A propósito de Carabobo

Lo que sigue es transcripción de las dos secciones finales de La verdad que ya no podemos eludir (1984), un artículo que ensamblé de textos previos para acompañar la publicación de una conferencia de Arturo Úslar Pietri en la Casa de Venezuela en Tenerife: La Comunidad Hispánica en el mundo de hoy.*Sigo creyendo que lo que allí propuse tiene sentido, que sería benéfico para el muy traumatizado mundo que habitamos.

La portada de la única edición de la segunda Válvula

 

LOS TABIQUES YA NO EXISTEN

Venezuela resultaría aplastada si pretendiese interponerse entre el Kremlin y la Casa Blanca, como quedaría reducida España dentro de la OTAN y de la Comunidad Económica Europea. Pero fuera del pueblo hispánico no hay otro candidato a ese papel amortiguador, porque no lo es China y no lo es la India ni el Japón y porque Europa es sólo un posible campo de batalla y de los demás ningún otro tiene el tamaño requerido.

Y entonces sí seríamos un mercado enorme, en el que alcanzaríamos la dimensión necesaria a una verdadera industrialización. Entonces sí podríamos salir de la inflación.

Entonces lo que debemos entre todos se tornaría en arma poderosa. Entonces sí podríamos decir a soviéticos y norteamericanos que el conflicto de Centroamérica va a ser digerido en nuestro seno. Entonces la Guyana ya no sería el contendor indespreciable que es para Venezuela, sino lo que Hong Kong es a la China para una federación hispánica. Entonces sí podríamos emprender la senda de la informatización y la modernidad.

Entonces seríamos protagonistas de la “tercera ola”. Lo suficientemente significativos como para proponer incluso la reconstitución de una hermandad más temprana, la del español y el portugués.

Habrá que despejar suspicacias. Habrá que explicar que nuestros Estados conservarían su autonomía ante un gobierno federal democráticamente electo—“constituido por el voto de estos fieles habitantes”. (Acta del 19 de abril). Habría que asegurar que permanecerían las peculiaridades vascas, catalanas, peruanas, mexicanas, canarias, uruguayas, panameñas, colombianas, venezolanas, castellanas.

Habría que darse cuenta de que contaríamos con un tribunal propio y eficaz para dirimir los diferendos territoriales entre nuestros Estados—como los Estados norteamericanos acordaron un procedimiento para dirimir los suyos—y de que entonces sí nos arreglaríamos para explotaciones conjuntas de yacimientos comunes y que ya no tendríamos, por esto, que alienar nuestra voluntad a jueces alemanes o ingleses reunidos en La Haya. Esto es perfectamente posible. El estilo estructural de la nueva democracia española lo permite y lo alienta, como puede colegirse del tratamiento diseñado para los distintos componentes de la nación peninsular: catalanes y vascos, por ejemplo. En efecto, los recientes cambios en la estructura política española facilitan la convergencia con los latinoamericanos, quienes vemos con alivio y alegría la entronización de la libertad en el territorio de la Península.

Es necesario que cesen los partidos y se consolide la unión. El Maestro Grases demostró a la Generalitat catalana cómo el Bolívar tardío, como lo fue el originario, era un Bolívar hispano. Cómo su último sueño era la democracia en la Península que hasta ahora ha sido que Juan Carlos y Adolfo Suárez y Felipe González han podido completar. Sueño al que hubiese dedicado otro juramento si las fuerzas no le hubieran faltado. Él no pudo regresar a la casa paterna puesto que las leyes de la vida le exigían la emancipación. Nosotros sí podemos convocar a todos los hermanos.

Alguien dijo una vez: “Los proletarios no tienen otra cosa que perder que sus cadenas”. Ahora se puede afirmar que los hispanos no tenemos otra cosa que perder que los tabiques. Y éstos, si miramos con atención, ya no están allí. Procesos de actualidad están impulsando una nueva conciencia en este sentido, la que no contradice históricamente el proceso de emancipación de las colonias de la antigua corona española. El interlocutor y hermano peninsular de los latinoamericanos de ahora no es el mismo que combatimos en las guerras de Independencia.

La situación centroamericana es un caso muy claro y contundente. El actual conflicto se resuelve de un modo en el contexto de la tensión entre superpotencias y de un modo distinto dentro de un contexto hispánico. En el primer caso la salida pudiera muy bien ser la detonación de un conflicto de extensión mundial. En el segundo, el marco hispánico puede admitir sin contradicciones regímenes políticos de signo ideológico diverso, pues para él las distinciones entre doctrinas políticas se supeditan al de la unión de un mundo con historia y lengua que sólo adquieren pleno significado en un espacio máximo, más allá de un espacio andino, centroamericano o aun latinoamericano. No estaremos completos sin España.

De allí, por ejemplo, el apoyo que el gobierno español brinda a las iniciativas del Grupo Contadora en relación con la crisis centroamericana y el llamado de atención que ha enviado a las grandes potencias para que se abstengan de considerar a la zona en cuestión como territorio para dirimir disputas que nos son ajenas. Asimismo habrá que entender que hay cuestiones internacionales ante las que los hispanoparlantes asumiremos posiciones coincidentes, como expresión de una conciencia unificada frente a problemas que reconoceremos como propios.

 

MISIÓN PARA UN PUEBLO OLVIDADO

En su edición del 15 de noviembre de 1982, la revista Newsweek publicó un extenso informe especial sobre el tema del idioma inglés como lengua de comunicación internacional. Luego de señalar que después del chino—hablado sólo por los chinos y fragmentado en varios grupos lingüísticos—el inglés es hablado por unos setecientos millones de personas en el mundo entero, pasa a considerar otros idiomas. Dijo Newsweek: “Sólo otro idioma, sin embargo, ofrece un serio reto como lengua para la comunicación mundial: el francés. De acuerdo con las más generosas estimaciones de París, hay 150 millones de francoparlantes en el mundo”. En el resto del artículo el idioma castellano es ignorado por completo. Curiosamente, la revista eligió olvidar, voluntaria o involuntariamente, a un conjunto de trescientos millones de almas que hablan una sola lengua y que ocupan una extensa zona del planeta que se extiende desde la frontera sur de los Estados Unidos de Norteamérica, se aloja en el continente europeo y alcanza al continente asiático en las Islas Filipinas. Se trata de trescientos millones de personas que hablan español, trescientos millones de personas no tomadas en cuenta por Newsweek.

Han sido los trabajos lingüísticos de Sapir y Whorf los que han destacado con mayor fuerza los diferentes marcos mentales, las diversas metafísicas que los distintos lenguajes imponen a los parlantes. Hay cosas formulables en un idioma que resultan impensables en otro. Se piensa distinto en español que en inglés o en chino. El efecto es profundo y a veces indetectable. Esto significa que hay trescientos millones de personas que piensan parecido porque hablan el mismo idioma: el español. Los pueblos que hablan español están ligados, por supuesto, por razones históricas. Pero si cada una de las naciones del mundo hispánico no hubiese tenido relación con ninguna otra y hubiese inventado el idioma castellano independientemente, esto bastaría para hacerlas muy similares en enfoques y percepciones de las cosas. Efectivamente, es el lenguaje un fenómeno profundo y radical. Es por esto que aunque no tuviésemos razones históricas para considerarnos un solo pueblo, la comunidad metafísica del lenguaje nos presenta la unión como la más sensata opción de futuro.

Pues el hecho lingüístico tiene importantes consecuencias para la época que atraviesa ahora la civilización humana. La característica más notable de la próxima fase en la evolución del hombre estará, como lo confirma una miríada de acontecimientos, asentada sobre el uso extenso e intenso de las tecnologías de comunicación e información. Las formas cotidianas de la dominación, por ejemplo, serán las de dominación por posesión de información. La información se superpone a lo económico como lo económico se superpuso a lo militar. En estas circunstancias, la uniformidad que representa un idioma común es un activo de considerable poder. Para la crisis actual, en la que una excesiva preocupación por el know-how, por las señales y por los medios ha desplazado la preocupación clásica por las finalidades, los contenidos y los significados, la emergencia de una nueva realidad geopolítica con un  lenguaje común y una inclinación acusada hacia el mundo de los valores representa una esperanza.

Una vieja leyenda alemana afirma que en el origen del mundo había dos clases de hombres: los héroes y los sabios. Cada mañana, los héroes partían a correr las aventuras que les son propias: doncellas que rescatar, castillos que conquistar y dragones que matar. Al final de la jornada encaminaban sus pasos hacia las cuevas que habitaban los sabios—quizás las cuevas de Altamira—para que éstos les explicaran el significado de lo que habían hecho durante el día. Es un esquema parecido al de Hegel, y en todo caso distante del temperamento español, el que exigiría conocer los significados antes de acometer sus aventuras. Tal vez la historia española se escribe antes de que ocurra.

En 1968 Jorge Luis Borges pasó un tiempo en Cambridge “on the Charles” para enseñar en las aulas de Harvard. Por ese tiempo se le hizo un conjunto de entrevistas muy iluminadoras de su pensamiento. En una de ellas dice diferenciarse de Unamuno en que a éste le angustia la trascendencia y la inmortalidad, mientras que a él, Borges, no le importa si ya no sigue siendo Borges, si no hubiera sido nunca Borges, si no hubiera nunca sido. Es claro que Borges es un redomado mentiroso. Si a alguien le preocupan esas cosas es a Borges, quien no cesa de escribir del infinito, de los espejos y de sus dobles. En el fondo, no puede haber hispano a quien no interese la trascendencia. Es de la trascendencia del hombre, esgrimida contra la posibilidad apocalíptica y maniquea de su eliminación, de lo que precisamente se trata.¶

LEA

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* En Krisis: Memorias Prematuras (1986), refiero: «Hacia la segunda mitad de octubre Andrés Sosa Pietri llamó a mi casa una mañana. Ya hacía cierto tiempo que mi oficina había vuelto a mi hogar. Me pidió que le ‘sacara’ el número de diciembre de la revista de sus empresas. Estaba inconforme con lo que se había venido publicando. No fue hasta mediados de noviembre cuando se pudo arribar al concepto de lo que fue el primer número de la revista Válvula». Propuse ese nombre para la revista porque la principal empresa de Sosa era la Constructora Nacional de Válvulas, ignorando que Úslar Pietri había lanzado un importante manifiesto poético ultraísta en 1928 en una revista que se llamó, justamente, Válvula. (Ambas publicaciones, separadas por 56 años, llegaron a editar sólo un único número). En el libro de 1986, expliqué: «Era una locura. Desde fines de noviembre es cuando las imprentas se hallan más atareadas. Se decidió publicar un número dedicado a un solo gran tema: el conjunto de los pueblos hispánicos. Yo tenía la posibilidad de armar rápidamente un texto con lo que había escrito a Arturo Sosa y lo que había dicho en Filadelfia. Se decidió pedir a Arturo Úslar Pietri que escribiese algo. No le fue necesario. Tenía a la mano el texto inédito de una conferencia suya en Tenerife de varios años antes y de una gran actualidad». Más adelante refiero: «La repartí con orgullo. Al Dr. Úslar Pietri le había encantado. Recomendó su envío a España y a universidades norteamericanas. La llevé o entregué personalmente a una buena cantidad de gente. A mi madre y mis hermanos, a mis suegros, a Marcel Roche, que pasaba unos días en Venezuela antes de regresar a representar a Venezuela ante la UNESCO en París, a Abel Figueira Chaves, el dueño del Automercado Los Palos Grandes, a Isidro Dos Santos, mi suplidor de leche y periódicos, a Oscar Avilán, el amistoso cobrador de las cuotas del automóvil, al profesor Horacio Vanegas, a Cruz Arguinzones, mi mensajero, a Elías Santana, el dirigente de las asociaciones de vecinos, a Gerardo Cabañas, entre otros. Son personas en las que tiendo a pensar cuando tengo algo que dar».

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Fermín y el tiempo

La sonrisa de un político feliz

 

El diario El Universal publicó el noveno día de este mes una nota de prensa que tituló de este modo: «Claudio Fermín afirma que no es el momento de un referéndum revocatorio». Éste es su primer párrafo:

El presidente de Soluciones para Venezuela, Claudio Fermín, destacó que no es el momento de un referéndum revocatorio, ya que, descartada la posibilidad de que el Presidente de la República o la Asamblea Nacional convoquen la consulta, “la única vía sería el proceso de recolección de firmas, pero sería una distracción para las venideras elecciones del mes de noviembre, no se puede convocar de manera improvisada, lo que está planteado como una realidad son las elecciones de gobernadores y alcaldes, hay que plantarse con los pies en la tierra”.

Por supuesto que no es éste el momento y que sólo puede hacerse mediante la recolección de firmas de electores. El Artículo 72 de la Constitución establece con la mayor claridad:

Transcurrida la mitad del período para el cual fue elegido el funcionario o funcionaria, un número no menor del veinte por ciento de los electores o electoras inscritos en la correspondiente circunscripción podrá solicitar la convocatoria de un referendo para revocar su mandato.

Obviamente, la mitad del segundo período de Maduro se cumple el 10 de enero de 2022. Visto así, pareciera que Fermín ha descubierto el agua tibia. Concluidas las elecciones estadales y municipales de noviembre, aún faltarían dos meses para que fuese posible convocar un referendo revocatorio de la investidura actual de Nicolás Maduro; en cambio, a partir de ese momento sería posible la revocatoria de su mandato en cualquier fecha del resto de su período, que expira el 9 de enero de 2025. Pero entonces estamos autorizados a suponer que hay dirigentes de las extintas Coordinadora Democrática y su hija única, la Mesa de la Unidad Democrática, que propugnan no distraerse ahora con las elecciones locales, dado que el problema político principal consistiría en el ejercicio presidencial de Maduro. Habrá, seguramente, quien aduzca asimismo la escasez de recursos característica de estos tiempos y la conveniencia de preservarlos para la caza mayor. ¿No es ésa la excusa de la zorra en la fábula de Samaniego? (Es voz común que a más del mediodía,
 en ayunas la Zorra iba cazando;
 halla una parra, quédase mirando
 de la alta vid el fruto que pendía. / Causábala mil ansias y congojas 
no alcanzar a las uvas con la garra,
 al mostrar a sus dientes la alta parra
 negros racimos entre verdes hojas. / Miró, saltó y anduvo en probaduras,
 pero vio el imposible ya de fijo.
 Entonces fue cuando la Zorra dijo: 
”No las quiero comer. No están maduras”. / No por eso te muestres impaciente,
 si se te frustra, Fabio, algún intento:
 aplica bien el cuento, 
y di: No están maduras, frescamente). El registro de Datanálisis en el mes de febrero de este año pareciera fundamentar que es ése el caso:

 

 

Sin embargo, el contendiente no está en mejores condiciones:

 

 

No debe haber recursos fácilmente disponibles para ninguno de los dos objetivos de la oposición que algunos contraponen, especialmente luego del desperdicio de los invertidos en la elección de Asamblea Nacional de mayoría opositora en 2015, la que resultó ser absolutamente ineficaz. Pero superado noviembre de 2021, en escasos cinco meses a partir de hoy, será indudablemente «el momento de un referéndum revocatorio». (Ver en este blog lo expuesto acá el pasado 25 de marzo en To revoke or not to revoke; that is the question). Algo que pudiera ofrecer Fermín ahora es que en diciembre de este año comenzará a trabajar denodadamente para lograr la cesantía de Maduro por revocación. LEA

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Addenda

El sitio web llamado infobae—por información Buenos Aires—trae hoy una reacción de Juan Guaidó a la temática asumida por Claudio Fermín. Así la titula: «Guaidó señaló que los comicios regionales son una estrategia de la dictadura para dividir la alternativa democrática». Luego expone sobre el tema de esta entrada:

El presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, señaló este miércoles que las elecciones regionales y municipales que se celebrarán en noviembre en el país “no son una solución” al “conflicto” en Venezuela, sino “una estrategia de la dictadura”.

En un comunicado compartido por su equipo, Guaidó indicó que “la dictadura” realiza los comicios regionales para dividir a la alternativa democrática.

“Las elecciones regionales no son la solución a la crisis. Eso es un falso dilema, estamos luchando por condiciones. Entendemos que las elecciones regionales no son una solución a nuestro conflicto, necesitamos son elecciones presidenciales”, criticó.

Asimismo, insistió en no reconocer al Consejo Nacional Electoral (CNE), que, en sus palabras, está “tutelado por la dictadura”. “Ellos no pueden ni siquiera convocar una elección presidencial porque obedece a la dictadura”, dijo.

Primeramente, llamar a Juan Guaidó «presidente interino» no es información sino lo contrario; no es información veraz sino información falaz. Luego, las declaraciones del lamentable exdiputado son una instancia adicional de la misteriosa facultad de más de un político que parece penetrar la mente de algún adversario y conocer cuáles son sus verdaderas intenciones. (“Es en todo tiempo y lugar moralmente erróneo que cualquier persona crea en algo sobre la base de evidencia insuficiente”. William Clifford, La Ética de la Creencia). Las elecciones de autoridades estadales y municipales están pautadas constitucionalmente, y hay que realizarlas aunque las entienda el Sr. Guaidó como «estrategia de la dictadura».

(Leyendo esto último, el amigo Orlando Amaya observó con grande y pedagógica agudeza: «Si navegamos en la ola de la locura, un golpista diría que hay que tumbar dos gobiernos». Esto es, el «fraudulento» de Maduro y el «legítimo» de Guaidó).

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Sobre la libertad de prensa

El más grande de los Padres Fundadores de los EEUU

 

Yo creo que ésta es la más extraordinaria colección de talento y conocimiento humano que se haya reunido alguna vez en la Casa Blanca, con la posible excepción de cuando Thomas Jefferson cenaba en ella solo.

John F. Kennedy (el 29 de abril de 1962, en cena de agasajo a 49 Premios Nobel)

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He aquí una muestra incompleta de citas de Jefferson sobre la libertad de prensa, tomadas de entrada en este blog del 15 de febrero de 2017: La defensa de Tomás.

-Nuestra libertad depende de la libertad de prensa, y ella no puede limitarse sin perderla. (Carta al Dr. James Currey, 28 de enero de 1786).

-Siendo la base de nuestro gobierno la opinión del pueblo, su primer objeto debe ser el mantenimiento de ese derecho; si me fuere dado decidir si debiéramos tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría un instante en preferir lo segundo. (Carta al coronel Edward Carrington, 16 de enero de 1787).

-Estoy por la libertad de prensa, y en contra de toda violación de la Constitución para silenciar por la fuerza y no por la razón las quejas o críticas, justas o injustas, de nuestros ciudadanos contra la conducta de sus agentes. (Carta a Elbridge Gerry, 26 de enero de 1799).

-Para preservar la libertad de la mente humana y la libertad de prensa, todo espíritu debiera estar presto a entregarse al martirio, puesto que mientras pensemos como queramos y hablemos como pensamos, la condición del hombre procederá a mejorar. (Carta a William Green Mumford, 18 de junio de 1799).

-Ningún experimento puede ser más interesante que el que ahora intentamos, y que confiamos terminará estableciendo el hecho de que el hombre puede ser gobernado por la razón y la verdad. Nuestro primer propósito debe ser, entonces, mantener abiertas para él todas las avenidas que llevan a la verdad. La más eficaz encontrada hasta ahora es la libertad de prensa. Es, por consiguiente, la primera que es cerrada por aquellos que temen la investigación de sus acciones. (Carta al juez John Tyler, 28 de junio de 1804).

-Si una nación espera ser ignorante y libre, en estado de civilización, espera lo que nunca fue y nunca será. Los funcionarios de todo gobierno propenden a ordenar a voluntad sobre la libertad y la propiedad de sus constituyentes. No hay seguridad de ambas que no sea el mismo pueblo, ni podrán estar seguras sin información. Donde la prensa sea libre, y todo hombre capaz de leer, todo estará seguro. (Carta al coronel Charles Yancey, 6 de enero de 1816).

-La única seguridad de todo reside en una prensa libre. La fuerza de la opinión pública no puede ser resistida cuando se permite que se exprese libremente. Debemos someternos a la agitación que produzca. Ella es necesaria para mantener las aguas puras. (Carta al Marqués de Lafayette, 4 de noviembre de 1823).

En contestación a comentario de Orlando Amaya a la entrada citada, le puse: «Jefferson reconoció (en la tercera de las citas) que podía haber quejas y críticas justas e injustas de la opinión ciudadana. Aun así, hay formas de defenderse de la calumnia que no son cortarle la lengua a quien difame, y la trayectoria del chavismo-madurismo no es algo que pueda ser absuelto». LEA

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Diálogo ante cámaras

 

Aunque contó con el Nuncio Papal como testigo, esto no funcionó ya en 2014

 

Son varios los medios de comunicación que reportan una reciente postura del presidente Nicolás Maduro, que hoy describe de este modo la Agencia EFE:

Maduro exige que el diálogo con la oposición sea público y con la prensa

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, puso este martes como condición para sentarse a dialogar con la oposición y empezar la negociación planteada por Juan Guaidó que sea un acto público, con periodistas, con cámaras y sin secretismo, para que el país conozca todos los detalles.

«Si vamos a reunir la mesa, tiene que ser un acto público, con cámaras y periodistas, con comunicados, fotografías, imágenes y transparencia, cero secretismo, como debe de ser (…) las reuniones deben ser públicas y el país debe conocer los detalles», dijo el mandatario durante un acto del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Hace siete años, ocurrió precisamente eso en Miraflores. Este blog propuso el 20 de mayo de 2014, en Una segunda oportunidad: Diálogo 2.0, exactamente lo contrario:

El diálogo no debe ser televisado, mucho menos en cadena nacional, aunque sí sus resultados.

Begin the beguine

Nadie televisó las conversaciones que condujeron a los acuerdos de Camp David. (Wikipedia en Español: “Se conocen como los acuerdos de Camp David a los que fueron firmados por el presidente egipcio Anwar el-Sadat y el primer ministro israelí Menachem Begin el 17 de septiembre de 1978 tras doce días de negociaciones secretas con la mediación del presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, y mediante los cuales Egipto e Israel firmaron la paz en los conflictos territoriales entre ambos países”. Sadat y Beguin recibieron por esto el Premio Nobel de la Paz). Los plenipotenciarios venezolanos podrán, cuando así lo estimen necesario, conversar en presencia de monseñor Parolin o el facilitador que estimen útil. Cada vez que se concluya una conversación, los plenipotenciarios Maduro y Aveledo ofrecerán declaraciones públicas a los medios de comunicación en los términos que acuerden desde podios equivalentes y por turnos; cada uno, habiéndose acordado con el otro, ofrecerá el recuento de lo discutido según lo estime necesario al conocimiento del país.

Ya no existe la Asamblea Nacional de mayoría opositora elegida el 6 de diciembre de 2015, a la que invité repetidamente a aprovechar su facultad constitucional de convocar referendos consultivos ¡por mayoría simple! No necesitaba los diputados por el estado Amazonas, cuya proclamación por el Consejo Nacional Electoral fue invalidada—temporalmente—por sentencia de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia. Henry Ramos Allup, entonces Presidente del Poder Legislativo Nacional, jamás quiso impugnar tal decisión, y el 5 de enero de este año dejó de ser posible el acuerdo que también propuse entre los poderes públicos, especialmente entre los poderes legislativo y ejecutivo. Así expuse en Plantilla del Pacto (25 de abril de 2016):

Dice el segundo parágrafo del Artículo 136 de la Constitución: “Cada una de las ramas del Poder Público tiene sus funciones propias, pero los órganos a los que incumbe su ejercicio colaborarán entre sí en la realización de los fines del Estado”. Asamblea Nacional y Gobierno, Tribunal Supremo de Justicia, Poder Ciudadano y Poder Electoral, están constitucionalmente obligados a acordarse en procura de los fines del Estado, que no son otros que los de la consecución de la paz y la prosperidad de la Nación.

Bueno, eso es agua pasada; hemos regresado a los tiempos inmediatamente posteriores al Carmonazo, cuando se estableciera la Mesa de Negociación y Acuerdos entre gobierno y oposición, pero sigue habiendo cabida para la sensatez. La conversión del diálogo gobierno-oposición en espectáculo televisado, presidente Maduro, es francamente desatinada. LEA

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Libertad de mentir

«Procuraré comunicar interpretaciones correctas del estado y evolución de la sociedad general, de modo que contribuya a que los miembros de esa sociedad puedan tener una conciencia más objetiva de su estado y sus posibilidades, y contradiré aquellas interpretaciones que considere inexactas o lesivas a la propia estima de la sociedad general y a la justa evaluación de sus miembros». (Código de Ética de Dr. Político).

 

bulo Quizá del caló bul ‘porquería’. 1. m. Noticia falsa propalada con algún fin.

Diccionario de la Lengua Española

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El 20 de agosto de 2004, trataba de mostrar a un cierto empresario relativamente joven que cinco días antes Hugo Chávez había superado la prueba revocatoria sin recurrir a un fraude electoral; al cabo de unos minutos me dijo: “Está bien, me convenciste; no hubo fraude, pero hay que decir que lo hubo, porque a ese señor hay que negarle hasta el agua”. La maldad que percibía en Chávez lavaba de antemano su inmoral prescripción; tampoco las maldades que se atribuye a Nicolás Maduro absuelven las inmoralidades de nadie.

Juan Pinocho Guaidó (24 de julio de 2019)

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En una época de atrición de ingresos, cuando la Fundación Konrad Adenauer regateaba sus vitales aportes financieros al Partido Social Cristiano COPEI, la sede de éste cambió en la fachada su denominación de Partido Socialcristiano por la de Partido Popular. El líder copeyano Eduardo Fernández agradecía así el apoyo de fondos allegados por el partido derechista del español José María Aznar. En el fondo, se trataba de un clavo más en la urna de Rafael Caldera, quien al cierre de su campaña presidencial de 1963 había definido a COPEI como partido de centro-izquierda.

…la denominación de Partido Popular para COPEI, aunque reciente, ya no es válida. Se la adoptó para agradecer a José María Aznar su ayuda financiera en tiempos cuando los demócrata-cristianos alemanes recortaban su apoyo, en vista del barranco en que se ha venido ahondando el partido fundado por Rafael Caldera, Q. E. P. D. Pero quien pase con frecuencia por delante de la sede de la urbanización El Bosque (rebasados los restaurantes chinos) habrá notado que, luego de dos apariciones en fachada, una larga y una corta (según la facción que controlara la proverbial botella vacía), ha vuelto a decirse en el muro delantero que allí funciona un partido social cristiano. (MUD, MUD, MUD, es hora de partir – 25 de diciembre de 2012).

El ex presidente español Aznar continúa conectado con la política venezolana, sólo que ya no con COPEI:

El patronato de la Fundación FAES*, a propuesta de su presidente, José María Aznar, concedió por unanimidad el X Premio FAES de la Libertad al presidente encargado de Venezuela, por prestigiar la causa democrática de Venezuela y concitar la solidaridad internacional con ella. FAES reconoce, asimismo, su resistencia y respeto a la institucionalidad.

Esa noticia está tomada textualmente del sitio web de la fundación presidida por Aznar, el que «informa»:

Juan Guaidó es ingeniero industrial por la Universidad Católica Andrés Bello con estudios de posgrado en gestión. A los 36 años, representa a su estado natal, Vargas, como diputado electo a la Asamblea Nacional. En 2019 es designado presidente encargado de la República Bolivariana de Venezuela, apegado a los artículos 233 y 333 de la Constitución Nacional.

Bueno, Juan Guaidó no es «presidente encargado» de Venezuela; nunca lo ha sido.** Además, lo correcto es describirlo como desapegado de los artículos constitucionales citados por FAES y de otros varios que aduce adulterando su sentido. Es así como estamos autorizados a entender el Premio FAES de la Libertad, que se justifica en función de un pretendido «respeto a la institucionalidad» por parte de Guaidó, como uno que se adjudica a la libertad de mentir. LEA

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* FAES no debe interpretarse acá como las siglas de las Fuerzas Armadas Especiales, la división de la Policía Nacional Bolivariana creada en 2016, sino como las de la española Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales: «La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, más conocida por su acrónimo FAES, es una fundación privada española, creada en 1989 y ligada al Partido Popular (PP), que trabaja en el ámbito de las ideas y las propuestas políticas. Su principal cometido es ayudar al debate de las ideas, la formación política y desarrollar los principios ideológicos que fundamentan a la derecha política. Informalmente se la conoce como «el laboratorio de ideas del PP» y se constituye como un think tank de dicho partido». (Wikipedia en Español).

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** Lo que es verdaderamente una farsa es la “controversial decisión” de la autoproclamación de Guaidó como “presidente encargado” de la República. Nuestra Constitución contempla sólo un caso en el que el Presidente de la Asamblea Nacional asume la Presidencia de la República; su Artículo 233 lo establece así en su segundo parágrafo: “Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional”. No es la Asamblea Nacional—mucho menos un “cabildo abierto” que no fue tal y cuyo nivel decisional no rebasa el de asuntos municipales—el órgano que designa a su Presidente como encargado de la Presidencia de la República sino esa previsión constitucional, y ésta requiere la existencia previa de un Presidente electo cuya falta absoluta se haya producido, lo que no ha sido nunca el caso. José Ignacio Hernández, el cuestionado “Procurador Especial” nombrado inconstitucionalmente por Guaidó, escribió el 11 de enero del año pasado: “…el supuesto de hecho del artículo 233 es distinto a los hechos actuales. Con lo cual, y al contrario de lo que parece creerse, el artículo 233 de la Constitución no es la norma aplicable a la crisis actual”. Luego argumentaría falsamente que correspondería a la Asamblea Nacional interpretar ese artículo para “ajustarlo” a la situación real, cuando el Artículo 336 confiere inequívocamente esa potestad al Tribunal Supremo de Justicia. (Exégesis de Crisis (Group), 12 de marzo de 2020).

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Intersubjetividad extraviada

Pérez Vivas con mascarilla

Evans, el único sin mascarilla

 

Creo que debo explicar el título de esta entrada, primeramente eso de intersubjetividad. El Diccionario de la Lengua Española define el concepto así: «1. f. Cualidad de intersubjetivo», y a este término de este modo: «1. adj. Que sucede en la comunicación intelectual o afectiva entre dos o más sujetos». Los sujetos a los que me refiero son César Pérez Vivas y Nicmer Evans, que han arribado a una pretensión táctico-política en comunicación intelectual, tal vez también afectiva.

Antes de discutir lo que ahora apadrinan, sin embargo, evocaré la opinión que me merecía una pretenciosa pero falsa tesis de Evans, expuesta en una entrada en este blog del 31 de agosto de 2016 (El fundamentalismo inútil):

…son términos vistosos de apariencia técnica frecuentes en el articulista, como el de “intersubjetividad”, los que han servido para que algunas almas fácilmente impresionables lleguen a creer que el pensamiento de Evans es algo profundo. No hay tal cosa; la “tesis” de Evans, expuesta en el párrafo precedente, es un condensado babiecal tan simplista como históricamente falso, una intrasubjetividad que se vomita a través de una dentadura dañada.

Es constancia que dejo a la mano, para aquellos que quieran acusarme de prejuicio, antes de comprobar que se justifica el adjetivo extraviada para la pieza que tocan a cuatro manos Evans & Pérez Vivas.

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¿En qué andan Evans y Pérez Vivas? Ayer publicó El Nacional una nota—Movimiento ciudadano consignó ante el CNE solicitud de activación del referéndum revocatorio presidencial—en la que se lee:

El Movimiento Venezolano por el Revocatorio consignó este martes ante el CNE la solicitud de activación del referéndum revocatorio con el argumento de que el 24 de mayo se cumplieron tres años de la juramentación de Nicolás Maduro como presidente, cargo desconocido por una parte de la oposición y la comunidad internacional debido a que fue elegido en unos cuestionados comicios.

“Hemos hecho entrega del documento que implica la activación administrativa de una respuesta, que tenemos la expectativa sea en los próximos días, para poder activar el cronograma electoral y tomar las medidas necesarias en función del revocatorio. Sin que esto perturbe la convocatoria de elecciones regionales y municipales”, expresó luego de salir del CNE el líder opositor Nicmer Evans, quien asumió la vocería junto con el exgobernador del Táchira César Pérez Vivas.

De nuevo, sobre una «astuta» premisa—que es enteramente falsa—dos políticos profesionales creen habérsela comido. Antes, por ejemplo, pensó Julio Borges que si la Asamblea Nacional, presidida por él desde el 5 de enero de 2017, declaraba el abandono del cargo por parte de Nicolás Maduro, el mandado estaría hecho. Y es sabida la secuencia de patrañas que signaron, desde 2019, el ejercicio del mismo cargo de Borges por parte de Juan Guaidó: a. que él era el Presidente de la República encargado, b. que un «cabildo abierto» que no fue tal, y tampoco habría tenido competencia de haberlo sido, fue el escenario idóneo para juramentarse como tal, c. que las «misiones militares» extranjeras que autorizaría el Poder Legislativo podían entenderse como invasiones, d. que el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca que amenazó con invocar «es un tratado interamericano, en sus grandes líneas, de asistencia humanitaria. Dicen que tiene que ver con el tema del uso de la fuerza. No es así. Principalmente afecta a cuestiones de asistencia humanitaria”. (Declaración del aludido el 22 de julio de 2019).

Ahora han «descubierto» Evans & Pérez Vivas que ya estaríamos a mitad del segundo período de Nicolás Maduro porque él se habría juramentado, ante la Asamblea Nacional Constituyente, el 24 de mayo de 2018. Pero aun La Voz de América, el servicio de radio y televisión internacional del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, tenía las cosas más claras que el dúo Evans-Pérez Vivas, al emitir el 10 de enero de 2019 una nota que tituló Maduro juramenta como presidente hasta 2025 en medio del rechazo internacionalEn ella también dio cuenta de que tal acto se efectuó ante el Tribunal Supremo de Justicia.

El Artículo 231 de la Constitución pauta lo siguiente:

El candidato elegido o candidata elegida tomará posesión del cargo de Presidente o Presidenta de la República el diez de enero del primer año de su período constitucional, mediante juramento ante la Asamblea Nacional. Si por cualquier motivo sobrevenido el Presidente o Presidenta de la República no pudiese tomar posesión ante la Asamblea Nacional, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia.

El motivo «sobrevenido» era que la Asamblea Nacional presidida por Guaidó pretendió que Maduro usurpaba el cargo de Presidente de la República, razón por la cual no recibiría su juramento. Nadie sostuvo entonces que Maduro ya había prestado juramento ante la Asamblea Nacional Constituyente. (Ver, en este blog, To revoke or not to revoke; that is the question, del 25 de marzo de este año).

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La nueva ingeniosidad* de tan oportunistas opositores no tiene el menor futuro, y así deben advertirlo los frescos rectores del Consejo Nacional Electoral ante quienes fuera introducida la peregrina tesis: Enrique Márquez y Roberto Picón Herrera. Puede que sean funcionarios a los que no puede agruparse en el oficialismo, pero antes que lealtad hacia la «oposición» tienen el deber de alinearse con la verdad. LEA

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* ingeniosidad Expresión o idea artificiosa o sutil. U. m. en sent. despect. (Diccionario de la Lengua Española).

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