Para repensar el momento político venezolano, unas pocas citas pueden venir al caso:
En la primera mitad de la década de los años setenta nació, vivió y murió una de las empresas más exitosas de toda la historia económica de Venezuela. La empresa en cuestión duraría, a lo sumo, unos tres o cuatro años en operación. Luego, desapareció sin dejar rastro. La aparente contradicción entre éxito y desaparición se resuelve al comprender que la disolución de la empresa estaba prevista desde sus comienzos, pues había sido diseñada para ejecutar una única misión y disolverse al término de la misma. Esta empresa se llamó Cafreca (Cambio de Frecuencia, C.A.). El caso Cafreca guarda dos lecciones importantísimas para cualquier intento de conversión o reforma institucional. La primera de ellas es la de la cesación planificada de actividades del agente de cambio una vez que éste se ha completado. La segunda lección es que el cambio es mejor administrado por un ente que se especialice precisamente en cambiar, no por los actores que cotidianamente deben administrar el sistema que deba ser modificado. (…) Solón produjo una cantidad de cambio tan grande como la que Napoleón Bonaparte generaría más tarde en su época, sólo que desde una autoridad democrática. De hecho, la tiranía le fue propuesta a Solón y la rechazó. (…) Desprovisto de apetencias por un poder prolongado, enfrentó como médico el cuadro de enfermedades sociales de su tiempo en su patria, le dio solución inteligente y justa, y descendió por propia voluntad de la primera magistratura ateniense, rehusando toda oferta de convertirse en gobernante totalitario. (…) No en vano es Solón figura inamovible del Salón de la Fama griego, porque su vocación no fue la de ser gobernante, sino la de ser ex gobernante. (Solón y Cafreca, 14 de agosto de 2003).
91 segundos de Y así nos va, grabado en RCR el 18 de noviembre de 2014
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Según puede predecirse como desenlace más probable—no inexorable—de la actual situación política venezolana, estamos ante la posibilidad de una cesación del actual gobierno y la elección de un nuevo presidente que complete el período constitucional. (…) Tal circunstancia determina de por sí un lapso corto y extraordinario que, por una parte, estará signado por grandes dificultades y, por la otra, convendrá tomar como oportunidad especialísima para introducir cambios sustanciales y suficientes en el esquema político nacional. (Intervalo solónico, 3 de junio de 2004, cuando muchos creíamos que sería revocado el mandato de Hugo Chávez Frías).
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Esto dice el primer parágrafo del Artículo 234 de la Constitución: “Las faltas temporales del Presidente o Presidenta de la República serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva hasta por noventa días, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional por noventa días más”.
Pudiera entonces darse una secuencia constructiva que, basada en esa disposición, es perfectamente constitucional:
1. el presidente Maduro nombra a un nuevo Vicepresidente Ejecutivo que no provenga de las filas oficialistas y tampoco de las de la oposición.
Cincuenta y tres segundos del mismo programa
2. el presidente Maduro se separa voluntaria y temporalmente de su cargo por noventa días, encargándose de la Presidencia de la República el Vicepresidente recién nombrado.
3. el presidente Maduro recibe autorización de la Asamblea Nacional para permanecer separado de su cargo por noventa días adicionales.
4. al cabo de este nuevo plazo, el presidente Maduro renuncia a su cargo, causando la falta absoluta contemplada en el Art. 233 que debe ser subsanada por una nueva elección presidencial, a la que podría presentar su candidatura según su voluntad.
La secuencia descrita crea, por tanto, un período especial que debiera ser empleado para tomar urgentes decisiones de ajuste. (Ver, por ejemplo, las enumeradas en Recurso de Amparo, entrada en este blog del 14 de julio de 2015). El peculiar período pudiera ser tan breve como de ocho meses—la duración de la presidencia de Ramón José Velásquez en 1993-1994—, pues se compondría de dos lapsos de tres meses cada uno más un mínimo de dos meses adicionales para la organización y celebración de la elección descrita. Quien ejerza la Vicepresidencia Ejecutiva durante ese período renunciará a su derecho de postularse en tal elección. (Otro camino, 4 de abril de 2020).
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Hace tiempo que es aconsejable para Venezuela un gobierno breve, solónico, que cambie la frecuencia de nuestro Estado. Nicolás Maduro puede pasar a la historia como el gobernante que lo permitiera. LEA
El periódico de Hans Neumann y Teodoro Petkoff, dos amigos lamentablemente idos
Comenzando la semana, el estupendo periodista José Luis Carrillo, quien nutre abundantemente la sección A Fondo de Tal Cual digital, logró la convergencia de opiniones en su reportaje acerca de la proposición de los EEUU sobre una transición política en Venezuela. (Acá reproducido con algunos comentarios al pie, un archivo de audio de menos de un minuto y otro de menos de siete).
Luis Enrique Alcalá, Daniel Varnagy y Carlos Raúl Hernández consideran que la propuesta de EEUU de conformar un Consejo de Estado es inviable e inconstitucional pero que debe avanzarse a un acuerdo político que permita al país salir adelante y enfrentar la situación derivada de la pandemia por el coronavirus
El pasado 31 de marzo, EEUU planteó una propuesta para una salida negociada al conflicto político de Venezuela mediante el que se conforma un Consejo de Estado que asume las funciones del Poder Ejecutivo y conduce al país hacia un nuevo proceso electoral, mientras la potencia norteamericana se compromete a levantar las sanciones financieras impuestas al país.
Como “Marco Democrático para Venezuela”, la propuesta fue presentada por el Secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, y establece el retorno de todos los diputados de la Asamblea Nacional (AN), el retiro de la orden de desacato al Parlamento, que procedería a escoger cuatro de los cinco integrantes de ese Consejo de Estado, quienes a su vez elegirían el quinto, y nombrarían las nuevas autoridades electorales.
La propuesta ha sido rechazada de plano por el gobierno de Nicolás Maduro, lo que descarta hasta el momento la posibilidad de una negociación. Mientras tanto, el ex secretario ejecutivo de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) Ramón Guillermo Aveledo indicó el 1° de abril en una entrevista a la emisora Unión Radio que la propuesta de Washington era un camino, pero no el único, y que correspondía a los venezolanos explorar otros para alcanzar un acuerdo político.
Caminos constitucionales para un acuerdo político
El exalcalde del municipio Libertador Juan Barreto propuso, durante una entrevista en VTV el miércoles ocho de abril,1 que Nicolás Maduro cree un gobierno de emergencia nombrando un Vicepresidente opositor que a su vez designe un tren ministerial que emprenda las acciones necesarias para superar la crisis que embarga a Venezuela.
“Gobierno y oposición tienen que ceder las posiciones de lado y lado. El Gobierno, en términos declarativos ha dado muestras de estar dispuesto a llegar a un acuerdo nacional. Hace falta una tregua, asumir a un enemigo principal que está devorando la vida de la gente, como es el coronavirus”, expresó Barreto en esa oportunidad sobre la necesidad de lograr un acuerdo político.
Ante esta perspectiva, TalCual consultó un panel de tres amplios conocedores del escenario político nacional, Luis Enrique Alcalá, Daniel Varnagy y Carlos Raúl Hernández, quienes insisten en la necesidad de apegarse a la Constitución vigente y lograr un entendimiento que permita al país afrontar su crisis interna y recibir los recursos necesarios para enfrentar la emergencia.
Contexto para un acuerdo político
Daniel Varnagy
Para Daniel Varnagy, Doctor en Ciencia Política y profesor titular de la Universidad Simón Bolívar, la llamada propuesta de EEUU se entiende dentro de un contexto según el cual el Departamento de Justicia ha fijado unas recompensas por los principales actores del sistema que encabeza el señor Nicolás Maduro, el chavismo, pero al no haber, desde el punto de vista pragmático, práctico, ninguna acción para avanzar en ello, salvo algunos ejercicios en aguas internacionales cerca de Venezuela, entonces no se prevé un desenlace.
“Es muy importante ver las cosas de forma vinculada y no aislada. Esa propuesta se hace en un determinado contexto que parte de una serie de premisas, como que hay una cierta probabilidad de que uno o varios actores, no los que están en segunda línea, sino los que están en primera línea del chavismo, pudieran entregarse voluntariamente para generar algún tipo de gobierno temporal. Si eso no ocurre, esa propuesta, en ese contexto, entonces los últimos estertores de una ‘negociación’, quedarían de lado, desaparecerían”, sostuvo el experto.
“Entiendo que en la mente de muchas personas está el tema de posiciones estilo Junta Cívico Militar o gobierno de transición, pero tengo un problema ético con eso, y es que la restitución del Estado de Derecho tiene que tener como elemento fundamental la búsqueda de la Justicia, y la cohabitación o coexistencia con actores que permitieron que llegáramos hasta aquí, incluso desde bancadas diferentes a las del Gobierno obstaculizaría que esto se dé a plenitud”, indicó Varnagy.
Acotó que, sin embargo, las instituciones, cuando logran restablecerse, tienen los mecanismos para reimpulsar la construcción de un nuevo Estado de Derecho y no tiene necesariamente que haber unas figuras extra constitucionales para la transición mediante un acuerdo político.
Inconstitucional
Luis Enrique Alcalá
El sociólogo e investigador Luis Enrique Alcalá, quien mantiene el blog Dr. Político, indicó que ya en el proceso de negociaciones impulsado por el Reino de Noruega, se hablaba de conformar un Consejo de Estado que sustituyera la presidencia de la República, pero que eso es algo absolutamente inconstitucional. Insistió en que para hacer algo que no esté contemplado en la Carta Magna, debe consultarse primero al pueblo en referendo, ya que como depositario del Poder Constituyente Originario, no está limitado por la Constitución.
“La piedra fundamental, el basamento de toda nuestra constitucionalidad se estableció el 19 de enero de 1999 con la sentencia de la Corte Suprema de Justicia que dio puerta franca a la posibilidad de preguntar si queríamos elegir una Asamblea Nacional Constituyente. El poder constituyente originario no está limitado por la Constitución, sólo lo está por los DDHH y tratados a los que la República haya entrado válidamente con otras soberanías equivalentes”, resaltó Luis Enrique Alcalá.
En su opinión, la oposición llegó a las conversaciones en Noruega con el esquema del “cese de la usurpación”, que considera una tesis rebuscada y traída por los cabellos; y que además se refería a un gobierno de transición y a unas elecciones libres. Destacó que sólo podría haber elecciones presidenciales si Nicolás Maduro renuncia al cargo, pues su período vence en 2025.2
Sin viabilidad
Carlos Raúl Hernández
El también Doctor en Ciencia Política Carlos Raúl Hernández descarta cualquier posibilidad de que se logre un acuerdo político en torno a la propuesta de EEUU.
“Creo que ése no es ningún camino, porque el camino es uno que acepten las dos partes y sabemos que eso lo ha propuesto el gobierno norteamericano en estos dos años de haberse arreciado el conflicto. Es lo mismo del año pasado en Noruega y Barbados. No tiene ninguna viabilidad”, expresó tajantemente el experto.
Hernández es escéptico en cuando a que se logre un acuerdo político y duda de la sinceridad de quienes acuden a las rondas de diálogo.
“Creo que por el momento no se vislumbra ninguna alternativa, porque quienes representan la política norteamericana, el grupo oficial de la oposición, no tienen interés en negociar efectivamente con el Gobierno, sino que el Gobierno se entregue atado de pies y manos. Eso no va a ocurrir y no suele ocurrir en experiencias históricas parecidas”, indicó Hernández.
Dijo que esa posibilidad de rendición del gobierno de Nicolás Maduro es cada vez menor si se toma en cuenta que el mismo “ha venido ganando todas las peleas contra las insurgencias y ahora ha hecho un manejo correcto de la crisis (por el coronavirus)”.
Propuestas para un acuerdo político
Daniel Varnagy estima que, para avanzar hacia un acuerdo político tendría que reivindicarse la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y, en este sentido, habría que pensar en lo que significa la capacidad de ejercicio que podría tener una Asamblea Nacional fuera del contexto del desacato para poder expresarse acerca de las soluciones que tenemos en el país, y que sean constitucionales.
Por ello, en su opinión, hay que restituir los tres principales Poderes Públicos, los de la estructura tradicional del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial para buscar las soluciones.
Sin embargo, hizo hincapié en que la Asamblea Constituyente, que fue convocada por Nicolás Maduro y no por el pueblo venezolano en referendo,debe cesar en sus actividades. “Hay una asamblea constituyente que no goza de legitimidad ni legalidad,3 sino que es un poder de facto que tiene que cesarse para trabajar con los Poderes Constituidos”, insistió.
Nombramiento
Para Luis Enrique Alcalá, el camino a seguir consiste en aprovechar el artículo 234 de la Constitución, que regula las faltas temporales del Presidente de la República, las cuales, establece el Texto Fundamental, serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo hasta por 90 días, prorrogables por 90 días adicionales. “Propongo que Nicolás Maduro como primer paso, nombre un nuevo Vicepresidente que no venga ni de las filas oficialistas ni de la oposición”, señaló el investigador.
Explicó que, una vez nombrado ese Vicepresidente, Nicolás Maduro se debe separar voluntariamente del cargo por 90 días, y que este lapso sea prorrogado por 90 días adicionales, luego de lo cual debe renunciar a la primera magistratura del país.4
Agregó que, en esos seis meses que dan los dos períodos, el Vicepresidente asumiría el Ejecutivo, recibiendo el respaldo de todos los sectores del país y actuando en colaboración con la Asamblea Nacional, atendiendo a lo establecido en la Constitución acerca de la colaboración entre los Poderes Públicos. Destacó que para la elección presidencial podrán postularse tanto Juan Guaidó como Nicolás Maduro, cumpliendo lo establecido en la Constitución y tal como figura en la propuesta presentada por EEUU, que dice que cualquier ciudadano podrá participar de la misma.
“Esos seis meses los puedes emplear para decisiones urgentes. Un período de ocho meses duró la presidencia de Ramón J. Velásquez cuando Carlos Andrés Pérez fue destituido de la Presidencia de la República en 1993”, indicó Alcalá.
Falta de voluntad
Carlos Raúl Hernández coincide en que la ruta a seguir debe estar apegada a la Constitución, pero advirtió que esto se presenta con dificultades.
“El punto está en que hace tiempo que la Constitución no tiene ninguna operatividad y sirve sólo para efectos del discurso; pero para efectos prácticos no se actúa conforme a ella. Lo ideal sería que tanto el Gobierno como la oposición trataran de regresar al esquema constitucional. Tampoco veo ninguna intención en ellos a propiciar un encuentro que permita una institucionalización del país”, argumentó Carlos Raúl Hernández.
En este mismo orden de ideas, Hernández resaltó que hay sectores del país que “impugnan” o critican su normalización. “Hay un cierto sector de la sociedad que todo lo que signifique que la gente esté más o menos tranquila, o que traten de vivir la vida en estas terribles condiciones del socialismo constituyen una traición a unos llamados insurreccionales que no tienen audiencia”, apuntó.
Por todo ello, sostuvo que tendría que haber un espíritu de acuerdo político entre ambas partes, pero acotó que «el único país donde he observado un empecinamiento infantil de parte y parte en aniquilar al contrario es en Venezuela. En todos los países ha habido procesos de transición gracias al entendimiento entre el gobierno y los opositores. Mientras la oposición esté dirigida por la hegemonía actual no veo ninguna posibilidad de que se progrese”, aseguró.
Peligros
La cerrazón por parte de ambos bandos enfrentados políticamente podría tener efectos devastadores para la nación. No sólo al continuar la crisis económica, ni al impedir el poder contar con los recursos necesarios para atender la emergencia del coronavirus, sino porque puede dar pie a aventuras muy peligrosas para el país.
Al cerrarse las puertas a un acuerdo político se multiplican las posibilidades para una acción unilateral por parte de EEUU contra Venezuela, considera Daniel Varnagy, quien en todo caso duda que la potencia norteamericana se vaya a lanzar en la aventura de una invasión.
“La realidad política sería totalmente diferente si EEUU decide hacer algún tipo de intervención en Venezuela”, explicó, y pasó a detallar que la potencia norteamericana tiene dos maneras de intervenir, una llamada “quirúrgica”, que es puntual y tiene características muy restringidas en el tiempo, contando básicamente con el uso de recursos tecnológicos, y otra la invasión, que es más amplia en recursos y en el tiempo, y que, considera, está descartada.5
Sostuvo que, en caso de que haya algún tipo de acción muy precisa para presentar a los funcionarios señalados de presuntos vínculos con el narcotráfico ante la justicia de EEUU, la propuesta que hizo EEUU desaparece del panorama, que pasa a ser totalmente diferente.
Decisión
Luis Enrique Alcalá enfatizó que el camino que ha descrito para lograr un acuerdo político es, primeramente, compatible con la Constitución y, luego, sencillo y rápido, y destacó que el alivio de no tener de mandatario a Maduro será inmediato, no solo para la nación entera sino para él mismo.
“A Nicolás Maduro no le ha sido fácil el ejercicio de la presidencia de la República al haber sido llamado ‘ilegítimo’ por Capriles en 2013, cuando ya la gente de ‘la salida’ (en 2014) sostenía que ‘Maduro no es Chávez, a ése lo tumbamos de un soplido’. Luego lo amenaza Ramos Allup de lograr la cesación de su gobierno en seis meses (2016); la absurda declaratoria de abandono de su cargo por la AN bajo la presidencia de Julio Borges (2017); el ataque de los drones (2018), y la incesante batería de sanciones”, expresó a su vez Luis Enrique Alcalá.
“Honestamente—prosiguió Luis Enrique Alcalá—no conozco otro tratamiento tan simple y menos traumático que la secuencia de ausencias temporales y la renuncia; la cosa depende de él y de la AN para autorizar la segunda ausencia. Entre otros tratamientos propuestos hay mucha agresividad y el desconocimiento de nuestra constitucionalidad, lo que es funesto. Nicolás Maduro tiene una nueva oportunidad de eludir el destino de Mohamed Morsi en Egipto, finalmente depuesto por los militares”.
Al respecto citó a Wael Ghonim, respetado ícono cívico en Egipto, que había apoyado a Morsi y luego lo acusó de polarizar y paralizar al país, quien dijo: “Ningún país avanza cuando la sociedad está dividida de este modo, y el principal papel del presidente de la República es unir, pero, desafortunadamente, el doctor Morsi, el presidente de la República, ha fracasado miserablemente en este objetivo”.
Negociación
“Continuaremos avanzando hacia un escenario de mayor control del gobierno, y con la agudización de los serios problemas en la producción de bienes y servicios”, aseveró por su parte, Carlos Raúl Hernández.
Señaló como un error por parte de dirigentes de la oposición, el creer que el hambre va a tumbar al Gobierno. “Sabemos que la dependencia con respecto al CLAP es mucho mayor, y que el hambre está sumamente paliada por la asistencia del Gobierno. Hace un mes había insatisfacción por los CLAP, pero ha habido un cambio y hay productos con una calidad aceptable. Esa idea infantil es la que ha llevado a la destrucción de la alternativa democrática”, indicó.
Recordó que la oposición siempre ha planteado una elección presidencial y el Gobierno no quiere y, al respecto, destacó que una negociación son concesiones y nadie gana todo. “El problema es que la oposición se presenta siempre con eso del cese de la usurpación, algo que no tiene viabilidad, y es negar la posibilidad de negociar. Se tiene que establecer plazos, dar concesiones. Se ha visto en más de 100 casos de transiciones de dictadura a democracia”, indicó sobre la posibilidad de un acuerdo político.¶
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Notas
1 La proposición de un Vicepresidente «de la oposición» hecha por Barreto fue precedida en cuatro días por la siguiente prescripción: «el presidente Maduro nombra a un nuevo Vicepresidente Ejecutivo que no provenga de las filas oficialistas y tampoco de las de la oposición». (Otro camino, 4 de marzo de 2020. ¿Será que Barreto visita este blog?). Más aún, la conveniencia de que un sucesor inmediato de Nicolás Maduro no fuese ni oficialista ni opositor fue ya argumentada el 18 de noviembre de 2014 en el programa Y así nos va, de Radio Caracas Radio. Acá está el minuto de audio correspondiente:
2 En estricto sentido, también podría causarse elecciones antes del vencimiento del actual período constitucional desde un referendo consultivo. En Prontas elecciones (22 de octubre de 2016) se postuló lo siguiente: «El Poder Constituyente Originario, el Pueblo llamado a referendo en ese carácter, tiene la potestad de superponerse a la Constitución y aprobar una norma que ella no contemple. En consecuencia, puede preguntársenos a Nosotros, la Corona, el Soberano, lo siguiente: ¿Está Ud. de acuerdo con la convocatoria a elecciones, en el plazo de tres meses a partir de esta fecha, que escojan al ciudadano que se encargue de la Presidencia de la República hasta el 10 de enero de 2019, elecciones ésas en las que podrá participar como candidato el ciudadano Nicolás Maduro Moros, actualmente en el cargo?«
3 Difiero de esta lectura del Dr. Varnagy: «la Asamblea Constituyente, que fue convocada por Nicolás Maduro y no por el pueblo venezolano en referendo,debe cesar en sus actividades». No existe provisión constitucional que exija la convocatoria de constituyente en referendo; en cambio, el Artículo 348 de la Constitución enumera claramente quiénes pueden convocarla, y el Presidente de la República en Consejo de Ministros es uno que puede. También pueden convocarla «la Asamblea Nacional, mediante acuerdo de las dos terceras partes de sus integrantes; los Consejos Municipales en cabildos, mediante el voto de las dos terceras partes de los mismos; y el quince por ciento de los electores inscritos y electoras en el Registro Civil y Electoral». La tesis de Brewer Carías al respecto es completamente errónea. (Ver en este blog #lasalida de Maduro – segunda parte, del 2 de mayo de 2017). Ahora bien, como se expuso en los programas #268 y #286 de Dr. Político en RCR, del 30 de septiembre de 2017 y 24 de febrero de 2018 respectivamente, un referendo sí podría disolver la constituyente actual y hasta anular todos sus actos.
4Así se causaría constitucionalmente nuevas elecciones presidenciales: «Artículo 233. Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: (…) su renuncia… (…) Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente o Presidenta de la República durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal y directa dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva».
5 El Día de San José del año pasado, Foreign Affairs, la muy autorizada revista estadounidense de política internacional, publicó un lúcido artículo de Frank O. Mora—What a Military Intervention in Venezuela Would Look Like – Getting in Would Be the Easy Part—que desaconsejaba cualquier intervención armada de los Estados Unidos en nuestro país y ya distinguía, como el Dr. Varnagy, entre una operación «quirúrgica» y una ocupación prolongada. La opinión de Mora fue comentada en el programa #340 de Dr. Político en RCR cuatro días después de la publicación, el 23 de marzo de 2019. Éste es el pasaje del caso:
La primera ópera que escuché por completo en mi vida fue Cavalleria rusticana, de Pietro Mascagni. Mi tío materno, Edgar Corothie Chenel, era más cultor de ópera que de música sinfónica, y una tarde de 1958 preparó una doble tanda que empezó por la nombrada y concluyó con Pagliacci, de Ruggiero Leoncavallo. Ambas óperas, más bien breves, habían sido grabadas por RCA Victor, convenientemente, en un solo álbum, así que mi tío presentó la doble audición como algo natural. Ambas, por otra parte, confiaban el papel de tenor principal a Jussi Bjoerling, la voz de titanio que era la favorita de mi tío y pronto sería la mía. Si bien creo que Payasos es mejor ópera que Caballerosidad rústica, me sobrecogió esa tarde tempranera un particular número de ésta: el coro de Pascua Innegiamo, il Signor é risorto. (La acción de la obra de Mascagni transcurre en Domingo de Resurrección). Éstos son sus versos:
Inneggiamo, il Signor non è morto! Ei fulgente ha dischiuso l’avel, inneggiamo al Signore risorto oggi asceso alla gloria del Ciel! (Cantemos himnos, ¡el Señor no ha muerto! Radiante ha abierto la tumba, cantemos himnos al Señor resucitado, ascendido este día a la gloria del Cielo).
Y acá está precisamente ese hermosísimo trozo en las voces que oí aquella tarde, acompañadas de la Orquesta RCA Victor y la Coral Robert Shaw bajo la dirección general de Renato Cellini. (La voz de mezzosoprano que se escucha sobre el coro es la de Margaret Roggero, quien cantó la parte de Mamma Lucia).
Franco Zeffirelli llevó Cavalleria rusticana al cine en 1982. He aquí la escena del Himno de Pascua, gracias a YouTube, con un sonido muchísimo mejor que el de RCA Victor hace casi setenta años, y un realismo y amplitud visual como es imposible lograr en el más grande de los teatros:
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Mi tío Edgar estuvo entre los invitados a mi casamiento con Cecilia Ignacia Sucre Anderson, a quien preguntó con su proverbial imprudencia: «¿A ti te gusta la ópera?» Nacha reaccionó monosilábicamente: «No», y su tío político, a quien acababa de conocer, sentenció más imprudentemente aún: «Le doy seis meses a este matrimonio». * Dentro de dieciséis días cumpliremos 41 años de casados, y Edgar Corothie, químico y melómano, quien me abriera las puertas operísticas, ha fallecido hace tiempo. Ojalá, como il Signor, resucite el Día del Juicio Final. LEA
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* Una invitada especialísima, madrina del matrimonio de mi señora y yo, Gisela Marrero Santana, y por razones distintas a las de Edgar, apostó una caja de champaña a que la duración de la pareja de casados no pasaría de seis meses. Aún no ha pagado ni un botellón de Coca-Cola.
La caricatura de Antonio Fragua de Pablo (1942-2018), más conocido como «Forges», es típica de su punzante y sofisticado humor. Ella alude a la famosa expresión «que inventen ellos», propuesta por Miguel de Unamuno y explicada por él mismo en su oración ante la tumba de Joaquín Costa:
Es inútil darle vueltas, nuestro don es ante todo un don literario, y todo aquí, incluso la filosofía, se convierte en literatura… y si alguna metafísica española tenemos es la mística… ¿Es esto malo, es bueno? Por ahora no lo decido, sólo digo que es así. (…) y como hay y debe haber una diferenciación del trabajo espiritual así como del corporal, tanto en los pueblos como en los individuos, a nosotros nos ha tocado esta tarea… en Suiza no pueden desarrollarse grandes marinos… Alemania, verbigracia, nos da a Kant, y nosotros le damos a Cervantes. Harto hacemos con procurar enterarnos de lo suyo, que su ciencia y su metafísica fecundará nuestra literatura, y ojalá nuestra literatura llegue a ser tal que fecunde su ciencia y su metafísica. Y he aquí el significado de mi exclamación, algo paradójica, lo reconozco, «¡que inventen ellos!», exclamación de que tanto finge indignarse algún atropellado cuyo don es el de no querer entender o hacer como que no se entera.
El «ellos» es lo germánico, lo sajón. Los inventores del mundo moderno no habrían podido ser nunca los españoles. (A pesar de que Santiago Ramón y Cajal, en mentís de Unamuno, se hiciera acreedor del Premio Nobel de Fisiología de 1906 como fundador de la neurociencia, o que Juan De La Cierva construyera en 1920 el primer autogiro, el precursor del helicóptero; precisamente, ciencia y tecnología).
¡Que inventen ellos! es una lapidaria expresión de Miguel de Unamuno cuyo repetido uso y abuso ha producido un tópico o cliché que se utiliza con sentidos opuestos. El tópico es muestra de hasta qué punto la ciencia y la tecnología han sido en España una realidad marginal en su organización y contexto social, de modo que se ha llegado a convertir en una especie de estereotipo nacional español, unas veces rechazado por impropio o humillante y otras veces asumido con orgullo y desdén, como era su propósito original. (Wikipedia en Español).
En Venezuela se consigue esa vena literaria en la raíz de ciertas posturas políticas de «orgullo y desdén», que creen que el arte de gobernar es asunto de las humanidades («lo espiritual»), campo del conocimiento que sería «evidentemente» superior al de las ciencias («lo corporal»). Asimismo, en nuestra herencia cultural, principalmente hispánica, se ha colado la propensión española al autodesprecio, que Joaquín Bartrina (1850-1880) presentó de este modo: «Oyendo hablar un hombre, fácil es / saber dónde vio la luz del sol / Si alaba Inglaterra, será inglés / Si reniega de Prusia, es un francés / y si habla mal de España… es español». Cosas como ésas integrarían la «personalidad básica» de nuestra cultura hispanoamericana, sus rasgos comunes, según el concepto del psiquiatra y antropólogo estadounidense Abram Kardiner. (The individual and his society, 1936). Los argentinos, por ejemplo, que… ¡bueno, ya sabemos cómoson los argentinos!
Una constelación conceptual como la descrita condiciona la recepción local de «inventos políticos», tales como el esquema recientemente propuesto por el Departamento de Estado de los Estados Unidos para la «transición democrática» en Venezuela. Si los gringos (ellos) lo han inventado debe ser bueno. En cambio, un personaje de mi mayor aprecio ofreció, como único comentario al tratamiento expuesto acá enOtro camino, que su viabilidad «depende de las circunstancias». (¿Las de Ortega y Gassett, que él recomendaba salvar para que nos salváramos?) Sólo atiné a responder que desde que el mundo es mundo absolutamente todo depende de las circunstancias. Esto es, cosa que no le dije, que la razón que esgrimiera para no acoger la proposición no era más que una perogrullada. (De Perogrullo.* Verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza el decirla.Diccionario de la Lengua Española). Debe ser que Mike Pompeo no está limitado por «las circunstancias».
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Habiendo comenzado esta entrada con una muestra del más fino humor español, creo que cabe cerrarla con otra. Superlópez es una divertida película que parodia, por supuesto, al personaje de Superman. Trata de las peripecias de un superhombre español que, como en el caso del original estadounidense, llega a la tierra como bebé desde el espacio exterior y es también recogido por una pareja de edad muy madura y sin hijos. Es su padre adoptivo quien le dice, cuando ya ha crecido: «Clavo que sobresale pide martillo. Si te destacas te machacan. En este país, para ser feliz tienes que ser mediocre». ¡Olé! LEA
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* El profeta Pedro Grullo, Pedrogrullo, Pero Grullo o Perogrullo, «que a la mano cerrada la llamaba puño», es un personaje paremiológico o de la literatura tradicional cuyo origen histórico es de difícil determinación. Su idiosincrasia es la de un personaje cómico, producto de la imaginación popular, pero existen hipótesis e investigaciones en las que se afirma que habría existido un Pedro Grullo real. En cualquier caso, en el habla corriente se identifica al personaje como el primer, o el más famoso, decidor de perogrulladas—tautologías retóricas—, esto es, verdades redundantes o pleonásticas del tipo «ha amanecido porque es de día».(Wikipedia en Español).
El asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, dijo el lunes que estaba calificado para participar y estar en desacuerdo con el Dr. Anthony Fauci sobre el uso de un medicamento contra la malaria* como tratamiento contra el coronavirus, que aún no se ha demostrado que sea efectivo, y dijo: «Yo soy un científico social «.
«Los médicos no están de acuerdo acerca de cosas todo el tiempo. Mis calificaciones en términos de mirar la ciencia es que soy un científico social», dijo a John Berman de CNN en New Day. «Tengo un doctorado y entiendo cómo leer estudios estadísticos, ya sea en medicina, derecho, economía o lo que sea».
Las declaraciones de Navarro siguen a informes de que se enfrentó con funcionarios, en la Sala Situacional durante el fin de semana, sobre la eficacia no comprobada de la hidroxicloroquina en el tratamiento del coronavirus. Mientras el grupo de trabajo discutía lo último sobre el medicamento contra la malaria, un Navarro exasperado arremetió contra Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas de la nación, que ha pedido precaución con respecto al medicamento, dijo a CNN una persona familiarizada con la reunión.
El desacuerdo entre los médicos no es un fenómeno exclusivo de su profesión; pudiera decirse que es más frecuente que los científicos sociales «no est[é]n de acuerdo con las cosas todo el tiempo». Por otro lado, forma parte del currículum habitual de una buena escuela médica la formación en ciencia estadística, la Medicina Social lo exige.* Por ejemplo, he aquí la descripción de un curso típico, en este caso el de Estadística en Medicina de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford:
Este curso tiene como objetivo proporcionar una base firme en los fundamentos de probabilidad y estadística. Los temas específicos incluyen:
-Describir datos (tipos de datos, visualización de datos, estadísticas descriptivas)
-Inferencia estadística (probabilidad, distribuciones de probabilidad, teoría de muestreo, prueba de hipótesis, intervalos de confianza, dificultades de los valores p)
-Pruebas estadísticas específicas (T-test, ANOVA, correlación lineal, pruebas no paramétricas, riesgos relativos, prueba de Chi-cuadrado, pruebas exactas, regresión lineal, regresión logística, análisis de supervivencia; cómo elegir la prueba estadística correcta).
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Anthony Fauci, dice Wikipedia, «es un médico e inmunólogo estadounidense que se desempeña como Director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas** (NIAID) desde 1984. Desde enero de 2020, ha sido uno de los miembros principales de la Fuerza de Tarea de Coronavirus de la Casa Blanca que aborda la pandemia de coronavirus 2019-20 en los Estados Unidos». Una pandemia es causada por alguna «enfermedad infecciosa», y la suposición del muy malcriado e irrespetuoso Navarro, que tiene a Fauci como ignorante de los métodos estadísticos, no tiene el menor fundamento.
Naturalmente, Navarro obtiene con su irresponsable malacrianza la aprobación de su malcriado e irresponsable jefe, Donald Trump. Es éste quien ha recomendado, enfática y repetidamente, una urgente automedicación con hidroxicloroquina. Hace dos días preguntaba: «¿Qué tiene Ud. que perder?» Bueno, para contestar esa pregunta, apelemos una vez más a Wikipedia:
La hidroxicloroquina se está estudiando como tratamiento experimental para la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19). Hasta el 23 de marzo, los beneficios versus los daños del tratamiento con hidroxicloroquina no están claros. (…) Los efectos adversos más comunes son náuseas leves y calambres estomacales ocasionales con diarrea leve. Los efectos adversos más graves afectan el ojo, con la retinopatía relacionada con la dosis como una preocupación, incluso después de suspender el uso de hidroxicloroquina. Para el tratamiento a corto plazo de la malaria aguda, los efectos adversos pueden incluir calambres abdominales, diarrea, problemas cardíacos, disminución del apetito, dolor de cabeza, náuseas y vómitos.
No parece que convenga a un infectado de coronavirus una diarrea, náuseas y vómitos o problemas cardiacos.
Los argumentos de Navarro, los de su jefe Trump, son típicos de pataletas de adolescente, tal vez de los previos púberes. Si sólo fuera eso, la cosa no sería más que lamentable; pero si se trata, como lo es en realidad, de una desautorización de Fauci, la máxima autoridad estadounidense en alergias y enfermedades infecciosas, las rabietas de Trump & Navarro son de gran peligrosidad. Allá los votantes de los EEUU si terminan reeligiendo a Donald. LEA
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* Cursé Bioestadística en la Universidad de Los Andes ya en el segundo año de la carrera de Medicina, entre 1961 y 1962, en preparación para la materia Medicina Social.
** La epidemiología surgió del estudio de las epidemias de enfermedades infecciosas; de ahí su nombre. Ya en el siglo XX los estudios epidemiológicos se extendieron también a las enfermedades no infecciosas. Para el análisis adecuado de la información epidemiológica se requiere cada vez con mayor frecuencia un equipo multidisciplinar que prevea la participación de profesionales de otros ámbitos científicos, entre los cuales la demografía y la estadística son especialmente importantes. (Wikipedia, otra vez, herramienta utilísima que Trump y Navarro parecen ignorar).
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