Eugene Ormandy, por más de cuatro décadas Director Musical de la Orquesta de Filadelfia
A Richard O’Brien, Oscar Álvarez y Gary Rotenberg, quienes bailaron conmigo en 1958 un travieso montaje de uno de los números* de El Lago de los Cisnes.
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Para el habitante común del siglo XX, la Orquesta de Filadelfia, fundada en 1900, llegó a su conciencia con Fantasía, la revolucionaria película de Walt Disney en 1940. Ya era, desde 1913, Leopold Stokowski su director titular, el energético inglés de ascendencia polaca que dirigió además la Sinfónica de Cincinatti, la Sinfónica de la NBC, la Filarmónica de Nueva York y la Sinfónica de Houston y, por si fuera poco, fundó la Orquesta Juvenil de América, la Sinfónica del Aire, la del Hollywood Bowl, la Orquesta Sinfónica de América y la de la Ciudad de Nueva York. Su rango de titán de la dirección orquestal fue registrado en una redecoración de la sala de conciertos de la Orquesta de Filadelfia en azul y plateado, colores que aludían a los de sus ojos y su blanca y frondosa cabellera.
Pero quien pulió la Orquesta de Filadelfia hasta la perfección, con el logro de una sedosidad incomparable de su sección de cuerdas, fue el húngaro Eugene Ormandy (1899-1985). quien dirigió la agrupación por un total de cuarenta y cuatro años. Todo lo que ejecutó y grabó sonaba perfectamente.
El disco que Rafael Sylva me hizo escuchar
Fue en 1957 cuando mi tutor sinfónico privado, amistoso y gratuito,nuestro insólito Rafael Sylva, me hizo escuchar en su casa—la quinta Santa Helena de la Avda. Las Trinitarias de la urbanización La Campiña de Caracas—la grabación que Ormandy y los músicos de Filadelfia hicieron de una selección del primer ballet de Pyotr Illich Tchaikovsky: El lago de los cisnes, su opus 20. Es una verdadera perfección sonora, en ejecución y grabación; en lo primero, por el gusto que Ormandy imprimió a la difícil interpretación y, en lo segundo, por el cuidado extra que Columbia Records pusiera en el registro límpido y poderoso de su long play ML5201, en toda la gama sonora de la rica orquestación del gran compositor ruso. En cuanto pude, fui a Don Disco de Chacaíto a adquirir mi propia copia**, que sonó en la quinta Alcalareña de Las Delicias de Sabana Grande durante más de un mes seguido.
Es con un enorme placer que pongo acá ese registro cumbre, gracias a la riqueza inagotable de YouTube, que lo ofrece restaurado a su original opulencia:
Pistas del disco ML5201 Lado A Acto I: Scène 2:52 – Valse 5:22 Scène; Danse De Coupes 4:50 – Acto II: Scène 2:53 – Scène 6:39 – Danse Des Petits Cygnes 1:27 – Coda 1:24 – Acto III: – Danse Espagnole 2:17 Lado B Acto III: Danse Hongroise; Czardas 2:44 – Mazurka 3:16 – Acto IV: Danse Des Petits Cygnes 4:31 – Scène Finale 5:41
Supongo que al escuchar este maravilloso archivo compartirá usted mi entusiasmo. LEA
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* Usamos esta grabación para nuestra parodia, dirigida por las hermanas Franklin Capriles, cultas en ballet. El trozo que «bailamos» comienza a los 16′ 01″ y concluye a los 22′ 39″.
** En 1957, terminaba el primer año de bachillerato en el Colegio La Salle de La Colina y mi mesada era de Bs. 10 semanales. Entonces el precio de un LP en Don Disco era del doble, Bs. 20. Oír música costaba una porción significativa de alimentación complementaria.
El 16 de julio de 2016, en el programa #205 de Dr. Político en RCR—dos días después de un nuevo aniversario de la Toma de la Bastilla—, ocurrió lo que se oye a continuación en menos de tres minutos al abrir su cuarto y último segmento:
He aquí una magnífica descripción de la pieza, en un fragmento de video del que no he podido identificar quién es la refrescante protagonista ni el (la) productor (a). Sólo puedo declarar que no he tenido, por supuesto, la más mínima participación en su factura, y que agradecería se me haga llegar los datos requeridos para reconocer a los (las) responsables de esta joya.
LEA
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Bo Derek, la Chica 10 (¿11?)
* After dinner, in her room, Jenny [Bo Derek] smokes marijuana and then seduces George [Dudley Moore] to the sounds of Maurice Ravel’s Boléro. (10 – Wikipedia).
Debo a Andrés Ignacio Sucre Guruceaga la inmensa fortuna de haber conocido a mi esposa, en la noche del martes 11 de mayo de 1976. (…) Andrés Ignacio me había invitado a un concierto aniversario en su casa de una coral que dirigía mi compadre y amigo de juventud, Eduardo Plaza Aurrecoechea. Allí me cayó el rayo. Nacha Sucre—¡qué nombre único y perfecto!—formaba parte del grupo de contraltos.
Las campanas tañen; a veces doblan, cuando hay importante luto en alguna ciudad o pueblo con campanario; otras tocan a rebato—Convocación de los vecinos de uno o más pueblos, hecha por medio de campana, tambor, almenara u otra señal, con el fin de defenderse cuando sobreviene un peligro. Diccionario de la Lengua Española—, pero las más de las veces expresan y difunden felicidad. Eso último ocurre elocuentemente en época navideña, y dos son los más notables ejemplos de la asociación de campanas alegres con este tiempo, aun en medio de la inesperada pandemia que ha marcado este año a punto de concluir.
Mikola Leontóvich (1877-1921) «fue un compositor, director de coro, y profesor ucraniano de renombre internacional. Escribió en el estilo de nacionalismo musical. Se especializó en música vocal». (Wikipedia en Español). Su composición de mayor fama es Shchedryk, también conocida como Campanas de Ucrania o el Villancico de las campanas (Carol of the bells). Con base en cantos folclóricos ucranianos, fue interpretada por primera vez por un coro de estudiantes de la Universidad de Kiev*, la capital de Ucrania, en diciembre de 1916. (Y yo la oí por vez primera el 11 de mayo de 1976). He aquí una versión de lujo por el gran Coro del Tabernáculo Mormón, acompañado por la Banda de la Reserva de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
Y una canción de Navidad que prácticamente todos conocemos en la infancia es, sin duda, Jingle Bells—Tintineen, campanas—, compuesta por James Lord Pierpont en 1857, quien entonces la llamó One horse open sleigh—trineo abierto de un caballo—, como dice uno de sus versos. Acá está una simpática versión protagonizada por nadie menos que Andrea Bocelli.
Que tenga Ud., amable visitante, la mejor Navidad posible. LEA
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* La orquestación de Maurice Ravel para Cuadros de una exposición, obra originalmente compuesta para piano por Modesto Mussorgsky, exige campanas para su número final, La Gran Puerta de Kiev. El tema no es navideño pero sí triunfal, como lo pone de manifiesto esta rendición de la Orquesta Sinfónica de Vancouver, conducida por Bramwell Tovey.
Se trata, naturalmente, de campanas tubulares. Son también lo que suena en el último movimiento de la Sinfonía de la Campana, de Aram Khachaturian, su Segunda Sinfonía en Mi menor, que se estrenara en Moscú el 30 de diciembre de 1943.
Una película para la paz de Arthus-Bertrand* musicalizada por Armand Amar
Es verdad que ahora está el autodestructivo Donald Trump en lugar de Barack Obama en el cargo más poderoso del mundo, pero ya su país se prepara a despedirlo. Los neonazis europeos han sido derrotados última y convincentemente en elecciones, y nosotros hemos decidido remover el chavoma—ver Memoria Clínica: Tratamiento de abolición (5 de febrero de 2003)—con metástasis mutada en maduroma, que es peor. (Manda Su Majestad, 17 de diciembre de 2016).
A Sylvia Josefina del Perpetuo Socorro Alcalá de Lecuna
Hoy, 3 de noviembre, además del cumpleaños de una hermana, es día de elecciones en los Estados Unidos de Norteamérica. Espero que ellas traigan paz a una sociedad que es en general admirable y pongo acá, como menesteroso obsequio fraternal, un pasaje del programa que hice en Radio Caracas Radio el 4 de agosto de 2018. Contiene una tesis sobre la que invito a reflexionar y una excepcionalmente bella canción de Armand Amar, compositor que recibiera el Premio César a la mejor partitura original de una película—Le Concert—en 2010.
LEA
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* Yann Arthus-Bertrand es un fotógrafo francés que adquirió fama con sus fotografías tomadas desde el aire mientras sobrevolaba en globos aerostáticos. En 2002, llegó una sobrecogedora exposición de sus imágenes al Centro de Arte La Estancia en La Floresta; con una cuñada de Sylvia Josefina fui a verla en su inauguración y, justamente al entrar a ella, recibí una llamada telefónica: «A partir del 25 de febrero de 2002 y hasta enero de 2003, el suscrito promovió sin éxitoun procedimiento de abolición del gobierno de Hugo Chávez, fundado sobre la noción de que tal recurso únicamente se justifica mediante una decisión certificada de la mayoría del Pueblo, dado que solamente ella es titular del derecho de rebelión. El 3 de marzo de 2002, recibí llamada de Rafael Poleo, quien me solicitó un artículo para la Revista Zeta que explicara el concepto». (Nota referida en La Revolución Marrón, 30 de enero de 2019).
James Bond ha muerto hoy mientras dormía en Nassau, Islas Bahamas. Tenía 90 años de edad y su hijo ha informado que últimamente se sentía mal. Es ahora un gentío distribuido por todo el planeta el que se se siente mal con su partida.
Thomas Sean Connery (Edimburgo, Escocia; 25 de agosto de 1930-Nasáu, Bahamas; 30 de octubre de 2020), conocido artísticamente como Sean Connery, fue un actor y productor de cine británico, que ganó, entre otros premios, un premio Óscar, dos premios BAFTA (uno de ellos un BAFTA Academy Fellowship Award) y tres premios Globo de Oro (uno de ellos un premio Cecil B. DeMille a la trayectoria). Gran parte de su fama fue gracias a su personaje de James Bond, que interpretó en siete películas entre 1962 y 1983 (seis películas producidas por Eon Productions, así como Nunca digas nunca jamás, una nueva versión de Operación Trueno producida por Warner Bros.). En 1988, Connery ganó el premio Óscar al Mejor Actor de Reparto por su papel en The Untouchables. Su carrera en el cine también incluye películas tales como Marnie, Robin y Marian, The League of Extraordinary Gentlemen, Indiana Jones y la última cruzada, La caza del Octubre Rojo, El hombre que pudo reinar, El nombre de la Rosa, Highlander, Asesinato en el Orient Express, Dragonheart: corazón de dragón, y La Roca. Sean Connery fue nombrado «Knight Bachelor» por la reina Isabel II en julio de 2000. Connery ha sido encuestado como «The Greatest Living Scot» («El escocés más grande»). En 1989, fue proclamado como «The Sexiest Man Alive» («El hombre vivo más sexy») por la revista People, y en 1999, a los 69 años, fue votado como «The Sexiest Man of the Century» («El hombre más sexy del siglo»).(Wikipedia en Español).
Una grabación de lujo
Una de las características más apreciadas de Connery era su profunda voz de barítono, la que retumbó en Hollywood, por ejemplo, al anunciar el Premio Oscar a la mejor película de 1997 para Titanic. Fue esa cualidad vocal la que lo llevó a acompañar al vivaz director húngaro Antal Doráti y la Orquesta Filarmónica Real inglesa, con su perfecta dicción, en locución descriptiva para una grabación de la obra de Benjamin Britten, Guía de los jóvenes a la orquesta, op. 34.* Es esta versión de la más famosa pieza pedagógica de la historia musical la que se pone a continuación, en conmemoración agradecida por su noble trayectoria actoral:
Guía de los jóvenes a la orquesta
Gracias, Sir Sean. LEA
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* El álbum trae también la voz de Connery en la narración de Pedro y el lobo, un cuento ruso que Sergei Prokofiev musicalizara. He aquí el final de la obra (con la voz de Connery queda al principio, para no alertar al lobo):
El país, que sufre agudos dolores y privaciones, está atrapado en la tenaza de la perniciosidad del gobierno y la incompetencia de la oposición, mientras ambos se pegan mutuamente etiquetas en las solapas: ¡Dictadura! ¡Fascismo! Pobre país.
Éstos son tiempos de intenso dolor venezolano, por consiguiente apropiados para el consuelo, y si algo tiene virtud balsámica es la bella música de sustancia noble. He aquí cuatro piezas que pueden causar en nosotros el efecto deseado.
Primeramente, una de las piezas que Franz Liszt llamó Consolaciones, la más hermosa y famosa de ellas, la #3 en Re bemol mayor. Es Peter Katin el ejecutante de esta interpretación:
Consolación #3
Luego, propongo que escuchemos el coro que cierra el Requiem de Gabriel Fauré. Entre las misas de difuntos que conozco, éste es el único que concluye en nota optimista, pues su número final se llama In Paradisum. (En el Paraíso, y no precisamente el de la Cota 905 de Caracas). Está a cargo del Coro del King’s College de Cambridge:
In Paradisum
A continuación, escuchemos el tema sereno de Tod und Verklärung (Muerte y transfiguración) de Richard Strauss. «La música representa la muerte de un artista. A petición de Strauss, ésta se describe en un poema por el amigo del compositor Alexander Ritter como una interpretación de la Muerte y Transfiguración, después de que fuera compuesta. Mientras yace moribundo, pensamientos de su vida pasan por su cabeza: la inocencia de su infancia, las luchas de su hombría, la consecución de sus metas mundanas; y al final, recibe la ansiada transfiguración ‘del alcance infinito de los cielos'». (Wikipedia en Español). Esta versión es de la Orquesta Filarmónica de Berlín, bajo la batuta de Herbert von Karajan:
Muerte y transfiguración
Por último, Eugene Ormandy dirige a la Orquesta de Filadelfia en la primera de las Danzas Sinfónicas de Sergei Rachmaninoff: Non allegro. Comienza con un motivo melancólico en las maderas, contrapuesto a rápidas ráfagas de los violines, para dar paso a la música más enérgica y poderosa que compusiera el ruso—¿simbolizará nuestra protesta?—, seguida de un tema de gran belleza, expuesto inicialmente por un saxofón. Luego retoma el discurso en voz alta, airada y explosiva. Esto sucede hasta que emerge, justamente a los diez minutos del inicio, uno de los temas más hermosos que inventara «el hombre que sudaba melodías». Rachmaninoff no lo emplea sino allí, brevemente, pero su emergencia logra calmar la violencia general de la composición, que concluye apaciblemente.
Non allegro
Cerré una entrada musical del año pasado—Partitura del Pueblo, 4 de agosto de 2019—con estas palabras:
Eso sí es una ruta: la del Pueblo de Venezuela, que debe hablar desde la belleza de su supraconstitucionalidad, desde la seguridad de su fuerza, que no requiere violencia o insulto, que no necesita condenar sino mandar serenamente, lo que es ciertamente preferible a protestar o execrar.
(Invito a la consulta de otra entrada de este año:Los propios venezolanos, 7 de julio de 2020). LEA
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