Claire Foy como Isabel II de Inglaterra en la serie televisiva The Crown
A mi Reina
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No debiera sorprendernos que las noticias del coronavirus se hayan hecho virales; no hay hoy otra conversación que no sea ésa. Pero es posible pensar en coronas de otro tipo; más aún, podemos escuchar en nuestro forzado encierro música de coronas y coronaciones, pues mucha se ha compuesto para ese símbolo y las ceremonias que las rodean. Por ejemplo, Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) compuso una Misa de la coronación (Krönungsmesse), de la que propongo escuchemos su Gloria, a cargo de la Filarmónica de Berlín y la Cantoría de Viena (Wiener Sigverein) bajo la batuta de Herbert von Karajan:
Misa de la coronación – Gloria
El mismo compositor creó un total de 27 conciertos para piano y orquesta, siendo el penúltimo en Re mayor el que recibiera el apelativo de Concierto Coronación. El muy competente pianista Alfred Brendel está acá acompañado por la maravillosa orquesta de la Academia de St. Martin on the Fields, que dirige Sir Neville Marriner:
Concierto # 26 (Coronación)
Antes de Mozart, Georg Friedrich Händel, el compositor alemán mudado a Inglaterra, recibió el encargo de componer un himno para la coronación de Jorge II de Inglaterra (1727), cuya legitimidad era cuestionada al ser el primer monarca inglés de la alemana Casa de Hanover. Händel compuso no uno sino cuatro himnos, y es uno de ellos, Zadok el sacerdote, una de sus obras más famosas. (Zadok fue quien consagrara al rey Salomón, cuestionado también al ser designado por su padre, el rey David, como su sucesor). Desde entonces, la unción de todo monarca británico ha sido precedida por la ejecución de la pieza. La interpretación que sigue está a cargo, otra vez, del coro y la orquesta de la Academia de St. Martin on the Fields con Marriner al mando:
Zadok el sacerdote
Es música más reciente la Marcha de la Coronación (Crown imperial), de Sir William Turner Walton (1902-1983), quien asimismo compuso otra pieza con el mismo propósito ceremonial: Orb and sceptre (Orbe y cetro). En el primer caso, Walton compuso su marcha para la coronación de Eduardo VIII, pero su abdicación llevó a la consagración de su hermano, Jorge VI, el rey tartamudo, en 1937; la segunda fue compuesta para la hija de éste, Isabel II de Inglaterra, quien todavía manda. Carl Davis dirige la Orquesta Filarmónica Real en Crown imperial y Sir Adrian Boult la Filarmónica de Londres en Orb and sceptre:
Crown Imperial
Orb and Sceptre
Pyotr Illich Tchaikovsky también hizo lo suyo, al componer la Marcha de la coronación del zar Alejandro III, el Hacedor de la Paz (no hubo guerras durante su reinado), quien subió al trono imperial en 1881. La versión que acá se pone es la de la Orquesta Sinfónica de la Radiotelevisión de Moscú, dirigida por Vyatcheslav Ovtchinikov:
Marcha de la coronación
La Marcha de los emperadores mogules, de Sir Edward Elgar, es el cuarto número del segundo cuadro de La Corona de India (1912), una representación teatral con música para la visita del rey Jorge V de Inglaterra y su consorte, la reina María, a Delhi, donde fueron coronados como Emperador y Emperatriz de India. Leonard Bernstein dirige la Orquesta Sinfónica de la BBC:
La corona de India – Marcha de los emperadores mogules
Para acercarnos a nuestro tiempo, mudémonos a España, donde el asturiano Pedro Braña Martínez (1902-1955), director de la Banda Municipal de Sevilla, compuso una vivaz marcha titulada Coronación de la Macarena:
María Santísima de la Esperanza Macarena Coronada, conocida popularmente como la Esperanza Macarena o, simplemente, la Macarena, de la que toma su nombre el barrio de la Macarena (Sevilla) y no al revés como se suele creer, es una advocación mariana venerada en la basílica de la Macarena, ubicada en el barrio sevillano de San Gil. Su fiesta es celebrada por la iglesia católica el día 18 de diciembre, y aparece representada con cinco pétalos de cristal de roca francés de color verde engarzadas en forma de azucenas, denominadas mariquillas, que le traspasan el pecho, regalo del torero sevillano Joselito el Gallo, gran benefactor de la imagen. (Wikipedia en Español).
No ha sido posible identificar a los ejecutantes de esta interpretación, obtenida deYouTube:
Coronación de la Macarena
Es conocimiento casi tan extendido como el coronavirus la existencia de una exitosa serie de Netflix, la web de streaming, que lleva por título The Crown. La música ha sido compuesta principalmente por Rupert Gregson Williams; he aquí el tema principal:
The Crown
Finalmente, Claudio Monteverdi, bisagra del Renacimiento y el Barroco en la música italiana, hizo su última ópera, L’incoronazione di Poppea en 1643. Ella narra la coronación de Popea por su amante, el enloquecido emperador Nerón. La ópera cierra con un dúo de los personajes centrales, que cantan Pur ti miro – Pur ti godo (Cuando te miro, te disfruto). YouTube nos presta una magnífica interpretación a cargo de la soprano Danielle De Niese y el contratenor Philippe Jaroussky, en producción del Teatro Real de Madrid:
Por lo demás, las coronas española e inglesa tienen razones otras que la pandemia para encontrarse atribuladas: la renuncia de Felipe VI a la herencia de su padre, la separación de Harry y Meghan de sus funciones de realeza, son noticias de menor viralidad, pero Google News les presta bastante atención, al menos en mi teléfono, distracción infaltable en tiempos de forzada cuarentena.
El programa semanal Dr. Político se inició el 7 de julio de 2012 en Radio Caracas Radio, y alcanzó un total de 348 transmisiones, de las que la última fue la del sábado 18 de mayo de 2019. Muy temprano, a partir del 25 de agosto de 2012 (programa #007), incluyó fragmentos de música, lo que se justificó por una coartada provista por Federico Nietzsche. Obviamente, la política es parte de la vida, y el filósofo alemán sostuvo con la mayor seriedad que «Sin la música, la vida sería una equivocación».
Cuando el programa arribaba a su primer centenar, el 21 de junio de 2014, me atreví a sostener una tesis que no tiene nada de misterioso: «Música es música; de todo tipo y en toda vestidura». La demostración de eso: se puso al aire dos piezas a las que llamé perfectas: una de Juan Sebastián Bach, la otra de Alejandro Sanz.
He aquí, uno tras otro, los fragmentos correspondientes de la transmisión de ese día, que ocupan sólo cinco minutos y una docena de segundos:
Elena Kotliarker – Los cuentos de las mil y una noches
visir Del ár. wazīr ‘ministro’. 1. m. Ministro de un soberano musulmán.
Diccionario de la Lengua Española
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Creo que todos sabemos de Aladino y la lámpara maravillosa, Alí Babá y los cuarenta ladrones y las aventuras de Simbad el marino. Muchos de nosotros leímos alguna versión de esos cuentos cuando éramos niños y el cine, por supuesto, se ha encargado de presentarlos a nuestros ojos. Todos ellos forman, junto con muchos otros, la maravillosa colección de narraciones de Las mil y una noches.
Las mil y una noches [s]on relatos que surgen uno del otro, es decir, al contarse uno de repente surge otro relato y ese otro crea otro cuento hasta que termina el primero, como si habláramos de cajas encerradas en otras cajas. En el primero, se cuenta que un rey deja, al morir, su reino a su hijo, el rey Schariar; el nuevo monarca, que quiere mucho a su hermano Schazamán, le da el reino de Tartaria. Así, Schazamán planea ir a visitar a su hermano, pero descubre que su esposa le está engañando, así que le corta la cabeza a los culpables. Ya con Schariar, este se sorprende de lo triste y taciturno que está Schazamán, por lo que va de caza solo. En el palacio, Schazamán descubre que la esposa de Schariar, la sultana, engaña al rey con Masud, un esclavo negro. Eso hace sentir feliz al rey de Tartaria, ya que su hermano, siendo más poderoso, no pudo evitar ser engañado por la sultana, y entonces, ahora muy feliz, se lo cuenta. Schariar, en un acceso de furia, convence a su hermano de huir, bajo la promesa de que si encuentran a alguien más desgraciado que ellos, volverían. Schazamán acepta y huyen, pero en el camino se topan con un genio que es engañado por una mujer que había secuestrado. La mujer huye y Schazamán le dice a su hermano que si el poderoso genio no pudo evitar el engaño, nadie puede, por lo que deciden regresar. Schariar vuelve, encierra a la sultana y la decapita delante del visir, luego con su propia mano, decapita a todas las mujeres de la corte. Y ahí, creyendo que todas las mujeres son igual de infieles, ordena a su visir que le consiga una esposa cada día, alguna hija de sus cortesanos, y después ordenaría matarla en la mañana. Este horrible designio es quebrado por Sherezade, hija del visir. Ella trama un plan y lo lleva a cabo: se ofrece como esposa del sultán y la primera noche logra sorprender al rey contándole un cuento. El sultán se entusiasma con el cuento, pero la muchacha interrumpe el relato antes del alba y promete el final para la noche siguiente. Así, durante mil noches. Al final, ella da a luz a dos hijos y después de mil y una noches, el sultán conmuta la pena y viven felices. (Wikipedia en Español).
Ésa fue la obra que encantó a Occidente, sobre todo luego de la versión inexpurgada del orientalista inglés Richard Francis Burton, que fuera publicada en 1885 en ¡diez volúmenes! La magia de esas narraciones sólo tardó tres años en llegar a la música: el 28 de octubre de 1888—fecha del Calendario Juliano—se estrenaba en San Petersburgo la suite sinfónica Scheherezade—en ruso, Шехераза́да—de Nikolái Andréyevich Rimsky Kórsakov, su opus 35, cuya composición había completado en agosto de ese mismo año. El propio compositor dirigió la orquesta del estreno que fuera, naturalmente, un éxito rotundo. No podía ser de otra manera; Rimsky se distinguió por su instinto melódico y, sobre todo, por su rico arte de orquestador; ambos rasgos son patentes en esa suite, su obra más conocida y apreciada.
El insólito Rafael Sylva Moreno era hombre de adjetivos exactos, perfectos; uno de sus preferidos era opulento, y lo recuerdo adjudicándole tal calificativo a esta obra y persistentemente al sonido del conjunto que la interpreta acá, la Orquesta Real del Concertgebouw de Ámsterdam. La dirige, apropiadamente, un compatriota del compositor: el maestro Kiril Kondrashin (1914-1981). El registro de esta interpretación mereció ser designado como lo que la industria discográfica llama una «grabación de referencia» (reference recording). He aquí sus cuatro movimientos:
1. El mar y el barco de Simbad
2. La historia del príncipe Kalendar.
3. El joven príncipe y la joven princesa.
4. Festival en Bagdad. El Mar. El barco encalla en un acantilado coronado por el Jinete de Bronce.
Escuchar esa opulencia tiene intención celebratoria* de la Octavita de Carnaval, en la precisa fecha que convierte a 2020 en año bisiesto. Hoy, además, se conmemora el centenario de la primera constitución de Checoslovaquia, un país que no conozco pero quise desde que trabajé por años con unos cuantos nacionales de ese refinado país. Siempre aprecié su música. LEA
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* A small celebratory lunch was held in Prague, although the city was still reeling and food was scarce. Ariana Neumann, When Time Stopped.
Lo que sigue es traducción al español de una reseña—Hiding from the Gestapo in plain sight in Berlin—que aparecerá el sábado 15 de este mes en la edición impresa de The Spectator, la venerable revista inglesa fundada en 1828. Da cuenta de una obra extraordinaria, producto de la investigación de Ariana Neumann Anzola sobre la vida de su padre antes de su llegada a Venezuela en 1949, de la que él prácticamente no hablaba. Tuve la inmensa suerte de trabajar para él durante más de once años; Hans era un caballero verdaderamente monumental. Cuando se estrenó en el Centro Comercial Chacaíto de Caracas la sala Cinema Uno, se escogió abrirla con El dios fingido (The Magus), película basada en la novela homónima de John Fowles, y mi entusiasmo con el filme me llevó a verlo tres veces, la última en compañía de Hans, a quien convencí de que valía la pena. Una de sus escenas reconstruye la masacre con ametralladoras nazis de ciudadanos griegos comunes, y Hans, sentado a mi derecha, saltó en su asiento clavando sus dedos en mi brazo. Mi inconsciencia no había calculado la aguda pena que la escena le causaría removiendo sus insoportables recuerdos. En otra ocasión, cuando se separaba de su primera esposa para casarse con la madre de Ariana, me confió: «Cuando me casé con Milada [Svaton], vivíamos una época en la que quien se permitiera un sentimiento era hombre muerto». LEA
De los muchos momentos sombríos que se han alojado en mi mente desde que leí este libro extraordinario, el más inquebrantable es la imagen del otrora respetable Otto Neumann caminando hacia su muerte bajo una lluvia torrencial, por cuyo rostro y ojos corría betún negro. Su destino quedó sellado cuando un cabello plateado revelado debajo aseguró que se le considerara demasiado viejo como para ser seleccionado para trabajar. Fue enviado a las cámaras de gas de Auschwitz.
Pero si este aguacero, en un mundo horriblemente loco, se puede considerar mala suerte—después de todo, Otto y su esposa Ella se las habían arreglado para sobrevivir en el infierno que fue Terezín durante dos años—Hans, su pequeño hijo escondido, llegaría a tener momentos de asombrosa buena suerte que aseguraron su supervivencia. Después de la guerra, tal vez su mayor suerte fue tener una hija que ha dedicado años a desentrañar y reconstruir las experiencias de guerra de las que nunca podría hablar con nadie, y menos aún con ella. Sin embargo, él quería claramente que ella escribiera esta historia, y a su muerte en 2001 le dejó una caja de papeles que, ella cree, le dio permiso para continuar la búsqueda.
En realidad, la búsqueda comenzó mucho antes, cuando Ariana, criada como católica en Caracas, jugaba con algunos amigos de la escuela que pretendían ser parte de un club de detectives o espías, al que llamaron el Club de la Bota Misteriosa. Uno de los primeros documentos que descubrió fue una tarjeta de identidad de 1943 con el nombre de Jan Sebesta y una estampilla de Hitler, pero con una foto de su padre cuando era joven. Sin embargo, cuando corrió hacia su madre gritando que su padre debía ser un impostor, nadie le dijo nada más. No se alentaba ninguna discusión acerca de lo que había sucedido antes de su exitosa vida como un rico industrial y coleccionista de arte en Venezuela, adonde se mudó con casi nada en 1949. Y sin embargo, hubo vislumbres ocasionales y desconcertantes, como cuando en 1990 llevó a su hija de regreso a Praga y, deteniéndose en la cerca de malla de alambre a lo largo de las vías del tren de Bubny, rompió a sollozar incontrolablemente. Nunca pudo contarle a su única hija el devastador evento que tuvo lugar allí en 1942. Tendría que averiguarlo por sí misma.
Durante los años transcurridos desde la muerte de su padre, Neumann ha localizado y reunido cientos de documentos y pistas para crear este conmovedor recuento de la supervivencia de su progenitor en tiempos de guerra. Hacia la mitad del libro está el relato de cómo evitó por primera vez la deportación, escondiéndose en una partición estrecha especialmente construida en la fábrica de pinturas de su familia en Praga. Cuando su existencia allí se volvió demasiado peligrosa, él y su amigo Zdenek, en cierto sentido el verdadero héroe de este libro, idearon un intrépido plan para que él viajara a Berlín con papeles falsificados y trabajara bajo un nombre falso en una fábrica de pinturas de Berlín que estaba desarrollando un nuevo sistema de camuflaje para cohetes alemanes.
La historia de cómo este judío checo buscado por la Gestapo, escondido a la vista en Berlín donde tuvo una relación con una viuda de guerra alemana, fue elogiado por su innovador trabajo por un jefe abiertamente nazi, y recorrió la capital alemana en 1943, es impresionante. Hacia el final de la guerra, incluso, se convirtió en espía que pasaba información a un compañero de trabajo holandés en la fábrica de pinturas.
«Lo que queda», parte del subtítulo de este poderoso libro, es una frase modesta para lo que es un logro gigante. Porque lo que queda es tan vasto… mucho más que una vida sacada de las sombras: es el profundo amor y la humanidad de una hija hacia un padre complejo y ocasionalmente difícil que trató de protegerla del dolor de saber sobre su vida anterior, pero también es la historia amorosamente recreada de toda una familia. Especialmente reveladora es la manera, valientemente tierna, con la que Neumann escribe sobre los abuelos que nunca conoció y que ahora ha compartido con nosotros: una pareja de mediana edad que se acercó a la devastación de los campamentos con actitudes marcadamente diferentes ante la vida.
Ella, ligeramente coqueta, habría hecho casi cualquier cosa para sobrevivir (el casi es importante), lo que resultó en las acusaciones de su esposo Otto de que tenían un ‘matrimonio fallido’ y que su esposa estaba teniendo una aventura con el hombre del campamento para el que ella fungía como ama de llaves. Neumann, lejos de ser crítica, muestra simplemente cuán imposible era la vida, agradecida de que por fin encontrara a la familia que estaba oculta por el silencio. “He recuperado la esencia de ellos y los llevo en mi corazón; ahora que finalmente están conmigo, me niego a decirles adiós”.
Una de las fortalezas clave de las memorias de Neumann es su terca investigación de los asombrosos detalles de la vida cotidiana en los campamentos, gracias en parte a las cartas que sus abuelos sacaron de contrabando, pero también a los relatos escritos por quienes los conocieron. La historia de su agotado abuelo, condenado a muerte por el fallido tinte de betún para el cabello bajo la lluvia de noviembre, proviene de un testigo en el mismo transporte. Este libro es escalofriantemente triste, pero en general optimista, y de ninguna manera es simplemente otra historia del Holocausto. Es un tesoro para saborear como testamento de la voluntad humana de sobrevivir.¶
La más reciente novela de Mario VargasLlosa, Premio Nobel de Literatura en 2010, versa sobre la abusiva y criminal intromisión estadounidense en Guatemala para deponer el gobierno presidido por Jacobo Árbenz. El escritor escogió titularla Tiempos recios.
He aquí hechos reportados por Wikipedia en Español acerca de la deposición de Árbenz, Presidente de Guatemala elegido democráticamente en 1950, mediante golpe de Estado urdido por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) a partir del cabildeo de la United Fruit, también conocida como UFCO. («Durante el siglo XX, United Fruit Company se convirtió en una fuerza política y económica determinante en muchos países de dicha región (las llamadas «repúblicas bananeras»), influyendo decisivamente sobre gobiernos y partidos para mantener sus operaciones con el mayor margen posible de ganancias, al extremo de auspiciar golpes de Estado y sobornar políticos»).
La empresa frutera había reportado un valor bajo de sus propiedades ante el fisco guatemalteco, de modo que cuando se implementó la reforma agraria, la indemnización ofrecida estaba basada en esta información y no en el valor real de las propiedades; el gobierno del presidente Dwight Eisenhower consideró un atropello que el gobierno de Guatemala se basara en la información que la UFCO había proporcionado al gobierno guatemalteco para ofrecer la indemnización, y lo hizo saber a Árbenz mediante el embajador Peurifoy. John Foster Dulles, secretario de Estado y miembro del consejo directivo de la UFCO, exigió veinticinco veces más que el valor reportado—que era lo que realmente valían las tierras, pero que no se había informado al gobierno guatemalteco para pagar únicamente la vigésimo quinta parte de los impuestos correspondientes. Paradójicamente, Jacobo Árbenz, acusado de conspiración comunista, no se había inspirado en los trabajos de Lenin sino en los de Abraham Lincoln para impulsar la reforma agraria mediante el decreto 900, el cual se proponía modernizar el capitalismo en Guatemala y era más moderado que las leyes rurales norteamericanas del siglo xix. Ahora bien, los directivos de la United Fruit Company (UFCO) habían trabajado intensamente en los círculos del gobierno de Harry S. Truman y del general Dwight Eisenhower para hacerles creer que el coronel Árbenz intentaba alinear a Guatemala al Bloque Soviético. Lo que ocurría era que la UFCO se veía amenazada en sus intereses económicos por la reforma agraria de Árbenz, que le quitaba importantes cantidades de tierras ociosas, y el nuevo Código de Trabajo de Guatemala, que ya no le permitía utilizar las fuerzas militares guatemaltecas para contrarrestar las demandas de sus trabajadores. Como la mayor terrateniente y patrona de Guatemala, el Decreto 900 resultó en la expropiación del 40 % de sus terrenos. Los oficiales del gobierno norteamericano tenían pocas pruebas del crecimiento de la amenaza comunista en Guatemala, pero sí una fuerte relación con los personeros de la UFCO, demostrando la fuerte influencia que los intereses corporativos tenían sobre la política exterior norteamericana:
-El secretario de Estado norteamericano John Foster Dulles era un enemigo declarado del comunismo y un fuerte macartista, y su firma de abogados Sullivan and Cromwell ya había representado los intereses de la United Fruit y hecho negociaciones con gobiernos guatemaltecos;
-Por su parte, su hermano Allen Dulles era el director de la CIA y además, miembro del consejo directivo de la UFCO. Junto a su hermano, estuvo en la planilla de la UFCO durante 38 años.
-El hermano del subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos John Moors Cabot había sido presidente de la frutera.
-Ed Whitman, quien era el principal lobista de la United Fruit ante el gobierno, estaba casado con la secretaria personal del presidente Eisenhower, Ann C. Whitman.
(…)
Con el apoyo de los Estados Unidos, bajo el mando del coronel Carlos Castillo Armas que se encontraba exilado en Honduras, de Juan Córdova Cerna, director de la CIA en Centroamérica, y El Cristo Negro de Esquipulas como Capitán General de la Cruzada Liberacionista, se inició la invasión.
Invasión
A las 20:00 del 18 de junio [de 1954] las fuerzas del coronel golpista Castillo Armas cruzaron la frontera. Divididas en cuatro grupos de unos 480 soldados, entraron a través de cinco puntos a lo largo de la frontera hondureña y salvadoreña para simular mayor número de soldados de un amplio frente y para reducir la posibilidad de que la tropa entera se encaminara por un único camino desfavorable. Además de estas tropas regulares, diez saboteadores entrenados en Estados Unidos fueron delante explotando los puentes claves y cortando las líneas de telégrafo. Todas las fuerzas de invasión fueron instruidas para reducir al mínimo encuentros reales con el ejército guatemalteco, sobre todo para evitar dañar la imagen del ejército nacional contra los invasores. El desarrollo entero de la invasión fue expresamente diseñado para sembrar el pánico, dar la impresión de poseer fuerzas insuperables, y atraer la población y a los militares a su lado, antes que derrotarlos.
Durante la invasión, la propaganda radiofónica que transmitía Lionel Sisniega Otero desde la embajada norteamericana enviaba falsos informes de enormes fuerzas que se unían a la población local en una revolución popular. Pero casi inmediatamente, las fuerzas de Castillo Armas fracasaron rotundamente: movilizándose a pie y obstaculizados por su pesado equipo no dieron impresión alguna de ser una fuerza poderosa. Esto debilitó el impacto psicológico de la invasión inicial, pues los guatemaltecos comprendieron que no había peligro inmediato; además, uno de los primeros grupos que llegaron a su objetivo —ciento veintidós rebeldes que pretendían capturar la ciudad de Zacapa— fue aplastado por un pequeño contingente de treinta soldados del ejército guatemalteco y sólo veintiocho rebeldes pudieron escapar.
Una derrota mayor sobrevino al grupo de ciento setenta rebeldes que emprendieron la tarea de capturar la protegida ciudad costera de Puerto Barrios: después de que el jefe de policía descubriese a los invasores, rápidamente armó a los trabajadores portuarios locales y les asignó papeles defensivos; en cuestión de horas casi todos los rebeldes fueron muertos o apresados, mientras que el resto huyó de regreso a Honduras. Tras tres días de supuesta invasión, dos de los cuatro grupos golpistas de Castillo estaban vencidos. Intentando recuperar el ímpetu, Castillo ordenó un ataque aéreo sobre la capital al día siguiente, que fracasó puesto que sólo un avión logró bombardear una pequeña cisterna de petróleo, creando un fuego menor sofocado en veinte minutos.
Se formaron las brigadas de sanidad y las brigadas juveniles comunistas que patrullaban las calles por la noche, y que reclamaron infructuosamente al gobierno la entrega de armas.
Después de los rotundos fracasos rebeldes, el presidente Árbenz mandó a su comandante militar que permitiese a los rebeldes adentrarse en el país, ya que tanto él como su comandante principal no temían al ejército rebelde pero estaban preocupados de que si eran aplastados darían un pretexto para una intervención abierta militar norteamericana, como ya había amenazado el embajador Peurifoy. La clase oficial, temerosa del ataque norteamericano, no quiso contraatacar y derrotar a la diezmada tropa de Castillo. Árbenz temió que sus oficiales intimidados pactaran con Castillo; lo cual se confirmó cuando una guarnición entera del ejército se rindió ante Castillo unos días más tarde en la ciudad de Chiquimula; finalmente, el 27 de junio de 1954, los jefes del Ejército de Guatemala decidieron ignorar la autoridad de Árbenz y exigir su renuncia. Árbenz convocó su gabinete para explicar que el ejército estaba en la rebelión y luego anunció su renuncia al pueblo guatemalteco.
………
Acá está el video de una presentación de Mario Vargas Llosa en Casa de América (Madrid), introducida y moderada por Pilar Reyes, Directora de la División Literaria de Penguin-Random House. Luego de una introducción por el escritor, quedó registrada una nutrida secuencia de preguntas a Vargas Llosa y sus respuestas.
Karina Sainz Borgo, enviada de la revista Vozpópuli en la que escribe profusamente y, por supuesto, autora venezolana de La hija de la española, hizo una pregunta a Vargas Llosa que suscitó una respuesta de casi diez minutos, la que eludió por completo lo que se le había preguntado. (¿Incomodidad con la pregunta? ¿Olvido senil?) He aquí el audio de esa interacción, entresacado del video precedente:
Bienvenida esta novela del Premio Nobel peruano, cuya lectura recomiendo a Juan Guaidó. LEA
Prescribe el Artículo 9 de la Constitución: «El idioma oficial es el castellano» (idéntica provisión a la del Artículo 6 de la constitución precedente, de 1961) y la autoridad suprema sobre ese idioma es la Real Academia de la Lengua, de la que pudiera decirse parafraseando nuestro vigente lenguaje constitucional (Art. 336):
La Real Academia de la Lengua garantizará la supremacía y efectividad de las normas y principios gramaticales; será la máxima y última intérprete del castellano y velará por su uniforme interpretación y aplicación.
El significado de castellano, por supuesto, nos informa esa misma Academia, es «Natural de Castilla, región de España» y también «Perteneciente o relativo al castellano», en tanto lengua, dialecto o variedad. (En total, lo que llamamos el DRAE, herramienta fundamental de nuestros tribunales, registra 18acepcionesdel término.
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El libro de Rosenblat
En la introducción de su libro Buenas y malas palabras, ya advertía el gran filólogoÁngel Rosenblat:
Si una expresión es del habla popular o familiar, tiene su legitimidad en sí misma. La manera de hablar del pueblo venezolano, o del colombiano, argentino, castellano o andaluz, debe inspirar siempre el mayor respeto. La voz del pueblo es casi siempre la voz de Dios. Pero con el habla culta, la del libro, del periódico o de la conferencia, la actitud debe ser distinta. La lengua se afina desde la escuela hasta la universidad, desde la carta hasta el libro o el periódico, desde la conversación hasta la conferencia, y el filólogo no puede de ningún modo permanecer indiferente ante el uso del lenguaje o la educación del lenguaje. La lengua popular y familiar debe tener color local, debe ser espontánea y vivaz. En cambio, la lengua culta obedece a normas generales de unidad hispánica.
Antes había explicado el título de la más famosa de sus obras: «…fue el que me sugirió Mariano Picón Salas, con cierta picardía, para mi colaboración en el «Papel Literario» de El Nacional. Desde mi punto de vista filológico no hay «malas palabras». Toda palabra, cualquiera que sea la esfera de la vida material o espiritual a que pertenezca, tiene dignidad e interés histórico y humano».
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Otra cosa es lo gramatical, la fisiología del lenguaje, su mecánica, sus reglas para combinar palabras, que son sólo los átomos de las moléculas del discurso: las oraciones, cuya composición está igualmente sujeta a la gramática («Parte de la lingüística que estudia los elementos de una lengua, así como la forma en que estos se organizan y se combinan» Diccionario de la Lengua Española).
En el plano meramente léxico, como asentara Rosenblat, si una palabra es empleada y entendida por un número apreciable de parlantes de una lengua específica entonces debe ser admitida. Desde la publicación póstuma (1916) del Curso General de Lingüística de Ferdinand de Saussure, sin embargo, se distingue entre lengua y habla: «Una de las dicotomías más importantes que realiza se da al separar el lenguaje en lengua o langue (sistema de signos) y en habla o parole (manifestación particular de ese sistema en el acto de comunicación)». (Wikipedia en Español). Es lo primero, el sistema de signos, lo que se define por un conjunto de reglas gramaticales. En castellano, por caso, es gramaticalmente incorrecto el cierre de una oración con una preposición, como sí es posible en el terrible (y preciso) idioma alemán: «Ich mache die tür mit dem schlüssel…» Hasta allí sabemos que se le va a hacer—mache, de donde proviene el inglés make—algo a la puerta (tür, door) con la llave (schlüssel), y no es sino al cierre de la oración en auf o zu cuando nos enteramos de si es abrirla o cerrarla. ¡Uf! Una lengua que se construye para el suspenso.
La gramática del castellano, especialmente después del monumental trabajo de Andrés Bello, es extraordinariamente lógica* y coherente, y a eso contribuye una pronunciación consistente. Otras lenguas no son tan uniformes; para burlarse del inglés en el que escribía, George Bernard Shaw retó al público que asistía a una de sus conferencias a que pronunciara una palabra por él inventada, la que escribió en un pizarrón: ghoti. Algunos asistentes propusieron (en aproximación fonética castellana) gouti y gotái. Shaw les dijo que la pronunciación correcta era ¡la de fish! (pez) y argumentó: «En enough (enof, suficiente) la combinación gh suena como efe; en women (uimen, mujeres)la o se pronuncia como i, y en ration o nation (reishon o neishon, ración o nación) las letras ti suenan como sh». No tenemos ese problema de inestabilidad en la pronunciación** española; tampoco lo tenemos con nuestra gramática, en la que hay sólo muy pocas excepciones a sus perfectas y muy razonables reglas.
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Las causas del cambio lingüístico son diversas; una particularmente frecuente es la de series cortas de verbos a los que corresponde un sustantivo que a su vez da origen a otro verbo. Por ejemplo, la serie promover, promoción, promocionar, o la de influir, influencia, influenciar. (Una noción relativamente reciente es la inglesa de influencer, y el diccionario aún no reconoce «influenciador», lo que no arredra a la parla ejecutiva, que simplemente opta por decirlo en inglés). Más de una vez, ese mecanismo generador arriba a vocablos tan innecesarios como feos, como en el caso de abrir, apertura y el horrible aperturar de la jerga bancaria; no se necesita este barbarismo—DRAE: Incorrección lingüística que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios—para abrir una cuenta de ahorros. (Para no hablar de printear en lugar de imprimir).
¿Enemigo del buen lenguaje?
Muy explicablemente, el impacto de la poderosa tecnología de la informática y sus «redes» ha sido enorme sobre ese proceso de cambio, y no siempre para bien. El periodismo es desde hace tiempo un asunto digital, y como leemos más noticias que libros bien curados—curar. Cuidar de algo, poner cuidado—estamos expuestos a los vicios de lenguaje de más de un periodista, graduado sin que alcanzara un dominio responsable del idioma en el que escribe. (A mi paso por El Diario de Caracas, me vi forzado a dictar para los redactores un «taller de castellano instantáneo», a fin de moderar sus frecuentes errores de escritura; antes, en el diario marabino La Columna, encontré periodistas jóvenes mejor formados en lenguaje).
Mencionaré unos pocos ejemplos de esta notoria y creciente falta de calidad en la escritura periodística. Del primero, repetido frecuentemente, sospecho que su causa es tecnológica. Una oración como «El ministro explicó ya la vez justificó…» debe provenir de un corrector automático con instrucciones defectuosas; lo correcto es escribir «El ministro explicó y a la vez justificó…»
Luego, está el caso de emplear adjetivos en lugar de adverbios, lo que ya ocurre desde hace décadas, bastante antes de que los correctores de celulares modificaran la escritura de algún «comunicador» que envíe sus trabajos desde su teléfono portátil. Este caso, por ejemplo: «El 19 de abril, se reunió un grupo de ciudadanos ante la Catedral de Caracas; paralelo a esto, el Alcalde Metropolitano colocó una ofrenda floral a los pies de la estatua del Libertador». Gramaticalmente hablando, estaría uno autorizado a imaginar a Antonio Ledezma acostado en perfecta alineación entre las aceras de la catedral y la plaza Bolívar. Ha debido escribirse «paralelamente a esto».
Finalmente, es redacción común algo como este ejemplo tomado de BBC Mundo:
Solecismos Se trata de la falta de sintaxis o un error cometido contra las normas del idioma. Un ejemplo:«hubieron manifestaciones tras la polémica medida tomada por el gobierno». Cuando lo correcto debería ser: «hubo manifestaciones tras la polémica medida tomada por el gobierno».
La misma fuente, al corregir la frecuente equivocación, incurre en dos errores: 1. «lo correcto» sería que escribiese «debiera» o «debiese» (formas subjuntivas) en lugar de la empleada conjugación condicional («debería») sin que la condición haya sido especificada; 2. «lo correcto» sería escribir «Un ejemplo: ‘hubieron manifestaciones tras la polémica medida tomada por el gobierno’, cuando lo correcto debiera ser ‘hubo manifestaciones tras la polémica medida tomada por el gobierno'». En este caso, el adverbio de tiempo cuando no debe iniciar una oración separada sino enlazar de seguidas a ambas oraciones, sin separarlas por un punto.
Vale la pena usar ese ejemplo para explicar la causa de la incorrección (lo que BBC Mundo no hace) en casos similares. En castellano, el verbo concuerda en número (singular o plural) con el sujeto, no con los complementos de la oración. Así, es incorrecto decir o escribir «Se ponen inyecciones» o «Se hacen viajes y mudanzas»; debe usarse «Se pone inyecciones» y «Se hace viajes y mudanzas». A tales oraciones se las conoce como cuasirreflejas, oraciones impersonales (que carecen de sujeto) con apariencia de reflejas. Una oración refleja es una en la que la acción del sujeto recae sobre sí mismo; por ejemplo, «Yo me peino», «Ella se baña». (Las inyecciones no se ponen a sí mismas). En cambio, «Hubo manifestaciones» es una oración impersonal, cuyo sujeto no existe o no está especificado, como en «Llueve». Nadie es el sujeto de esta oración, y la regla es que en las oraciones impersonales el sujeto se presuma en singular: «Llueve a cántaros» o, más claramente, «Llueve sapos y culebras», no «Llueven sapos y culebras». Uno escribe «Él comió tres arepas», con el verbo en singular aunque su complemento esté en plural, y «Ellos comieron un mango cada uno», con el complemento directo en singular y el verbo en plural para concordar en número con el sujeto.
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Hace tiempo que planeaba escribir una nota como ésta; que la hubiera postergado tanto obedece a una triste presunción de causa perdida. Los enemigos son demasiados y muy poderosos, pero me consuelan estas palabras de Mahatma Gandhi, asesinado hace setenta y dos años un día como hoy:
Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca pidas disculpas por ser correcto, o por estar años por delante de tu tiempo. Si estás en lo cierto, y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres una minoría de uno solo, la verdad es siempre la verdad.
Espero que algo de responsabilidad gramatical penetre a la mayoría de nuestros periodistas. Repitamos el artículo de fe de Ángel Rosenblat: «La lengua se afina desde la escuela hasta la universidad, desde la carta hasta el libro o el periódico, desde la conversación hasta la conferencia, y el filólogo no puede de ningún modo permanecer indiferente ante el uso del lenguaje o la educación del lenguaje. La lengua popular y familiar debe tener color local, debe ser espontánea y vivaz.*** En cambio, la lengua culta obedece a normas generales de unidad hispánica». Los profesionales de la comunicación social que maltratan nuestra lengua incurren en conducta criminal. LEA
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* Quienes cursamos el bachillerato en el Colegio de La Salle de La Colina en los años cincuenta tuvimos el privilegio de contar, como profesor de Castellano y Literatura, con el pedagógico y elegante catalán Antonio Pons. Pronto captamos que cuando nos enseñaba a emplear nuestra lengua correctamente en verdad nos enseñaba Lógica.
** En el inglés estadounidense, se pronuncia arcansas cuando se menciona al río y arcansó para referirse al estado, y en ambos casos la escritura es la misma: Arkansas.
*** Rosenblat sostenía igualmente que la lengua es, como el vino, un organismo vivo; de allí que cambie.
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