FS #233 – Funes el izquierdoso

Fichero

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Hace dos días una modesta mayoría de los electores de El Salvador escogió a Mauricio Funes como su nuevo presidente. Con sólo 68 mil votos de ventaja, Funes se impuso al rival postulado por Arena, la formación de derecha, con 51,3% ante el 48,7% de Rodrigo Ávila. Comoquiera que Funes fue postulado por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), organización marcadamente izquierdista que intervino en la sangrienta guerra civil de El Salvador, es perfectamente natural que su triunfo suscite intensas preocupaciones. Entre éstas ocupa un lugar destacado la posible relación de Funes con el presidente venezolano.

La Ficha Semanal #233 de doctorpolítico presenta la traducción de una nota—El Salvador election: Is this a referendum on Chávez?—de Sara Miller Llana, periodista de planta en The Christian Science Monitor, en la que se ponen de manifiesto esas tensiones certificando, de paso, cómo gravitó la figura de Chávez en la campaña electoral del país centroamericano. El reportaje fue publicado el mismo día de las elecciones.

De lo encontrado por Miller Llana pareciera desprenderse que no es automática la asociación de Funes y Chávez. Funes se perfila como un moderado líder de izquierda, a pesar de la propaganda de Arena.

Más aún: las primeras declaraciones de Funes evocan mucho más a Obama que a Chávez. Por ejemplo, Funes se apresuró a declarar que Arena será “respetada y escuchada”, evidenciando una disposición muy diferente a la que ha exhibido siempre Chávez ante su oposición. Más todavía: Funes dijo que no era el tiempo de la revancha, sino el tiempo del entendimiento político. “Tendremos que ser un gobierno en permanente negociación, en busca del consenso, donde el consenso deje atrás la intolerancia y la exclusión que han caracterizado los últimos veinte años de ejercicio [del gobierno]”. Y añadió: “Nada traumático va a pasar aquí. No habrá ninguna confiscación. No revertiremos ninguna privatización. No pondremos en riesgo la propiedad privada. En este momento no hay motivo ninguno para el miedo”.

Claro, está por verse si Funes es hombre de palabra o, como Chávez, es capaz de engaño descarado. Ya una vez, con ocasión de aceptar un premio a su labor periodística y cenar en la casa del presidente Armando Calderón Sol, solicitó autorización para registrar el acto, con el pretexto de mostrar la grabación a su madre. Llegado el momento, Funes desató una feroz filípica contra lo que consideraba abuso y corrupción del gobierno de su anfitrión.

Pero esta descortesía no equivale a su alineación con los poco urbanos procedimientos de Chávez. En un reportaje sobre Funes, la agencia de noticias AFP enfatiza cómo Funes se cuidó especialmente de ser identificado con nuestro presidente durante toda la campaña, y en cambio destaca su apertura hacia los Estados Unidos, país con el que espera tener las mejores relaciones y trabajar especialmente el tema migratorio y el control del tráfico de drogas. Por su parte, el gobierno estadounidense saludó el triunfo de Funes en lo que llamó una elección particularmente transparente.

Mauricio Funes, a diferencia de Ireneo, será de izquierda, pero no es chavista.

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Funes el izquierdoso

Los salvadoreños van hoy a las urnas para votar en una elección histórica que pudiera darle a la nación su primer presidente izquierdista, casi dos décadas después de que las guerrillas marxistas y militares financiados por los EEUU depusieran sus armas para terminar una guerra civil de doce años.

Esta elección presidencial, desde su arranque, ha sido señalada como el más nuevo frente en la batalla de ideologías conservadoras y liberales en América Latina.

El conservador partido gobernante, la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), ha advertido que, de ganar la izquierda, El Salvador pasaría a ser el siguiente peón del “socialismo del siglo XXI” del presidente Hugo Chávez, que busca un mundo multipolar menos dependiente de los EEUU.

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que surgió de las filas rebeldes durante la Guerra Fría, hace una campaña de cambio con un candidato moderado. Repone que una continuación de los líderes de derecha significa más del neoliberalismo al estilo de los EEUU que afecta a los salvadoreños más pobres, forzando hasta un tercio de ellos a la migración en busca de trabajo.

Durante meses, el candidato del FMLN, Mauricio Funes, un ex periodista de televisión, ha mantenido la ventaja en las encuestas. Pero para este domingo este margen ante Rodrigo Ávila, un antiguo jefe de policía, se ha estrechado.

Ha sido una campaña manchada por la difamación y la evocación del miedo del pasado, en una nación profundamente dividida y todavía con las cicatrices de una guerra civil que cobró 75.000 vidas. Sin embargo, no importa quien gane, el hecho de que un partido de oposición tenga su mejor oportunidad en dos décadas—lo que pudiera introducir una alternación en el poder por primera vez desde que la guerra concluyera en 1992—ya es un paso positivo para la democracia, dicen algunos observadores.

¿Voto por el cambio?

Aun cuando abunda el temor al fraude en ambos lados y la campaña ha sido conducida con fiereza, aquí pudiera darse un momento importante de maduración política. “La gente está votando por el cambio”, dice Roberto Rubio-Fabián, director del think tank Funde en San Salvador. “El apoyo al FMLN se ha extendido bastante más allá de la militancia de izquierda”.

Los problemas domésticos motivan a la mayoría de los votantes, especialmente los económicos. Empleos viables es lo que la mayoría de los electores dice querer de su gobierno, especialmente los jóvenes (entre las edades de 19 y 34), que sufren una tasa de desempleo tan grande como de 12%. La tasa general de desempleo es de 7%.

“Necesitamos empleos, y no hay”, dice Werner Antonio Alvarado, quien está en sus años veinte y limpiaba las calles para el gobierno municipal en las afueras de San Salvador. Ahora está sin trabajo.

Otros problemas acechan. Las remesas del exterior componen cerca del 20% del producto nacional bruto de la nación centroamericana, y se hacen más cruciales cada año, pasando de 1.700 millones de dólares en el año 2000 a 3.700 millones el año pasado. No obstante, el dinero enviado a casa pudiera disminuir en 5 por ciento este año, dice Manuel Orozco, director de remesas y desarrollo del Diálogo Interamericano en Washington. Las exportaciones del país a los EEUU pudieran también caer en 10 por ciento.

El partido Arena sostiene que está en mejor posición para ayudar a que el país capee la inminente crisis económica. “Arena ha demostrado su capacidad para gobernar, para atraer inversión y para generar industria”, dice Luis Mario Rodríguez, un abogado que ayudó a redactar el programa de gobierno del Sr. Ávila.

“Toda la inversión pudiera ser ahuyentada con un triunfo del FMLN”, añade, refiriéndose a una relación entre ciertos miembros del FMLN y el Sr. Chávez, que ha progresado en la nacionalización y expropiación de las industrias clave de Venezuela durante su diez años en el gobierno.

Todo Chávez, todo el tiempo

Arena, que es apoyado por los principales medios de comunicación en El Salvador, colocó vallas en la ciudad que muestran al Sr. Funes con Chávez y otros jefes de Estado izquierdistas. De hecho, el líder venezolano aparece por estos días en la televisión salvadoreña tanto como los mismos candidatos.

El FMLN descarta estas cosas como tácticas para atemorizar, y dice que la lucha real no es entre las ideologías, sino entre la creación de una economía que sólo beneficia a los privilegiados y una que beneficie a todos. “El de ellos es un modelo que expulsa a su propia gente”, dice Gerson Martínez, un miembro del FMLN de toda la vida que coordinó el programa de gobierno de Funes. “Durante veinte años vivimos en una sociedad de posguerra, y Arena se benefició del miedo. Pero esto no funciona con Mauricio”.

De muchos modos, las condiciones parecen darle la ventaja al FMLN. Arena ha estado tanto tiempo en el poder que naturalmente carga la peor parte de las críticas, tanto en lo económico como en lo criminal, otra preocupación principal en un país que está entre los más violentos de América Latina.

“Hay una fatiga del partido político”, dice el Sr. Orozco. En un estudio del último otoño por la Universidad de Centroamérica, más del 80% de los entrevistados dijo que el país necesitaba un cambio de dirección.

Pero el FMLN no estaría en ventaja de no haber evolucionado como partido. Durante los últimos veinte años, dice el Sr. Rubio-Fabián, el FMLN tuvo como candidatos a izquierdistas de línea dura, lo que ahuyentó a muchos salvadoreños cuyos recuerdos de la guerra civil todavía están vivos. “No fueron capaces de cambiar su imagen ni de tranquilizar a la gente que teme la guerra”, dice Rubio-Fabián.

Después de veinte años, un izquierdista moderado

Luego de dos décadas de derrotas políticas, sin embargo, el partido se dio cuenta de que debía expandir su base electoral. Es así como Funes, que convoca desde fuera del partido y nunca peleó en la guerra, y que se ha pintado a sí mismo como un izquierdista moderado en el molde del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, se convirtió en el candidato del FMLN. Rubio-Fabián dice que su base de apoyo viene de los electores de clase media y clase media baja, así como de los votantes urbanos, jóvenes y varones.

Los partidarios de Ávila contienden que, aun cuando Funes mismo es moderado, todavía tiene que lidiar con un partido de línea dura que vería la mano de Chávez en el país con buenos ojos. Dice el Sr. Rodríguez: “El problema no es Mauricio Funes. Aun con buenas intenciones, tiene a todos los comunistas de antaño en su esquina”.

Luis Gustavo Cruz, un elector estudiante, mueve la cabeza cuando otro comercial con Chávez aparee en una pantalla de televisión. “Esto es una manipulación total”, dice el Sr. Cruz, quien alega no considerarse de izquierda pero votará por Funes para el cambio. “Debieran dar a alguien distinto la oportunidad de manejar el país”, dice.

Otros dicen que se preocupan por la dirección que tome el FMLN, y que esto pudiera significar que El Salvador se encontrara formando parte de un nuevo eje izquierdista. Julia Ester Cuéllar, una vendedora de alimentos en San Salvador, susurra su escogencia de presidente. “Arena”, musita, y añade con voz aún más queda, “Yo no quiero que Chávez comience a entrometerse en nuestro país”. Y termina: “En estos tiempos, es mejor quedarse con el conocido”.

Sara Miller Llana

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FS #232 – Abuso metafórico

Fichero

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Esta Ficha Semanal #232 de doctorpolítico es más bien una antificha. En apariencia sería un apoyo a la idea de una Medicina Política o una Política Clínica, puesto que viene redactada enteramente en términos de metáforas de la patología. Sin embargo, se trata de un uso metafórico superficial, meramente vistoso, con algo—sin duda—de poder pedagógico, pero sin integración a un paradigma sólido de la política como arte de carácter médico.

Se trata de la reproducción de un artículo de la productora de televisión inglesa Hazel Henderson, aficionada a la economía y la futurología, predicadora de la ética en la conducta económica. (Ethical Markets: Growing the Green Economy). La pieza en cuestión fue dada a conocer por InterPress Service el 9 de enero de este año, y lleva por título “Diagnóstico del cuerpo político económico”. (Diagnosing the economic body politic). Es la traducción de este artículo lo que compone la ficha #232.

Aunque la lectura de su texto se tropezará con imagen tras imagen tomadas de la terminología médica, no hay tras ellas una fundamentación seria para su empleo, y una que otra son mutuamente contradictorias. No basta la metáfora para hacer ciencia, aunque en ciertos casos puedan alcanzar valor heurístico; es decir, relativo al descubrimiento y la invención. El profuso empleo de analogías médicas, algunas más acertadas que otras, es, sin embargo, un indicador cultural de cuán listos estamos para exigir una seriedad clínica al ejercicio político. De algún modo se percibe que tenemos derecho a obtener de los políticos un nivel de idoneidad que damos por sentado como exigible de los profesionales de la salud.

Naturalmente, es posible adoptar una postura médica en política y economía con verdadera responsabilidad profesional. Esta publicación ha dado cuenta, por ejemplo, de la proposición formal de Jeffrey Sachs en su libro The End of Poverty (2005), cuyo capítulo cuarto fuera llamado “Economía Clínica” y describe un protocolo médico para la actuación profesional de los economistas. Antes, en 1993, el economista venezolano José Toro Hardy organizó sus “Fundamentos de Teoría Económica” en una parte anatómica, una fisiológica y una patológica. Antes todavía, en 1984, quien escribe ya proponía una aproximación médica a la política, no sin reconocer los antecedentes de Rudolf Virchow—fundador de la Patología y miembro del Reichstag en época de Bismarck—y de observaciones de Yehezkel Dror. (Policy sciences are, in part, a clinical profession and craft). Y, obviamente, la marca bajo la que se edita esta publicación es doctorpolítico, precisamente en reivindicación del carácter médico en la política exigible.

Con las salvedades hechas, pues, se trae a la atención de los suscritores de esta publicación el artículo de Henderson. En su exposición afloran preocupaciones legítimas junto con frecuentes prescripciones dogmáticas, no exentas de simplismo y contradicción. Se ha vestido con ropa hospitalaria, pero no es un texto de Medicina Política.

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Abuso metafórico

En 2008, los principales medios estuvieron repletos con diagnósticos de las enfermedades de la economía de los EEUU. Los banqueros centrales, los políticos y sus consejeros económicos buscaban explicar el desmayo de la economía en términos médicos. Se describió al paciente económico como si sufriera un ataque cardiaco, un síncope, un colapso, una pérdida de vigor animal, una pérdida de confianza. Se describía a nuestro cuerpo económico en shock, necesitado de inyecciones de liquidez, de una sala de emergencias, de resucitadores, de un quirófano, de respuesta a la medicación y de, ojalá, una sala de recuperación.

Echemos una mirada a estas profusas imágenes que conjuraron los expertos económicos y veamos si puede haber algunas evaluaciones médicas más realistas. Puesto que parece obvio que nuestra economía requiere una reestructuración, veamos cuán deformada llegó a ser en el último cuarto de siglo. Sabemos que nuestro cuerpo económico sufre de un crecimiento canceroso de su sector financiero que hizo metástasis hasta un 20% del PIB. Un sector financiero normalmente eficiente, análogo al sistema circulatorio de suministro sanguíneo, no necesita ser más grande que el 10% del PIB.

Despleguemos, pues, el diagnóstico en términos médicos más amplios. El cuerpo económico sufre de:

– Un corazón y un sistema circulatorio recrecidos. A diferencia del viejo remedio médico de la sangría, los doctores económicos de hoy parecen preferir el suministro sanguíneo del cuerpo, creando hematomas en el sector bancario. La inyección de liquidez ha conducido a edemas con hemorragia y coagulación en varios órganos y sectores. Puede ser que la cirugía de bypass sea la respuesta para reducir a las hinchadas (“demasiado grandes para fallar”) firmas de Wall Street, bancos y compañías “aseguradoras” mientras se redirecciona las transfusiones a los dueños de viviendas, negocios de Main Street, estudiantes, presupuestos de los estados, la extensión de beneficios de desempleo, estampillas de alimentos, escuelas, cuidado de la salud, servicios humanos y fundaciones caritativas.

– Disfunciones del sistema inmunológico, que han comprometido las funciones reguladoras de sus células de vigilancia, el hígado, los riñones y otros órganos vitales, causando el crecimiento de organismos tales como los CDO, SIV, CDS y una variedad de invasores externos irreconocibles. Aquí se necesita el remedio de potenciar los anticuerpos de la inmunidad, los vigilantes, los periodistas de investigación y los blogueros. Otras prescripciones deben incluir el lavado de desperdicios (“activos tóxicos”) de los bancos, los fondos de protección y las compañías de seguros, simplemente llevándolos a pérdida y permitiendo que las compañías imprudentes fracasen y vayan a la quiebra.

– Atrofia esquelética y muscular en tanto se desmanteló los sectores productivos y la manufactura vertebral, la infraestructura, las plantas, los equipos y la producción de bienes se desplazó hacia la mano de obra más barata de otros países menos regulados. La columna de la economía sufrió un deterioro, al pasar a malas condiciones los diques, el tratamiento de desechos, las fuentes de agua, los puentes, las represas, las carreteras y los ferrocarriles. Es un obvio remedio llevar nuevas transfusiones de sangre a la circulación para oxigenar y restaurar los tejidos, los huesos y los tendones.

– Sobrepeso y acumulación de depósitos grasos en los tejidos, a causa de sobreinversión en automóviles para el transporte mientras pasa hambre el tránsito masivo y se impide el ciclismo, los paseos y los parques para mantener el vigor en las ciudades y la infraestructura. Hay remedios a la mano para el estímulo de la revitalización urbana y el reequipamiento de la infraestructura de las ciudades con paseos para peatones, tránsito masivo y revertir el desordenado despliegue urbano.

– Recrecimiento disfuncional de un complejo médico-industrial que se traga 16% del PIB y un complejo militar-industrial que devora 500 mil millones de dólares al año. La cura de estas condiciones exige un desplazamiento hacia programas de bienestar y cuidado de la salud que sean preventivos, universales, de pagador único y holísticos, y de presupuestos de armas hacia la diplomacia y mejores servicios de información e inteligencia.

– Atrofia cerebral y nerviosa debida al entumecimiento mental de los medios de comunicación principales. La publicidad induce la compra impulsiva, una baja autoestima y el desperdicio consumista, mientras ofusca la comprensión pública de la necesidad de cambiar los combustibles fósiles por un uso eficiente de los recursos con una energía limpia, ecológica y renovable. Los remedios incluyen la expansión de la teledifusión pública, estándares éticos para la publicidad, el financiamiento público de las campañas políticas, la restauración de la doctrina de equidad, la provisión de igualdad de tiempo de la FCC mientras se reconstruye escuelas que se derruyen, se revisa currículos obsoletos y se paga adecuadamente a los maestros. Serán necesarios programas de readiestramiento para reubicar el exceso de economistas, abogados, administradores, comerciantes de opciones, analistas cuantitativos e ingenieros financieros hacia el cumplimiento de tareas útiles, incluyendo la ingeniería real, la remodelación de edificios, la restauración de parques y terrenos de juego, el voluntariado en bancos de alimentación, hogares de cuidado de infantes y la alfabetización de nuestro 20% de analfabetas.

– Constipación y acumulación de desechos tóxicos en órganos del cuerpo, el colon, el hígado y los riñones, lo que conduce a una incapacidad de lavar los activos tóxicos de los balances mediante las pérdidas y bancarrotas apropiadas. Acumulación de polución a causa de falta de supervisión reguladora y exigencia de eliminación de sustancias tóxicas. Las prescripciones incluyen la restricción del cabildeo y las contribuciones políticas, el vigoroso imperio de la ley y una nueva regulación para aumentar los estándares ambientales y de salud y seguridad públicas. La compactación del sector financiero debe incluir el fraccionamiento de bancos exageradamente grandes, la prohibición de credit default swaps, y otros derivados turbios, el restablecimiento de la ley Glass-Steagall para separar la banca de la correduría, la banca de inversión y los seguros, al tiempo que se prohiba la venta corta y se restablezca la regla de las pequeñas ganancias y el pequeño impuesto a todas las transacciones.

– Desórdenes psicosomáticos, incluidos el narcisismo, los sentimientos de derecho adquirido, temores sin fundamento, adicción al petróleo, uso excesivo de medicamentos y una incapacidad para aceptar la realidad y reconocer las nuevas condiciones globales. Los remedios incluyen endurecimiento de algunas otras economías de la familia humana que nos prestan unos 3 mil millones de dólares diarios para sostener nuestros hábitos de consumo excesivo, incluyendo China, Japón y las naciones de la OPEP. Otra prescripción clave es un pequeño impuesto sobre las transacciones diarias en divisas de más de 2 billones de dólares, de las que 90% es especulativo. Esto estabilizaría la turbulencia monetaria y proveería miles de millones de dólares para alcanzar las Metas del Milenio de las Naciones Unidas de proveer salud y educación a todos los miembros de la familia humana y reducir la pobreza. La evasión de impuestos y el lavado de dinero pueden ser más estrechamente vigilados y castigados, al tiempo que las transferencias costa afuera a burdeles financieros puedan ser cauterizadas y cerradas.

¿Tiene cura el cuerpo económico de los EEUU? ¡Sí! El rejuvenecimiento y las reformas están en la agenda de la nueva administración Obama, así como planes para realizar cirugía reconstructiva de la economía, hacia una nueva base solar, eólica y geotérmica y una infraestructura más eficiente. A medida que el resto del mundo descanse menos sobre el dólar estadounidense, los consumidores de los EEUU abandonarán muchas viejas adicciones y los productores crearán economías locales más sostenibles. Las industrias tumefactas se compactarán y las firmas ineficientes desaparecerán. Los viejos sueños de los “dueños del universo” de Wall Street y las aventuras militares y el imperio de los viejos muchachos podrán disolverse tranquilamente.

Hazel Henderson

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FS #231 – Estaba temblando

Fichero

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El martes de la semana pasada la ficha precedente a ésta, la #231 de doctorpolítico, recogía un artículo de Ángel Graterol Monserratte con rasgos en verdad proféticos. Haberlo encontrado removió mi memoria y me puso a ubicar un artículo propio que también pudiera considerarse premonitorio. El Diario de Caracas lo publicó el sábado 30 de agosto de 1986, bajo el título “Está temblando”. Esta ficha lo reproduce.

La conciencia ecológica era relativamente reciente para ese entonces; veinte años antes la “Biblia” de la futurología—The Year 2000, del Instituto Hudson liderado por Herman Kahn—no dedicaba ni una sola frase de sus centenares largos de páginas al problema ambiental. En 1969, Paul Shepard y Daniel McKinley editaron una colección de “ensayos hacia una ecología del hombre”, y con algún temor escogieron como título “La ciencia subversiva”. Todavía se estaba muy lejos de la prédica de Al Gore acerca del calentamiento planetario y su Premio Nóbel de la Paz. Ni siquiera era popular todavía la “hipótesis Gaia” de James Lovelock, a pesar de haber sido formulada por vez primera en esa misma década de los años sesenta. (La hipótesis propone que los componentes vivos e inertes de la Tierra forman un conjunto que se autorregula y puede ser entendido como un organismo único. Lovelock la propuso como teoría del feedback de la Tierra mientras trabajaba para la NASA sobre métodos para detectar posible vida en Marte, y no la bautizó con su famoso nombre hasta 1972. Su popularidad tardaría todavía tres años más en llegar).

Pero la intención del artículo, aunque dedicó una buena parte de su texto al tema ambiental—reprodujo un vívido pasaje de una fábula de Jacquetta Hawkes que formaba parte del libro editado por Shepard y McKinley—era más bien política. Desde los movimientos de la geología pasaba analógica y, por supuesto, retóricamente a sugerir la inminencia de un cataclismo de naturaleza política, y este atrevimiento tuvo lugar tres años antes del Caracazo. Un año después, el 5 de julio de 1987, Eduardo Fernández diría como orador de orden en el Congreso de la República: “El pueblo está bravo”. Once años más transcurrirían para que llegara al poder una anomalía que ha impuesto castigo en exceso al liderazgo político de la época, que prefirió suponer que acontecimientos como el Viernes Negro eran desajustes pasajeros que no amenazaban la estabilidad de las instituciones democráticas del país.

El padre de un amigo solía decir: “Yo nunca tengo razón. Yo siempre tenía razón”. En más de una ocasión es muy preferible no tenerla.

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………

Está temblando

Son fallas supuestamente “en reposo” las que se están moviendo por estos días. San Casimiro, Las Tejerías… A las fallas de esa zona algunos venían llamándolas—hasta ahora, supongo—fallas “inactivas”. Pero lo seguido de los temblores ha significado, no sin razón, una sensación de alarma: pocas personas se sentirían tan seguras como para afirmar que la secuencia de unos temblores hasta ahora inocuos implica que no ocurrirá un terremoto de proporciones mayores. A la mayoría de nosotros se Ie ha ocurrido imaginar algún valor premonitorio en los recientes sacudimientos.

Y no es solamente aquí que la Tierra está dando muestras de una nueva, preocupante y generalizada inquietud. El volcán del Nevado del Ruiz y ahora el de Nios en Camerún, el terremoto de México, el granizo enorme en Milán durante pleno agosto, las inundaciones en Norteamérica. En lenguaje algo malandro me decía alguien la semana pasada: “La Tierra está revirando”. Como una manifestación de protesta ante la incesante perforación de su piel en busca de los minerales de la industrialización, o para hacer las pruebas subcutáneas que determinen que los artefactos nucleares explotan en verdad durísimo, como si Hiroshima y Nagasaki no lo hubiesen mostrado con suficiente claridad.

Es como si la Tierra poseyera cada vez una conciencia mayor y al contrario su paciencia fuese cada vez menor. Como si la depredación de sus especies, la contaminación de su atmósfera, la destrucción de sus bosques hubieran ya superado su tolerancia y su habitualmente plácida disposición. Así lo advertía Jacquetta Hawkes en la hermosa fábula “Una mujer tan grande como el mundo”, que se publicó, con suficiente adelanto, en 1953 y en la que representaba a nuestro planeta como mujer:

Pronto, también, las nuevas criaturas se hicieron molestas. Atormentaban su piel y su carne de cien modos con su incansable actividad; dañaban su física belleza mientras destruían la milenaria quietud de su mente. Sus querellas con el viento y sus celos, su incomodidad corporal y mental, fueron al fin demasiado para la natural negligencia y el buen carácter de la Mujer. Su cuerpo era ella misma y suya la plenitud de ser. Se dio vueltas una y otra vez, se rascaba y se abofeteaba, y mientras se rascaba, se abofeteaba y se volteaba comenzó a reír. Rió mas fuerte, abandonándose totalmente a la risa. Cuando se calmó y las nubes pudieron de nuevo doblarse suavemente en su derredor, estuvo una vez más en paz, sabiéndolo todo y no importándole nada. Ni siquiera se preocupaba porque el Viento nunca regresara, incapaz de perdonarle su disoluta destrucción.

En otro reino distinto y paralelo al de la geología, en otro mundo, el mundo de la política, está asimismo temblando. Los políticos venezolanos de lo tradicional leen los sismogramas, y se contentan de los pocos grados que en intensidad han alcanzado los temblores. Saben que el territorio que pisan evidencia la existencia de fallas, pero continúan impertérritos pues se trataría de fallas inactivas, de cantidades sociales que no constituyen amenaza para los antisísmicos edificios de los partidos. No les importa que la tierra política se mueva muy fuertemente en Perú o en Colombia, o que esté a punto de erupción en Chile o en Sudáfrica. Acá los temblores son poco perceptibles y por eso confían en que la geografía no se modificará.

Pero ese terreno político, como diría Galileo, sin embargo se mueve, se desplaza, se reacomoda. Hasta ahora, con poca violencia o con fuerza muy localizada.

En 1812 se le ocurrió a alguien interpretar el sismo que asoló a Caracas como señal de que los revolucionarios habían recibido una grave advertencia del Cielo. Por eso Bolívar tuvo que tomar partido contra la naturaleza.

Hoy es posible la asociación inversa. Los sismos, las calamidades naturales que van en aumento, deben entenderse ahora a favor de los cambios, como prefiguración de la transformación en la política. Los temblores de ahora son advertencia contra los que pretenden que todo se quede como está, contra los que aspiran a que la geología del poder permanezca incólume. Y de que está temblando, está temblando.

Luis Enrique Alcalá

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FS #230 – Coincidencia profética

Fichero

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Los Estados Unidos de Norteamérica son el país de los abogados y el derecho, de las demandas y los juicios. Por tal razón es también al país de las advertencias. (Caveat, del latín “que vea”).

Para nosotros, sobre todo en estos tiempos de Premios Oscar, es la más familiar de todas la que advierte: “Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”. Y en verdad, esto puede afirmarse de un artículo publicado por El Universal el 13 de octubre de 1980 bajo el título “El verdadero vendaval” pues a menos que su autor, el ingeniero Ángel Graterol Monserratte, tuviese el don de la profecía, no podía suponer que mucho de su contenido sería enteramente aplicable a nuestra condición actual, a casi treinta años de distancia.

El artículo nació de la indignación que provocaban, en un espíritu apasionado, descaradas declaraciones de Carlos Andrés Pérez, que año y medio antes había entregado la Presidencia de la República a Luis Herrera Campíns. Graterol hace referencia textual a las críticas que por entonces tenía Pérez el tupé de enfilar contra Herrera. (Por esa época el mismo Herrera, poco característicamente, pues jamás censuraba directamente a las personas, endilgó a Pérez el calificativo de “caradura”).

La enumeración que hace Graterol de los problemas que trajo ese primer gobierno perecista, en cualquier caso, pareciera haber sido construida en tiempos de Hugo Chávez, el mismo que doce años más tarde que el artículo se rebelaría para intentar deponer a Pérez por la fuerza en su segundo gobierno. Chávez no es, entonces, excepción a la regla formulada por Jorge Guillermo Federico Hegel: que en el fragor de una lucha muy intensa, los enemigos más acérrimos terminan por parecerse.

El malestar causado por Carlos Andrés Pérez al término de su primer período se presentó precozmente en los comienzos del segundo, y ya para 1991 una mayoría nacional lo repudiaba. La esposa de quien escribe, inscrita en esa mayoría, solía decir que nada podía ser peor que el gobierno de Pérez. Ahora sabe que no debe formular cosa parecida y tiene a su evaluación de aquella época por pavosa.

El ingeniero Graterol se desempeñaba, para la época de su artículo, en la Dirección Comercial de la Compañía Anónima Venezolana de Cementos (Vencemos), a la que casi literalmente entregó su vida. (En un accidente en Pertigalete, sede de la mayor de las plantas de la empresa, estuvo a punto de perderla, pero la muerte se conformó esa vez con arrancarle un brazo). Más tarde, ascendería a la Vicepresidencia Ejecutiva y después llegaría a ejercer el cargo de Presidente. Hasta hace no mucho se desempeñaba como Presidente de la Junta Directiva de Lafarge-Coppée Cementos La Vega. Para fines de 1980, albergaba todavía la esperanza de que el gobierno de Herrera Campíns arreglara los estropicios dejados por Pérez. “Recibo un país hipotecado”, dijo Herrera al asumir su cargo; cinco años más tarde lo había hipotecado en segundo grado y lo ponía en manos de Jaime Lusinchi, para que éste vaciara la botija antes de regresarlo a Pérez.

La Ficha Semanal #230 de doctorpolítico reproduce el artículo de Ángel Graterol Monserratte.

LEA

Coincidencia profética

Hasta hace pocos días el señor ex presidente Carlos Andrés Pérez permanecía agradablemente silencioso y discreto en sus declaraciones públicas. Teníamos la impresión de que finalmente comenzaba a realizar su condición de ex Presidente de Venezuela y como tal a enmarcar sus discrepancias con la actual administración de la República dentro de lineamientos contribuyentes a solucionar sus vendavalescos problemas. Ha durado poco esta discreta actuación del señor ex presidente.

En gira política por el llanero estado Cojedes, ha recogido su peculiar estilo y seguramente, al sentirse a sabana abierta en época de invierno copioso. con ventisca agresiva sentencia: “El país está azotado por un vendaval”.

No cabe duda que el señor ex presidente posee extraordinaria habilidad para “voltear la tortilla”, como suele decirse en este país con ocasiones de difícil hacer.

Es oportuno el momento para recordar que hace seis años y medio, apenas, el ex presidente Pérez obtuvo el triunfo mas contundente que haya logrado político alguno en los anos de vida democrática de la nación. Todo el país recordará la mayoría absoluta obtenida en las Cámaras Legislativas. lo cual permitió al señor ex presidente se le otorgaran poderes extraordinarios para adelantar su gestión de gobierno.

Como si lo anterior fuera poco, la situación petrolera mundial. permite que el ingreso al fisco nacional por concepto de nuestra riqueza proveniente de la explotación de hidrocarburos, alcance, durante los cinco años de la administración Pérez, los trescientos mil millones de bolívares. Pues bien, ante el cuadro anterior de bonanza política y económica del país, se inicia el “verdadero vendaval” que hoy el señor ex presidente increíblemente nos recuerda.

Comienza en la nación una especie de delirio de grandeza. El señor ex presidente se siente presidente, legislador, magistrado, juez, diplomático. experto financiero, industrial, ingeniero en todas sus ramas, perito importador de todo tipo de bienes de primera línea, etc. Así, las Inversiones del Estado se canalizan hacia gigantescas ampliaciones de las industrias denominadas básicas, acero, aluminio, etc. El gasto público, la inflación, la escasez de alimentos y productos básicos de todo tipo, el costo de la vida, los decretos y leyes propiciadores de la inestabilidad laboral, el bandolerismo, con sus asaltos y robos, el río crecido de indocumentados y pescadores en río revuelto de distintas nacionalidades, el deterioro de la mística y empeño por el trabajo y lo que es mas grave, el derrumbe de los valores éticos y morales del venezolano, comienzan a galopar a ritmo, ya no de vendaval, sino de huracán, llegando a extremes lamentables.

Los problemas fundamentales de la población, quo con tanta esperanza se pensaba que finalmente, con los enormes recursos del Estado. serían resueltos o por lo menos mejorados, por el contrario; se agudizan aún más y el gigantismo reinante se olvida totalmente de ellos.

De tal manera que la recolección de basura. la confiabilidad del sistema telefónico, el transporte colectivo, la vivienda, el agua, la seguridad personal, la educación de la familia, etc., son víctimas de un deterioro alarmante. Al final del período constitucional parece como si todo lo mencionado ha sido arrastrado por una creciente de inmundicias y arrinconado en el peor recodo del cauce de deterioro colectivo a que se condujo el país.

Para rematar su faena Ilanera, el señor ex presidente, haciendo uso del actual estilo y refiriéndose al quinto aniversario de la nacionalización de nuestra eficiente Industria petrolera expresa: “Se recuerda el milagro pero no al Santo”. Realmente el ex presidente tiene voluntad. Para él todos los señores legisladores, de su partido o no, y todos los expertos que ofrecieron sus valiosas opiniones en tan delicado asunto nacional, además de la colectividad venezolana. no estaban presentes cuando Ie entregaron la ley respectiva debida y exhaustivamente discutida para que estampara su firma. Sólo su agradable figura estaba presente.

Pasarán, posiblemente, todos los años del actual período y quizás más, para reorganizar este país que durante cinco anos fue sometido al mas increíble vendaval de nuestra montaña andina, que nación latinoamericana alguna haya soportado y siga en pie.

El pueblo venezolano dio el primer paso hacia esta reorganización en las pasadas elecciones de 1978. El señor ex presidente Carlos Andrés Pérez sabe esto bien.

Ángel Graterol Monserratte

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FS #229 – Dos plumas

Fichero

LEA, por favor

El día viernes 13 de febrero, cuarenta y ocho horas antes del referéndum del domingo pasado, el Dr. Luis Alberto Machado me confiaba su impresión de que el presidente Chávez ganaría la contienda constiuyente. Así podía inferirlo de las más responsables evaluaciones que había conocido.

Pero el Dr. Machado no se detuvo en eso. Su propósito, en cambio, era infundirme su interpretación anticipada de lo que serían los resultados, los que a su juicio incluirían asimismo una mitad casi del país que negaría su apoyo a la enmienda constitucional propuesta a consulta popular. Me dijo, entonces, que esta última circunstancia era un signo extraordinariamente saludable, admirable más bien, pues tal cosa mostraba inequívocamente que después de diez años de detentar el poder, de haber dispuesto de todos sus resortes, incluso de poderes que no le corresponden, de cuantiosos recursos, y luego de haberlos empleado con agresividad y ventajismo sin precedentes en nuestra historia, la mitad del país no se había doblegado a su voluntad. Esto, me dijo, le parecía una realidad de importancia descomunal, digna de ser valorada y celebrada.

El Dr. Machado, en consecuencia, no se llevó una sorpresa con los acontecimientos posteriores. Menos aún se deprimió al conocerlos.

Tampoco serían sorprendidos dos autores completamente separados y distantes el uno del otro, el ex embajador Sadio Garavini di Turno y el articulista afiliado al Washington Post que firma como Edward Schumacher-Matos. Ambos escribieron antes de que la votación del domingo tuviera lugar; ambos dijeron cosas atinadas. Sus dos artículos son reproducidos, uno tras otro, en esta Ficha Semanal #229 de doctorpolítico.

Esta publicación no comparte la gama total de matices en ambos análisis, pero ve en ellos una coincidencia de puntos de vista que habla mucho de una maduración en el tratamiento interpretativo del fenómeno chavista. Ambas piezas, además, forman familia con el constructivo y justificadamente optimista juicio del Dr. Machado.

En el artículo de Garavini es de resaltar su acertada lectura de la erosión continuada del apoyo a Chávez y su convocatoria al trabajo político. Schumacher adelanta una sensata recomendación a la nueva administración estadounidense: que no se meta en nuestra política local y deje el problema Chávez a los venezolanos.

A partir de estas lecturas puede inferirse que el país y el mundo no cesan de aprender de sus errores. El futuro siempre podrá ser, por eso, mejor que el pasado en términos generales. Con uno que otro doloroso retroceso, la humanidad crece en conciencia.

LEA

Dos plumas

La lucha sigue

Escribo estas líneas antes del 15 de febrero, por tanto desconozco, obviamente, el  resultado del referéndum. Pero, cualquiera haya sido el desenlace de la votación, la lucha política seguirá.

De acuerdo a todas las encuestas serias, el país está dividido en dos grupos más o menos equivalentes. Sin embargo, recordemos que el Presidente Chávez obtuvo en las elecciones presidenciales del 2006 casi el 63% de los votos, mientras que en las recientes elecciones regionales el chavismo logró escasamente el 52%, perdiendo en la capital y en los estados más poblados y relevantes del país.

Todo esto lo logró la alternativa democrática a pesar de sus divisiones y de no contar, por ahora, con un liderazgo claro y consolidado. Además, el resultado obtenido por el NO, ganando o perdiendo, hay que subrayarlo, se habrá logrado no obstante que los demócratas venezolanos se enfrentaron al uso y al abuso ilegal de todo el presupuesto nacional y de todas las instituciones del Estado en la campaña electoral.

A esto habría que agregarle la descarada intimidación de los empleados públicos. Todo lo cual significó el más obsceno “ventajismo” que gobierno alguno haya utilizado desde la caída de Pérez Jiménez.

Además, cualquiera haya sido el resultado, se obtuvo al final de la época de oro del chavismo, cuando se disfrutó de los más altos y sostenidos ingresos fiscales de la historia de Venezuela. Si con ese dineral un gobierno, con todo el poder del Estado a su disposición y diez años de tiempo, logra sólo obtener el apoyo de más o menos la mitad del país, es evidente que ha sido de una incapacidad y una ineficiencia descomunales. Podemos imaginarnos cómo gobernará en la época de “vacas flacas”, que se avecina.

El sol está a las espaldas de Chávez. El caudillo, ya no puede ocultar su vocación totalitaria, de clara matriz castro-comunista. San Agustín decía que los humanos tenemos tres clases fundamentales de deseos: la “libido sentiendi”, la “libido cognoscendi” y la “libido dominandi”. La “libido dominandi”, la concupiscencia por el poder de Chávez es espantosamente patológica. Con todos los problemas que tiene el país, lo que se le ocurrió a Chávez es llamar a un referéndum inconstitucional, que implicó el gasto inmoral de centenares de millones de dólares y una enorme cantidad de horas de trabajo y de clases perdidas, así como  la suspensión de inversiones y una baja considerable de la actividad económica. Todo esto para satisfacer la insaciable “libido dominandi” del caudillo”.

Si el NO ganó, la lucha sigue, porque Chávez inventará, en un futuro más o menos cercano, algún otro mecanismo (Asamblea Constituyente, otra enmienda etc.) para reproponer su obsesiva pasión por el poder, pero lo tendrá que hacer “herido en el ala”, con la magia carismática en crisis. El sedicente Mesías y “salvador del pueblo” requiere, para mantenerse en el poder, de un abrumador apoyo popular, que ya no existe.

Si ganó el SI, la lucha sigue, porque de todos modos, Chávez habrá bajado su votación considerablemente, desde su reelección en el 2006. Su “curva” va bajando, mientras la de la alternativa democrática seguirá subiendo. Por eso, tuvo prisa en llamar a este referéndum. Si no se cruzaron las curvas esta vez, será en un futuro bastante cercano. La alternativa democrática tiene, desde ya, que empezar a trabajar en  las candidaturas unitarias para las próximas elecciones de concejales y, sobretodo, para  las cruciales elecciones parlamentarias del año que viene. La lucha sigue, pero la alternativa democrática es el futuro.

Sadio Garavini di Turno

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Cercando a Chávez

El comienzo del fin está llegando para Hugo Chávez.

El autoritario presidente venezolano escenificará mañana un referéndum sobre un cambio constitucional que le permitiría postularse indefinidamente a la presidencia. Los encuestadores dicen que Chávez tiene una pequeña ventaja, pero la elección es en mayor medida irrelevante. A menos que ocurra un milagro petrolero, el antiguo paracaidista del ejército está siendo minado lentamente por su mal manejo económico y la corrupción, como unos cuantos hombres fuertes populistas antes que él.

Puede que los precios petroleros se recuperen algo de su actuales niveles bajos de alrededor de cuarenta dólares por barril, pero no pronto y no cerca de los más de ochenta por barril que Chávez necesita para eludir una devaluación importante que atizaría la inflación rampante y la escasez de alimentos. La suya es la crónica de una muerte anunciada, una vieja historia que terminara en la mayor parte de América Latina en los ochenta pero que Chávez y demasiados venezolanos han escogido visitar de nuevo.

Hay aquí una lección para la nueva administración de Obama. No debiera engancharse con Chávez en una disputa pública y ciertamente no debiera trabajar privadamente en su contra dentro de Venezuela. Ambas aproximaciones son tontas, las mismas que los guerreros atávicos de la Guerra Fría impusieron a George W. Bush durante su primer período. El astuto Chávez hizo verbalmente de Bush un hazmerreír en el sur, y la cofianza hemisférica en los Estados Unidos fue seriamente dañada cuando la administración Bush pareció avalar un golpe en 2002 contra Chávez que fracasó.

Obama debiera meramente ignorar a Chávez y dejar que los venezolanos se ocupen de él. Se habla mucho de cómo Chávez es un pendenciero que ha reclutado a Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Honduras y Cuba en una alianza izquierdista antinorteamericana. ¿A quién le importa? Ninguno de estos pequeños países es una amenaza o quiere serlo. No hay Unión Soviética que los use como plataforma, y la inmersión china en el hemisferio es puramente comercial.

La historia es también una guía. Dos dictadores venezolanos hicieron también cambios constitucionales similares para ser reelegidos, y ambos fueron depuestos al año siguiente, el último en 1958, al comenzar el ciclo democrático que condujo a Chávez. En diez años como presidente, sin embargo, Chávez ha sido el anunciante de una “democracia iliberal” con el voto de la mayoría, principalmente de los pobres y los no educados, para destripar la Asamblea y los tribunales del país, clausurar medios independientes y nacionalizar muchas industrias.

Chávez perdió un referéndum similar hace catorce meses. Para la votación inminente, ha recurrido a la táctica fascista de los treinta: fomentar la inseguridad para subir en las encuestas. Partidarios suyos han lanzado bombas lacrimógenas a los hogares de adversarios (e incluso en la misión del Vaticano), atacado a manifestantes y señalado líderes estudiantiles como judíos, creando un clima en el que una sinagoga fue profanada hace dos semanas. Ahora Chávez hace campaña como la alternativa a este caos.

En verdad, Chávez tiene apoyo genuino. Ha reducido a la mitad la tase de pobreza extrema en un país desde hace tiempo mal manejado y maldito por la irresponsabilidad popular común a muchos países petroleros. Con largueza petrolera, Chávez construyó escuelas y hospitales para los pobres y condujo al país a un boom de consumo. Pero también crecieron el crimen y la corrupción, y no ha construido nada que sea económicamente sustentable.

Como ha dicho Cristopher Sabatini, de la Sociedad de las Américas en Nueva York: “La economía global está dejando atrás a Chávez, y tristemente para él y todos los izquierdistas que vieron en él un antídoto contra la globalización, sus sueños bolivarianos están a punto de concluir con el colapso de su única fuente de poder: el petróleo”.

La inflación en Venezuela anda por 31 por ciento, con mucho la más grande en América Latina, y se espera que alcance este año 45 por ciento. La tasa de cambio oficial es de 2,15 bolívares por dólar, pero la del mercado negro supera los 5 bolívares, lo que es una brecha tan grande que el gobierno no tendrá otro remedio que devaluar la moneda, lo que a su vez elevará los precios locales todavía más. El gobierno tiene suficientes reservas para continuar subsidiando los alimentos por el año próximo, pero esto ha generado escasez de alimentos. Y el gobierno está tan atrasado en sus pagos a los contratistas petroleros que muchos han dejado de trabajar, recortando la producción de la gallina de los huevos de oro. El petróleo representa 95 por ciento de las exportaciones de Venezuela.

Esto es un cuadro ya visto. Ha conducido a caos y golpes en América Latna. Los oponentes de Chávez, muchos de ellos jóvenes, dicen querer derrotarlo limpiamente en las próximas elecciones, programadas para 2012. Puede que no tengan el lujo de que dure tanto tiempo.

Edward Schumacher-Matos

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FS #228 – Poder y verdad

Fichero

LEA, por favor

Una vez más, vuelve a la Ficha Semanal de doctorpolítico el célebre financista George Soros. En esta ocasión, la #228 reproduce dos secciones de la primera parte de su libro más reciente: El nuevo paradigma de los mercados financieros (Taurus, 2008).

Soros no oculta para nada que se considera discípulo de Karl Popper (mencionado en la Carta Semanal #318, de la semana pasada). De hecho, The Open Society Institute fue el nombre que escogió para denominar a su fundación insignia, y el término “sociedad abierta” fue tomado de Henri Bergson por Popper, quien lo expandió a una completa tesis en su conocida obra La sociedad abierta y sus enemigos (1945). Una sociedad abierta es, en esencia, una sociedad democrática, abierta a la diversidad de opiniones que pueden ser expresadas libremente. El propio Soros ofrecía—en La amenaza capitalista, artículo en The Atlantic Monthly en su edición de febrero de 1997—la siguiente definición: “Entiendo la sociedad abierta como una sociedad abierta a su mejora. Debemos comenzar por el reconocimiento de nuestra propia falibilidad, la que se extiende no sólo a nuestras construcciones mentales sino también a nuestras instituciones. Lo que es imperfecto puede mejorarse mediante un proceso de ensayo y error. La sociedad abierta no sólo permite este proceso sino que lo estimula, al insistir sobre la libertad de expresión y el amparo de la disensión”.

Soros ha convertido la noción de sociedad abierta en la principal de sus causas en tanto ciudadano universal. Pudiera decirse entonces, con alguna inexactitud, que es ella su ideología.

Por otra parte, ha elevado a causa en el sentido explicativo el fenómeno que llama reflexividad: una relación circular, autorreferencial, entre causas y efectos en medio de una situación social. Un ejemplo clásico de procesos reflexivos lo ofrecen las llamadas «profecías autocumplidas». (Definidas por el sociólogo norteamericano Robert Merton sobre idea de su antecesor William Thomas, que trató el asunto bajo la forma de un teorema: If men define situations as real, they are real in their consequences). Si los jugadores de bolsa se convencen de que un cierto título bajará de precio, tenderán a venderlo, con lo que el precio en efecto bajará.

Soros cree que esta clase de dinámica es fundamental en la comprensión de la actual crisis financiera, pero en las secciones reproducidas acá relaciona la reflexividad con el problema político general. El dilema que le preocupa es el de poder o verdad, y correctamente conjetura que la solución del mismo reside en las exigencias que hagan los electores. Es lo que había entendido ya Bárbara Tuchman (The March of Folly, Alfred A. Knopf 1984): “The problem may not be so much a matter of educating officials for government as educating the electorate to recognize and reward integrity of character and to reject the ersatz”. (El problema pudiera ser no tanto una cuestión de educar a funcionarios para el gobierno como de educar al electorado para que reconozca y recompense la integridad de carácter y rechace lo postizo).

LEA

Poder y verdad

LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD

Ahora que sabemos que la realidad puede manipularse, es mucho más difícil comprometerse con la búsqueda de la verdad de lo que lo era en el tiempo de la Ilustración. Primero, es más difícil establecer lo que es la verdad. La Ilustración consideraba la realidad algo dado e independiente y, por tanto, cognoscible; pero, cuando el curso de los acontecimientos depende de las creencias sesgadas y de las concepciones erróneas de los participantes, la realidad se convierte en un blanco movedizo. Por otra parte, no es autoevidente que la búsqueda de la verdad deba tener prioridad sobre la búsqueda de poder. E, incluso si el electorado estuviera convencido de ello, ¿cómo puede conseguir que los políticos sean honestos?

La reflexividad nos da parte de la respuesta, aunque deja sin resolver el problema de cómo conseguir que los políticos sean honestos. Nos enseña que la búsqueda de la verdad es importante precisamente porque las concepciones erróneas tienden a generar consecuencias adversas no queridas. Desafortunadamente, la gente no entiende bien el concepto de reflexividad. Eso puede ser parte de la influencia de largo alcance que han ejercido la tradición de la Ilustración y, más recientemente, el lenguaje posmoderno, sobre la visión del mundo que tiene la gente. Ambas interpretaciones de la relación entre pensamiento y realidad están distorsionadas. La Ilustración ignora la función manipulativa. El enfoque posmoderno va al otro extremo. Al tratar la realidad como un conjunto de narrativas habitualmente en conflicto, no da suficiente importancia al aspecto objetivo de la realidad. El concepto de reflexividad ayuda a identificar las carencias de cada enfoque. Dicho esto, la reflexividad no es ni mucho menos una representación perfecta de una realidad muy compleja. El mayor problema del concepto es que busca describir la relación entre pensamiento y realidad como entidades separadas cuando en realidad el pensamiento forma parte de la realidad.

He adquirido un sano respeto por el aspecto objetivo de la realidad tanto por haber vivido bajo los regímenes nazi y comunista como por haber especulado en los mercados financieros. La única experiencia que te infunde más respeto por una realidad externa más allá de tu control que la de perder dinero en los mercados financieros es la de la muerte —y la muerte propia no es una experiencia real de la vida—. Es muy difícil que un público que ocupa gran parte de su tiempo en la realidad virtual de los espectáculos televisivos, los videojuegos y otras formas de entretenimiento desarrolle ese respeto. Es digno de mención que la gente en Estados Unidos hace lo posible para negar u olvidar la realidad de la muerte. Pero, aunque no hagas caso de la realidad, ésta te alcanza.

iQué mejor momento que el actual para traer este argumento a colación, cuando son tan evidentes las consecuencias adversas no intencionadas de la guerra contra el terror y la realidad virtual de los productos financieros sintéticos ha desbaratado nuestro sistema financiero!

EL LENGUAJE POSMODERNO

Hasta hace poco, no había prestado mucha atención a la visión posmoderna. No la había estudiado, y no la había comprendido del todo, pero pensaba descartarla directamente porque parecía en conflicto con el concepto de reflexividad. Consideraba la visión posmoderna del mundo como una sobrerreacción a la fe excesiva de la Ilustración en la razón, en particular, a la creencia de que la razón es capaz de abarcar la realidad. No veía ninguna conexión directa entre el lenguaje posmoderno y las ideologías totalitarias y las sociedades cerradas, aunque me daba cuenta de que, al ser muy condescendiente con los diferentes puntos de vista, la posición posmoderna podía fomentar el surgimiento de ideologías totalitarias. Recientemente, cambié de idea. Ahora veo una conexión directa entre el lenguaje posmoderno y la ideología de la administración Bush. Esa revelación me vino cuando estaba leyendo un artículo en octubre de 2004 de Ron Suskind en el New York Times Magazine. Esto es lo que decía:

En el verano de 2002 [… ] tuve una reunión con un asesor jefe de Bush. Me mostró el disgusto de la Casa Blanca [por una biografía de Paul O’Neill, El precio de la lealtad, de Ron Suskind], y entonces me dijo algo que en ese momento no entendí del todo, pero que ahora creo que es la clave de la presidencia de Bush.

El auxiliar dijo que los tipos como yo estaban «en lo que nosotros denominamos la comunidad basada en la realidad» que él definía como la gente que «cree que las soluciones surgen de vuestro estudio ponderado de una realidad perceptible». Asentí y murmuré algo sobre los principios de la Ilustración y el empirismo. Me cortó. «Ésa ya no es la forma en que el mundo funciona hoy», continuó. «Ahora, somos un Imperio y, cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras tú estudias la realidad —por muy ponderado que seas— actuaremos de nuevo, creando otras realidades nuevas, que también puedes estudiar, y así es como se explican las cosas. Somos actores de la historia… os dejamos a ti, a todos vosotros, que estudiéis lo que hacemos».

El auxiliar, supongo que Karl Rove, no sólo reconocía que se puede manipular la verdad, también alentaba esa manipulación como si se tratara de una perspectiva privilegiada. Esto interfiere directamente con la búsqueda de la verdad tanto porque la revela inútil como porque la hace mas difícil dado que la manipula constantemente. Además, el enfoque de Rove llevó a la restricción de las libertades al manipular a la opinión pública con el objeto de aumentar los poderes y prerrogativas del presidente. Eso es lo que llevaba implícito la administración Bush cuando declaraba la guerra contra el terror.

Creo que la guerra contra el terror es un excelente ejemplo de los peligros inherentes en la ideología de Rove. La administración Bush usó la guerra contra el terror para invadir Irak. Éste fue uno de los ejemplos con más éxito de manipulación, pero sus consecuencias para Estados Unidos y la misma administración Bush fueron poco menos que desastrosas.

La gente está ahora despertando, como si se tratara de un mal sueño. ¿Qué podemos aprender de la experiencia? Que la realidad manda y, si la manipulamos, es bajo nuestra responsabilidad. Las consecuencias de nuestras acciones pueden divergir de lo que esperamos. Por muy poderosos que seamos, no podemos imponer nuestra voluntad al mundo: tenemos que comprender cómo funciona. El conocimiento perfecto no está a nuestro alcance; pero debemos intentar acercarnos a él tanto como podamos. La realidad no es un blanco fácil, pero debemos buscarla. En definitiva, la comprensión de la realidad debe tener prioridad sobre su manipulación.

Tal y como están las cosas, se suele preferir la búsqueda del poder a la búsqueda de la verdad. Popper y sus seguidores —yo incluido— nos equivocamos cuando dimos por supuesta la búsqueda de la verdad. Reconocer el error no nos debe llevar a abandonar el concepto de sociedad abierta. Al contrario, la experiencia con la administración Bush debe reforzar nuestro compromiso con la sociedad abierta como una forma deseable de organización social. Sin embargo, debemos cambiar nuestra definición de lo que implica una sociedad abierta. Ademas de las típicas cualidades de la democracia liberal —elecciones libres, libertades individuales, división de poderes, Estado de derecho, etcétera—, la sociedad abierta también implica un electorado que insista en ciertos estándares de honestidad y veracidad. Primero debe determinarse con cuidado en que consisten estos estándares y, después, deben ser generalizadamente aceptados.

George Soros

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