¡Mambo!

 

Dámaso Pérez Prado – (Matanzas, Cuba, 1916 – Ciudad de México, 1989)

 

Dámaso Pérez Prado es conocido sobre todo por sus aportes al género del mambo, que tiene sus orígenes en el danzón cubano y que daría pauta al surgimiento y desarrollo del chachachá, así como también de la música surgida a finales de la década de 1950 y conocida luego, desde principios de los años 1970 como salsa. No fue el creador del ritmo, que ya se tocaba en La Habana de finales de los años treinta, pero sí su mayor difusor a nivel internacional.

Wikipedia en Español

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Música es música, dije cuando puse en el programa #100 de Dr. Político en RCR (21 de junio de 2014) el Aria de las Variaciones Goldberg de Juan Sebastián Bach y Corazón Partío, de Alejandro Sanz, a las que llamé «dos piezas perfectas». Es confirmación de tal tautología la interpretación de tres mambos de Dámaso Pérez Prado por la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar dirigida por—¿quién más?—Gustavo Dudamel.

 

 

La interpretación de los jóvenes músicos venezolanos es sólo el transporte a una orquesta sinfónica de lo compuesto por Pérez Prado; no hay una nota que no haya compuesto él.

Es inevitable que recuerde a Dolores Margarita Sylva Moreno de Álvarez, la gran Loló, madre de mi compinche de infancia y primera juventud, Oscar Álvarez Sylva. Ella nos enseñó a bailar para el primer «picoteo» * de nuestras púberes existencias en su casa, en 1956. El mambo estuvo entre lo que debimos aprender bailando con ella.

¡Qué rico el mambo! LEA

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* Picoteo, en nuestro caso, viene del término pickup, que es como llamábamos a los tocadiscos en parejera designación derivada del idioma inglés. (parejero, ra  4. adj. Ant. y Ven. Vanidoso o presumido. Diccionario de la Lengua Española).

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Fredy

Un genio como ha habido pocos

 

A Mary Taurel, su gran amiga

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De no haber fallecido hace veinte años, Fredy Reyna habría cumplido ayer ciento cuatro. La madre Venezuela, de cuando en cuando, alumbra genios; en el caso de Fredy, de la música, los títeres, los juguetes, la enseñanza y la amistad.

La primera vez que lo vi, yo era un niño. Mi padre, Pedro Enrique Alcalá y Reverón, nos llevó un domingo, a la hermana que me sigue y a mí, a ver un espectáculo de títeres que manejaban Fredy y Lolita, su especialísima esposa, en el club de empleados de la Creole Petroleum Corporation en Los Chaguaramos. Varios años después, me invitó Mercedes Luisa Agostini a escuchar uno de sus conciertos de cuatro en el Instituto Politécnico Educacional de la urbanización El Bosque, en Caracas. Faltaban unos cuantos años para que el mago Fredy me regalara su amistad, que continuaría con su hijo, Federico. Entonces aprecié su magia en la cocina de su casa en Los Rosales, donde—lo juro—sacó una melodía, con una simple varita, de una gavera de hielo metálica, pues no sólo ritmo sino notas musicales le extrajo ante mis ojos y oídos atónitos.

Creo que es de esa misma visita a su casa que se complaciera en mostrarme su colección de juguetería inglesa, con algunas piezas que se remontaban al siglo XIX. En efecto, según supe antes de tratarlo, Fredy y Lolita vivieron en Londres con el apoyo de algunos honorarios que le remitía nuestro Ministerio de Educación. Hugo Ramón Manzanilla me refirió que mientras estaban allá se interrumpió por unos pocos meses el flujo de cheques, y cuando finalmente se restituyera Fredy fue a buscar el salvador dinero. De allí regresó contentísimo a su residencia, para saludar a la esposa con estas palabras: «¡Lolita! ¡No vas a creer la maravilla de flauta que me encontré!» Había gastado casi toda la plata comprando el instrumento que en el camino vio en una vitrina, así que tendrían que subsistir alimentándose de notas musicales.

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Además de todo, Fredy Reyna tenía un desarrollado sentido del humor, como comprobaría años más tarde. Él y yo conversábamos mientras procedíamos a devorar una mousse de salmón preparada por Mary Taurel de Salas, como anticipo a una abundante y deliciosa cena en casa de ella y su esposo, el gran empresario y filántropo Roberto Salas Capriles. Habríamos consumido cada uno media docena de tan excelentes entremeses cuando Fredy me confió: «¿Sabes, Luis Enrique? He llegado a pensar que ¡si yo fuese modesto sería perfecto!»

Ése era Fredy. Naturalmente, la mayoría de la gente lo recuerda como un cuatrista excepcional. Fue a él a quien se le ocurriera afinar la última cuerda del cuatro, nuestro instrumento nacional, una octava más arriba como si fuese la última de una guitarra, lo que permitió emplearlo ya no como acompañante sino como instrumento solista. Dejemos que él mismo vuelva a despedirse de nosotros con esta rendición suya de Quirpa guatireña:

 

LEA

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Repeler la Segunda Enmienda

El presidente Biden comenta el tiroteo en Boulder, Colorado. (The New York Times, Foto de Anna Moneymaker).

 

Google Translate ofrece esta traducción del servicio On Politics, enviado hoy por The New York Times en correo electrónico a sus suscriptores:

Después de seis largos años de disputas legislativas, Joe Biden estaba al borde de la victoria. Su histórico proyecto de ley contra el crimen finalmente estaba avanzando hacia su aprobación. Solo un problema se interpuso en su camino: una controvertida prohibición federal de 10 años de las armas de asalto.

“Hace seis años, eran armas. Hace cinco años, eran armas. Hace cuatro años, eran armas. Anoche fueron armas. Esta mañana fueron las armas”, dijo Biden a los periodistas en agosto de 1994, durante la etapa final de las negociaciones sobre la legislación. «Y ahora mismo, son armas. Son pistolas, pistolas, pistolas, pistolas».

Gran parte de la carrera legislativa del Sr. Biden se podría resumir de la misma manera. Durante décadas, jugó un papel crucial en las principales batallas legislativas sobre el control de armas, defendiendo propuestas para endurecer las regulaciones sobre las armas y sus propietarios. En la campaña electoral del año pasado, Biden propuso la plataforma de control de armas más amplia de cualquier candidato presidencial en la historia, prometiendo restablecer la prohibición de armas de asalto, instituir un programa voluntario de recompra de armas y enviar un proyecto de ley al Congreso en su primer día en el cargo. derogar las protecciones de responsabilidad para los fabricantes de armas y cerrar las lagunas de verificación de antecedentes.

Sin embargo, 73 días después de su presidencia, con cinco tiroteos masivos y más de 10,000 muertes por violencia con armas de fuego ya ocurridas este año, Biden está abordando el tema con mucha menos urgencia. De las más de 50 órdenes ejecutivas y memorandos que ha dado hasta ahora, ninguno ha abordado el control de armas. Ese proyecto de ley que prometió enviar al Congreso nunca llegó. Y su uso del «púlpito del matón» para impulsar nuevas medidas ha sido desigual o inexistente.

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Por único comentario, este blog reproduce de la entrada Las Vegas también duelen, del 3 de octubre de 2017:

…la masacre en Las Vegas (59 muertes y 527 heridos reportados) del domingo 1º de octubre, la más reciente de las muchas escenificadas en los Estados Unidos, que tercamente mantienen el derecho constitucionalmente establecido para cada uno de sus ciudadanos de poseer y portar armas de fuego. El tema ha sido tratado varias veces en este blog; por ejemplo, el 10 de enero de 2011 (By the time I get to Tucson), en momentos cuando Gabrielle Giffords, Representante de Arizona en la Cámara Baja del Congreso de los Estados Unidos, yacía en coma provocado por una bala que penetrara su cráneo en la sala de cuidados intensivos del Centro Médico de la Universidad de Arizona, en Tucson. Sarah Palin era entonces candidata a la Vicepresidencia de los Estados Unidos:

Palin, entusiasta de las armas de fuego y la cacería de grandes animales, emplea regularmente un léxico incendiario. Para animar a sus partidarios les aconseja, por ejemplo: “No se retiren; recarguen”. (Do not retreat; reload). En la oportunidad de las recientes elecciones legislativas, Palin señaló por nombre y apellido a veinte representantes demócratas, cuyos circuitos destacó en un mapa—sólo retirado este fin de semana, después de la balacera en Tucson—bajo el símbolo de mira de un arma de fuego, como blancos que debían ser obliterados. Uno de los blancos marcados era Gabrielle Giffords quien, sintiéndose amenazada, comentó: “Estamos en la lista de blancos de Sarah Palin. Pero el asunto es que la forma en que ella la exhibe tiene la cruz en la mira de un arma de fuego sobre nuestro distrito. Cuando la gente hace eso, tiene que darse cuenta de que tiene consecuencias”. Tenía razón; en su caso, las consecuencias fueron la herida en su cabeza y el insulto a su cerebro.

Más adelante en esa entrada, se argumentó así:

Gente como Sarah Palin, John Wayne, Barry Goldwater, Mel Gibson (que aparentemente golpea mujeres), pero también el ocasional izquierdista, como Michael Moore, es la que provee la mayor parte de los cuatro millones de miembros de la National Rifle Association (NRA) el más influyente de los lobbies en los Estados Unidos. La misión principal de esta asociación es la defensa de la Segunda Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, que en la interpretación estándar sostiene el derecho de todo estadounidense a portar armas de fuego.

Este lobby es tan poderoso que ha impedido lo que obviamente es la lectura correcta de la mentada enmienda. En 1791, al ser ratificada, los Estados Unidos eran una nación recién nacida, cuya independencia fue conseguida en guerra que duró de 1775 a 1783, cuando el Ejército Continental que Jorge Washington dirigiera, y que de todos modos debió ser complementado por milicias locales, fue desbandado. Era, pues, la doctrina militar de la incipiente nación que esas milicias eran, como lo justifica la letra de la enmienda, necesarias para su seguridad.

Hace mucho que cualquiera milicia de alguno de los estados de esa unión, considerablemente aumentada con el tiempo, haya participado en la “defensa” de los Estados Unidos. La muy larga serie de conflictos militares en los que ese país se ha involucrado a lo largo de su historia se ha desenvuelto prácticamente toda fuera de sus fronteras, sin milicianos. El comodoro Perry que llevó la presión estadounidense al Japón del siglo XIX no comandaba milicianos, sino militares de profesión llevados tan lejos en una flota profesional. No se constituye con milicianos el Comando Aéreo Estratégico de los EEUU, ni son milicianos los tripulantes y operadores de sus buques de guerra. La premisa de la Segunda Enmienda ha desaparecido y, en consecuencia, también debiera desaparecer su corolario. Una nación racional no debe sostener como derecho de ningún ciudadano, esté o no en sus cabales, la libre adquisición y porte de armas. La Segunda Enmienda debe ser repelida. (Ya los Estados Unidos han hecho esto antes: la Décima Octava enmienda de 1919, que desató la epidemia gangsteril con la Prohibición, fue repelida por la Vigésima Primera, en 1933).

El censo de abril de 2010 reportó que los Estados Unidos tienen 308 millones de habitantes; 304 millones de ellos no son miembros de la NRA.

(La Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, adoptada el 15 de diciembre de 1791 como parte de su Estatuto de Derechos—Bill of Rights—, estableció: “Siendo necesaria a la seguridad de un Estado libre una Milicia bien regulada, no deberá infringirse el derecho del pueblo de guardar y portar Armas”). LEA

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Tony

Una suave y al tiempo sólida sonrisa

 

El Eclesiastés nos ha enseñado que hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir, uno para sembrar y uno para cosechar. Sigue siendo el tiempo inminente de Venezuela un tiempo para proponer.

referéndum 9-10 – 11 de diciembre de 1994

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Conversaba telefónicamente con Antonio Casas González a mediados de 1986, cuando él citó el famoso pasaje del Eclesiastés que conocí por mi padre en mi infancia. Al hacerlo, le dije que debíamos entender el momento como propicio para la proposición. En junio de aquel año, traté de proponer en Dictamen, que ya escribía cuando hablábamos por teléfono; él lo sabía y me animó a completar la escritura.

Toda conversación con Tony era a la vez importante, didáctica y agradable; su seriedad iba invariablemente acompañada de amabilidad y usualmente contenía una o más referencias a acontecimientos pertinentes que había vivido en algún país en el que hubiera vivido y trabajado. Si alguien fue útil a Venezuela, a América, al mundo, ese fue Tony Casas, mi amigo ido.

Me enteré que ya no estaba con nosotros al día siguiente de su despedida, el 29 del mes que acaba de concluir. (En esa fecha habría cumplido años mi hermano José Luis, quien nos dejó en supersticioso martes 13 de octubre del año pasado).

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Cada vez que conversaba con Tony yo salía regalado con ideas o informaciones, y en más de una ocasión con algún importante amigo nuevo que él me presentaba. Refiero, por ejemplo, en Krisis – Memorias Prematuras:

Entra en escena esa misma semana, el viernes 23 de agosto [de 1985], Mauricio Marcelino Báez.* Yo había conocido a Mauricio unos años atrás, en una reunión del Grupo de Predicción e Interpretación que se reunía un sábado al mes en las oficinas de Corimón y que yo había fundado en 1974. Allí me había impresionado muy bien a raíz de una presentación suya sobre las elecciones de 1978. Había sido invitado por Antonio Casas González, miembro coordinador del grupo, quien lo presentó como un experto en análisis electoral.

Y es que las amistades de Tony eran, todas, con gente valiosa. Tenía que ser así, pues nunca supe que hiciera algo que no fuera importante, y en cambio siempre supe que en sus relaciones invertía afecto, el que siempre reciproqué. Por mencionar un caso especial: su amistad con Rafael Caldera Rodríguez, quien lo reclutara para la jefatura de la Oficina de Coordinación y Planificación de la Presidencia de la República y el Banco Central de Venezuela como su presidente. Cuando Tony estaba recién mudado a su último hogar, le acompañé a visitar a Caldera, cuya casa (Tinajero) quedaba más adentro en la misma urbanización. El anfitrión nos ofreció café en su envidiable biblioteca, y Tony deslizó un comentario sobre el problema que confrontaba en la nueva casa con sus libros, enmohecidos por la humedad de un vecindario que se llama apropiadamente Los Chorros. Caldera se puso de pie y tomó a Tony de un brazo para levantarlo de su asiento, pues quería mostrarle la solución de tubos calentados eléctricamente en los estantes. En ese momento fueron cómplices, amigos alegres de haber logrado la vecindad. Me sentí sobrante.

Como he dicho de mi esposa, nunca supe de alguien que conociera a Tony y no lo quisiera. LEA

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* Mauricio ya no está con nosotros; se adelantó a Tony por una década.

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El poder de la nobleza

Nada como la música expresa lo que es noble

 

A la memoria de mi noble hermano José Luis, quien hoy habría cumplido 72 años

 

Noblesse oblige es una expresión de origen francés que traducida literalmente significa «nobleza obliga». El Dictionnaire de l’Académie française la define del siguiente modo: 1. Quien se proclame noble debe conducirse como tal. 2. (Figurado) Hay que comportarse de una manera acorde a la posición de uno, y acorde a la reputación que uno se ha ganado. El Oxford English Dictionary, en cambio, la recoge con este significado: «la ascendencia noble obliga a conductas honorables; el privilegio conlleva responsabilidad«. También se emplea para atribuirles a los sectores «más afortunados» la obligación moral de ayudar a los «menos afortunados». Otra interpretación posible es que una persona debe aceptar los costos o «bemoles» inherentes a su condición.

Wikipedia en Español

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Tengo por el tema más noble que compusiera Pyotr Illyich Tchaikovsky el fundamental de su Sinfonía Manfredo en Si menor, op. 58. (Entre las sinfonías cuarta y quinta; su carácter programático—según el poema Manfredo, de Byron—la coloca fuera de la numeración regular). Ese tema es recapitulado en pleno desarrollo por la orquesta completa al cierre del primer movimiento: Lento lugubre – Moderato con moto. Se trata de una explosión de fuerza y belleza que es prácticamente única en la música sinfónica.

Son esos dos minutos al final del movimiento los que acá se reproduce, confiados a la orquesta inglesa Philharmonia guiada por el gran director italiano Riccardo Muti. (No conozco otra versión—y tengo bastantes más—que iguale el poder de la que sigue).

 

Gracias al compositor y a los ejecutantes. LEA

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