Heráldica política venezolana

Entrada actualizada en nota al pie.

Águila bifronte del Sacro Imperio Romano

 

En el siglo XVI d. C., el águila bicéfala era la marca heráldica más potente hasta ese momento, pues simbolizaba la unión de la dignidad imperial del Sacro Imperio Romano Germánico (el imperio de los Habsburgos) con la Monarquía hispánica, incluidas las colonias castellanas en tierras americanas y asiáticas. El águila bicéfala será el emblema de los Habsburgos en Madrid y en Viena. (…) La imagen del águila bicéfala apareció en Rusia en el siglo XV d. C. (…) El escudo de los zares sufrió varias transformaciones y adiciones hasta que en 1917, la revolución sustituyó el escudo imperial por la hoz y el martillo, que persistió hasta 1992. En agosto de ese año el águila bicéfala renació para ser el escudo de la Federación Rusa, junto con la bandera también de origen zarista: blanca, roja y azul. (…) El simbolismo del águila bicéfala indica que una de sus cabezas mira hacia lo infinito del pasado, y la otra hacia lo infinito del futuro, mostrando con ello que el presente es apenas una fina línea de contacto entre dos eternidades.

Wikipedia en Español

………

 

El águila bicéfala o bifronte es símbolo del poder monárquico que pretende ser la combinación de dos orígenes, sean éstos de héroes, dinastías o civilizaciones. En el mundo romano tiene el precedente del dios Jano, cuyo nombre sobrevive en Enero, Janvier (francés), January (inglés), Januar (alemán), Janeiro (portugués), Jaanuaril (estonio), Gener (catalán), Gennaio (italiano), Ianuarie (rumano), etcétera.

Rostro bifronte de Jano Colección Vaticana

Jano en la mitología romana, es el dios de las puertas, los comienzos, los portales, las transiciones y los finales. Por eso le fue consagrado el primer mes del año y se le invocaba públicamente el primer día de enero, mes que derivó de su nombre (que en español pasó del latín Ianuarius a Janeiro y Janero y de ahí derivó a enero). Jano es representado con dos caras, mirando hacia ambos lados de su perfil y no tiene equivalente en la mitología griega. El Janículo, colina ubicada en Roma, debe su nombre a este dios. (Wikipedia en Español).

  Los pinos del Janiculum (Pinos de Roma, Ottorino Respighi)

………

Un bizamuro

El suscrito está muy lejos de despreciar a su país (ver en este blog Este piazo’e pueblo, 27 de julio de 2006), pero quisiera sugerir que no es un águila bicéfala el símbolo que puede representar con fidelidad la actual política nacional; es, creo, un zamuro bifronte el emblema apropiado por varias razones.

La primera es que los zamuros son mucho más venezolanos que las águilas, a pesar de que en nuestro país sea muy conocida el águila arpía, de la que hubo—no sé ahora—un ejemplar en el Parque del Este de Caracas. (El término arpía, por otra parte, derivado de la mitología—Ave fabulosa, con rostro de mujer y cuerpo de ave de rapiña—se aplica con un sentido nada noble en la cuarta acepción que ofrece el Diccionario de la Lengua Española: «Persona codiciosa que con arte o maña consigue cuanto puede»).

Cambio zamuro por caballo

La segunda es que ya ha sugerido alguien recientemente—según una entrada en Facebook: El Zamuro como Ave Nacional de Venezuelala sustitución del blanco caballo de la libertad en el Escudo de la República de Venezuela, precisamente, por un negrísimo zamuro, ave autóctona de rapacidad carroñera, que es rasgo de más de uno de nuestros políticos y comentaristas del ramo. (Presumo, sin ser equinólogo u ornitólogo, que hay en nuestra geografía un número mayor de negros zamuros que de caballos blancos).

Una tercera razón es que el presidente Maduro también ha sido asociado con nuestra más conocida ave de rapiña, en cuyo pico se encontraría:

 

La Pepa en su primera clase

La cuarta razón: sería facilísimo el establecimiento de la Orden de la Pepa de Zamuro (inspirada en la británica Orden de la Jarretera), sobre todo porque está listo el diseño desde el collar de su Primera Clase hasta la pepita de la Tercera. Naturalmente, los zamuros presidenciales o presidenciables—Maduro y Guaidó—debieran recibirla en el grado de Comendador.

Para un blasón venezolano bifronte

Finalmente, una quinta razón viene siendo la principal: apartando los zamuros pichoncitos y ordinarios de la política local—un exquisito postre de la repostería caraqueña lleva el nombre de Zamuritos, pero no son éstos a los que me refiero—, los zamuros reyes (los hay, zoológicamente hablando) son el Presidente de la República y el Presidente de la Asamblea Nacional: Nicolás Maduro Moros y Juan Guaidó; son sus figuras las que debieran ser representadas por un zamuro bicéfalo. Uno es de izquierda y otro de derecha; he allí la bifrontalidad esencial, característica de la “comprensión habitual de nuestra política nacional como película en blanco y negro, una historia de héroes contra villanos (en roles cambiantes según quien la cuente) que no admitiría otras salidas”. (El mercado político nacional, 8 de octubre de 2014). Más aún: quien se coloca a la izquierda en un plano planísimo debe mirar a la derecha y viceversa, así que los zamuros deben mirarse de frente; es lo que aconseja la lógica heráldica. Los picos de las cabezas zamuras (no confundir con samurai) debieran tocarse, a punto de devorarse mutuamente.

¿Una quimera?

Pudiera ser que en un futuro próximo fuese posible a la ingeniería genética, con ayuda de computación cuántica, lograr la fusión en un solo ser asombroso de Juan y Nicolás. Elon Musk sería, creo, capaz de lograrlo, y entonces Donald Trump entraría de lleno en la esquizofrenia.

………

Autocrítica: la nota que antecede no es propiamente clínica, por lo que tal vez no deba publicarse en este espacio, pero quien escribe carece de un blog de pelea, y la lucha es inevitable en política. Por más que ella puede ser entendida como arte de carácter médico sujeta a un código de ética, no hay modo de desembarazarse del piso inferior del cerebro humano: el Complejo R (por aquello de reptiles), que se rige por instintos de territorialidad y competencia:

…nuestro cerebro reptil continúa modelando buena parte de nuestra conducta, principalmente nuestra conducta política que entendemos, las más de las veces, como modo de dilucidar territorios a base de comportamiento agresivo y establecer jerarquías sociales que los rituales confirman. (Política natural, 19 de marzo de 2009).

Como es sabido, los reptiles dan origen evolutivo a las aves pero, si soy sincero, debo asentar que no creo en otro emblema heráldico-monárquico que éste:

LEA

………

 

 

 

 

 

 

Con fecha de hoy, 13 de agosto de 2019, el apreciadísimo amigo Orlando Amaya me hizo llegar desde el exterior el siguiente comentario a esta entrada:

Es una completa desgracia que tengas toda la razón en tu sátira.

Primero, porque el espectáculo es tan ridículo o grotesco que sólo a través de la sátira puede referírsele. No hay manera de argumentar con conocimiento de lo que se habla. No merece tratársele con seriedad. Como diría Eduardo Madina (dirigente vasco de la política española), saben lo que dicen pero no saben de lo que hablan. Aunque parezca una frase suma cero, no es así. Saber lo que se dice es actuar con miopía de futuro, viendo el beneficio inmediato, de bajo orden en el campo ético y reñido con la alta política. Saber de lo que se habla, es hacerlo con propiedad profunda y con visión u ojo clínico del futuro y el fondo. Esa relación, y a la vez esa diferencia, entre la cáscara y el amarillo del huevo únicamente la conocen y la entienden los responsables, con talento, estudios profundos y experiencias valiosas en la política.

La segunda y más preocupante razón es porque cada vez se entiende más que esa manera, costumbre o manía, es la política, en lugar de la inteligencia para diseñar las fórmulas que hagan grande a un pueblo. Dios quiera que sea por el síndrome de sarchaviosis o el «Sar» Nicolás de ahora y que la enfermedad sea tratable

Hasta aquí llevo pura teoría o generalidades; por eso quisiera ver una lista de las acciones, cambios de rumbo y políticas, reestructuraciones, acuerdos para una adecuada explotación de nuestros inmensos recursos, etc. Y como estamos en confianza, y sin ánimo de ofender algo que amo profundamente como es mi Venezuela, te repetiré una frase de mi dermatólogo de Caracas: “Veo a Venezuela como un gorila sentado sobre un baúl de morocotas, con la mano estirada mendigando un pedazo de pan”.

No te sabría decir cuál de las dos metáforas, la del zamuro o la del gorila, retratan mejor la situación.

Independientemente de las acciones o movimientos que haga la geopolítica, que tampoco es muy santa que digamos, creo que la fuerza del Soberano es la única opción para encauzar este río desbocado.

___________________________________________________________

 

Share This:

Partitura del Pueblo

Inicio de la partitura orquestal

El primer movimiento o número de una obra del compositor ruso Aleksandr Glazunov* (1865-1936) me ha poseído desde que lo oí por primera vez, hace menos de un año. Es el Preludio de la Suite característica de la Edad Media, de la que hay muy pocas grabaciones. (Ninguna, por ejemplo, bajo la dirección de Gustavo Dudamel, quien ciertamente haría una versión memorable). Hace un mes, comencé a oír ese preámbulo musical casi a diario, y ahora la frecuencia de escucha es varias veces al día. ¿Qué me pasa? ¿Por qué mi audición obsesiva de esa pieza?

A las 11:24 p. m. del 3 de agosto de 2019, me ha surgido una interpretación, que si no explicación le provee sentido a esa manía: en ella encuentro un modelo que propongo a la conducta política popular venezolana.

La pieza comienza estableciendo con un motivo de sólo cuatro notas (como la Quinta Sinfonía de Beethoven) un movimiento decidido desde los contrabajos, insistente, que promete ser incesante; en todo caso, es noble, pues si poderoso no es agresivo sino elocuente, convencido de su simple verdad que reiteran y reiteran primero las maderas y luego los metales. Tal manifestación, que turbulentos violines procuran envolver, se prolonga hasta que se explica con mayor calma—a partir del primer minuto y cuarenta y cinco segundos—y a los 2 minutos con un primer obsequio de belleza, que alcanza una primera plenitud a los 2′ 29″ y una segunda treinta segundos después. La sorpresa: llega aún una belleza más amplia y dulce, una hermosura amorosa que comienza a ser expuesta a los 3′ 22″ en un tema afín que es, repito, increíble e inesperadamente mucho más hermoso y alcanza un primer clímax a los 4′ 36″ (marcado por un golpe de platillos) y una cumbre ulterior a los 4′ 58″, seguida por la reiteración del bellísimo discurso al que se une un coro de trompas a los 5′ 02″ y se hace definitivo al modular armónicamente los contrabajos y trombones a los 5′ 24″. Allí comienza el cierre con la entrada sosegada del arpa—ya está dicho todo—a los 5′ 32″, para que las maderas a los 6′ 07″ abran el regreso del argumento inicial de las cuerdas graves, que callan a los 7′ 03″ sin que podamos concebir que una refutación sea posible.

Suite de la Edad Media – Preludio (Yevgeny Svetlanov – Orquesta del Estado de la Unión Soviética)

………

Eso sí es una ruta: la del Pueblo de Venezuela, que debe hablar desde la belleza de su supraconstitucionalidad, desde la seguridad de su fuerza, que no requiere violencia o insulto, que no necesita condenar sino mandar serenamente, lo que es ciertamente preferible a protestar o execrar.

No sé, Aleksandr, cómo agradecerte. LEA

………

En la hermosa escritura cirílica: Алекса́ндр Константи́нович Глазуно́в 

___________________________________________________________

 

Share This:

Repeat after me

Hagan sus apuestas en Barbados

 

Repitan después de mí:

1. No podemos acordar nada que contradiga la Constitución.

2. Sólo el Pueblo puede superponerse a ella mediante un referendo.

3. Los acuerdos no deben ser establecidos entre el gobierno y la oposición, sino entre los poderes públicos constituidos. (Art. 136: «Cada una de las ramas del Poder Público tiene sus funciones propias, pero los órganos a los que incumbe su ejercicio colaborarán entre sí en la realización de los fines del Estado»).

4. Las “materias de especial trascendencia nacional” (Art. 71 de la Constitución), a ser dilucidadas en un referendo que consulte al Soberano, serían: a. si el Pueblo quiere que se celebre en noventa días una nueva elección de Presidente de la República; b. si el Pueblo quiere que se celebre en noventa días una nueva elección de Asamblea Nacional; c. si el Pueblo quiere que se nombre de inmediato cinco nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral (“cinco personas no vinculadas a organizaciones con fines políticos”, Art. 296) según el siguiente procedimiento—distinto del previsto en ese artículo, que sólo el Poder Constituyente Originario puede sobrepujar—: dos de los nuevos rectores a ser nombrados por la Asamblea Nacional, dos por el Poder Ejecutivo Nacional y uno de mutuo acuerdo de estos dos poderes. (En Tiempo de Guerra, 10 de julio de 2019).

………

(Material de referencia: La postura más reciente de Nicolás Maduro sobre el diálogo; Plantilla del Pacto (25 de abril de 2016); Versión formal (26 de mayo de 2017).

LEA

_____________________________________________________________

 

 

Share This:

Profesor, consejero y amigo

José Rafael Revenga en el Palacio Legislativo (2016)

 

Hoy es el día de cumpleaños de José Rafael Revenga Gorrondona, nacido en París y graduado en Filosofía de la Universidad de Lovaina. Sus padres fueron Don Rafael Domingo Revenga y Doña Luisa Gorrondona, pero José Rafael tuvo además tres padres putativos, cuyo calibre indica el de su hijo de adopción; ellos fueron nada menos que Juan David García Bacca, Pedro Grases y Arturo Úslar Pietri. Ése es el hombre que fue mi profesor y todavía lo sigue siendo:

A mediados de la década de los sesenta, estimulado por una incesante alimentación intelectual provista por José Rafael Revenga—mi profesor de Filosofía Política y Social en la Universidad Católica Andrés Bello—, inicié mi inmersión en temas de lógica y filosofía de la ciencia. (El paradigma jurídico-militar, 26 de julio de 2017).

Otras veces he dicho, sin faltar a la verdad, que JRR nos regaló la modernidad a quienes fuimos sus alumnos en la Escuela de Ciencias Sociales que fundara el impar Arístides Calvani. Los autores que nos hizo conocer—Anatol Rapoport, Herman Kahn, Kenneth Boulding, John von Neumann, Marshall McLuhan, Daniel Bell…—abrieron nuevos caminos al rico pensamiento del siglo XX, que recorrimos de la mano de nuestro profesor.

Su estirpe es honrosísima: comparte sus nombres con su tatarabuelo, José Rafael Revenga Hernández, enviado de la República de Venezuela a los Estados Unidos en 1811, Secretario de Simón Bolívar en Cartagena en 1815, versado en «el método de enseñanza mutua de Lancaster, así como contabilidad y economía política»—Diccionario de Historia de Venezuela, Fundación Empresas Polar—disciplinas que aprendió mientras residiera en los EEUU entre 1816 y 1817. Ese antepasado contribuyó a la fundación del Correo del Orinoco (del que fue director), se desempeñó como Ministro de Hacienda y Relaciones Exteriores de la República de Colombia (nombrado por Bolívar) desde su creación en 1819 hasta 1821 cuando, acompañado por Tiburcio Echeverría, fue enviado extraordinario ante la Corte de Madrid para negociar la paz, comisionado luego para lograr el reconocimiento de Colombia por Gran Bretaña (lo que se obtuvo en 1825), nombrado Secretario de Relaciones Exteriores de la nueva nación y miembro de su Consejo de Estado en ese mismo año, enviado a Venezuela por el Libertador como Ministro de Hacienda en 1828, elegido diputado en 1844. Tres años más tarde presidía el Banco Nacional, y en 1850 José Tadeo Monagas le encargaba una vez más nuestra Cancillería. De tal prócer pudiera venirle a nuestro contemporáneo su dominio del tema político y las ciencias de este campo.

La biblioteca de JR es verdaderamente envidiable, tanto como su erudición en materias como la política mundial, la polemología o la industria petrolera. Mantiene una red de relaciones que le permite estar altamente informado de nuestro proceso político y es por eso seguro consejero además de oportuno amigo, presto siempre al café cordial o la ocasional copa de vino de Jerez. En Krisis – Memorias Prematuras (1986) dejé constancia de que la suya era «una de las mentes más admirables que yo he conocido».

En este día, pues, le hago llegar mis más cordiales y agradecidas felicitaciones. LEA

………

He aquí una conversación de José Rafael Revenga con Fausto Masó por Radio Caracas Radio, del 4 de noviembre de 2016. No pareciera que hemos aprendido mucho desde entonces.

__________________________________________________________

 

Share This:

Juan Pinocho Guaidó

 

Pinocho, al menos, podía contar con las reconvenciones de Pepe Grillo

 

Me oyó mi amo con grandes muestras de inquietud en el semblante, pues dudar o no creer son cosas tan poco conocidas en aquel país, que los habitantes no saben cómo conducirse en tales circunstancias. Y recuerdo que en frecuentes conversaciones que tuve con mi amo respecto de la naturaleza humana en otras partes del mundo, como se me ofreciese hablar de la mentira y el falso testimonio, no comprendió sino con gran dificultad lo que quería decirle, aunque fuera de esto mostraba grandísima agudeza de juicio. Me argüía que si el uso de la palabra tenía por fin hacer que nos comprendiésemos unos a otros, este fin fracasaba desde el instante en que alguno decía la cosa que no era; porque entonces ya no podía decir que nadie le comprendiese, y estaba tanto más lejos de quedar informado, cuanto que le dejaba peor que en la ignorancia, ya que le llevaba a creer que una cosa era negra cuando era blanca, o larga cuando era corta. Éstas eran todas las nociones que tenía acerca de la facultad de mentir, tan perfectamente bien comprendida y tan universalmente practicada entre los humanos.

Jonathan Swift – Los viajes de Gulliver

_________________________________________

 

Juan Guaidó tal vez ostente el récord Guinness de un legislador con más mentiras mayores en menor tiempo. Hay, por supuesto, mentirosos compulsivos entre los políticos de todo el mundo, pero en general se limitan a falsedades de poca monta y no tan obvias; lo alarmante en la conducta de Guaidó es la facilidad con la que expone, una tras otra, enormidades que él sabe son falsas.

Del «otro lado» también hay graves mentiras que la «moral revolucionaria» condona. En 1971, Yehezkel Dror escribía Crazy States – A Counterconventional Strategic Problem; allí anota como uno de los rasgos de un estado que califica como «loco» el siguiente: «…está imbuido de un sentido de superioridad frente a la moralidad convencional y las reglas habitualmente aceptadas de la conducta internacional (dispuesto a la inmoralidad e ilegalidad en términos convencionales en nombre de ‘valores superiores)». Pero en quienes predican, en términos de moralidad, el repudio al gobierno de Nicolás Maduro—o su “régimen”, concepto al que el Diccionario de la Lengua Española no adjudica connotación peyorativa alguna: Del lat. regĭmen. 1. m. Sistema político por el que se rige una nación—, la mentira es doblemente despreciable. (El 20 de agosto de 2004, trataba de mostrar a un cierto empresario relativamente joven que cinco días antes Hugo Chávez había superado la prueba revocatoria sin recurrir a un fraude electoral; al cabo de unos minutos me dijo: «Está bien, me convenciste; no hubo fraude, pero hay que decir que lo hubo, porque a ese señor hay que negarle hasta el agua». La maldad que percibía en Chávez lavaba de antemano su inmoral prescripción; tampoco las maldades que se atribuye a Nicolás Maduro absuelven las inmoralidades de nadie).

………

Como registrara la actualización al pie de El nuevo error de Falcón (22 de julio de 2019), el más reciente embuste de Guaidó es sostener desfachatadamente que “El TIAR es un tratado interamericano, en sus grandes líneas, de asistencia humanitaria. Dicen que tiene que ver con el tema del uso de la fuerza. No es así. Principalmente afecta a cuestiones de asistencia humanitaria”. Pero antes ha vendido con bastante éxito internacional la farsa de que Maduro es un usurpador, que él sería el Presidente de Venezuela según el Artículo 233 de la Constitución y que reunió un «cabildo abierto» suficiente para juramentarse como tal. (Un cabildo abierto es la reunión de las autoridades municipales con los ciudadanos de ese municipio; en ningún caso tiene la facultad de decidir asuntos nacionales, como en quién recae la Presidencia de la República, y quien sea el Presidente electo debe juramentarse ante la Asamblea Nacional o, en último extremo, ante el Tribunal Supremo de Justicia). Poco después argumentaba que la Asamblea Nacional puede requerir una invasión militar extranjera en aplicación del Numeral 11 del Artículo 187 constitucional (ver Delirio total, 7 de febrero de 2019), cuando él sólo habla de misiones que deben ser entendidas como de asesoría o cooperación con la Fuerza Armada Nacional.

Pero por más destacado que sea Juan Guaidó como mitómano, tiene cómplices numerosos:

El retorno de Venezuela al TIAR fue aprobado como una moción de urgencia y sin modificaciones en una audiencia realizada en la calle por la Asamblea Nacional, en un evento que aspiraba ser una gran concentración de seguidores pero que se vio afectado por una masiva interrupción en el servicio eléctrico. “El momento de Venezuela es ya, hay que actuar”, expresó Guaidó al introducir la moción, que luego fue aprobada unánimemente. (El Nuevo Herald, 23 de julio de 2019).

Hace casi doce años, cuando ni siquiera sospechaba la existencia del diputado Guaidó, escribí:

Como sabemos, la honestidad no sólo se refiere en lo político al pulcro empleo de los recursos que son de toda la comunidad; también existe la honestidad intelectual, y quien miente a conciencia, quien perora discursos torcidos para argüir a favor de sus fines de poder, quien ofrece explicaciones de la historia o de las cosas a sabiendas de que son superficiales o demasiado alegres, carece de ella. (El político virtuoso, 18 de octubre de 2007).

Reproduje el texto del que extraje esa cita en Test para Trump (3 de agosto de 2016; todavía ignoraba que Guaidó existía) para proponer estas preguntas: «¿Es Donald Trump responsable, en el sentido expuesto? ¿Es humilde? ¿Es compasivo? ¿Es honesto?» Quizás las respuestas a tales cuestiones expliquen por qué Trump y Guaidó se han entendido tan bien.

A Pinocho y Pinochet sólo los distinguen dos letras. LEA

___________________________________________________________

 

Share This:

El nuevo error de Falcón

El hombre de mirada oblicua. «Militar retirado de 56 años, Falcón, cuya candidatura fue lanzada por tres partidos minoritarios, es acusado por el oficialismo de haber traicionado el legado del líder socialista Hugo Chávez. Pero también despierta sospechas en la oposición por su pasado chavista». (El Espectador, 28 de febrero de 2018).

 

Entrada actualizada al final

Por estos días es noticia destacada la contratación de cabilderos canadienses por Henri Falcón, quien habría dispuesto doscientos mil dólares para asegurarse de que tales expertos lo posicionen favorablemente ante el gobierno estadounidense como sucesor de Nicolás Maduro. Reporta Tal Cual digital:

Henri Falcón nuevamente está en boca de la opinión pública por sus acciones. El opositor, exgobernador y excandidato presidencial es señalado de contratar una firma canadiense de cabildeo (o lobby, su término en inglés) para ser promovido en Estados Unidos, Rusia y otros países como futuro candidato presidencial venezolano en una posible elección. La información fue publicada por el medio estadounidense Politico, tras un seguimiento a la firma Dickens & Madson Canada, Inc, y en especial a su jefe Ari Ben-Menashe. En la nota del medio, se afirma que el lobista canadiense fue contratado para hacer contacto con varios países, en especial en Washington, para que apoye una candidatura presidencial de Falcón. En particular, la firma fue contratada por el partido Avanzada Progresista, fundado y liderado por el exgobernador, por un monto de 200.000 dólares, según consta en el documento que pudo revisar Politico.

Francisco Rodríguez, asesor económico de Falcón, intentó enderezar el entuerto con la explicación de que lo que dice el registro legalmente obligatorio del cabildero—“Intents to pursue Henry Falcon´s election as President of Venezuela»—se debió «a un error administrativo que está siendo corregido”. (?) El Cooperante se permitió comentar: «Quizás el partido de Henri Falcón debió buscar la asesoría de la empresa canadiense para que les ayudase a elaborar un desmentido más convincente».

………

Poco antes de la elección presidencial del 20 de mayo de 2018, había cambiado mi postura de siempre ante una candidatura presidencial de Henri Falcón, seguramente impactado por una frase en artículo de Román Ibarra: «A mí que me roben mi voto, pero no lo regalo». Así puse en Lo que a todos conviene (29 de abril de 2018):

Pudiera ser que se extienda el consenso de que un gobierno presidido por Henri Falcón sería suficientemente mejor que una nueva presidencia de Nicolás Maduro y que, a pesar de las numerosas y justificadas reservas acerca de la elección presidencial del 20 de mayo próximo, suficientes electores vayan a votar en esa fecha para asegurar tal resultado y oponer un obstáculo prácticamente insalvable a cualquier tentación de adulterarlo.

La nueva postura, explicada a los oyentes del programa #295 de Dr. Político en RCR, era el resultado de una «opción trágica»: la selección de un mal menor cuando todas las opciones eran de previsible resultado negativo, inconveniente. Prediqué el voto por Falcón a regañadientes, como se desprende de la constancia que dejé en Hallado lobo estepario en el trópico el 28 de mayo de 2011:

Un amigo editor de periódicos llamó un día a mi celular—el 24 de mayo de 2007—para reclamarme que hubiera desmontado la novísima postura de Margarita López Maya, historiadora que se complacía en ridiculizar a quienes nos opusiéramos a Chávez y entonces había descubierto que éste es dañino. (Tomar partido). El mismo editor me invitó el año pasado a su casa con un único propósito: pedirme que, como lo que yo escribo de política “es muy influyente”, no criticara a la creciente disidencia del chavismo y le abriera los brazos, pues a su criterio ahí podía estar la clave de una derrota de Chávez. Estaba clarísimo que se refería específicamente a Henri Falcón y al PPT, tienda bajo la que corrió a refugiarse al distanciarse del gobierno. (Ya yo había escrito, el 21 de marzo de 2010, Qué cresta la de Falcón). Era comprensible que su propio izquierdismo lo inclinara naturalmente a simpatizar con Falcón, pero no le hice caso; desaté no uno sino varios artículos para desmontar el discurso insuficiente y engañoso de Falcón, que insiste en llamarse socialista, sólo que “ético y productivo” (?): Ford Falcón modelo PPT, Exégesis falconiana (I)Exégesis falconiana (II)Exégesis falconiana (y III). ¿A qué venía tal saña contra Falcón? Bueno, los tres artículos exegéticos fueron producidos en lugar de una sola pieza—el análisis de unas declaraciones suyas en las que se presentaba como el líder de los no alineados políticamente—que hubiera resultado demasiado larga. Pero el grupo de cinco artículos críticos buscaba destapar la artificiosa, aunque astuta, pretensión falconiana: sabedor de que la mayoría de nuestros conciudadanos no está alineada ni con el gobierno ni con la oposición, ambicionaba ser tenido por el líder indicado para tan enorme contingente, aunque hubiera estado con Chávez por más de una década. Esto era un remedio postizo, una falsificación—desconfía de las imitaciones—, y había que acabar con el engaño en cuanto nacía. Es verdad que “habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento”, pero una cosa es abrazar a Falcón y congratularlo por su reciente lucidez y otra muy distinta admitir que quiera conducirnos.

En verdad, es un aspecto estructural de nuestra opinión pública, desde hace un buen número de años, que el segmento mayor de ella no está alineado con el oficialismo ni con la oposición. Una medición ilustrativa es la de Datincorp en mayo de 2015; preguntó a sus encuestados «Las soluciones a los problemas del país ¿vendrán de…?» Las respuestas: del oficialismo, 17%; de la oposición, 18%; de nuevos liderazgos 56%. Pero Henri Falcón no tiene títulos para presentarse como desalineado:

Ha marcado Falcón distancias estilísticas con Chávez, obviamente, pero tampoco es que ha manifestado frontal desacuerdo con ninguna de las ejecutorias presidenciales de los últimos once años, que son muchísimas, por supuesto, la mayoría terribles. Al comentar su reelección de 2008, Falcón se cuidó al decir: “Recibo este triunfo con mucha humildad y sólo pido que me dejen trabajar de la mano del Presidente de la República, Hugo Chávez Frías”. (Qué cresta la de Falcón, 21 de marzo de 2010).

………

Juan Guaidó e Iván Duque con Mike Pence

Naturalmente, Henri Falcón percibe una oportunidad para colarse entre las previsibles candidaturas de Héctor Rodríguez, oficialista, y Juan Guaidó, opositor.* Es éste último quien se ha puesto en evidencia por su estrecha coordinación con el gobierno de los Estados Unidos, presidido por Donald Trump, y es precisamente esa cooperación lo que Falcón quiere debilitar—luego de la reportada frustración con los fracasos de Guaidó—, ofreciendo la alternativa que vendería Dickens & Madson Canada, Inc. Pero no son los Estados Unidos los llamados a escoger un presidente para Venezuela sino nosotros, y esos tres nombres—Falcón, Guaidó, Rodríguez (en orden alfabético)—son prototipos de la política que debe dejarse atrás: la lucha por el poder justificada por la coartada ideológica. Si algo provee la profunda crisis política venezolana es la oportunidad de instalar algo que trascienda a la mera sustitución del chavismo-madurismo por su oposición:

…desde un metalenguaje político es posible referirse al chavismo clínicamente, sin necesidad de asumir una animosidad y una violencia de signo contrario, lo que en todo caso no hace otra cosa que contaminarse de lo peor de sus más radicales exponentes. Es preciso, por tanto, realizar una tarea de educación política del Pueblo, una labor de desmontaje argumental del discurso del gobierno, no para regresar a la crisis de insuficiencia política que trajo la anticrisis de ese gobierno, sino para superar a ambos mediante el salto a un paradigma político de mayor evolución. (Retrato hablado, 30 de octubre de 2008).

Eso sí sería una opción futurista verdaderamente eficaz, un liderazgo verdaderamente nuevo, no la falsificación falconiana.

Stafford Beer decía, refiriéndose a la sociedad inglesa de hoy, que su problema era que “los hombres aceptables ya no son competen­tes, mientras los hombres competentes no son aceptables todavía.” (…) Para aquellos para los que la abrumadora acumulación de evidencias no sea suficiente para creer que la crisis no es de carácter coyuntural y pasajero, será lo indicado negar su apoyo al outsider. Sólo aquellos que ya se hayan convencido de que la crisis es estructural y requiere por tanto terapias no convencionales, podrán pensar como el buen jugador de dominó (o de bridge) que carezca de la información completa sobre la localización de las piezas o cartas claves. En esas condiciones un buen jugador identificará cómo tendría que darse esa ubicación de piezas para poder ganar la mano. Entonces jugará como si en verdad la disposición fuese esa única forma de ganar, rogando para que así sea. (Sobre la posibilidad de una sorpresa política en Venezuela, 22 de septiembre de 1987).

LEA

………

* Juan Guaidó acaba de declarar que «el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) no tiene nada que ver con el uso de la fuerza y aclaró que principalmente se refiere a cuestiones de asistencia humanitaria». (El Nacional, hoy). Esto nos informa Wikipedia de ese tratado: «Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), también llamado Tratado de Río, es un pacto de defensa mutua interamericano firmado el 2 de septiembre de 1947 en Río de Janeiro. (…) Según el artículo 3.1 en caso de (…) un ataque armado por cualquier Estado contra un País Americano, será considerado como un ataque contra todos los Países Americanos, y en consecuencia, cada una de las Partes Contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque en ejercicio del derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva que reconoce el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas». Pudiera Guaidó pedir a Falcón que le preste a Francisco Rodríguez, para que «aclare» que lo recogido por El Nacional es en realidad «un error administrativo que está siendo corregido”.

………

Actualización: Con fecha de hoy, 23 de julio de 2019, la Asamblea Nacional, que sesionaba en la Plaza Alfredo Sadel de la Urbanización Las Mercedes de Caracas (la misma en la que nombró inconstitucionalmente en 2017 un Tribunal Supremo de Justicia «legítimo»—sin la participación del Poder Ciudadano que exige el Artículo 264 de la Constitución—bajo la presidencia de Julio Borges), aprobó la moción de urgencia introducida por su Presidente, el diputado Juan Guaidó, para «la aprobación en segunda discusión de la ley de reincorporación al TIAR, la cual fue aprobada inmediatamente por unanimidad de todos los presentes». (El Universal). El Artículo 246 establece en su numeral 4 que es atribución del Presidente de la República «Dirigir las relaciones exteriores de la República y celebrar y ratificar los tratados, convenios o acuerdos internacionales». El previo Artículo 187, relativo a las atribuciones de la Asamblea Nacional, prescribe en su numeral 18 que corresponde a ella «Aprobar por ley los tratados o convenios internacionales que celebre el Ejecutivo Nacional, salvo las excepciones consagradas en esta Constitución». El Sr. Guaidó no es el Presidente de la República. En nota al pie de TIARde piaste, pajarito: «Los ‘más de 50 países’ que reconocen a Juan Guaidó como Presidente de la República de Venezuela disponen de cancillerías que no se toman el trabajo de leer nuestra Constitución; si lo hicieran, constatarían que el único caso en que nuestro texto fundamental atribuye la Presidencia a quien ocupe el cargo que Guaidó ostenta legítimamente es el siguiente: ‘Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional’. (Art. 233) ¿Quién era el Presidente electo cuya falta absoluta se hubiera producido ‘antes de tomar posesión’? Nadie. José Ignacio Hernández, el ‘Procurador Especial’ nombrado inconstitucionalmente por Guaidó, escribió el 11 de enero de este año: ‘…el supuesto de hecho del artículo 233 es distinto a los hechos actuales. Con lo cual, y al contrario de lo que parece creerse, el artículo 233 de la Constitución no es la norma aplicable a la crisis actual'». Luego argumentaría falsamente que correspondería a la Asamblea Nacional interpretar ese artículo para «ajustarlo» a la situación real, cuando el Artículo 336 establece inequívocamente: «El Tribunal Supremo de Justicia garantizará la supremacía y efectividad de las normas y principios constitucionales; será el máximo y último intérprete de la Constitución y velará por su uniforme interpretación y aplicación». Guaidó reincidió hoy en su más reciente patraña: “El TIAR es un tratado interamericano, en sus grandes líneas, de asistencia humanitaria. Dicen que tiene que ver con el tema del uso de la fuerza. No es así. Principalmente afecta a cuestiones de asistencia humanitaria”. Quienes «dicen» que el TIAR «tiene que ver con el tema del uso de la fuerza» son los países que lo suscribieron en 1947; desde entonces no ha sido modificado. Wikipedia informa, por ejemplo: «La firma del TIAR fue una de las razones por las que Costa Rica disolvió su ejército en 1948, al considerar a las previsiones del Tratado como garantía suficiente para asegurar su defensa nacional». ¿No es eso, acaso, un tema del uso de la fuerza? Es lamentable constatar que el diputado Guaidó miente a conciencia, haciendo creer a compatriotas desprevenidos, que dan su palabra por buena, la falsedad que arguye con la mayor tranquilidad.

____________________________________________________________

 

 

Share This: