Hay hoy casi doscientos países en elmundo (195 miembros de la Organización de las Naciones Unidas según Wikipedia), y hace cinco días el International Crisis Group remitió uno de sus frecuentes y bien documentados boletines. Éste era su título: Alertas para Noviembre, Tendencias en Octubre y actualizaciones sobre 74 conflictos. Es decir ¡casi 40% del total de países experimenta algún desarreglo grave!
…la cosa no es que hay una crisis política en los Estados Unidos, una en Venezuela, otra en Chile, otra en Inglaterra, etcétera. El asunto es que la política misma está en crisis en prácticamente todo el planeta. (La crisis más crítica de todas).
El problema ha adquirido proporciones pandémicas, mientras casi todos los políticos profesionales del mundo actúan como si debiera tratarse sin que ellos deban cambiar su aproximación usual a las cosas: business as usual.
En tiempos de pandemia—todo el pueblo—resalta más esa necesidad; es aparente una crisis planetaria de la política. Gobernantes como Trump, Bolsonaro, Johnson, Maduro, Erdoğan, etcétera, desórdenes y protestas en gran escala, como la Primavera Árabe (2010-2012) o la ola sudamericana a fines del año pasado, son evidencia de la insuficiencia política global y la insatisfacción popular con el desempeño político de la actualidad. (De política y su patología).
Habrá que insistir sobre lo que ya es evidente: «La crisis mundial de la política sólo podrá ser superada a partir de un recambio paradigmático, a partir de ‘una catástrofe mental’ que comience por una sustitución radical de las ideas y concepciones de lo político». (Las élites culposas, 2012).
Río Caribe, Península de Paria, Estado Sucre, la cuna de Juancho
A Sylvia Josefina en su cumpleaños
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En Noventa años de luz(17 de mayo de 1996) se dijo: «un país en el que nace Úslar, en el que vive Úslar, al que regresa Úslar, en el que se queda Úslar prefiriéndolo entre todos los que le ofrecerían patria de inmediato, no puede ser un mal país». Venezuela es un buen país, y lo es porque ha parido hombres excepcionalmente buenos. Del descomunal ingeniero que fuese Juan Francisco (Juancho) Otaola Paván puede decirse lo mismo que de Úslar Pietri: si Venezuela lo vio nacer, vivir, procrear y trabajar, nuestra patria no puede ser un mal país.
Nuestro corazón se llena a la vez de agradecimiento y orgullo al ver el documental de CINESA acerca de su personalidad y su obra. Saber de su tránsito entre nosotros nos cura de todo mal. Tenemos remedio.
Gracias, Dr. Otaola, por ser nuestro, por haber nacido en Río Caribe, tierra de pesca y cacao próxima a Macuro, donde Cristóbal Colón bajó a pisar por primera vez la masa continental de América en 1498. Sus compatriotas somos mejores por usted. LEA
Un mordaz artículo publicado en Salon, una publicación electrónica estupenda
Un expresidente con gorro de necio
Nuestro mayor problema de seguridad nacional es la «vasta y militante ignorancia» de los Estados Unidos. Millones de estadounidenses abrazan insípidas mentiras y teorías de conspiración, y al orgulloso líder estúpido que las difunde
Por Brian Karem *
Publicado el 28 de octubre de 2021 a las 10:57 a.m. (EDT)
Con el perdón de Paul Simon, y a pesar de toda la información disponible para el común mortal, todavía hay millones de estadounidenses que actualmente creen que se están deslizando por la carretera cuando en realidad escapan resbalando.
Mientras el presidente Biden se prepara para viajar a Europa a reunirse con el Papa y nuestros aliados de la OTAN la próxima semana, deja un gran problema de seguridad nacional con el que debe lidiar, uno que no se ha abordado de manera significativa durante muchos años.
Es la causa fundamental de nuestros problemas con China. Es por ella que algunas personas no quieren vacunarse. Es por ella que algunos todavía siguen alegremente a Donald Trump. Explica por qué el Congreso no puede reunirse de manera bipartidista para ocuparse de la infraestructura, la atención médica y el control de armas. Es por eso que tenemos problemas para comprender el cambio climático. Ella explica la supresión de electores. Es por eso que la «teoría crítica de la raza» se ha vuelto controvertida, por lo que algunos elementos de nuestra población de izquierda y derecha están en guerra entre sí y por qué algunos creen que la tierra es plana y que el Holocausto no ocurrió. Es por eso que algunos de nosotros creemos que seguimos siendo la nación «número uno» del mundo cuando, más allá de tener el ejército más grande, estamos claramente a la zaga de otras naciones importantes en muchos factores críticos. Más que cualquier otra cosa, explica por qué fallamos.
Los Estados Unidos son una nación de gente militantemente ignorante, arrogante en sus creencias, incapaz de cambiar de opinión y reacia a intentarlo. Carecemos de educación.
Y la falta de educación en este país es un problema tal que el asesor de seguridad nacional Jake Sullivan lo describió esta semana como un tema crítico para nuestra seguridad nacional. «Lo considero un problema de seguridad nacional», me dijo el martes durante una sesión informativa en la Casa Blanca. «De hecho, es la Dra. [Jill] Biden quien ha dicho repetidamente, y el presidente la cita con frecuencia, que cualquier país que supere en educación a Estados Unidos superará a Estados Unidos, y ése es un problema fundamental de seguridad nacional».
NPR informó el martes que, en parte debido al COVID-19, tenemos este año 500,000 estudiantes menos inscritos en las universidades. Realmente ¿piensa alguien que podemos competir en los modernos lugares de trabajo con sólo una educación secundaria?
Fui entrenador de fútbol americano en la escuela secundaria durante muchos años. Puedo decirles de primera mano que la calidad de la educación del estudiante «promedio» de hoy en día habría estado por debajo del nivel de una educación de reparación cuando estuve en la escuela secundaria. Hay cantidades de estudiantes que son analfabetas funcionales y analfabetas en ciencias y matemáticas, y que no tienen idea de cómo funciona el gobierno o cuáles son sus responsabilidades en una democracia. Muchos gritan por «derechos». Son menos quienes entienden la responsabilidad.
Muchos esperan y rezan para encontrar un trabajo de baja categoría donde puedan «sobrevivir», y rara vez se atreven a soñar que podrían prosperar. Muchos claman por la atención médica universal, pero no creen que la obtengamos. Algunos ni siquiera entienden cómo obtener un salario decente, permisos médicos remunerados y otros beneficios laborales, y mucho menos cómo unirse a un sindicato podría ayudarlos a realizar esas tareas. No saben qué es el socialismo o el capitalismo, más allá de creer que uno es malo y el otro es estadounidense. No conocen nuestra historia, no ven el futuro y son moribundos en un presente que temen, odian y no entienden.
Tenemos que hacerlo mejor. Las razones son claras. Biden tiene razón: sin una educación competitiva, sentenciamos a nuestra progenie a la servidumbre industrial, mientras que aquellos que estén educados acumularán poder y riqueza. Veamos a nuestro alrededor. Estamos en una nueva carrera espacial con China. Estamos atrasados en tecnología hipersónica. Nuestros científicos dicen que debemos tener un cohete nuclear para ganarle a los chinos la carrera a Marte, pero millones de personas creen que Clorox podría tratar el coronavirus. Algunos incluso lo probaron.
Biden quiere brindar educación postsecundaria gratuita o asequible, y nos ha recordado deliberadamente lo inútil que es hoy un mero diploma de escuela secundaria, y eso nos asusta a algunos de nosotros. George Carlin nos advirtió que los señores supremos de la sociedad nos quieren lo suficientemente inteligentes como para operar máquinas, pero no más inteligentes que eso. Algunos creen que eso es cierto. Otros, en el Congreso, nos dicen que los necesarios desembolsos educativos del presupuesto tienen un costo prohibitivo, mientras que al mismo tiempo asentimos reflexivamente cada vez que aumentamos nuestro inflado presupuesto militar.
Esto no es un desarrollo reciente. Nuestra dedicación a la educación ha caído constantemente durante los últimos 40 años y, como de la mayoría de la podredumbre que ha ocurrido en este país, culpo a Ronald Reagan y a los ultraconservadores por los que solía ser electo y a los que ayudó a incorporarse al cauce principal.
Si no se quiere aceptar que Reagan fue un tonto irresponsable que destruyó los sindicatos, la educación, la prensa libre y la atención médica, llevándonos por el camino de la ruina, entonces piénsese en el hedor causado por George W. Bush y su infame política educativa («Ningún niño se queda atrás»).
Ese mantra idiota se convirtió en que todos los niños se quedaron atrás, creando una generación entera de estadounidenses a quienes se les enseñó cómo aprobar exámenes, pero nunca cómo pensar críticamente.
Muchos de esos niños que crecieron y fueron entrenados para aprobar exámenes son ahora adultos y están comenzando a ocupar puestos gerenciales de nivel medio en la fuerza laboral estadounidense. Se han convertido en parte de lo que H.L. Mencken describió hace un siglo como una «ignorancia vasta y militante», lo que nos recuerda que la ignorancia arrogante no es un fenómeno nuevo, solo que “Ningún niño se queda atrás” exacerbó el problema. «Team America: La policía del mundo” e «Idiocracia” parecen películas documentales en lugar de sátiras en estos días.
¿Cuál es el ejemplo más llamativo de la falta de educación? Dos palabras: Donald Trump.
Y tengo una pregunta real que me gustaría me fuera respondida: ¿alguien dejará de enviarme correos electrónicos de Donald Trump y sus hijos, parientes, subordinados y secuaces, pidiéndome dinero y garantizándome tiempo privado con Donald?
¡Don Jr. me envió incluso un correo electrónico diciéndome que le diría a su papá si no le daba una cantidad de dinero ¡AHORA! También me prometieron una pelota de fútbol si contribuía con Donald Trump, quien ni siquiera se está postulando oficialmente para un cargo, pero ciertamente ha perfeccionado, con una precisión similar a la de un láser, el arte de estafar a la gente el dinero que tanto le costó ganar.
Conozco a docenas de otros reporteros de la Casa Blanca que aparentemente están en la lista de correo electrónico de Donald, y ninguno de nosotros se suscribió a sus sistemáticos acoso y mendicidad. Es un acosador de Internet y un vagabundo sin hogar combinados en uno. Aparentemente, el ex presidente se llevó la lista de correo electrónico de los corresponsales de la Casa Blanca cuando huyó de DC. Desde entonces, también recibo correo de la campaña de Sarah Sanders y de otros estrechos asociados de Trump con cargos públicos. Sólo puedo suponer que me envían sus escatológicas reflexiones porque Trump ha compartido la lista de correo electrónico con sus acólitos itinerantes, enfurecidos, con muerte cerebral.
Todos me envían contenido diseñado para hacer que los ignorantes aúllen a la luna y se rasquen como un perro de depósito de chatarra con pulgas. Estos «comunicados de prensa» de los idiotas discípulos de Trump son recibidos con gritos de placer por parte de sus fanáticos. Dejando a un lado la mala gramática y la ortografía, estas liberaciones fecales generalmente no tienen sentido y parecen ser los murmullos de tontos que han ingerido alucinógenos contaminados.
La idea de que el candidato más calificado del Partido Republicano para el cargo más alto del país podría otra vez ser un tipo que fue acusado dos veces y nos alentó a ingerir Clorox y a hacer brillar luz ultravioleta dentro de nuestros cuerpos, eso es algo que no puede explicarse ni siquiera por una sobredosis de psilocibina en el torrente sanguíneo.
Pero una falta de educación lo explica todo, incluyendo, entre otros, a Jim Jordan, Matt Gaetz, Lauren Boebert, Joe Manchin y Kyrsten Sinema.
Nuestra falta de educación es la mayor amenaza para la existencia de nuestra nación. Jake Sullivan tiene razón: es un problema de seguridad nacional.
También nos dijo Paul Simon: «Aun cuando mi falta de educación no me ha hecho daño ninguno / puedo leer la escritura en la pared».
Hoy en día, no estoy seguro de cuántas personas son capaces de leer eso. ¶
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* Brian Karem, corresponsal de la Casa Blanca desde hace mucho tiempo, escribe una columna semanal para Salon.
El título de esta entrada ha sido tomado de un trabajo que compuse para el Dr. Federico Riu: una crítica muy molesta del libro de Michel Foucault, Les mots et les choses. El extraordinario profesor de la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela condujo, en 1975, un seminario sobre Antihumanismo y antihistoricismo en la filosofía moderna, que centró en un examen crítico de aquella obra, la que postulaba que, como noción fundamental, “el hombre” ¡había muerto!*
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Lenys Martínez escribió para Noticiero Digital una nota—Ramón Guillermo Aveledo: Del 22N en adelante la oposición tendrá que reinventarse—que ese medio publicara anteayer. Esto reportó la redactora:
En entrevista concedida al programa A Tiempo, Aveledo señala que la oposición tendrá que reinventarse desde el 22N en adelante y «aprovechar este momento que ha vuelto contactar a la población y que está participando en elecciones para darse cuenta de lo que está ocurriendo y empezar una política más y dar respuestas a las necesidades de la gente», dijo.
A su juicio, «la política es el arte de hacer posible aquello que es necesario, buscar la manera de entenderse y mirar más allá», es decir, que la política debe centrarse en el servicio y la búsqueda del bien común y ante esto señala que la esperanza alrededor de Nicolás Maduro «está muy desgastada» y que los venezolanos necesitan ver otras opciones, ver la cara de la esperanza en otros rostros.
El exsecretario ejecutivo de la MUD considera necesario que después de las elecciones del 21N, se debería comenzar una reestructuración de los partidos políticos «desde abajo hacia arriba», donde puedan ingresar nuevas personas, con nuevas oportunidades, que estén en contacto con la vida real de la gente y, sobre todo, que hagan vida en los sectores populares.
Tengo en general una alta opinión de Aveledo. En el mismo artículo del que procede el epígrafe de esta nota, asenté: “Hoy quiero decir que Aveledo es un político más redondo y competente que cualquiera de los que participaron en las elecciones primarias de la MUD del 12 de febrero de 2012, de las que salió la candidatura presidencial de Henrique Capriles Radonski”. Pero creí que sus declaraciones en A Tiempo fueron palabras vistosas desprovistas de sustancia, y perpetúan la definición de un buen número de actores políticos como “oposición”. En entrevista para el semanario La Razón (2015), se produjo el siguiente intercambio entre Edgardo Agüero y el suscrito:
¿A qué atribuye el hecho de que la oposición no logre capitalizar el descontento popular con la actual gestión de gobierno?
La MUD es esencialmente una confederación de partidos ideológicamente disímiles. Ramos Allup dijo que en ella no se compartía ideales ni principios, sino propósitos; esto es, salir del chavismo-madurismo. De allí que su protocolo de actuación sea acusar al gobierno, mostrándose incapaz de refutar el discurso oficial en cabeza de los electores, que ha sido siempre la tarea necesaria. Como se trata de actores convencionales, sólo sabe oponerse, cuando lo que se debiera lograr es superponerse, con un discurso de nivel superior del que carece. Su falla de origen es, justamente, entenderse como oposición, como algo que está definido en función de un tercer ente externo a ella. Si ese ente deja de existir ¿qué la justificaría? Además, es la consabida “organización de organizaciones”, el “movimiento de movimientos”; lo necesario es una organización o movimiento de ciudadanos.
Aveledo viene de una distinguida trayectoria en el Partido Socialcristiano COPEI. De esta organización apunté en Las élites culposas (2012), a propósito de definición suya durante el segundo gobierno de Rafael Caldera:
Fue justamente por esos días cuando COPEI, en típico arranque de pretendida profundidad política, se sintió impelido a explicar al país, sin que éste se lo hubiera solicitado, cuáles eran “las líneas de su estrategia”. Fue Oswaldo Álvarez Paz el dirigente escogido por el Comité Nacional del partido para hacer la explicación. Las líneas de estrategia de COPEI eran: 1. oponerse al gobierno de Rafael Caldera; 2. deslindarse de Acción Democrática; 3. continuar en la búsqueda de alianzas con el Movimiento Al Socialismo (MAS), la Causa R y otros partidos similares. (…) se trataba de una estrategia alienada, fuera de sí, pues COPEI se definía en función de terceros actores, y no parecía tener nada sustancial que decir acerca de sí mismo.
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Luego está eso de “una reestructuración de los partidos políticos «desde abajo hacia arriba», donde puedan ingresar nuevas personas, con nuevas oportunidades, que estén en contacto con la vida real de la gente y, sobre todo, que hagan vida en los sectores populares”. No hay sustancia en esa prescripción, más bien descripciones adjetivales. (¿Como aquella de la democracia «nueva» que predicaba Eduardo Fernández en su fallida campaña electoral de 1988?)
Finalmente, en su cabeza parece haberse enriquecido la noción que emplearon Bismarck y Churchill—»la política es el arte de lo posible»—, de la que fuera precursor Maquiavelo con otras palabras. Ahora sería que «la política es el arte de hacer posible aquello que es necesario, buscar la manera de entenderse y mirar más allá».
Es definición tan vaga como insuficiente. Para el suscrito la política es, concretamente, el arte, la profesión u oficio de resolver problemas de carácter público, aquellos que atañen a grandes contingentes humanos y no pueden ser resueltos en transacciones civiles o mercantiles. (El Diccionario de la Lengua Española ofrece en tres de las acepciones del término: «Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados; Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos; Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo»).
Y por supuesto que se trata de hacer algo posible. La Agronomía prescribe lo que es posible mediante la actividad agrícola, la Tauromaquia lo que es posible en la lidia de toros, la Medicina en materia de curación de enfermedades. Absolutamente todas las actividades humanas ocurren en el reino de lo posible; nadie está obligado a hacer lo que es imposible.
Hace dos o tres años, un antiguo amigo pretendió descalificar mi prédica de soluciones referendarias a nuestros problemas políticos más fundamentales con esta declaración: «Menos mal que me enseñaron en la Universidad de París que la política es el arte de los posible». A las proposiciones concretas no se refirió en absoluto, pero supongo que la manida frase le pareció una salida elegante que sugería, sin decirlo, que mis proposiciones no eran de realización posible. No se necesita estudiar en La Sorbona para aprenderse esa frase de ocasión para parecer culto.
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El pasado 30 de agosto se citó acá en ¿Dos ligaditos?, texto en el que otra vez mencioné a Aveledo:
En el fondo, es la “falla de origen” de la Mesa de la Unidad Democrática concebirse como una estructura de oposición, alienada en función de la existencia del enemigo. En marzo de 2011 dijo Henry Ramos Allup: “La política suele hacer extraños compañeros de cama. Hoy compartimos propósitos, no ideales ni visiones”, y el propósito era salir de Chávez. Desde 1998, el protocolo de actuación opositora fue acusar a Chávez y ahora lo es acusar a Maduro, varias veces al día. Pero lo que había que hacer era no tanto acusarlos sino refutar su discurso, y proponer una lectura clínica desde un plano discursivo superior; en otras palabras, más que oponerse a Chávez y su heredero, superponérseles.
Finalmente, el epígrafe de Otro camino (4 de abril del año pasado) reprodujo esta postura de Aveledo, expresada en entrevista suya en Unión Radio tres días antes: «El camino de un gobierno de emergencia nacional o de un Consejo de Estado es un camino, pero puede haber otro, y nos corresponde buscarlo a los venezolanos». En esa entrada, prescindí de rechazar la noción de que un gobierno de emergencia nacional o un Consejo de Estado—opciones enteramente anticonstitucionales—fueran «un camino», para concentrarme en la alternativa. No quería contradecir a Aveledo.
Esta vez no he sabido ser tan gentil. LEA
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* Algunos llaman antihumanista a la producción intelectual de Foucault. En los capítulos finales de Les mots et les choses, Foucault sostiene que la noción de “hombre” es una invención cultural, histórica, posible a partir de una red conceptual que la sostiene y la hace posible. Ésta es la episteme del humanismo que emerge en el Renacimiento. Previamente a ella, los hombres no se pensaban a sí mismos del mismo modo. Con la ruptura moderna de la episteme renacentista, esa noción de hombre se desdibuja y desaparece. Es en este sentido que Foucault puede decir, dramáticamente, que “el hombre ha muerto”. Es el mismo tipo de rebuscamiento intelectual que impele a Gabriel Vahanian, teólogo norteamericano contemporáneo, a afirmar, de modo muy distinto que Renán, God is dead, en el libro que lleva ese nombre. (Un tratamiento al problema de la calidad de la educación superior no vocacional en Venezuela, 15 de diciembre de 1990).
El hombre que como descubridor, como conquistador, como emigrante o como viajero llega a América, al mismo tiempo que se siente sumido en la realidad nueva, que se americaniza, va revistiendo su nuevo mundo, tan extenso, con las imágenes y las voces de su mundo familiar. América es en cierto sentido un mundo nuevo, enteramente nuevo e irreductible. En otro sentido es también una nueva Europa.
Día de la Raza es una de las denominaciones que se le da al 12 de octubre, día en que se conmemora la llegada a América del navegante Cristóbal Colón en 1492. Este día se celebra en la mayoría de los países hispanohablantes y en los Estados Unidos, entre otros países. Fue creado a inicios del siglo XX, por iniciativa del ex primer ministro español Faustino Rodríguez-San Pedro. Esta fecha es nombrada de diversas maneras por distintos países, por ejemplo: Día de Colón en Estados Unidos, Día del Encuentro de Dos Mundos en Chile, Día de la Hispanidad en España, Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular en Nicaragua, Día de la Resistencia Indígena en Venezuela, Día del Respeto a la Diversidad Cultural en Argentina.
Fue la primera entrada musical de este blogLa tesis de la elegancia, del 12 de abril de 2010; en ella argumenté, con apoyo en ejemplos de música española, que el donaire es un rasgo fundamental en los naturales de España. Rafael Rengifo, mi noble, inteligente y fallecido amigo, optó por comentarla así:
Escuchar «Noches en los Jardines de España»,* por ejemplo, lo reconcilia a uno hasta con una bestia como Diego de Losada… Pero vienen unos bárbaros desdentados y arrancan la estatua de Colón y tratan de imponer eso de Waraira Repano (y hay gente que repite eso de Waraira Repano, así, sin pudor y con «W») y entonces uno vuelve a escuchar a De Falla y siente que el apocalipsis es now…
Al agradecer su participación reproduje un pasaje deCuentas por cobrar, artículo del 30 de octubre de 2003 del que tomo ahora más texto que en esa ocasión:
De forma parecida a los comienzos del año pasado, cuando quien ahora ocupa la Presidencia de la República indicaba que los venezolanos no teníamos nada que celebrar el 23 de enero, ahora desbarra asegurando que la fecha del 12 de octubre no debe entenderse en la manera inclusiva y feliz que es tradicional, sino como aniversario del comienzo de un genocidio que se habría extendido por cinco siglos.
La lectura de Chávez encuentra eco en Bolivia: Evo Morales, el líder izquierdista que contribuyó a la estrepitosa salida de Sánchez de Losada, ha declarado con enfoque algo más práctico-financiero que está pensando en una megademanda contra el gobierno de Aznar por medio milenio de daños y perjuicios. Algo así como si a Juan Pablo II se presentase algún israelita para reclamar el pago de la cuenta de La Última Cena. (…) ¿Qué pasaría si Aznar instruyese a los abogados del gobierno español para que presentaran querella contra la comunidad árabe por compensaciones que cubran la explotación de España a manos de los moros? ¿No debiera Inglaterra demandar a Berlusconi porque los romanos pisotearon suelo de Albión? ¿O a los noruegos que destruyeron el monasterio de Lindisfarne en el año 793 de nuestra era? ¿No querrán los nórdicos, a cambio, exigir a los ingleses el pago de honorarios profesionales por la fundación de Dublín?
Por lo menos hay de estas últimas cosas registro, como lo hay, por supuesto, del proceso de conquista y poblamiento de América desde que Colón llegara por estas tierras. De lo que no hay memoria escrita, porque los indígenas con los que Chávez se emparenta no sabían escribir (el Plan Robinson no había sido inventado todavía), es de las tropelías que los caribes cometieron contra los arawakos, de las que hayan podido ser responsables los incas en desfavor de algún araucano o guaraní, ni sabemos la cuenta exacta de los corazones arrancados por sacerdotes aztecas de sus vivas víctimas propiciatorias.
(…)
La «hipótesis de Sapir-Whorf» en el campo lingüístico sugiere que los lenguajes imponen, por decirlo así, una metafísica sobre sus parlantes. Es decir, por el mero hecho de hablar español—más propiamente, castellano—pensamos en alguna forma diferente de cómo piensa el inglés o el bantú. Por ejemplo, en castellano diferenciamos con facilidad entre las nociones de «ser» y de «estar». Los pobres angloparlantes están impedidos de ese pensamiento, pues con «to be» están condenados a decir ambas cosas de una vez, de modo indisoluble. Uno no piensa «en chino», sino que «piensa chino».
Esto es: incluso para decir barrabasadas Evo Morales y Hugo Chávez emplean el español, piensan en español, piensan español. Si fuesen lógicamente consistentes Morales debiera amenazar en quechua y Chávez despotricar en pemón. Debieran negar sus nombres, pues Morales no es apellido inca ni Chávez es caribe. Debieran resistir los micrófonos y las cámaras, puesto que son de marca Sennheiser o Ikegami, en lugar de modelos Paramaconi XC o Atahualpa Special Edition.
Si al encuentro de la civilización occidental con una miríada de tribus por su mayor parte dispersas y enemistadas entre sí, éstas «aportaron» un continente físico que de todos modos les quedaba grande, los españoles en Hispanoamérica contribuyeron precisamente con eso, con civilización. No hay manera de que Chávez siquiera formule una sola idea si no es a partir de los hechos de Losada o Garci González de Silva.
(…)
Naturalmente, en la cosmogonía Morales-Chávez los aborígenes del continente eran seres angélicos, intocados por la maldad que, como viruela, trajeron los españoles. ¿Cuántas muertes, cuántos genocidios conoció nuestro condominio continental antes de que a la Reina Isabel se le ocurriera financiar con sus joyas la atrevida aventura de Colón? La palabra makiritare significa sencillamente «hombre», por lo que estaba implicado que ninguna otra tribu era humana. Por eso los maquiritare decían waika o «infrahumano» a los yanomami, a quienes procuraron exterminar. Sostener que España vino a fregar la existencia a un idílico universo de hombres buenos y felices es una colosal tontería, pues antes del Descubrimiento estas tierras vieron la sangre que los humanos sabemos verter en toda latitud y toda época.
La dolencia más aguda del soma político venezolano es el chavoma. Un signo precoz de esta patología se hizo patente el 4 de febrero de 1992, a tiempo para echar a perder nuestra celebración del Quinto Centenario del Descubrimiento. Luego se derribaría la estatua de Colón en Los Caobos y entraría en vigor el nuevo nombre para el Cerro Ávila: el ridículo Waraira Repano, como si los teques y caracas que vivían a sus faldas y lo llamaban así tuvieran alfabeto y escritura, no digamos la letra W. (DRAE. w. Vigésima sexta letra del abecedario español, y vigésima tercera del orden latino internacional, usada en voces de procedencia extranjera). Un socialista “bolivariano”** que se respetara ha debido insurgir en defensa de la grafía Guaraira para no emparentar la cosa con Washington o, al menos, exigir consistencia y escribir Río Waire, Puerto de La Wuaira, Warenas o Waracarumbo. (Esto es, para consagrar la wachafita revolucionaria).
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Nicolás Maduro es el explícito albacea de la herencia política de Hugo Chávez. ¿Es Nicolás un nombre caribe? Apelemos una vez más aWikipedia en Español: «Nicolás es un nombre propio masculino de origen griego que significa La victoria del pueblo: νικη (nike) = victoria y λαος (laos) = pueblo».
Supongo que el Presidente de la República de Venezuela no ignora esa procedencia y ese significado que debe llenarle de satisfacción, pero el 12 de octubre de 1492 no había en ninguna parte de lo que luego se llamaría América ni un griego para un remedio. Y ese mismo señor ha admitido que sus antepasados eran judíos sefarditas llegados a Coro en 1824 desde Curazao, y los sefarditas o sefardíes son los judíos de Castilla y Aragón, expulsados de España por los mismos Reyes Católicos que apoyaron la empresa de Cristobal Colón según decreto real del mismo año del Descubrimiento de América.
Por una enigmática coincidencia, la hora que marca la diáspora sefardita, marca también el inicio de la empresa colonizadora de Colón. En España, el 3 de Agosto de 1492 ya vivían judíos y en esa misma fecha en el puerto de Palos de Moguer, en Huelva, despiden las carabelas. Los dos episodios más importantes para la historia de España, coinciden en el tiempo y tienen protagonistas comunes. No se conocen datos que manifiesten que Isabel la Católica haya sido judía; pero sí que presentaba una particular simpatía por ellos. Los Reyes de España y sobre todo la Reina, en aras de proteger a su pueblo, incluyendo a los judíos, decreta su salida de España como la manera de impedir que la Inquisición los sometiera, si ellos no aceptaban convertirse al catolicismo. El 31 de marzo de 1492, por medio del decreto de Alhambra o Decreto de Granada, se sellaba la expulsión de los judíos de ambas Coronas, Castilla y Aragón, y por motivos logísticos se extendió el plazo de salida hasta el 2 de Agosto a las 12 de la noche, coincidiendo este evento con la salida de Colón el 3 de agosto de 1492 al amanecer.(Migraciones Judías en Centroamérica y el Caribe: Proyección Epidemiológica de la Enfermedad de Gaucher).
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Portada de la revista Válvula en diciembre de 1984. (Diseño de Ariel Toledano).
En 1984, la segunda*** revista en llamarse Válvula en Venezuela publicó el texto de una conferencia de Arturo Úslar Pietri—con apellidos de origen alemán y corso—en la Casa de Venezuela en Tenerife, no muy lejos del volcán actualmente activo en La Palma. Ella llevó por títuloLa Comunidad Hispánica en el mundo de hoy. De ella tomo sus palabras de cierre:
Faltan pocos años para 1992. Ese año celebraremos el Quinto Centenario del Descubrimiento de América. ¿Cómo lo vamos a celebrar? ¿Con los discursos tradicionales, con los desfiles que hemos hecho siempre, con un gran jolgorio, llenándonos la boca con las glorias pasadas? ¿O lo vamos a celebrar quietamente, sólidamente, orgullosamente diciendo: a los quinientos años del Descubrimiento hemos creado realmente una nueva circunstancia mundial, nos hemos puesto de acuerdo y desde ahora, en las grandes familias de pueblos, al mismo nivel de la familia anglosajona, de la eslava o de la asiática, está la familia de los pueblos ibéricos y está desempeñando un papel de primer orden?
Esa sería la celebración digna del Quinto Centenario del Descubrimiento que nos aguarda dentro de escasos años. Es una invitación a que trabajemos para ello, a que desde hoy nos quitemos las telarañas de los ojos, a que pensemos menos en la dimensión nacional y regional y más en la global. Yo vengo aquí a estas Islas que son puente natural entre América y Europa y que están como una lección viva de lo que puede hacerse y debe hacerse para estar en las dos orillas, a recordarles estos hechos que conocemos pero que tal vez por familiares olvidamos. Y a invitarlos a esta gran empresa que es la más grande ofrecida y abierta a esta familia de los pueblos poseedores de la cultura ibérica.
Me cupo el honor de acompañar al Dr. Úslar con un trabajo—La verdad que ya no podemos eludir—que ensamblé a partir de una conferencia mía en Filadelfia y una carta que dirigí al Dr. Arturo Sosa hijo, ambas de 1983; allí dije, entre otras cosas:
Venezuela no es un pueblo. Es tan sólo la población que de la parte septentrional de América del Sur ha hecho el pueblo hispánico. Ésta es la verdad que ya no debemos eludir. Un pueblo es un conjunto que sí puede ser, como lo exigía Toynbee, un “campo inteligible” para el estudio histórico.
(…)
Es necesario que cesen los partidos y se consolide la unión. El Maestro Grases demostró a la Generalitat catalana cómo el Bolívar tardío, como lo fue el originario, era un Bolívar hispano. Cómo su último sueño era la democracia en la Península que hasta ahora ha sido que Juan Carlos y Adolfo Suárez y Felipe González han podido completar. Sueño al que hubiese dedicado otro juramento si las fuerzas no le hubieran faltado. Él no pudo regresar a la casa paterna puesto que las leyes de la vida le exigían la emancipación. Nosotros sí podemos convocar a todos los hermanos.
Hoy, a quinientos veintinueve años de que Rodrigo de Triana gritara «¡Tierra!», refresco estas cosas para que cese la angustia de quienes sintieron la urgencia de rebautizar la Autopista Francisco Fajardo como Autopista Guaicaipuro. (¿O es Waicaipuro?)
LEA
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* En el Generalife, primer movimiento de Noches en los jardines de España, de Manuel De Falla.
………
** El nombre Bolívar y el adjetivo bolivariano no son marcas o franquicias al estilo de McDonald’s; hay un sentido en el que todo venezolano es asimismo bolivariano, y el adueñarse de esas denominaciones para un exclusivo uso sectario es una apropiación indebida. Puedo entender la manipulación buscada por el gobierno, cuando pretende que Bolívar era socialista. Pero el Libertador dijo a Francisco Iturbe al término de la Campaña Admirable (1813): «No tema Ud. por las castas; las adulo porque las necesito. La democracia en los labios y la aristocracia aquí», poniendo la mano en el corazón. No había entonces ningún socialismo bolivariano. (En Reivindicación de la clínica, 18 de octubre de 2012).
*** La primera revista Válvula fue fundada por Úslar en 1928 en compañía de Miguel Otero Silva, Fernando Paz Castillo, Carlos Eduardo Frías y otros. De ella se publicó un único número. En ignorancia de su existencia, propuse el mismo nombre para la que me pidiera editar Andrés Sosa Pietri, sobrino del gran humanista, porque su empresa principal, proveedora de nuestra industria petrolera, era la Constructora Nacional de Válvulas. Tuvo el mismo destino; nunca se editó un segundo número.
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