por Luis Enrique Alcalá | Sep 15, 2019 | Política |

Una práctica política lamentablemente común
Las heridas venezolanas son tantas y tan lacerantes, que no hay modo de curarlas sin una apelación perentoria al poder fundamental y originario del Pueblo, a través de un Gran Referendo Nacional. (5 de febrero de 2003).
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El 24 de septiembre de 1995 leí por Unión Radio el código de ética política que había compuesto días antes. En esa misma transmisión del programa dominical Argumento, que conducía por entonces, juré públicamente cumplirlo siempre. Así cerré la emisión de ese día:
Quiero dar a ustedes las gracias por su paciencia al escucharme. Quiero también ofrecer a quien desee tener una copia por escrito de este código de ética profesional para la Política el ponerla a su disposición. Pienso firmar las copias personalmente, como señal de compromiso no sólo público, sino con cualquiera que consienta en ser vigilante exigente del cumplimiento de mi compromiso. Tengo confianza en ustedes. Creo que todos juntos podemos hacer que la Política sea digna de su nombre.
Luego de la previa lectura del código repasé cada una de sus cláusulas para explicarlas. Esto dije de la octava:
La octava estipulación reza así: “Reconoceré según mi conocimiento y en todo momento la precedencia de aquellos que hayan interpretado antes que yo o hayan recomendado antes que yo aquello que yo ofrezca como interpretación o recomendación, y estaré agradecido a aquellos que me enseñen del arte de la Política y procuraré corresponderles del mismo modo”. Creo que es lamentable la mezquina práctica de presentar como propias ideas o tratamientos que han sido formulados por otras personas con antelación. Dicho en criollo: “No debe ganarse indulgencias con escapulario ajeno”.
El asunto no es meramente declarativo; como todas las demás que forman mi código, cumplo esa regla religiosamente. Pudiera ofrecer numerosos ejemplos de mi reconocimiento a personas particulares cuando encuentro sus opiniones valiosas y originales; por caso, reconocí una opinión de Alonso Moleiro leída en Tal Cual en el programa #94 de Dr. Político en RCR (10 de mayo de 2014): «una exposición de Alonso Moleiro que parece convencida de la necesidad de un referendo consultivo sobre el socialismo», aunque yo había propuesto exactamente eso—en Parada de trote (23 de julio de 2009)—casi cinco años antes. Pero bastará citar algo menor escrito hace algo más de diez años (Política natural, 19 de marzo de 2009) para constancia de mi escrupulosidad al respecto (resalto en cursivas):
El anacrónico experimento de Chávez representa los últimos estertores—imagen de Eduardo Fernández—de una política vieja que agoniza.
Naturalmente, Fernández no fue la primera persona en hablar de «últimos estertores»; el dicho es muy antiguo y extensamente usado. («…la revista que desde agosto de 1924 dirigirá González Ruano, es uno de los últimos estertores del Ultraísmo en materia de publicaciones periódicas». Jaime Brihuega, Las vanguardias artísticas en España, 1909-1936). Pero yo había notado que había usado el cliché poco antes de mi artículo y, aunque claramente él no había inventado la expresión, opté por reconocerlo porque quise emplearla en mi texto.
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En este año de 2019, Eduardo Fernández y Claudio Fermín aunados, precedidos por pocos días de Nicmer Evans, y ahora el segundo de los nombrados de consuno con Juan Barreto, han asomado la posibilidad de un referendo consultivo como modo de superar nuestra crisis. Barreto ha aportado su partido Redes a la Alianza por el Referendo Consultivo (ARCO), que propuso tal iniciativa en declaración escrita a la prensa el pasado 3 de mayo:
Los miembros de (ARCO) Oly Millán, Gustavo Márquez, Enrique Ochoa, Santiago Arconada, Juan Barreto, Héctor Sánchez y Edgardo Lander, presentaron un documento, donde solicitan a la Asamblea Nacional (AN) asumir una postura democrática que guarde distancia y condene el fracasado intento de golpe de estado del pasado 30 de abril. “Ahora más que nunca la vía es el diálogo, la negociación y dejar que el pueblo hable, a través de la vía democrática del referéndum consultivo” declaró como vocero de ARCO, Enrique Ochoa Antich.
No creo que todos los nombrados ignoren mi larga prédica de un referendo popular en mi antigua publicación mensual—justamente llamada referéndum (1994-1998)—, en este blog, en la Carta Semanal de doctorpolítico y en casi siete años de programas semanales de Dr. Político en RCR. Pero los que la conocen y la hacen suya sin aludirme son, creo, al menos inelegantes. De uno de ellos, Eduardo Fernández, puedo aseverar que conoce mi longeva prescripción; el leía mis cartas semanales y escuchó reiteradamente de mis labios, junto con su hijo Pedro Pablo, la invitación a sumarse al tratamiento referendario a fines de 2013 y principios de 2014.*
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No creo que nadie posea el monopolio de la verdad; por esto también juré hace veinticuatro años lo siguiente:
Consideraré mis apreciaciones y dictámenes como susceptibles de mejora o superación, por lo que escucharé opiniones diferentes a las mías, someteré yo mismo a revisión tales apreciaciones y dictámenes y compensaré justamente los daños que mi intervención haya causado cuando éstos se debiesen a mi negligencia.
Diez años antes había escrito (Tiempo de incongruencia, 8 de febrero de 1985):
Ese nuevo actor político, pues, requiere una valentía diferente a la que el actor político tradicional ha estimado necesaria. El actor político tradicional parte del principio de que debe exhibirse como un ser inerrante, como alguien que nunca se ha equivocado, pues sostiene que eso es exigencia de un pueblo que sólo valoraría la prepotencia. El nuevo actor político, en cambio, tiene la valentía y la honestidad intelectual de fundar sus cimientos sobre la realidad de la falibilidad humana. Por eso no teme a la crítica sino que la busca y la consagra.
Por supuesto, creo en la participación ciudadana en la construcción de soluciones políticas, en especial de aquellos compatriotas de patente vocación pública. En la introducción de Dictamen (21 de junio de 1986), reconocí a unos cuantos actores públicos y les invité a proponer tratamientos a la patología política que era ya evidente en Venezuela:
Invito especialmente a todos aquellos venezolanos que han supuesto que dirigirían correctamente al país desde sus más poderosas magistraturas a que participen de esta licitación política a la que Venezuela ha convocado. Esta es una hora de inquietud legítima y de ansia de poder en muchos venezolanos, en líderes establecidos y en líderes por establecerse. Jamás como ahora la época de la democracia venezolana ha suscitado la emergencia de tantas personas prestas a blandir el timón de nuestra nave republicana. Olavarría, Fernández, Pérez, Canache Mata, Morales Bello, Caldera, Chirinos, Quirós Corradi, Muñoz, Piñerúa Ordaz, Álvarez Paz, Granier, Leandro Mora, Peñalver, Matos Azócar, Aguilar, Cardozo, Mayz Vallenilla, Otero Castillo, Urbaneja, Ferrer, se cuentan entre los que han sentido alguna vez la focalización de su vocación pública en un deseo de poder. Son voces, entre muchas otras, que opinan sobre el país y su destino. Todas ellas debieran participar en la licitación. Están particularmente obligados los que piensan luchar por la máxima conducción en Venezuela. Están obligados a ofrecer, más que su poder, cualquiera que sea el que tengan, su propio dictamen.
Luego añadí: «Pero sobre todo debe participar el pueblo. Es él el convocante. Es él el paciente. Es él, a la postre, quien tiene que comparar los dictámenes. Y tal vez puede hasta ser él su propio médico. Es aquél a quien debemos consultar, en una democracia que si no lo hiciera ya no lo sería, el tratamiento que pensamos debe aplicarse él mismo».
Casi dos años antes (7 de septiembre de 1984) había escrito una carta al ex ministro Arturo Sosa (reproducida íntegramente en Krisis – Memorias prematuras); en ella argumenté, entre otras cosas, acerca de la necesidad de un nuevo tipo de organización política en Venezuela:
Una sociedad que nunca más se refiera a sus miembros como “masa”. Una sociedad que haga uso de la inmediata posibilidad tecnológica para dar paso a la participación de la voz del pueblo, que promueva la encuesta, la consulta, el referéndum.
Desde entonces, veinticinco años han transcurrido. LEA
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* Después de que me comentara esta entrada, un apreciado colega me avisó que Eduardo Fernández dijo por estos días a Maripili Hernández en una entrevista que él tenía un amigo con el que guardaba grandes coincidencias y grandes diferencias, y añadió: «Él es referendista». Algo es algo.
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por Luis Enrique Alcalá | Sep 14, 2019 | Fichas, Política |
Lo que sigue es la traducción ayudada por Google Translate de un artículo en The Guardian, un prestigioso diario inglés,* que fuera publicado hoy en su web.
Guaidó de Venezuela fotografiado con miembros de una pandilla colombiana
El líder de la oposición minimiza las imágenes, pero los analistas dicen que podrían resultar muy perjudiciales.

Juan Guaidó se toma una selfie en el concierto de Cúcuta, Colombia, en febrero: Fotografía: Luis Robayo/AFP/Getty Images
Juan Guaidó, el político venezolano que lucha por derrocar a Nicolás Maduro, enfrenta preguntas incómodas sobre su relación con el crimen organizado después de la publicación de fotografías comprometedoras que lo muestran con dos paramilitares colombianos.
En una entrevista el viernes, Guaidó restó importancia a las imágenes, en las que posó junto a dos miembros de la banda criminal colombiana que Los Rastrojos identificaron como El Hermano y El Menor.
Las fotos parecen haber sido tomadas el 22 de febrero, cuando Guaidó usó un cruce fronterizo ilegal para colarse a través de la frontera occidental de Venezuela hacia Colombia para asistir a un concierto al estilo Live Aid en la ciudad de Cúcuta.
«Tomé cientos de fotos ese día», dijo Guaidó a la emisora colombiana Blu Radio. “Era difícil saber quién estaba pidiendo una foto. Malinterpretar estas fotos significa jugar el juego del régimen de Maduro».
El viernes, la oficina del fiscal estatal de Venezuela dijo que abriría una investigación sobre las fotos.
Los analistas dijeron que las imágenes tenían el potencial de causar un daño severo a la credibilidad de Guaidó y su búsqueda de nueve meses para obligar a Maduro a abandonar el poder.
Los Rastrojos son un grupo de narcotraficantes con orígenes paramilitares que operan a ambos lados de la frontera entre Colombia y Venezuela. Además del comercio de cocaína, se dedican a la minería ilegal, el secuestro por rescate y extorsión.
Phil Gunson, un experto con sede en Caracas para Crisis Group, dijo: “Creo que es extremadamente perjudicial. Independientemente de si esto fue tan inocente como afirman, lo cual es bastante difícil de creer, o si había algo más, se ve tan mal».
Gunson dijo que las fotos entregaron «una gran victoria de propaganda» al gobierno de Maduro, que está evitando las acusaciones de vínculos con guerrilleros de izquierda y narcotraficantes.
Maduro intentó explotar el escándalo el jueves, alegando que las imágenes eran evidencia definitiva de los lazos de Guaidó con «paracos, asesinos y narcotraficantes».
En un discurso televisado, Maduro declaró: “La conexión entre el narcotráfico colombiano y la derecha venezolana está justo ahí en la foto. Nadie puede negarlo».
Otro chavista de alto rango, Freddy Bernal, afirmó que las fotos eran prueba de «la alianza criminal entre la derecha fascista [de Venezuela]» y los grupos paramilitares y terroristas. Los principales canales de propaganda de Maduro también dieron al escándalo la mejor facturación.
Carlos Vecchio, embajador de Guaidó en los Estados Unidos, rechazó esas afirmaciones. “No hay conexión entre el gobierno interino de Juan Guaidó [y] ningún grupo paramilitar o guerrillero. Cero, cero ”, le dijo al periódico colombiano El Espectador.
Gunson dijo que, sea cual sea la verdad, las fotos mostraron una «ingenuidad increíble» y fueron una vergüenza para la coalición internacional que respalda a Guaidó, que incluye a Estados Unidos, Colombia, Brasil y el Reino Unido.
«Casi no podría haber llegado en peor momento para Guaidó», dijo Gunson, señalando los planes del gobierno colombiano de denunciar los lazos de Maduro con la guerrilla izquierdista en la asamblea general de la ONU a fines de este mes.
Gunson dijo que la afirmación de Guaidó de no haberse dado cuenta de con quién estaba posando «francamente no es creíble… [Uno de ellos] parece un paramilitar sacado del elenco principal».
Las fotos fueron publicadas el jueves por Wilfredo Cañizales, director de un grupo de derechos humanos en Cúcuta, donde se realizó el concierto altamente politizado de febrero.
En declaraciones a The Guardian, Cañizales afirmó que Los Rastrojos habían impuesto un toque de queda a lo largo de la frontera antes de que Guaidó cruzara a Colombia «para asegurarse de que ningún lugareño tomara fotos de él cruzando ilegalmente a través de caminos ocultos».
Cañizales declinó decir cómo había obtenido las fotos o por qué había decidido publicarlas, pero dijo: “Los Rastrojos son paramilitares. Ellos son los que en esta región deciden quién vive y quién muere”.
Gunson dijo que las fotos también plantearon preguntas incómodas para los patrocinadores de Guaidó en el gobierno colombiano y sus posibles vínculos con grupos paramilitares. «Hay muchas preguntas que no han sido respondidas», dijo.
Tom Phillips en Ciudad de México y Joe Parkin Daniels
14 Sep 2019 01.56 BST
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*En una encuesta de investigación de Ipsos MORI en septiembre de 2018, diseñada para interrogar la confianza del público en títulos específicos en línea, The Guardian obtuvo el puntaje más alto en noticias de contenido digital, con el 84% de los lectores que están de acuerdo en que «confían en lo que [ven] en él». Un informe de diciembre de 2018 de una encuesta realizada por la Publishers Audience Measurement Company (PAMCo) declaró que se encontró que la edición impresa del documento era la más confiable en el Reino Unido en el período de octubre de 2017 a septiembre de 2018. También se informó que era la más leída de las «marcas de calidad» del Reino Unido, incluidas las ediciones digitales; otras marcas de «calidad» incluyen The Times, The Daily Telegraph, The Independent y el i. Si bien la circulación impresa de The Guardian está en declive, el informe indicó que las noticias de The Guardian, incluida la informada en línea, llegan a más de 23 millones de adultos del Reino Unido cada mes. (Wikipedia).
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por Luis Enrique Alcalá | Sep 13, 2019 | Notas, Política |

El líder opositor, Juan Guaidó, apareció en fotografías divulgadas este jueves en Twitter con dos supuestos miembros de Los Rastrojos, una banda criminal surgida de la desmovilización de grupos paramilitares en Colombia en 2006. La autenticidad de las fotos y la pertenencia de los hombres a ese grupo armado han sido puestas en duda, pero el equipo de verificación de la AFP confirmó que las imágenes son auténticas y que los dos hombres están acusados por autoridades colombianas de pertenecer a esa banda criminal. (El Universal)
Niños, no juguéis a la guerra, que la guerra es mala. Jugad a la paz, que la paz es buena.
Bambilandia
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Dentro de la mediocridad política reinante en Venezuela y el continente, es claramente distinguible el libreto de la teletragedia filmada en blanco y negro fuera de nuestro territorio, aunque aún no esté disponible en Netflix, HBO o Apple TV. Veamos unos cuantos de sus elementos.
Después de los alegatos de la Revista Semana, acerca de la presunta coordinación del gobierno venezolano con la disidencia de las FARC que ha regresado a la lucha armada (ver ¿Casus belli?, 7 de septiembre), se produjo la exigencia de Colombia a Cuba que reporta Panam Post el 11 de este mes:
El Gobierno colombiano le exigió a la dictadura cubana entregar a los cabecillas del Comando Central (Coce) del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que se encuentran en la isla.
Colombia le advirtió a Cuba que de no entregar a los guerrilleros que en su momento representaron a esta guerrilla en los ciclos de negociaciones durante el Gobierno del expresidente Juan Manuel Santos, y que aún se encuentran en la isla, acudirá a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para denunciar a la isla como posible refugio de terroristas.
(…)
«Quienes ahora dan la espalda y traicionan el acuerdo que contribuyeron a construir, anuncian una alianza con el grupo terrorista Ejército de Liberación Nacional –ELN–, dos de cuyos máximos jefes, Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino, e Israel Ramírez Pineda, alias Pablo Beltrán, quienes [sic] se encuentran en la República de Cuba», se lee en el documento expedido por el Gobierno del presidente Iván Duque, y que fue conocido por el portal El Tiempo. (…) Cabe destacar que desde el pasado mes de agosto, el presidente Duque señaló que asistirá a la Asamblea General de la ONU para denunciar al régimen de Nicolás Maduro por proteger a cabecillas del ELN y las FARC.
El Consejo de Seguridad, a través de la resolución 1373 de 2001, insta a los Estados miembros a prevenir y reprimir la financiación de actos terroristas y abstenerse de apoyar a entidades o personas que participen en esas acciones. Duque ha reiterado que los altos mandos del ELN y de las FARC que se encuentran prófugos se refugian en Venezuela con respaldo del régimen de Maduro y en Cuba con el apoyo de la dictadura Castro. [Destacado en cursivas de este blog].
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El mismo día se registraba noticiosamente la «activación» del TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) en reunión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos. Transcribamos acá los artículos esenciales de ese pacto, suscrito inicialmente en Río de Janeiro el 2 de septiembre de 1947 (la OEA no existía entonces, pero sí su antecesora: la Unión Panamericana):
ARTICULO 1
Las Altas Partes Contratantes condenan formalmente la guerra y se obligan en sus relaciones internacionales a no recurrir a la amenaza ni al uso de la fuerza en cualquier forma incompatible con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas o del presente Tratado.
ARTICULO 2
Como consecuencia del principio formulado en el Artículo anterior, las Altas Partes Contratantes se comprometen a someter toda controversia que surja entre ellas a los métodos de solución pacifica y a tratar de resolverla entre sí, mediante los procedimientos vigentes en el Sistema Interamericano, antes de referirla a la Asamblea General o al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
ARTICULO 3
1. Las Altas Partes Contratantes convienen en que un ataque armado por parte de cualquier Estado contra un Estado Americano, será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos, y en consecuencia, cada una de dichas Partes Contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque, en ejercicio del derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva que reconoce el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.
(…)
ARTICULO 7
En caso de conflicto entre dos o más Estados Americanos, sin perjuicio del derecho de legítima defensa, de conformidad con el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, las Altas Partes Contratantes reunidas en consulta instarán a los Estados contendientes a suspender las hostilidades y a restablecer las cosas al statu quo ante bellum y tomarán, además, todas las otras medidas necesarias para restablecer o mantener la paz y la seguridad interamericanas, y para la solución del conflicto por medios pacíficos. El rechazo de la acción pacificadora será considerado para la determinación del agresor y la aplicación inmediata de las medidas que se acuerden en la reunión de consulta.
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El sentido esencial del TIAR—ver TIARde piaste, pajarito (10 de julio de 2019)—es el delineado en el primer numeral de su Artículo 3: un ataque armado de un país no americano contra uno del continente y la obligación de todo país americano de «ayudar a hacer frente al ataque», y parece obvio que ningún estado extracontinental está atacando con las armas a ningún país americano. Pero también prevé el documento un conflicto intramericano, una guerra abierta entre «dos o más Estados Americanos». ¿Cuáles estados de América se encuentran en este momento en una situación francamente beligerante? Ninguno, y en el supuesto negado de que lo estuviesen los estados partícipes del tratado sólo podrán instar «a los Estados contendientes a suspender las hostilidades y a restablecer las cosas al statu quo ante bellum y tomarán, además, todas las otras medidas necesarias para restablecer o mantener la paz y la seguridad interamericanas, y para la solución del conflicto por medios pacíficos».
Pero María Corina Machado ya cantó su parte (Sola, perduta, abbandonata), al emitir una declaración registrada por El Nacional:
María Corina Machado, coordinadora nacional de Vente Venezuela, dijo este miércoles que la aprobación del TIAR es un paso significativo para lograr un cambio político en el país. (…) Machado indicó que el cambio es responsabilidad de todo el hemisferio. Resaltó que el régimen pretende expandirse, y Colombia es su próxima víctima. Aseguró que la activación del TIAR, posiblemente sea el fundamento para la creación de una «coalición internacional que libere a Venezuela». También se refirió a la presencia de militares venezolanos en la frontera colombovenezolana y sostuvo que es una situación que requiere la colaboración tanto de fuerzas internacionales como de los venezolanos.
El dueto soprano-tenor no se hizo esperar; el mismo diario titula hoy una nota así: Presidencia de Guaidó rechazó ataque del ELN en Colombia:
La Presidencia encargada de la República, encabezada por Juan Guaidó, rechazó este viernes el ataque con explosivos perpetrado por el ELN en Colombia. La explosión provocada por el grupo terrorista en el ducto Caño Limón-Coveñas causó un derrame de crudo en un oleoducto de Ecopetrol. «Manifestamos nuestro respaldo absoluto al gobierno de Iván Duque ante esta nueva escalada de violencia terrorista», se lee en el comunicado. El gobierno interino aseguró que los ataques del ELN son respaldados por el régimen de Nicolás Maduro. Agregó que estos actos no quedarán impunes. «Este hecho refuerza la importancia de la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca. Esto dada la evidente amenaza que representa el régimen de Maduro para el hemisferio, por la protección que brinda a estos grupos terroristas», destacó el documento.
No existe, para empezar, la «Presidencia encargada de la República» y el TIAR no contempla situaciones—alegadas pero no probadas—que sean distintas de un conflicto militar entre ejércitos nacionales.
Con la misma ligereza con la que se arguye tramposamente que Juan Guaidó es el titular de la Presidencia de Venezuela, se distorsiona las previsiones de un tratado firmado hace setenta y dos años para aplicarlo simultáneamente a Venezuela y Cuba. El libreto es patente: vamos a matar, se ha concluido en Washington, dos pájaros de un tiro; con el TIAR salimos del problema venezolano y simultáneamente del cubano.
Y el barítono (almirante Craig Faller) había cantado antes desde Río de Janeiro—¿desde la sede de la ópera carioca, el Teatro Municipal?—, la ciudad en la que el TIAR fuera suscrito, algo así como el Prólogo de Payasos:
La Marina de Estados Unidos está lista para «hacer lo que sea preciso» en Venezuela, dijo un comandante este lunes 19 de agosto, apenas semanas después de que el presidente Donald Trump señalara que consideraba un bloqueo naval del país caribeño.
El jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el almirante Craig Faller, hizo estas declaraciones en Rio de Janeiro durante el inicio del ejercicio militar marítimo Unitas, en el que participan anualmente nueve países de América Latina, además de Estados Unidos, Reino Unido, Portugal y Japón.
«No voy a detallar lo que estamos planeando y lo que estamos haciendo, pero permanecemos listos para implementar decisiones políticas y estamos listos para actuar», afirmó Faller a los periodistas.
«La Marina de Estados Unidos es la más poderosa del mundo. Si una decisión política se toma para desplegar la Marina, estoy convencido de que seremos capaces de hacer lo que sea preciso», agregó.
De las costas venezolanas a las cubanas es un paseo para la Cuarta Flota* que maneja el Comando Sur. LEA
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*Analistas señalan que resucitar la llamada Cuarta Flota—en desuso durante 58 años—es una decisión de carácter político y simbólico que responde a la aparición de regímenes antiestadounidenses en la región, por eso algunos ven en esta decisión como una respuesta a la elección de varios gobiernos en la región que han expresado posiciones contrarias a las del gobierno de Washington. Pero, según el almirante James Stavridis, ex jefe del Comando Sur de la marina estadounidense, se trata de una medida administrativa que busca, sobre todo, fortalecer operaciones de lucha contra el narcotráfico y de cooperación en seguridad, lucha contra el antiterrorismo, como por ejemplo combatir la supuesta presencia de Hezbolá como en la denominada Triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, la influencia de China y Rusia en América Latina y el Caribe, la inequidad y la pobreza, el crimen organizado y los desastres naturales. Este informe es conocido como Estrategia del comando sur de los Estados Unidos 2018, amistad y cooperación para las Américas. Muchos analistas ven a esta futura intervención en el Caribe y América del Sur como una oportunidad para apoderarse de los recursos petrolíferos y acuíferos. El equipamiento con que dotarían a la Cuarta Flota seria similar al de la Quinta flota estacionada en el Golfo Pérsico y la Sexta en el Mediterráneo. Se cree que un portaaviones y varios submarinos se introducirán en la región, una superficie que comprende 11 200 km² de norte a sur y 4 800 km² de este a oeste. (Wikipedia en Español).
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por Luis Enrique Alcalá | Sep 9, 2019 | Notas, Política |

Ubicación de los lectores del blog
Este blog se inició a fines de 2009 (al cesar la publicación de la Carta Semanal de doctorpolítico), aunque se ha cargado en él material que se remonta a 1969. (Con ésta, son hoy 2.050 sus entradas de tema político). Desde el principio, atendí la información de visitas que proporciona gratuitamente Google Analytics. Este servicio mide diariamente el número de consultas del blog, la ubicación geográfica de los visitantes y hasta el tipo de computador que emplean. (Hoy en día reporta si la lectura se ha hecho desde dispositivos móviles).

La atención por países
Naturalmente, la mayoría de visitantes del blog se encuentra en Venezuela y casi siempre los Estados Unidos han sido el segundo país desde el que se lo consulta, lo que obviamente sugiere la dimensión de la diáspora venezolana hacia el norte. (Hace unos cuatro años, y por unos cuantos meses, el segundo país lector ¡fue Rusia!)
Resulta también explicable que en América Latina las visitas más numerosas se susciten en los países más grandes de la región—México, Colombia, Argentina, Chile—y que España suministre una cantidad importante de lecturas, por causa del idioma. (Supongo que los usuarios de Nueva Zelanda, empatados con los de Chile, se deben a la activa recomendación de Evert Leonardo Durán, quien desde hace tiempo promueve generosamente este blog en sus tuits).
Pero en 2012 noté un fenómeno muy peculiar en la población venezolana de visitantes: por más de un año entero, la segunda localidad en visitas al blog, tras el previsible Distrito Capital ¡era el estado Apure! El estado llanero superaba a Carabobo, Zulia, Aragua, Mérida, etc. Al notar esa anomalía, inexplicable por la magnitud de su población o su actividad universitaria, surgió en mi cerebro una plausible explicación: quienes me leían con desusada atención debían ser guerrilleros colombianos presentes en la zona.
No me ha sido posible imaginar una teoría mejor. LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Sep 7, 2019 | Notas, Política |
Casus belli es una expresión latina, traducible al español como «motivo de guerra», que hace referencia a la circunstancia que supone causa o pretexto para establecer una acción bélica. El surgimiento del término se da en el contexto del Derecho internacional de finales del siglo XIX, como consecuencia de la doctrina política del ius in bello. El casus belli, como parte del ius in bello o «Derecho de guerra», busca regular las acciones bélicas de los distintos países, de manera que a priori prohíbe el recurso a la fuerza armada para resolver conflictos, pero permite el uso del aparato militar contra otro Estado bajo el principio de ultima ratio, es decir como último recurso.
Wikipedia en Español
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En esta semana se han trasladado a territorios limítrofes las mutuas acusaciones que se dirigen gobierno y oposición en Venezuela. La cosa comenzó por el tema del Territorio Esequibo, y ambos actores aducen que su contrario traiciona la soberanía que nuestro país pretende ejercer allí desde hace mucho tiempo. Del lado opositor se ha sostenido que el gobierno de Nicolás Maduro habría decidido entregar las disputadas tierras a Cuba; del lado oficialista, Delcy Rodríguez acusó a Manuel Avendaño—Coordinador de la Oficina Internacional del Presidente «Encargado» de Venezuela—de participar en un presunto plan de Juan Guaidó para entregar el mismo territorio. Avendaño se refugió en la Embajada de Chile en Caracas, la que lo recibió en calidad de «huésped».
Ayer reportaba El Universal:
El presidente Nicolás Maduro advirtió este viernes que se mantendrá «parado» de la mesa de diálogo con la oposición, que promueve Noruega, hasta tanto el líder opositor Juan Guaidó, no «rectifique» su posición con respecto al territorio Esequibo, zona en reclamación de la nación, que según el Gobierno planea entregarlo a cambio de apoyo político. «El tema del Esequibo se debe tratar con prontitud. Nosotros nos levantamos de esa mesa por el bloqueo que nos tiene EEUU, y seguiremos levantados de esa mesa de diálogo por lo que hizo el diputado Guaidó con el Esequibo», precisó Maduro, desde el Palacio de Miraflores en Caracas, en transmisión de Venezolana de Televisión (VTV). «He dado instrucciones al doctor Jorge Rodríguez de pedir a los líderes de la oposición un pronunciamiento claro sobre el tema del Esequibo con prontitud, o rectifican o no nos ven la cara más. No pueden estar negociando el territorio del Esequibo por apoyo político. Creo en diálogos, creo en paz, pero no acepto traiciones», agregó.
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Pero la cosa es mucho más alarmante en la frontera del otro lado. Diosdado Cabello ha intentado refutar alegatos de Iván Duque, Presidente de Colombia, quien había dicho: “No estamos ante el nacimiento de una nueva guerrilla, sino frente a las amenazas criminales de una banda de narcoterroristas que cuenta con el albergue y el apoyo de la dictadura de Nicolás Maduro”. El 30 de agosto, El Colombiano reprodujo una nota de AFP que comienza así:
El oficialismo venezolano negó en las últimas horas que auspicie la violencia en Colombia, luego de que el presidente Iván Duque acusara al gobierno de Nicolás Maduro de proteger a exjefes de las extintas Farc que retomaron las armas». “Hoy nos están echando la culpa desde Colombia. Lamentamos profundamente lo que está ocurriendo en Colombia (…), que vaya a entrar en un nuevo espiral (…), que continúe en el espiral de violencia que tiene 60 años”, afirmó el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, durante un acto en Caracas.
Pero hace dos días Cabello justificaba, en su programa de Venezolana de Televisión, el regreso a las armas de una fracción de las FARC anunciado por Iván Márquez: “Los líderes de las FARC, el ELN y todos los movimientos guerrilleros tienen muchísimas razones para hacer lo que están haciendo. El gobierno colombiano no les ha cumplido”. (El Nacional).
El asunto se ha agravado aún más con una denuncia publicada hoy por la revista Semana de Colombia. Este medio comienza así su reportaje (Manguala contra Colombia: los secretos de la alianza entre el gobierno de Maduro, las disidencias y el ELN):
SEMANA tuvo acceso a los documentos reservados del Servicio de Inteligencia Bolivariano (Sebín) y del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) que por primera vez dejan en evidencia la nutrida presencia de guerrilleros colombianos en ese país –ELN y disidentes de las Farc–. Las carpetas, elaboradas por las agencias de inteligencia venezolanas y sus Fuerzas Militares, también revelan la efectiva protección y colaboración que el régimen de Nicolás Maduro presta a los grupos armados ilegales colombianos que se esconden y operan desde territorio venezolano. Pero estos documentos, considerados ultrasecretos por Venezuela, dejan al descubierto cómo el Gobierno de Maduro ha estado colaborando con las guerrillas para diseñar eventuales operaciones conjuntas a fin de efectuar posibles ataques terroristas en territorio colombiano. Los documentos, conocidos en exclusiva por SEMANA, resultan preocupantes para el país. El primero de estos, clasificado como secreto, tiene fecha del 9 de agosto. Se trata de un memorando firmado por el almirante Remigio Ceballos, comandante estratégico operacional de las Fuerzas Armadas de ese país, uno de los cargos más importantes. Va dirigido a “generales comandantes del Ejército Bolivariano, de la Guardia Nacional Bolivariana y la Milicia Bolivariana. Todas las unidades militares subordinadas, REDIS, ZODIS y ADIS”.
Luego cita de una presunta instrucción emanada de la jefatura del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana:
“(Les informo) Muy respetuosamente a través de la presente comunicación que por orden del presidente Nicolás Maduro Moros, deberán evitar entablar enfrentamiento con personal de los grupos rojos en las zonas de entrenamiento y abastecimiento desde 080106002019 hasta nueva orden. Brindar apoyo logístico y entrenamiento”, dice una parte del documento. La comunicación tiene un espacio denominado “instrucciones especiales” en el que se complementan las órdenes. “Remito coordenadas de centros de entrenamiento para el cumplimiento de la orden. Garantizar los derechos humanos y satisfacer necesidades básicas de higiene y alimentos”.
E interpreta de este modo:
“Grupos rojos” son las palabras claves utilizadas por el régimen venezolano para referirse a las guerrillas colombianas que están en ese país, integradas por el ELN y los disidentes de las Farc. El documento prueba que Maduro ordenó a sus tropas no atacar a estos guerrilleros y, por el contrario, suministrarles ayuda y capacitación. También evidencia que las Fuerzas Armadas de Venezuela saben perfectamente donde están los delincuentes colombianos y tienen sus campamentos, a los que llaman “centros de entrenamiento”.
Más adelante se refiere Semana a otro presunto documento en estos términos:
SEMANA también conoció un memorando confidencial remitido por la Dirección de Bases Territoriales de Contrainteligencia al director de Contrainteligencia del Sebín, el servicio de inteligencia del régimen. Bajo el número 0152 relaciona la “ubicación de personal y campamentos del Ejército de Liberación Nacional (ELN)”. Tiene un mapa anexo que de forma general muestra dónde están los guerrilleros. Prácticamente, se encuentran en todos los estados de Venezuela.
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Hay bastantes más detalles en el reportaje de la revista, pero las acusaciones mencionadas son gravísimas; de ser ciertas, por sí solas ameritarían una declaración de guerra de Colombia a Venezuela, conformarían un casus belli, y en caso de producirse puede esperarse que los Estados Unidos prestarían apoyo militar a los colombianos. La semana pasada se produjo una declaración preparatoria:
El gobierno de EE. UU. acusó este jueves, 29 de agosto, al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, de “fomentar” acciones como el regreso a las armas de varios líderes disidentes de las Farc encabezados por el exjefe negociador de paz, “Iván Márquez”. En declaraciones a un reducido grupo de periodistas, el enviado de EE.UU. para Venezuela, Elliott Abrams, consideró que Maduro está impulsa[n]do esas actividades al supuestamente dejar que grupos guerrilleros operen libremente en su país.
Alguien muy cercano a quien escribe resumió la gravedad así: «Entonces sí se daría la invasión», y añadió: «También Brasil pudiera participar». LEA
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