FS #239 – Variación matricial

Fichero

LEA, por favor

En septiembre de 1987, hace ya casi veintidós años, completó el suscrito un estudio que llamó Sobre la posibilidad de una sorpresa política en Venezuela. Dos fueron las “sorpresas” discutidas en tal trabajo: el acceso de un outsider a la Presidencia de la República y un golpe militar. Sobre esto último afirmaba en las conclusiones: “…de ganar las elecciones de 1988 uno de los candidatos tradicionales… la probabilidad de un deterioro acusadísimo sería muy elevada y, en consecuencia, la probabilidad de un golpe militar hacia 1991, o aún antes, sería considerable”. Pudiera sostenerse entonces, y halando las cosas por los cabellos, que el estudio mencionado tuvo un error de al menos un mes y cuatro días respecto de la asonada del 4 de febrero de 1992.

Al iniciar la discusión de la sorpresa golpista, establecía: “Las mismas condiciones que hacen en general más probable la aparición de un hecho político sorpresivo son las que han aumentado la base con la que contaría un intento militar de tomar el control de las cosas: las condiciones de creciente deterioro de la situación. Sería muy raro que en las condiciones venezolanas de la actualidad no hubiesen aumentado las aproximaciones al tema y el examen de las consecuencias de un hecho tal por parte de actores con alguna posibilidad técnica de intentarlo. Para empezar, la imagen del golpe circula por la psiquis del país en una mayor proporción desde hace al menos dos años. Este fenómeno incluye la añoranza comparativa de Pérez Jiménez para quienes conocieron su época, así como el atrevimiento de decirlo en personas de los estratos sociales menos dotados, quienes tienen menos que perder, pues en todo caso participan menos de los ya exiguos beneficios del sistema actual”.

Pero antes de considerar el caso del golpe, un primer capítulo (La propensión a la sorpresa) discutió factores comunes a ambas posibilidades, y de él su primera sección hacía referencia a cambios en la matriz de opinión pública en materia política. Es esta sección el contenido de la Ficha Semanal #239 de doctorpolítico. En ella se registra un deterioro súbito y marcado de la imagen de los partidos políticos cuando apenas comenzaba el sexto gobierno (Jaime Lusinchi) de la democracia venezolana.

No habiendo en esa época una prédica que pudiera identificarse como antipolítica—la vilipendiada telenovela Por estas calles se estrenó veintiséis días después del primer alzamiento de 1992, mientras que Abdalá Bucaram Ortiz y Antanas Mockus no hacen presencia política hasta mediados de los años noventa—aquel desplazamiento de la opinión en 1984 sólo puede atribuirse a evaluación autónoma de la ciudadanía y, presumiblemente, a un desempeño insatisfactorio por parte de los partidos.

LEA

Variación matricial

No es necesario, para convencer de la posibilidad de una sorpresa política al ciudadano informado, hacer un recuento exhaustivo de los registros más formales de la opinión ni de aquella que se expresa en manifestaciones tales como artículos, conferencias, exposiciones de toda índole, reveladoras de un estado de ánimo nacional que incluye el escepticismo y hasta el hartazgo con todo un modo de conducir la función pública, tanto en el nivel del Gobierno como en el nivel de sus conductos nutritivos principales: los partidos políticos.

A pesar de esto, es conveniente datar el momento cuando se produjo el primer desplazamiento medible de la psiquis venezolana, desplazamiento que en estos momentos ya se ha asentado con claros signos de irreversibilidad. El desplazamiento, asimilable analógicamente al de las placas tectónicas de la geología, comenzó a ser más marcado cuando aún el Presidente Lusinchi no había cumplido un año como gobernante.

En efecto, la encuestadora Gaither registró en agosto de 1984 un súbito movimiento de opinión respecto de encuestas anteriores por lo que respectaba a la identificación del «mejor partido». Dicha encuesta comparaba sus resultados contra los obtenidos en la pregunta «¿cuál es el mejor partido?» en agosto de 1974 (primer año de gobierno de Pérez), septiembre de 1979 (primer año de Herrera) y octubre de 1983 (dos meses antes de las últimas elecciones presidenciales). Los siguientes datos dan los porcentajes de personas que respondieron «ninguno» (entre las opciones AD, COPEI, MAS y otros) y que no opinaron.

………………..AGO.74    SEP.79    OCT.83    AGO.84

NINGUNO ……..16             14                19               29

NO OPINA ……..13             13                 8                14

TOTAL ………….. 29             27              27                43

Como puede verse, el total de personas que no lograba identificar un mejor partido entre las opciones disponibles experimentó un salto brusco equivalente a 16% más de los encuestados que en veces anteriores.

Ese mismo año, el 27 de mayo, las elecciones municipales registraban el más alto porcentaje de abstención electoral registrado desde 1958. Las abstenciones en las elecciones nacionales de 1983 representaron un 12,25% de los electores, mientras que seis meses después la abstención en los comicios municipales alcanzó el 40,7%. (Aún si se compara este radical comportamiento con la abstención de las elecciones municipales de 1979 – 27,1% – la diferencia entre las dos elecciones municipales es de 13,6% más de abstenciones.)

Dos años más tarde, la encuesta Datos (trabajo de campo entre el 20 de mayo y el 13 de junio de 1986) registró un 58% de encuestados a favor de elegir un independiente para desempeñar la Presidencia de la República y, tal vez más sorprendentemente, que el 52% lo consideraba posible.

Finalmente, en julio y agosto de este año de 1987 la encuestadora Gaither realiza en el Area Metropolitana de Caracas una «elección simulada», en la que un partido nuevo, no especificado y sin estipulación de candidato, obtiene el segundo lugar con 22%, detrás de Acción Democrática (37%) y relegando a C.O.P.E.I. (17%) al tercer puesto. En este mismo sondeo el porcentaje de la categoría «no sabe/no contesta» es de 12%. (La encuestadora «aclara que este «nuevo partido» es un atractivo para muchos votantes, sin especificar candidato, pero quizás ese ideal no sea alcanzable en la práctica.» La diferencia entre esta última impresión y el 52% que en 1986 midió Datos como creyentes en la posibilidad de un independiente en Miraflores puede deberse a la cercanía de la próxima fecha electoral y a la creencia de que ya no habría tiempo para montar ese «partido nuevo», esa opción diferente.)

Por otra parte, la misma proliferación de ofertas políticas nuevas es un indicador de que se percibe la situación política como más fluida. El Consejo Supremo Electoral es una institución de suyo conservadora, pero la nueva presión es registrada allí de modo evidente. El Presidente del organismo, Dr. Carlos Delgado Chapellín, opinó ante la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado que debiera concederse al elector venezolano la libertad jurídica de la abstención, como una forma para expresar su descontento ante las opciones que se le presentan. Eso es manifestación de una orientación creciente de la opinión pública, en la que, ante la ausencia de una opción nueva convincente cobra fuerza la salida de la abstención o el voto nulo como vehículo de protesta.

En suma, no hay dudas de que la matriz de opinión pública venezolana ha experimentado un muy significativo desplazamiento de signo contrario a los conductos políticos tradicionales, de que tal desplazamiento se ha producido recientemente con alguna brusquedad y de que tal desplazamiento no se ha detenido.

Luis Enrique Alcalá

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FS #238 – Petición de cacao

Fichero

LEA, por favor

Con motivo del juicio que culminara en la condenación a penas máximas de funcionarios de la Policía Metropolitana por muertes acaecidas el 11 de abril de 2002, ha salido a la luz un documento de una década anterior, en el que Hugo Chávez, Francisco Arias Cárdenas, Diosdado Cabello, José Vielma Mora, Ronald Blanco La Cruz y dieciséis militares más, anunciaban que no escucharían de boca del juez militar Ramón Moreno Natera la imposición de un auto de detención.

El abogado defensor José Luis Tamayo leyó extractos de este documento el 15 de enero de 2008, al protestar la negativa de la juez Marjorie Calderón a sobreseer la causa contra Iván Simonovis, Henry Vivas y Lázaro Forero, y los funcionarios de la Policía Metropolitana Marco Hurtado, Julio Rodríguez Salazar, Héctor Rovaín, Arube Pérez Salazar, Luis Molina Cerrada, Erasmo Bolívar, Rafael Neazoa López y Ramón Zapata. Quince días antes, el Presidente de la República había decretado una Ley de Amnistía, cuyos beneficios fueron negados a los policías mencionados.

Los militares nombrados firmaron una carta de recusación del juez Moreno Natera el 15 de mayo de 1992, tres meses y cuatro días después de haber actuado criminalmente con armas de la República en alzamiento inconstitucional, ilegítimo y abusivo en contra de un gobierno elegido por una mayoría de venezolanos. La razón para repudiar cualquier acción de ese juez era que éste habría ordenado el traslado de algunos de los golpistas prisioneros en el Cuartel San Carlos a la Cárcel de Yare, y que tal cosa habría sido hecha con “nocturnidad y apremio”. (¿Es que la intentona criminal del 4 de febrero de 1992 ocurrió a plena luz del día y poquito a poco?) También porque se les había dicho que el traslado, que acataron como “medida disciplinaria”, sería revertido poco después y tal promesa habría sido violada, olvidando que “la palabra es el honor del hombre”.

Entre los destinatarios de la patética misiva se contaban “la conciencia jurídica del mundo civilizado y democrático” (¿la de Mugabe, por ejemplo?) y los “compañeros de armas de los gloriosos ejércitos latinoamericanos” (que en manos de Pinochet, Videla, Goulart, Castro, Somoza y demás dictadores alcanzaron la gloria). Entonces si era “excelentísimo” el Nuncio Apostólico de Su Santidad (todavía no ocurría el asilo de Nixon Moreno) e importantes “las comunidades que integran las Facultades de Derecho” y los Colegios de Abogados, a los que apelaban con la cursi e inmodesta pretensión de que hablaban desde “las celdas de la dignidad”.

En 1992 preocupaba mucho a los reclusos que un juez militar actuara “servil y obedientemente” por mandato del Presidente de la República, y que tal cosa negara el “principio de la separación de los poderes que caracteriza la existencia de un Estado Republicano y Democrático”. Entonces se quejaban porque los hubieran cambiado de celdas y afirmaban: “Aquí, en Venezuela, los Poderes del Estado se encuentran concentrados en manos del Jefe del Ejecutivo. Es decir, vivimos bajo un régimen autocrático y totalitario de gobierno”.

La Ficha Semanal #238 de doctorpolítico reproduce el contenido de la carta comentada, con una que otra mínima corrección de acentuación o puntuación. Un facsímil en archivo .pdf de las seis páginas del documento, con las firmas de los militares golpistas, puede obtenerse en http://imagenes.globovision.com/archivos/75126_cartac.pdf o en http://media.noticias24.com/0904/chavez93.pdf

LEA

Petición de cacao

Al Pueblo de Venezuela

A la conciencia jurídica del mundo civilizado y democrático

A la juventud militar que hemos precedido en la lucha por la defensa de nuestra integridad territorial y de la dignidad nacional para restablecer la supremacía de la Constitución

A nuestros compañeros de armas de los gloriosos ejércitos latinoamericanos

Al Excelentísimo Nuncio Apostólico de Su Santidad el Papa Juan Pablo II y a los Excelentísimos Representantes del Cuerpo Diplomático acreditado en Venezuela

A las comunidades que integran las Facultades de Derecho del País

A los Colegios de Abogados

Los suscritos, Oficiales y Suboficiales de las Fuerzas Armadas de Venezuela, soldados del Ejército Bolivariano, que el 4 de febrero del presente año cumplimos con el deber que nos imponen los artículos 51 y 250 de la Constitución Nacional, violada y puesta fuera de vigencia por el actual Gobierno, el más corrupto de nuestra historia republicana, hoy en las celdas de la dignidad, recluidos en la Cárcel de Yare, Estado Miranda, en el Cuartel San Carlos y en el Fuerte Tiuna de la ciudad de Caracas, declaramos:

Recusamos ante la opinión pública al Juez Militar que conoce de nuestra causa, por considerarlo persona no idónea para conocer de ningún juicio militar, por carecer de independencia y autonomía, ya que actúa servil y obedientemente no conforme a la Ley, sino a los mandatos del Presidente de la República y de su Ministro de la Defensa. Este Juez, con su conducta, pone de manifiesto que en Venezuela no existe un Poder Judicial autónomo e independiente como el que consagra la Constitución Nacional. Trátase de un Juez vasallo, que sepulta el Estado de Derecho y deshonra la Magistratura Militar. Su conducta niega el principio de la separación de los poderes que caracteriza la existencia de un Estado Republicano y Democrático. Aquí, en Venezuela, los Poderes del Estado se encuentran concentrados en manos del Jefe del Ejecutivo. Es decir, vivimos bajo un régimen autocrático y totalitario de gobierno.

Ciertamente, el Juez Militar Ramón Moreno Natera no ha actuado, ni podrá actuar como representante de un Poder Judicial como el que consagra la Constitución Nacional en su artículo 205: “En el ejercicio de sus funciones los Jueces son autónomos e independientes de los demás órganos del Poder Público”. Norma ésta que reproduce, como cabeza rectora de la administración de Justicia, la Ley Orgánica del Poder Judicial en su artículo 1°: “El Poder Judicial es independiente de las demás ramas del Poder Público en el ejercicio de sus funciones”, y que consagra también como tal el Código de Justicia Militar en su artículo 22: “Los Jueces Militares son autónomos en el ejercicio de sus funciones y soberanos en la apreciación de los hechos que les corresponden juzgar”.

En efecto, el traslado arbitrario, de un grupo de Oficiales, con nocturnidad y apremio, desde el Cuartel San Carlos de Caracas, a la cárcel de Yare lo ordenó dicho Juez Moreno Natera, obedeciendo instrucciones y dictados del Presidente de la República y del Ministro de la Defensa, cumpliendo una orden. Una vez llevado a cabo dicho traslado, el ciudadano Ministro de la Defensa manifestó, según lo publicó la prensa, que ello ocurrió porque “el Juez comprendió y aceptó las argumentaciones que él le había expresado”. Posteriormente el Ministro le expresó a las esposas de dos de los Comandantes detenidos, que “fue equivocada la orden de ese traslado por parte del Presidente de la República”.

Las anteriores aseveraciones que hacemos fueron difundidas por la prensa nacional, que dio publicidad a esas manifestaciones del Ministro de la Defensa. Pero aún hay algo más que añadir al respecto:

Para que se llevara a cabo el traslado de ese grupo de Oficiales a la Cárcel de Yare, fue necesaria una negociación entre los representantes del Ministerio de la Defensa y los Militares detenidos en el Cuartel San Carlos, en presencia de una representación del Ministerio Público y otra de las Autoridades Eclesiásticas de Venezuela, a saber: “que el traslado se imponía sólo como una medida disciplinaria y temporal que acataban como tal dichos militares detenidos y que en los próximos días serían trasladados de nuevo al Cuartel San Carlos”.

Así pues, en esta negociación no intervino el Juez Militar, sino los representantes del Ministerio de la Defensa. El traslado entonces, de hecho, lo imponía el Alto Mando Militar en base a una promesa en cuyo cumplimiento estaba envuelto el Honor Militar. (La promesa no se cumplió, olvidándose que la palabra es el honor del hombre). El Juez Militar Ramón Moreno Natera, estuvo ausente de esta tragicomedia físicamente, pero permitió que las Autoridades Militares decidieran,actuaran y negociaran a sus espaldas, obedeciendo órdenes a su vez del Presidente de la República. Testigos de esto, y muy calificados por cierto son los Monseñores Mario Moronta y Diego Padrón, Obispos Auxiliares de Caracas, y el Padre Arturo Sosa, representantes de la Iglesia, el ciudadano Fiscal General fe la República, Dr. Ramón Escovar Salom, quien estuvo acompañado del Director General de la Fiscalía y del Director de los Derechos Humanos Dr. Antonio Herrera y Padre Dr. Luis María Olaso.

De todo lo anteriormente expuesto se evidencia que el Juez Militar que conoce de nuestra causa no lo es independiente y autónomo, sino más bien un Juez servil y obediente a los dictados del Ministro de la Defensa y a la vez del Presidente de la República, con lo cual todas sus actuaciones estarán fundamentadas no en debido proceso legal, no en la Constitución y las Leyes, pero sí en las ordenes castrenses y políticas del Ministro y del Presidente.

Por tales razones pues, que son obvias, hemos decidido negarnos a que seamos impuestos del írrito auto de detención, dictado por ese Juez Militar al cual recusamos por ante el Pueblo, máximo Tribunal de la República y al cual reconocemos como fuente legítima única de todos los Poderes. Y es que el Juez Ramón Moreno Natera actúa en una relación de supra-subordinación con el Ministro de la Defensa, servidor del Presidente de la República.

A un Juez semejante, un distinguido militar retirado procesado y condenado injustamente por influencias políticas y mercenarias a principios de siglo, le escribió en el expediente, al apelarle el fallo inicuo:

“Hombre cretino y soez

cuyas sentencias oprimen,

tu no eres Juez del crimen

sino un crimen hecho Juez”

Con razón decía un extraordinario jurista latinoamericano, asesinado por los políticos corruptos de su país, al expresarse acerca de un Poder Judicial cortesano y mercenario, que: “Cuando el puesto de los prevaricadores de la justicia está en la magistratura judicial, el de los hombres honestos está en la cárcel”.

Desde las celdas que dignifican, Cuartel San Carlos de Caracas; sede del Batallón Lino de Clemente de Fuerte Tiuna y Cárcel de San Francisco de Yare en el Estado Miranda, a los quince días del mes de mayo de mil novecientos noventa y dos.

Oficiales y Suboficiales de las Fuerzas Armadas de Venezuela, soldados del Ejército Bolivariano

MBR 200

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FS #237 – Un frente nacional

Fichero

LEA, por favor

El “destacado hombre de lucha e intelectual de valía” Carlos Blanco, que cada domingo escribe Tiempo de palabra para el diario El Universal, tuvo destacada función pública durante la presidencia de Jaime Lusinchi, cuando ejerciera la Secretaría Ejecutiva de la famosa y extinta COPRE (Comisión Presidencial para la Reforma del Estado), y luego la Presidencia del mismo organismo entre 1989 y 1992, en el segundo e inconcluso período de Carlos Andrés Pérez.

Cada pieza dominical de Blanco es texto adelantado en tono usualmente lapidario, definitivo. Por caso: el domingo 22 de junio de 2008 aseguraba: “No ha habido proyecto más importante y radical para cambiar el país y el Estado que el elaborado por la Copre”. Es decir, el organismo que él dirigió.

En el mismo artículo abría fuegos de este modo: “Si por algo este gobierno será condenado por la Historia, por los de abajo, por los suyos y los de acá, no será por exceso de revolución sino por su carencia. No por los cambios que hizo, sino por los que dejó de hacer. No por la audacia real y profunda, sino por sus vacilaciones y timideces”. De paso explicó: “Sin embargo, si la revolución se entendiera en un sentido más amplio, como reforma profunda y radical, por supuesto que sí era y es necesaria. Un cambio bravo y rudo ya estaba asomando su tentadora y amenazante necesidad a finales de los 80”.

¿Qué clase de revolución tendría en mente Blanco al opinar de tal manera? Quizás una clave se encuentre en artículo que le publicara la revista Resumen—de famosa dirección por Jorge Olavarría—en su edición del 6 de diciembre de 1981, a comienzos de la década que a su conclusión, según Blanco, ya hacía evidente con rudeza—por ejemplo, con el Caracazo de 1989 (año en el que Blanco comenzaba su presidencia de la COPRE)—la necesidad de revolución. En el artículo de Resumen (Vol. XXXIII, Nº 422), Carlos Blanco apoyaba una proposición de Manuel Alfredo Rodríguez, la de un “frente nacional”, en estos términos: “Desde el punto de vista social un proyecto de esta naturaleza deberá enfrentar con severidad a los sectores monopolistas internos, articulados al capital transnacional y que en el plano económico son la expresión más conspicua del imperio norteamericano”. Antes había diagnosticado: “…se ha ido gestando una oligarquía burocrática, plutocrática y partidista, que se ha apoderado de las palancas de las instituciones publicas y privadas de Venezuela. Esta oligarquía no sólo defiende sus inmediatos intereses pecuniarios, sino que su estatuto moral—orientado por la rapiña más desconsiderada—se ha ido imponiendo como el tono espiritual de los núcleos de poder fundamentales”.

Como puede verse, se trata de una retórica muy parecida a la del gobierno actual, y entonces la metamorfosis de Blanco ofrece una esperanza: los radicales de izquierda, con excepciones, tienden a moderarse con el paso de los años.

La Ficha Semanal #237 de doctorpolítico reproduce in toto el artículo de Carlos Blanco para el número 422 de Resumen, el que fuera publicado bajo el título Posibilidades de un frente nacional. Justo al final, contiene una sorpresa.

LEA

Un frente nacional

Recientemente, Manuel Alfredo Rodriguez, destacado hombre de lucha e intelectual de valía, ha insistido en la necesidad de promover un gran frente nacional o movimiento de convergencia con el propósito de generar “un nuevo proyecto político capaz de acceder al poder y de proporcionar un nuevo y actualizado modelo a la democracia venezolana”. Creo que este es un tema de excepcional importancia en la Venezuela de hoy y que debe ser discutido seriamente.

Las demandas del país

Ya nadie ignora que la nación está sometida a una de las situaciones más comprometidas de su historia, pues algo así como un ambiente de “fin de mundo” recorre vastas porciones de la población. No sólo se trata del agravamiento de los problemas seculares, sino también de que quienes tienen en sus manos la responsabilidad de afrontar la crisis—fundamentalmente los núcleos dirigentes de AD y Copei—carecen de proposiciones políticas novedosas, aptas para responder a la desarticulación del “modelo” político y económico vigente desde 1958. La dirección dominante en el país ha construido un tipo de democracia aun mas restrictiva que en otros países que poseen regímenes similares, pues en nombre de esta democracia ni siquiera esa mínima participación ciudadana, que funciona casi como hoja de parra del sistema, adquiere vigencia.

Por el contrario, la exclusión de la deliberación y de cualquier atisbo de decisión de la mayoría de los ciudadanos es la nota que predomina, y si esto fuese poco ocurre que en el seno de los partidos también campea la antidemocracia; la ausencia de discusión real y profunda, la segregación de la mayoría de la militancia, los procedimientos de exclusión de las tendencias críticas, imponen los acentos más destacados de ese engendro en que ha devenido la llamada “democracia interna”.

El mundo de los partidos que detentan el poder se ha transformado brutalmente. Ni mensajes, ni programas, ni democracia, ni consulta; lo que se impone es el juego tenebroso de sub-aparatos contra sub-aparatos, en definitiva dominados por el tono electoral, las candidaturas y las prebendas.

También concurren a la gestión de este establecimiento del poder un conjunto de grupos, “roscas”, familias, que han ido conformando Ia corporeidad real de los que deciden, imponen y gobiernan el país. De tal modo que se ha ido gestando una oligarquía burocrática, plutocrática y partidista, que se ha apoderado de las palancas de las instituciones publicas y privadas de Venezuela. Esta oligarquía no sólo defiende sus inmediatos intereses pecuniarios, sino que su estatuto moral—orientado por la rapiña más desconsiderada—se ha ido imponiendo como el tono espiritual de los núcleos de poder fundamentales.

Contra este estado en que se desenvuelven los asuntos del país es que un frente nacional se hace imprescindible.

Características del frente nacional

Un proyecto político que se proponga ser poder y transformar sustancialmente la sociedad venezolana, desde luego que debe definir sus enemigos y sus integrantes con mucha claridad. Desde el punto de vista social un proyecto de esta naturaleza deberá enfrentar con severidad a los sectores monopolistas internos, articulados al capital transnacional y que en el plano económico son la expresión más conspicua del imperio norteamericano. Tal confrontación define el tipo de alianzas que es posible establecer en el seno de un frente: todos los sectores sociales distintos a la macolla del capital monopolista, donde evidentemente la clase obrera y un conjunto de sectores medios tienen la posibilidad real de tener el mayor peso social.

Políticamente el frente nacional no puede dejar de proponerse desalojar del poder a los núcleos dirigentes que han detentado el poder en los últimos veinte años, sobre todo representados por las direcciones de AD y Copei. En ese frente como sectores integrantes deben concurrir los partidos, grupos e individualidades que compartan tales propósitos. La izquierda, a mi juicio, puede jugar un papel fundamental si se propone ir mas allá de sí misma y por esta vía transformar su visión y sus prácticas, para colocarse en sintonía con las demandas de la sociedad. Sin embargo, otros sectores políticos que no se definen por ser de izquierda pueden y deben concurrir a este vasto encuentro nacional. Un objetivo principalísimo es motivar a muchos hombres y mujeres que han sufragado y simpatizado por AD y Copei y que hoy están dispuestos a explorar otros caminos más promisores, a condición de desechar el sectarismo y la prepotencia mesiánica que algunos sectores ostentan.

Comparto la opinión de que en este sentido un buen núcleo de la izquierda ha cometido errores pues ha actuado con un sentido claramente hegemónico y segregador. Sin embargo, hay otros grupos que estamos dispuestos a que—sin desdibujar nuestro perfil político e ideológico—arribemos a una convergencia entre iguales, para tareas de corto y largo plazo.

La candidatura presidencial

Resulta inobjetable el planteamiento de Manuel Alfredo en el sentido de que un frente nacional puede, según las circunstancias. estar representado por un candidato civil o militar. Creo que hay que explorar creadora y seriamente las distintas posibilidades que estén o puedan estar en discusión. Hay gente que como yo cree que ese candidato nacional puede ser José Vicente Rangel, no porque no existan otros venezolanos con títulos y condiciones para representar adecuadamente una política como la propuesta, sino porque Rangel se presenta como un dirigente que reúne, al lado de la coherencia en su acción, una indesmentida amplitud, junto a la nada despreciable condición de ser un dirigente que sin “aparato” ha logrado mantenerse y desarrollarse en la conciencia espontánea de la gente común y corriente.

Proponemos a José Vicente Rangel sin negarnos a considerar a otros venezolanos que puedan representar esa impostergable demanda del país para un nuevo liderazgo y nuevos rumbos. Hay que explorar y rápido. Antes de que sea demasiado tarde.

Carlos Blanco

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FS #236 – Ideas para la crisis

Fichero

LEA, por favor

El lunes 3 de noviembre del año pasado, el suscrito tuvo el honor de dirigirse a un grupo selecto de venezolanos, en plan de ofrecer algunas nociones supuestamente útiles para la comprensión de la crisis económica mundial, así como otras pertinentes a la estimación del proceso político nacional.

Esta ficha de Martes Santo, la #236 de doctorpolítico, consiste en la reproducción, con pequeños ajustes necesarios a la preservación de confidencialidad, de la parte correspondiente a la crisis planetaria. Unas semanas antes de la exposición, el mismo grupo había escuchado dos estupendas caracterizaciones de sus aspectos económicos, financieros y energéticos.

De las pocas ideas que quien escribe pudo ofrecer, causó particular extrañeza una segunda reflexión: “El frenazo del crecimiento económico, expresado en el carácter recesivo de la crisis financiera y real, marca un tiempo de diástole, aprovechable para el examen y el aprendizaje”. En realidad, casi un mes antes (9 de octubre de 2008), la Carta Semanal #306 de doctorpolítico se atrevía a sugerir:

¿Qué tiene de malo que cada cierto tiempo haya una contracción de la economía? La terre entière agradecería que se le exigiera bastante menos por un rato. La Tierra diría que ya el calentamiento global que la quebranta pudiera hacerse repentinamente fiebre, y entonces las pérdidas económicas del mundo harían que las de estos días lucieran pálidas. Nadie imagina la fuerza devastadora de un deslave a escala de cordilleras enteras, un invierno nuclear de mediano tamaño llevado por huracanes más grandes y frecuentes desde el Mar Rojo hasta la masa norteamericana, tsunamis anchos en el Océano Índico o terremotos de 9 grados Richter en media Faja del Orinoco, carcomida la dermis llanera por una succión de petróleo que cava la mayor caverna de la Tierra. Lo que puedan terminar perdiendo las economías del mundo por los actuales deslaves financieros es juego de niños ante una pérdida geofísica de proporciones mundiales, así que pudiéramos aprovechar la contracción económica para pensar la economía. Es tiempo de frugalidad, tiempo de ensimismamientos.

No es fácil, por supuesto, alcanzar la calma en medio de la vorágine, o en una sociedad sometida por su propio Estado a un continuo sobresalto. Pero es preciso responder a la agitación con serenidad. Es la única forma de conseguir la interpretación tranquila de la que mane una decisión atinada. Estos días de tradicional receso pueden servir muy bien a tal propósito. LEA

………

 

Ideas para la crisis

Asistimos a una crisis de crisis. Es trilladísimo lugar común que la peor de las maldiciones en China te desea que vivas una época interesante. La inestabilidad de muchos cambios se encargará de que afrontes innumerables y graves problemas. No es necesaria una maldición más específica.

Es rasgo de la época una condición a la que los médicos se refieren con el nombre de “hemorragia por capas”: se tiene la certeza de que sobrevendrán sangramientos, pero se ignora dónde y cuándo se presentarán. En 1982, Yehezkel Dror definió esta característica en los siguientes términos: “La sorpresa se ha hecho endémica”.

No podrá entenderse la crisis si se procura tomar distancia de ella (lo que, de paso, es imposible). Por lo contrario, debe uno adentrarse al mismo corazón del huracán, donde sabemos que reina la calma, propicia al examen sosegado de las cosas. En la esperanza de contribuir a ese examen se ofrece acá unas pocas reflexiones de la crisis en su nivel planetario.

Primera reflexión: En la gestación de la crisis mundial destacan eventos de magnitud cataclísmica que han resultado ser marcadores definitorios; por ejemplo, el desplome de la Unión Soviética y la reciente y súbita disminución de primacía de los Estados Unidos, entre otros.

A estas mutaciones de gran tamaño conviene añadir otras de distinto tenor, que dándose con un componente principalmente científico y tecnológico, hablan no tanto de preocupación como de esperanza.

La emergencia de una conciencia ecológica. Tan tarde como en 1969 se publicaba una colección de trabajos sobre el tema bajo el nombre La ciencia subversiva: ensayos hacia una ecología del hombre. En 1967, lo que sería la biblia predictiva del más prestigioso futurólogo—Herman Kahn, (The Hudson Institute)The Year 2000: A Framework for Speculation on the Next Thirty-Three Years, no hacía mención alguna del tema ambiental en sus más de cuatrocientas páginas. Las nuevas generaciones, en cambio, vienen con una conciencia ecológica innata.

Los inicios de la conquista del espacio. El impresionante telescopio espacial Hubble se descompone en el espacio y los ingenieros de la NASA pueden arreglarlo a casi 600 kilómetros de distancia. Los chinos acaban de alunizar y, ayudados por ellos, hasta nosotros hemos puesto un satélite “bolivariano” en órbita.

La ingeniería genética. La promesa descomunal de una ingeniería que ni siquiera tenía nombre en 1979, que ya ha hecho el mapa del genoma humano, y, más en general, las nuevas tecnologías médicas. Hace pocos meses se transplantó, con total éxito funcional, dos brazos ajenos a un ciudadano alemán que el año pasado perdió los suyos en un accidente.

La Internet. Con seguridad, la más trascendente de las revoluciones, asentada sobre las propias de la computación y las telecomunicaciones. La polis planetaria en gestación construye su cerebro, en conexión sin precedentes, ya no pasiva como la de la televisión, de los habitantes del planeta. En Venezuela se estimaba a inicios de 2008 una población de cinco millones y medio de internautas, de los que casi las dos terceras partes corresponden a los estratos D y E. Para 1995, ya IBM de Venezuela había registrado esa vocación universal de modernidad en el pueblo venezolano, al conocer que la compra-venta de computadores personales de segunda mano en los barrios caraqueños movía más dinero que el mercado corporativo de computación.

Segunda reflexión: El frenazo del crecimiento económico, expresado en el carácter recesivo de la crisis financiera y real, marca un tiempo de diástole, aprovechable para el examen y el aprendizaje. Exactamente el mismo ideograma chino genera las nociones de crisis y oportunidad. El vocablo “crisis”, proveniente del griego, significa en esta lengua decisión. (Krinein, decidir). La decisión sensata debe ser precedida por la reflexión.

Tercera reflexión: Una idea de la profundidad y extensión de la crisis se obtiene al considerar que no sólo los procesos económicos y políticos se manifiestan críticamente. Igual cosa sucede con los sistemas de pensamiento. Prácticamente no hay ciencia que no haya experimentado o esté sufriendo una crisis de paradigmas. Cuando se creía que al fin había un modelo coherente de la materia—el Modelo Estándar (1967)—se descubre que sus leyes sólo describen el 4% de la materia presente en el universo. (La materia y la energía “oscuras”, de las que nada se sabe, componen el resto). Es a partir de 1959 cuando comienza la ciencia del caos, y después la de los sistemas complejos, la teoría de enjambres, etcétera, que ofrecen nuevos y poderosos marcos mentales que van desde la meteorología hasta la economía, pasando por la turbulencia de fluidos, la cosmología, el crecimiento de las ciudades, la cardiología y la psiquiatría, entre otras áreas del conocimiento. A empezar y pensar de nuevo. Hasta el campo religioso está en asedio. Escribió Teilhard de Chardin: “El siglo XX fue probablemente más religioso que cualquier otro. ¿Cómo pudiera no serlo, con tantos asuntos por resolver? El único problema es que todavía no ha encontrado un Dios que pueda adorar”. La imagen que las diversas y hermosas metáforas que son las religiones—budista, judía, cristiana, islámica, etcétera—proporcionan de Dios ya no son fácilmente implantables en conciencias del siglo XXI, que asumen la ciencia como piso natural de sus creencias.

Cuarta reflexión: Es imposible superar tan grande remolino sin la disposición a abandonar viejos paradigmas, algunos entre ellos los más queridos. No puede esperarse resultados nuevos de la repetición de los mismos procedimientos que nos han metido en problemas. Para ser una persona 21, que comprenda su siglo y lo maneje, es preciso ponerse al día con los más recientes marcos mentales proporcionados por la ciencia. Nuestros políticos convencionales, como en todo el mundo, son seres newtonianos, que comprenden la política en términos de espacios y fuerzas—“¿Hay espacio en Venezuela para una nueva fuerza política?”, se ha oído discutir—, y por tanto están constitucionalmente impedidos de entender la dinámica de los grandes sistemas complejos. A un alumno de cuarto grado puede aceptársele decir que el cuerpo humano se divide en cabeza, tronco y extremidades—la misma idea de una anatomía tripartita de gobierno, empresarios y trabajadores—pero no a un profesional de la Medicina.

Quinta reflexión: Resulta aconsejable un intento por estructurar la incertidumbre, puesto que no puede reducírsela por completo—la sorpresa se ha hecho endémica—y por tanto es útil un inventario de los problemas más importantes. Por ejemplo, el 13 de octubre The New Yorker ofrecía su decidido aval a la candidatura de Barack Obama en un largo editorial, donde decía: “La restauración estadounidense en asuntos exteriores requerirá un compromiso no sólo con la cooperación internacional, sino también con instituciones internacionales que puedan tratar el calentamiento global, las dislocaciones de lo que probablemente sea una crisis económica global que se profundiza, las enfermedades epidémicas, la proliferación nuclear, el terrorismo y otros desafíos más tradicionales a la seguridad. Muchos de los vehículos de la era de la Guerra Fría para el contacto y la negociación—las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el régimen del Tratado de No Proliferación Nuclear, la Organización del Tratado del Atlántico Norte—están moribundos, deteriorados u obsoletos”. Del enfoque fresco, zero budgeting, back to basics de estos problemas podrán surgir tratamientos distintos. En realidad, ningún país debiera poseer armas nucleares. Para prevenir escenarios de invasiones agresivas extraterrestres, o para demoler aerolitos amenazantes en imitación de Bruce Willis en Armagedón, la Organización de las Naciones Unidas debiera asumir un único control planetario de esta clase de armamentos.

luis enrique ALCALÁ

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FS #235 – Amadís de Ánimas

Fichero

LEA, por favor

A Anabella Núñez de Anzola

La esquina caraqueña de Ánimas, en la Avenida Urdaneta, estará mañana de fiesta centenaria. El periódico que allí se edita, El Universal, publicó su primera edición el 1º de abril de 1909, cuando Caracas contaba con sólo cien mil habitantes. Cuatro páginas desprovistas de imagen componían el número, y su sobrio titular «de abrir» decía, en curiosa y premonitoria coincidencia de hace un siglo: «Reforma de la Constitución, Iniciativa popular, Ocaso del castrismo».

Hacía un año que un dictador andino fuera sustituido por otro. Luego vendrían tres más de esa tierra. El camino que nos ha traído hasta donde estamos, bajo dominación de un autoritario del piedemonte, se encuentra fielmente registrado en los mapas que vende El Universal todos los días desde entonces.

Hace treinta años—casi exactamente, el 17 de marzo de 1979—Amadís de Ambos Mundos—el Dr. Luis Teófilo Núñez Arismendi, socio de la editora de ese nombre—escribía un editorial tan característico de su pluma como hoy vigente. Algunos de sus críticos se atrevían a calificar a sus advertencias como superficiales, pero la verdad es que Núñez insistía en remachar lecciones elementales, las que, bien aprendidas, constituyen el alma de un pueblo sano.

Los puntazos de la lanza de Amadís versaban muy fecuentemente sobre economía, y su constancia pedagógica se encuentra ahora en la sofisticación financiera de un habitante de barrio típico, que compra dólares y adquiere computadoras para conectarse, por Internet, con el resto de un mundo que se une. Claro, sus alumnos de economía fueron siempre muchos. Bajo su dirección, El Universal fue constantemente el periódico de mayor circulación nacional en Venezuela.

La Ficha Semanal #235 de doctorpolítico reproduce el sucinto editorial de la fecha mencionada. Su título, simplemente: «Los dineros públicos». Comenzaba apenas el gobierno de Luis Herrera Campíns, y Núñez estaba dispuesto a darle, al menos, el beneficio de la duda. Pero treinta años después de la enseñanza, el actual gobierno no se sabe la lección, a pesar de su diáfana sencillez.

En tiempos de crisis económica mundial y local, la voz de Luis Teófilo Núñez hace falta.

Pero allí está, en manos del nieto homónimo, el periódico que Andrés Mata fundara hace una centuria. La distancia tecnológica entre el primer periódico y el de mañana es asombrosa—El Universal de ahora opera un estupendo y utilísimo sitio web—, y la influencia del diario, con bien ganada reputación de seriedad, es más grande que nunca. El periodismo venezolano, y el país entero, celebran la trayectoria de cien años.

LEA

Amadís de Ánimas

El Gobierno no tiene un patrimonio propio, es sólo el administrador de los dineros públicos. La renta del Estado proviene, en nuestro país, principalmente de la riqueza minera de la Nación—petróleo, hierro, etc.—que es propiedad de los venezolanos, ya que es bueno recordar el significado de Nación: “Entidad jurídica formada por el conjunto de habitantes de un país regido por el mismo gobierno”.

Complementa la renta del Estado lo proveniente por concepto de impuestos directos o indirectos, que es dinero que sale del propio bolsillo de la población, directamente en el caso de impuestos tales como el impuesto sobre la renta, los derechos de frente, etc., y otros indirectamente, porque ellos contribuyen al encarecimiento del costo de los artículos de consumo.

También forman la renta del Estado los beneficios, cuando los hay, de las inversiones reproductivas hechas en las llamadas “Empresas del Estado” que, por haber sido constituidas con los dineros de la Nación, son “Empresas Públicas”, pertenecientes al público, adjetivo que también merece recordar su significado: “Público: perteneciente a todo el pueblo”.

De esto se desprende el absoluto derecho que tiene la población de exigir una correcta administración del dinero que le pertenece, y que ha confiado al gobierno para ser administrado, no en beneficio propio, ni de terceros, sino a favor del bienestar nacional.

Esclarecido este concepto y en virtud del mismo, es que se hace inadmisible que se utilice los dineros públicos en inversiones, supuestamente reproductivas, que se tornan en empresas públicas con pérdidas gigantescas; que se otorgue préstamos y dádivas fuera de nuestras fronteras, que ningún beneficio reportan a la colectividad; que se despilfarre el dinero en un tren burocrático exagerado, cuando ese mismo personal podría ser desplazado a otras actividades, donde rendiría una labor de mayor beneficio.

Venezuela es un país que requiere que todas sus disponibilidades sean orientadas a solventar, o al menos mejorar, sus grandes necesidades, como son: la salubridad, asistencia médica, educación y dotación de vivienda a esa gran parte de su población que carece de los recursos propios necesarios para ello; el buen funcionamiento de los servicios públicos; el desarrollo del campo, tanto en cría como en el agro, que representa el sustento diario de su población y su verdadera riqueza renovable.

Uno de los argumentos mas esgrimidos contra los gobiernos autocráticos ha sido el de la corrupción administrativa, el despilfarro de los dineros públicos, el manejo de los mismos como cosa propia, sin que se cumpla con ellos su verdadero objetivo.

Esperamos que el nuevo gobierno tenga claro el camino que ha de seguir, así como también el hecho irrefutable de que la población venezolana cada día esta más consciente de sus derechos y más dispuesta a exigir el respeto a ellos.

Luis Teófilo Núñez Arismendi

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FS #234 – Guerra avisada

Fichero

LEA, por favor

La Cátedra Pío Tamayo y el Centro de Estudios de Historia Actual de la Universidad Central de Venezuela publicaron hace poco, con motivo del próximo centenario del periódico El Universal (fundado por Andrés Mata en abril de 1909), un trabajo del profesor Agustín Blanco Muñoz: El combate de Amadís en El Universal y frente al país.

Se trata de una introducción y un buen número de entrevistas: cinco a Luis Teófilo Núñez Arismendi, el protagonista y, en el epílogo, una entrevista a Carlos Croes, ex jefe de redacción del periódico y otra a María Inés Basmagi, secretaria de Núñez. Completa la obra una recopilación de editoriales que éste firmaba con el seudónimo que todo el mundo sabía era suyo: Amadís. (Se incluye los cinco últimos, publicados en El Nacional luego de disolverse la sociedad de Núñez Arismendi, cuya parte heredara de su padre Luis Teófilo Núñez Gómez, con el actual Andrés Mata Osorio).

Luis Teófilo Núñez Arismendi fue un prolífico editorialista, como lo atestiguan las casi cuatrocientas páginas del volumen ocupadas por la recopilación. Nadie más escribió tanto en funciones de editor, y Núñez Arismendi ejerció una gran influencia en la opinión nacional y, por ende, en las decisiones políticas, precisamente porque él había dejado claro que no buscaba posiciones públicas. En esto siguió la guía paterna. A Blanco Muñoz explicó: “Además siempre sentí que mi padre trataba de orientarme en ese sentido. No se me olvida, y en eso yo tenía como 12 años, cuando, conversando con él mientras se vestía para salir a una cena, me preguntó: ¿qué quieres ser cuando sea grande? A lo que contesté: Presidente de Venezuela”. Y luego aclara: “…lo que me sorprendió e impactó fue su respuesta: ¿por qué Presidente de Venezuela cuando es más importante ser director de ‘El Universal’? La presidencia de Venezuela dura sólo cinco años y la dirección del periódico es vitalicia”.

Esta entrega #234 de la Ficha Semanal de doctorpolítico es en verdad una microficha (1.758 caracteres). Ninguna ha sido tan corta. Corresponde al argumento de la lanza de Amadís del 16 de octubre de 1979: “El odio y la incomprensión pueden generar aquí una guerra fratricida”. No había concluido aún el primer año del gobierno de Luis Herrera Campíns.

Es sorprendente leer esta selección, pues pareciera describir las actuales circunstancias nacionales. Treinta años más tarde, se pregunta uno por qué la temida guerra civil no ha sucedido. Y uno espera que la advertencia de Núñez Arismendi, repetida por estos días, no equivalga al cuento del lobo, que no se creyó hasta que ocurriera.

LEA

Guerra avisada

Es sorprendente como los venezolanos podemos generar tanto odio, como nos cegamos y nos dejamos arrastrar por el odio poniendo en peligro la estabilidad de la Patria y nuestra personal seguridad.

El odio y la incomprensión pueden llegar hasta engendrar guerras fratricidas. Estamos viviendo momentos muy difíciles, como consecuencia de lo que hoy se ha dado por llamar “reconcomio” de las fracciones políticas mas importantes del país, que han sido precursoras y baluarte de nuestra democracia.

Las acusaciones de uno al otro, los agravios personales que han sobrepasado el limite del ámbito político, impulsado con regocijo por los enemigos de la democracia, magnificado por los medios de comunicación para aumentar la audiencia y venta de sus órganos publicitarios, está carcomiendo la base de las instituciones del país, desmoralizando a los venezolanos y haciéndoles perder su fe en el futuro del sistema democrático y por ende el de la nación.

La majestad del poder se ha perdido, ya no se cree ni en la palabra del Presidente de la República ni en la imparcialidad del Poder Judicial. Todo parece amañado por la intriga política.

A los gobernantes se les acusa de corruptos, a la empresa privada de explotadora, a las autoridades policiales de atracadores, a los jueces de manipular la justicia por razones políticas o de corrupción, a los médicos de extorsionadores e inhumanos, etc.

A dónde se cree que pueda conducirnos esta situación que estamos viviendo, además del estado de ánimo que ella esta produciendo en todos los venezolanos que no somos políticos, ni aspiramos a serlo, que sólo exigimos el derecho que tenemos a vivir en un clima de relativa tranquilidad y seguridad.

El odio ciega. Por ello los que no estamos envueltos en ese sentimiento y mantenemos la visión clara de las cosas, tenemos la obligación de hacer un llamado de alerta al ciego, que ha perdido hasta el bastón que pueda indicarle que está al borde de un precipicio, y que no sólo está en peligro de caer en él, sino de arrastrar consigo a muchos otros que no son más que espectadores impotentes para una acción salvadora.

Luis Teófilo Núñez Arismendi

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