por Luis Enrique Alcalá | Ene 8, 2018 | Polémica, Política |

A la caza del error donde se encuentre
Un observador tan agudo y serio como Andrés Oppenheimer se ha ocupado de la más reciente ocurrencia de Ricardo Haussman: su proposición de que Venezuela sea ocupada por una fuerza multinacional—sudamericana, norteamericana, europea—para «liberarnos». En Día de Reyes, puso un artículo—¿Una intervención militar en Venezuela?—en su blog (que aloja El Nuevo Herald), y en él desecha la extraviada receta. No la despacha, sin embargo, en términos principistas, sino por ilusa: «…a juzgar por lo que escucho de diplomáticos estadounidenses y latinoamericanos, es muy poco probable que la propuesta de una intervención militar pueda prosperar. Incluso México, Brasil, Argentina y Perú, los países que han criticado más duramente a Maduro, se opondrían a una acción armada».
En camino a ese juicio que desestima el último desvarío de Hausmann, recoge parte de su argumentación:
Hausmann argumenta que Maduro ha cerrado todas las vías pacíficas* para una solución negociada al drama de Venezuela. Una coalición militar internacional de países dispuestos a apoyar un nuevo gobierno designado por la Asamblea Nacional democráticamente electa en 2015 sería legítima y tendría muchos precedentes históricos, dice. El propio héroe de la independencia de Venezuela, Simón Bolívar, ganó el título de Libertador de Venezuela gracias a una invasión de 1814 organizada y financiada por la vecina Nueva Granada (actual Colombia), argumenta Hausmann. Y Francia, Bélgica y los Países Bajos se liberaron de regímenes opresivos gracias a las acciones militares internacionales en la Segunda Guerra Mundial, agrega. (…) Y uno podría argumentar en apoyo de su argumento de que [un feo dequeísmo] Venezuela ya ha sido invadida por otro país, Cuba, que en muchos aspectos dirige el régimen de Maduro.
Bueno, Cuba no ha ejecutado una invasión armada de Venezuela, aunque no hay duda de que durante todo el desastroso chavismo-madurismo ha sido para Venezuela la «nación más favorecida». George Washington, grandemente admirado por el Libertador, insistió con su Discurso del adiós (1796) en las siguientes advertencias:
…una vinculación apasionada de una nación a otra produce una variedad de males. La simpatía por la nación favorita, que facilita la ilusión de un interés común imaginario donde verdaderamente no existe ningún interés común real, e infundiendo en la una las enemistades de la otra, traiciona a la primera haciéndola participar en las querellas y guerras de la segunda sin motivo ni justificación adecuadas. Esto conduce igualmente a conceder a la nación favorita privilegios que se niega a otras, lo que puede perjudicar doblemente a la nación que hace las concesiones, al desprenderse innecesariamente de lo que debiera haber conservado, y al excitar los celos, la mala voluntad y la disposición a tomar represalias en aquellos a quienes se rehúsa iguales privilegios. Y también ofrece a ciudadanos ambiciosos, corruptos o engañados (que se consagran a la nación favorita), facilidades para que traicionen o sacrifiquen los intereses de su propio país sin ser odiados, a veces incluso con popularidad, revistiendo, con las apariencias de un sentido virtuoso del deber, una elogiable deferencia hacia la opinión pública, o un laudable celo del bien público, las viles o necias exigencias de la ambición, la corrupción o la infatuación. Como avenidas de la influencia extranjera en formas innumerables, tales adhesiones son particularmente alarmantes para el patriota verdaderamente ilustrado e independiente. (…) La excesiva parcialidad por una nación, así como la excesiva aversión a otra, hacen que aquellos a quienes afectan sólo vean el peligro por un lado, y sirven como velo, y aun de ayuda a las artes e influencias del otro lado. Los verdaderos patriotas, que resisten las intrigas de la nación favorita, se exponen a hacerse sospechosos y odiosos, mientras los instrumentos de ésta, y aquellos que la siguen ciegamente, usurpan el aplauso y la confianza del pueblo cuando abdican sus intereses.
Pero la Campaña Admirable—no tuvo lugar en 1814, como asienta Hausmann y recoge Oppenheimer, sino el año anterior—, si bien contó con recursos y oficiales neogranadinos, tuvo como jefe del ejército que tendría éxito en liberar el occidente de Venezuela—Mérida, Barinas, Trujillo y Caracas—a un venezolano y caraqueño: Simón Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios. En ningún caso se trató de la invasión del Virreinato de Nueva Granada a la Capitanía General de Venezuela, restaurada entonces luego del fracaso de nuestra Primera República en 1812. Los argumentos «históricos» de Hausmann, recogidos por Oppenheimer, son una falsificación de la historia. (Y esto se aplica igualmente a la superficial y medianamente vistosa, pero falsa, equiparación de nuestra tragedia con la de Francia, Holanda y Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial; estos tres países estaban ocupados por una previa fuerza de invasión: la Wehrmacht del gobierno nazi alemán).
En todo caso, Andrés Oppenheimer no aprueba el récipe de Hausmann. Ahora bien ¿qué dice de esa recomendación Julio Borges? ¿Qué dicen Antonio Ledezma, Ma. Corina Machado, Leopoldo López, Omar Barboza y Henry Ramos Allup? ¿Qué ha dicho, por ejemplo, Luis Almagro? ¿O es que no establece la Carta de la Organización de Estados Americanos en su Artículo Tercero (Principios):
e) Todo Estado tiene derecho a elegir, sin injerencias externas, su sistema político, económico y social, y a organizarse en la forma que más le convenga, y tiene el deber de no intervenir en los asuntos de otro Estado. Con sujeción a lo arriba dispuesto, los Estados americanos cooperarán ampliamente entre sí y con independencia de la naturaleza de sus sistemas políticos, económicos y sociales.
(…)
g) Los Estados americanos condenan la guerra de agresión: la victoria no da derechos.
h) La agresión a un Estado americano constituye una agresión a todos los demás Estados americanos.
i) Las controversias de carácter internacional que surjan entre dos o más Estados americanos deben ser resueltas por medio de procedimientos pacíficos?
¿Será que también Almagro, Secretario General de la OEA, no se guía por el documento fundamental de la organización que dirige sino por el desiderátum de Álvaro Uribe Vélez? («¿Habrá algún país latinoamericano que preste sus fuerzas armadas para proteger a la oposición venezolana?» 13 de mayo de 2016). Las claras reglas de la Organización de Estados Americanos impedirían que la fuerza invasora tripartita recomendada por Hausmann—»una coalición de países amigos, entre ellos, latinoamericanos, norteamericanos y europeos»—se complete; más le valdría intentar el convencimiento de la OTAN (menos EEUU) para que nos invada. Pudiera comenzar por la venta de su peregrina idea a Angela Merkel. LEA
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*Cuando se pone sobre Nicolás Maduro toda la responsabilidad del recrudecido enguerrillamiento político en Venezuela, se prefiere la ignorancia de lo que ha hecho el otro lado de la ecuación: «…la proclamación de Nicolás Maduro, que resultó electo Presidente de la República el 14 de abril de 2013 por estrechísimo margen—sus cifras venían en estrepitosa caída; de haberse celebrado la votación una semana después habría perdido por estrechísimo margen—, fue cuestionada y una vez más se habló de fraude electoral. Henrique Capriles Radonski se refirió a Maduro con el cognomento de ‘El Ilegítimo’ durante más de un año, a pesar de la ampliación de la auditoría de las elecciones a 100% de las mesas de votación. (…) en ese mismo año, Capriles pretendió que las elecciones municipales del 8 de diciembre serían un ‘plebiscito’ sobre el gobierno de Maduro—lo perdió de calle—, y veinticuatro horas antes Leopoldo López y Ma. Corina Machado lo torpedearon con la publicación de un manifiesto a favor de una constituyente para ‘#lasalida’ de Maduro (por un breve tiempo conocida como ‘#lamovida’). El 16 de enero hablaba Capriles de una ‘puñalada en la espalda’, imagen que ha repetido Maduro por estos días para referirse a su propia disidencia interna. López & Machado torpedeaban asimismo una incipiente cooperación del gobierno con alcaldes de oposición en materia de seguridad ciudadana; tal cosa no podía ser permitida. (…) en 2014 ‘#lasalida’ endureció su línea, inaugurando la temporada de guarimbas con la marcha hacia la Fiscalía General de la República. (…) …la ocurrencia del 12 de febrero de 2014, ya claramente distanciada de la línea de la MUD. (…) En la tarde de ese infausto día (…) NTN 24, la televisora colombiana que estaba avisada; había programado un grupo de entrevistas que sólo mostrarían a conspicuos radicales: Leopoldo López, Ma. Corina Machado, Diego Arria y ¡Otto Reich! (¿Por qué consideró NTN 24 que el Sr. Reich, gente de Reagan y los Bush, tenía algo pertinente que decir en los justos momentos cuando se desarrollaban los violentos acontecimientos?) (…) …el 6 de diciembre del año siguiente, la oposición lograba una mayoría determinante de 112 diputados en la Asamblea Nacional. (…) …la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia—el órgano llamado a conocer recursos del derecho contencioso electoral—recibió nueve impugnaciones de algunos de los resultados de la votación, a siete de las cuales se opuso el propio CNE. Bastaba, en principio, que prosperara la invalidación de tres diputados opositores para destruir la mayoría de dos tercios, requerida para actos cruciales del control legislativo como la elección de magistrados del TSJ. (Si a ver vamos, la cámara había sido reducida a un total de 163 diputados, y 109 siguen siendo las dos terceras partes de esa base; pero la Asamblea conducida por Henry Ramos Allup nunca quiso probar una votación calificada con esos números). (…) el 31 de marzo de 2016 se dio cuenta del persistente desconocimiento del presidente Maduro desde la Asamblea Nacional, evidenciado en la declaración inicial de Ramos Allup en cuanto tomó posesión de su Presidencia, al postular que era ‘un compromiso no transable’ del nuevo Poder Legislativo Nacional ‘buscar nosotros, dentro del lapso de seis meses a partir de hoy, una salida constitucional, democrática, pacífica y electoral para la cesación de este gobierno’. Es decir, fue él quien iniciara, con esa declaratoria de guerra, el conflicto entre poderes en el que las sentencias 155 y 156 del TSJ han sido las incidencias más recientes. Después intentaría la Asamblea la avenida de invalidar la investidura del Presidente de la República sobre la base de su presunta doble nacionalidad, que abandonó al recibir de la Registraduría Nacional de Colombia la constancia de que Nicolás Maduro no aparece en sus archivos como ciudadano de ese país. También abandonaría la noción de recortar su período mediante una enmienda constitucional, al percatarse de que el Tribunal Supremo de Justicia la declararía de aplicación retroactiva inválida al caso de Maduro, y se sentó a esperar el proceso revocatorio que la Mesa de la Unidad Democrática intentó activar con retraso de tres meses. (Desestimado inicialmente por el propio Ramos Allup y Jesús Torrealba, entre otros que se oponían porque haría subir las acciones de Capriles, posicionado como el titular exclusivo de la franquicia de la revocación. (…) …para coronar las ofensivas bélicas de la Asamblea Nacional contra el Poder Ejecutivo Nacional presidido por Maduro, el 9 de enero de este año culminó el ‘juicio político’ en su contra proclamando su abandono del cargo (¡?), lo que ni siquiera creía ella misma, puesto que omitió oficiar al Consejo Nacional Electoral ordenando la celebración de elecciones presidenciales. Por último, ya en la última fase de su desvarío, aprobó el ‘Acuerdo sobre la reactivación del proceso de aplicación de la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos’ el 21 de marzo. ¿Podemos sorprendernos del aumento de la crónica paranoia oficialista que, en su concepto épico de la política, interpretó tal cosa como preludio a una invasión de Venezuela por efectivos muy bien armados del Comando Sur de los Estados Unidos?» (La historia desaparecida, 2 de abril de 2017).
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por Luis Enrique Alcalá | Ene 4, 2018 | Argumentos, Política |

La adulteración retórica de la verdad
Hoy publica la web de El Universal una nota que lleva por título: María Corina Machado advierte a la AN que no le ha cumplido al país. Allí se lee que la dirigente de Vente Venezuela y ahora de Soy Venezuela—ya se vino, según parece—reclama lo siguiente:
La coordinadora de la organización política Vente Venezuela, María Corina Machado, se refirió a la instalación del tercer periodo legislativo del actual Parlamento Nacional, señalando, entre otros aspectos, que la actual Asamblea Nacional (AN) no ha cumplido con el mandato que le dio el pueblo venezolano el 16 de julio de 2017 tras la realización del plebiscito que le dictaba tres directrices a cumplir.
El día que ella recuerda, el Pueblo de Venezuela no emitió ningún mandato; según la propia directiva de la Mesa de la Unidad Democrática—Informe Final de la Comisión de Garantes—, el 16 de julio del año pasado compareció un total de 7.535.259 electores, lo que equivale a 38,5% del registro electoral. Eso no es el Pueblo, ni siquiera la mayoría de él. LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Ene 2, 2018 | Polémica, Política |
Actualizado con nota al pie

Discípulo de Álvaro Uribe Vélez, «gente decente»
Los cisnes—que son, como se sabe, palmípedas—no cacarean. Más bien graznan. Las aves que cacarean se encuentran propiamente dentro de la familia de las gallináceas. (No todas las gallináceas, es de advertir, cacarean). Sin embargo, una de las más cacareadas de las “pruebas” de fraude sistemático y masivo es un estudio cuyos autores son Ricardo Hausmann y Roberto Rigobón y que lleva por título “En busca del cisne negro: Análisis de la evidencia estadística sobre fraude electoral en Venezuela”.
Juvenalia y tropicalia, 9 de septiembre de 2004
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¿Habrá algún país latinoamericano que preste sus fuerzas armadas para proteger a la oposición venezolana?
Álvaro Uribe Vélez, 13 de mayo de 2016
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A sense of disaster pervaded the United States, sharpened by the most widely quoted remark of the war: «It becomes necessary to destroy the town in order to save it.» The American major meant that the town had to be razed in order to rout the Viet-Cong, but his phrase seemed to symbolize the use of American power—destroying the object of its protection in order to preserve it from Communism.
Barbara Tuchman, The March of Folly
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Con fecha de hoy se publica en Project Syndicate (The World’s Opinion Page) un artículo cuyo autor es Ricardo Hausmann: D-Day Venezuela, del que también hay versión en español. Se trata de una pieza delirante, que aboga por ¡la invasión de Venezuela por una fuerza armada ensamblada con militares de varios países de América y Europa! Hausmann pretende justificar tal crimen internacional sobre la base de una escueta enumeración más de los problemas que aquejan a la población venezolana. (No dice nada que no sepamos). Previamente, despacha como remedios inadecuados o inútiles dos posibles desenlaces: el que proporcionaría una elección presidencial y el que provendría de un golpe de Estado militar, como si se tratara de categorías equivalentes.
Dado que todas las soluciones son imprácticas, inviables o inaceptables, la mayoría de los venezolanos anhelan alguna forma de deus ex machina que los salve de esta tragedia. Lo mejor sería poder convocar elecciones libres y justas para llegar a tener un nuevo gobierno. Este es el Plan A de la oposición venezolana organizada en torno a Mesa de la Unidad Democrática, y es lo que se busca en las conversaciones que se están realizando en la República Dominicana. No obstante, es un desafío a la credulidad pensar que un régimen dispuesto a matar de hambre a millones de personas para mantenerse en el poder, va a ceder ese poder en elecciones libres.
(…)
La idea de un golpe militar para restaurar el orden constitucional agrada menos a muchos políticos democráticos porque temen que después los soldados no regresen a sus cuarteles. Por lo demás, el régimen de Maduro ya es una dictadura militar, con oficiales a cargo de muchas agencias gubernamentales. Los oficiales de alto rango de las fuerzas armadas son esencialmente corruptos, habiendo participado durante años en actividades de contrabando, delitos cambiarios y en las compras públicas, narcotráfico y muertes extrajudiciales que, en términos per cápita, son tres veces más prevalentes que en Las Filipinas de Rodrigo Duterte. Un número importante de altos oficiales decentes han estado renunciando a las fuerzas armadas.
El adjetivo que Hausmann adjudica a los altos oficiales que estarían renunciando en «número importante» (?) evoca la fórmula que Juan Carlos Sosa Azpúrua propugnaba en agosto de 2014 (buscar «unos militares decentes»), pero también es un contrasentido la prédica de un procedimiento a todas luces inconstitucional para «restaurar el orden constitucional». Según el economista de longevo y voluntario exilio, el fuego debe combatirse precisamente con fuego.
No se queda allí, sin embargo; primero desprecia la utilidad de las sanciones internacionales aplaudidas y procuradas por más de un dirigente de la oposición:
Las sanciones focalizadas en individuos, que administra la Office of Foreign Assets Control (OFAC) de Estados Unidos, están incomodando a muchos de los bandidos que gobiernan Venezuela. No obstante, en el mejor de los casos son muy lentas, pues para el tiempo que rindan el efecto deseado se habrán producido decenas de miles de muertes evitables y se habrán ido al exterior millones de nuevos refugiados venezolanos. Y, en el peor de los casos, nunca surtirán efecto. Al fin y al cabo, sanciones como estas no han conducido a un cambio de régimen en Rusia, Corea del Norte, ni Irán.
A continuación, anuncia su prescripción pretendidamente infalible con el mayor desparpajo:
Esto nos deja con una posible intervención militar internacional, solución que asusta a la mayoría de los gobiernos latinoamericanos a causa de la historia de agresiones contra sus intereses soberanos, especialmente en México y Centroamérica. (…) Si se trata de soluciones, por qué no considerar la siguiente: la Asamblea Nacional podría destituir a Maduro y al narcotraficante de su vicepresidente, Tareck El Aissami, sancionado por la OFAC y a quien el gobierno estadounidense le ha embargado más de US$ 500 millones. Dado este vacío de poder, la Asamblea, nombraría de forma constitucional a un nuevo gobierno, el que a su vez podría solicitar asistencia militar a una coalición de países amigos, entre ellos, latinoamericanos, norteamericanos y europeos. Esta fuerza liberaría a Venezuela de la misma forma en que canadienses, australianos, británicos y estadounidenses liberaron a Europa en 1944-1945. Más cerca de casa, esto sería semejante a la liberación de Panamá de la opresión de Manuel Noriega por parte de Estados Unidos, la que marcó el inicio de su democracia y del crecimiento económico más rápido de América Latina.
Panamá es propuesto como el modelo a seguir, económicamente y por haber sido objeto de invasión, pero en el original en inglés se nota de modo más inmediato la confusión de Hausmann: «the National Assembly could impeach Maduro». Hausmann parece creer que es aplicable en Venezuela el procedimiento estadounidense de impeachment, y también luce que ignora que el 9 de enero de 2017 ya la Asamblea Nacional había declarado el «abandono» del cargo de Presidente de la República por parte de Nicolás Maduro; esto es, ya lo habría destituido. (Sin el menor efecto, por cuanto se trató de procedimiento tan arbitrario como nulo. Ni la propia Asamblea Nacional creyó en su decisión, puesto que dejó de oficiar al Consejo Nacional Electoral para que convocara elecciones presidenciales en el plazo de un mes, como manda la Constitución para el caso de falta absoluta del Presidente antes de cumplirse cuatro años del período, lo que ocurriría al día siguiente. Ni siquiera porque habría «llegado en la raya» se le ocurrió a Julio Borges exigir esas elecciones).*
En síntesis, no es ya que Hausmann, contratado en 2004 por María Corina Machado, crea haber demostrado fraude en el referendo revocatorio contra Hugo Chávez; ahora su delirio alcanza nuevas cotas para abogar por una invasión militar de Venezuela que incluiría tropas estadounidenses: «una coalición de países amigos, entre ellos, latinoamericanos, norteamericanos y europeos». Al menos Uribe Vélez había entrevisto la «ayuda» de sólo «algún país latinoamericano».
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Hausmann se inscribe en la simplista «comprensión habitual de nuestra política nacional como película en blanco y negro, una historia de héroes contra villanos (en roles cambiantes según quien la cuente) que no admitiría otras salidas». (El mercado político nacional, 8 de octubre de 2014). Así trasluce cuando escribe «la oposición política organizada está hoy en una posición de mayor debilidad que en julio, a pesar de la crisis y del masivo apoyo diplomático internacional», como si no hubiera otras opciones. Las próximas elecciones nacionales contarán con candidatos que no se inscriben en tal dicotómica polarización.
Déjenos tranquilos, Prof. Hausmann; desde su exilio dorado, desde su Hausmannskost (cocina casera) no se ocupe más de nosotros. Los venezolanos lo declaramos persona non grata. LEA
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Actualización: Bloomberg trae hoy (3 de enero) una nota de la que se traduce lo siguiente: «Pero, bajo las leyes actuales, los legisladores pueden expulsar a Maduro y El Aissami y procurar la instalación de un nuevo gobierno conducido por el jefe de la Asamblea Nacional. Esa persona pudiera entonces solicitar a fuerzas internacionales que provean asistencia militar para restaurar un orden democrático, dijo Hausmann». No existe ninguna ley venezolana que permita tales cosas. Bloomberg, quizás sin proponérselo, no hace otra cosa que confirmar el grado de delirio de Hausmann y su abismal ignorancia—y la de la agencia misma—acerca de la juridicidad venezolana, que más bien lo sometería a juicio por el delito de traición a la patria si pudiera echarle mano. (Ver asimismo la evaluación del desvarío en Americas Quarterly por Sean W. Burges y Fabricio Chagas Bastos: Invadir Venezuela es una pésima idea).
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por Luis Enrique Alcalá | Dic 30, 2017 | Dr. Político en RCR, Política |

Un certero hombre de Iglesia
Tal como se anunciara el sábado anterior, el programa #281 de Dr. Político en RCR tuvo el honor de alojar la visita y palabra de Monseñor Ovidio Pérez Morales, Obispo Emérito de Los Teques. A partir de un artículo suyo en El Nacional de la semana pasada (del que se leyó los fragmentos cruciales), la sesión recibió su clara iluminación, que refuerza una tesis reiterada del espacio: que la solución de los problemas nacionales está en manos del Pueblo, que como poder supraconstitucional puede decidir cualquier cosa que no vulnere los derechos humanos, puesto que no está limitado por la Constitución. Como en todo el mes de diciembre, se escuchó un mismo tema—a su presentación y su recapitulación—en los acostumbrados fragmentos musicales acompañantes: el principal y grandioso del último movimiento de la Segunda Sinfonía en Re mayor de Jan Sibelius. Acá está el audio de la última emisión de 2017:
LEA
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El programa entrará en receso durante el mes de enero próximo, aunque cada uno de sus sábados Radio Caracas Radio repondrá programas de este año con temática que continuará estando vigente. La transmisión en vivo se reanudará el sábado 3 de febrero de 2018.
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por Luis Enrique Alcalá | Dic 26, 2017 | Música |

Aquí descansa Jussi
A Don Yunis Zujur Meneses, que hubiese querido cantar Au fond du temple saint con Bjoerling
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Justo entre Navidad y Año Nuevo, el Cantique de Noël compuesto por Adolphe Adam (1803-1856) es un pretexto para escuchar de nuevo la impar voz de Johan Jonatan «Jussi» Björling (1911-1960). Adam, famoso por el ballet Giselle, compuso la canción en 1847 para musicalizar los versos de Minuit, chrétiens (Medianoche, cristianos) del comerciante de vinos y poeta Placide Cappeau (1808-1877). Fuera de Francia se la conoce como Oh Holy Night o, entre nosotros, se la llama Oh Santa Noche. Acá la canta en sueco el incomparable Jussi:
Cantique de Noël

Adolphe Adam & Placide Cappeau
Establecida la coartada decembrina, ahora traigo arias cantadas por Björling (o Bjoerling) que no he puesto antes en este blog (en La voz de titanio, Voces de varón, Porque sí, Messa da Requiem, La música pictórica, El tío meloastroquímico, La voz de la serenidad, Ad nauseam).
La primera vez que oí la voz de Jussi fue la primera vez que escuché alguna ópera; mi tío meloastroquímico, Edgar Corothie, me sentó a escuchar a mis catorce años, y en sucesión (ambas venían en el mismo álbum de RCA Victor), Cavalleria Rusticana, de Pietro Mascagni, y Pagliacci, de Ruggiero Leoncavallo, dos óperas breves que compitieron por el gusto del público entre 1890 y 1892. A continuación canta la voz de titanio en siciliano O Lola, el preludio a la acción de la ópera de Mascagni, y luego podemos escucharla en la de Leoncavallo, en compañía de Victoria De Los Ángeles y Leonard Warren, a cargo de Un tal gioco, credetemi, Vesti la giubba y Non, Pagliaccio non son, aria esta última que lleva a la conclusión con la frase de Tonio, La commedia è finita!:
O Lola
Un tal gioco, credetemi
Vesti la giubba
No, Pagliaccio non son!
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Mario Cavaradossi estaba enamoradísimo de Floria Tosca, y en la ópera de Giacomo Puccini alterna entre la pasión y la dulzura al recordar a su amante; es la última emoción la que aflora en O dolce mani:
O dolce mani
Es del ruso Nikolai Andreievitch Rimsky Korsakoff la sedosa Canción de la India, de su ópera Sadko; hela aquí en una vieja grabación de Bjoerling en un disco de 78 r. p. m.
Canción de la India
Es, en cambio, de su grabación más reciente—del año mismo de su prematura muerte a sus 49 años—su rendición del papel de Calaf, en la última ópera de Puccini: Turandot. Bjoerling la grabó con Giorgio Tozzi (Timur, su padre), Renata Tebaldi (la esclava Liù) y Birgit Nilsson (Turandot), bajo la dirección de Erich Leinsdorff; un elenco imbatible. En Non piangere, Liù la voz paterna y la de la esclava insertan comentarios:
Non piangere, Liù
Un Do de pecho era pan comido para Jussi Bjoerling; el poderosísmo que cierra Nessun dorma en Turandot puede ser escuchado acá al final de La voz de titanio, pero asombra cómo canta sin el menor esfuerzo el de una de las más famosas arias operísticas: La donna è mobile, del Rigoletto de Giuseppe Verdi. (El maestro sabía que había compuesto un éxito digno de los Top Ten, e hizo jurar al tenor Raffaele Mirate que no cantaría o siquiera silbaría la melodía del aria antes del estreno). Todos hemos aprendido, frecuentemente en la juventud, la frase La donna è mobile qual piuma al vento («La mujer es mudable como pluma al viento»), pero no es conocimiento común que el libretista de Giuseppe Verdi, Francesco Maria Piave, tomó esa imagen del Filostrato (abatido de amor) de Giovanni Boccaccio, que el poeta joven y enamorado dedicara—en 1335 o 1340—a su Fiammetta, la rubia Maria D’Aquino, hija natural de Roberto el Sabio, Rey de Nápoles. La vio por vez primera en misa de Sábado Santo de 1331 y su rostro se convirtió en obsesión para él.

La trigésima ottava rima del Filostrato
El plagio—¿la elogiosa alusión?—se disimula algo al comparar el verso en Rigoletto con la metáfora del autor del Decamerón, que puso: Giovane donna è mobile… Volubil sempre come foglia al vento. Maria hizo de su esposo, el Conde de Aquino, un frondoso cornudo, antes y después de rendirse al asedio de Boccaccio; Piave generalizó la liviandad a todas las mujeres y sustituyó la hoja por una pluma. Oigamos cómo se canta el aria con pasmosa naturalidad:
Bueno, Verdi especificó otro Do de pecho para una ópera menos emproblemada que Rigoletto, que tuvo que sortear con dificultad los censores de una época en la que CONATEL no existía (por la implícita crítica a los poderosos en la obra teatral que sirvió de base al libreto: Le Roi s’amuse, de Víctor Hugo, prohibida a raíz de su primera representación el 22 de noviembre de 1832, diecinueve años antes de la ópera). En Di quella pira, de su Il trovatore, se encuentra otra nota agudísima que Giacomo Lauri-Volpi entonaba sin mayores dificultades como Re sobreagudo. Acá lo hace Bjoerling como lo pedía Verdi:

Su Majestad Entonadísima
Añadamos una reivindicación de las señoras (y de los amantes en general). La bohème, de Giacomo Puccini, narra el trágico amor de dos enamorados fieles, Rodolfo y Mimí. En el Acto I de la entrañable ópera, el poeta (ya no Boccaccio), se describe a sí mismo con sinceridad conmovedora, a la espera de la aceptación de la dama. Su elocuencia la convence, y en la noche de Navidad consuman su amor luego de festejar en el Barrio Latino de París—¡nada menos!—con la cuerdita de amigos del varón. Es una de las versiones más refinadas de la dulce aria ésta del Rey de los Tenores, Jussi Bjoerling:
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Habiendo pasado los venezolanos una menesterosa Navidad, que 2018 sea, si no próspero, al menos no peor que el año que cierra. Por si acaso, consintámonos derramar Una furtiva lagrima (Gaetano Donizetti, L’elisir d’amore, 1832) acompañando a Jussi:
Hagamos para Venezuela un Feliz Año. LEA
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