente en sistemas que, como el social, son capaces de intercambiar información.

Naturalmente, ciertos episodios caóticos pueden tener consecuencias lamentables en magnitudes enormes. Los acontecimientos del 27 y el 28 de febrero de 1989, por ejemplo, son más fácilmente comprensibles si se les interpreta como un caso de proceso caótico, antes que como resultado de una acción subversiva intencional. (Hubo incidencia de agitación programada, pero el grupo Bandera Roja no tenía, por supuesto, la escala que pudiera producir lo que ocurrió. El 27 de febrero de 1989 pudo observarse la propagación de la avalancha desde Guarenas, exacerbándose por la transmisión del evento a través de los medios de comunicación social, pero también a través de una cadena informal de transmisión de información: los mensajeros motorizados, que exhiben desde hace mucho una rápida solidaridad de conducta y que fueron propagando el descontento desde Guarenas a Petare, de allí a Chacaíto, a la estación del Metro en Bellas Artes, y así sucesivamente).

En contraposición a estas posibilidades caóticas, los sistemas sociales aprenden y se autorganizan. Es así como aun en condiciones de extrema complejidad es posible tanto predecir el futuro como seleccionarlo. Por el lado de la predicción social, el problema es ahora un asunto de identificación de las atractrices actuantes en un momento dado. Por el lado de la acción, se trata de evitar ciertas atractrices indeseables y de seleccionar alguna atractriz conveniente o, más allá, de crear una nueva atractriz altamente deseable.

Es un trabajo muy diferente del que puede acometer el mejor entre los políticos convencionales, cuyo know how seguirá siendo útil, aunque con rendimiento decreciente.

luis enrique ALCALÁ

Share This: