Una metamorfosis preferible

Un libro* que conviene considerar

 

Creo que Venezuela es un país que está atravesando un proceso de metamorfosis muy profundo. No sé si para bien o no, pero creo que estamos ante un momento que puede ser un gran reto moral como sociedad, que es aprender de este terrible proceso, de este desierto tan grande al que hemos entrado, o quedarnos aislados, dando vueltas alrededor de nuestro propio eje. Hay un justo equilibrio y la oportunidad de saldar cuentas con muchos fantasmas, entre ellos “los hombres fuertes” y los militares. Para mí Venezuela es una proposición, una oportunidad, y esta es una visión que he ido ganando con el tiempo. Yo antes era mucho más dura con el país y creo que, en buena medida, la reconstrucción pasa por pensar el país de otra manera.

Karina Sainz Borgo (conversación con Dalila Itriago)

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El lector entenderá que me hayan impresionado las palabras del epígrafe, tomado de una inteligente entrevista que Dalila Itriago hiciera a la autora venezolana de La hija de la española, novela traducida «a 15 idiomas distintos, distribuida en 22 países, considerada uno de los 100 mejores libros de este año, según la revista Time». Entenderá aun mejor con el siguiente registro de lo que yo mismo escribiera veinticinco años atrás:

El país está atravesando, en estos mismos momentos, por lo que tal vez llegue a ser la más importante transición en nuestra historia. No hay que perdérsela. Por lo contrario, es la hora de quedarse a producir y contemplar un soberbio espectáculo: el de un país que ha venido asimilando sufrimiento, creciendo en conciencia, aprendiendo serenamente de la adversidad, y que puede convertir ese doloroso proceso en una metamorfosis de creación política. (…) No es el momento de negarnos. Todo país próspero conoció la penuria primero que nada. Nos toca ahora a nosotros comprobar que no somos menos, no somos raza, ni cultura, ni pueblo inferior. A quienes piensan resolver sus problemas en tierra ajena y distante, queremos llamar a la reflexión. Tampoco encontrarán, salvo casos muy específicos y particulares, la vida fácil en ningún país. Todo el planeta vive ahora un inmenso ajuste, que naturalmente invalida o hace obsoletos a más de un modo de vida o producción. La inteligencia está en adaptarse a esta grandísima transformación de la humanidad, aprender y hacer cosas nuevas. (In memoriam Augusto Mijaresreferéndum #6, 8 de agosto de 1994).

Ese artículo, que anticipó en un cuarto de siglo la interpretación de Sainz Borgo, fue redactado en una situación bastante distinta de la actual; aún no teníamos una crisis de la magnitud alcanzada por estos días. Fue publicado (y leído por muy pocos) a mediados del primer año del segundo gobierno de Rafael Caldera y, claro, ya habían mediado el Viernes Negro (1983)—cuando naciera, sin que los venezolanos lo supiéramos, el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200—, el Caracazo (1989), el fallido intento golpista de aquel MBR200 (4 de febrero de 1992) y al año siguiente la defenestración constitucional de Carlos Andrés Pérez, a quien Karina Sainz absuelve sumariamente y en cuyo segundo gobierno se diera el crecimiento tumoral de un sector financiero que explotó a fines de la presidencia pro tempore de Ramón J. Velásquez y condicionó el inicio de la segunda de Caldera. Entre el Viernes Negro de Herrera Campíns y el Caracazo de Pérez presidió la República Jaime Lusinchi, el que admitió en 1985, ya en el segundo año de su período, severas dificultades del sistema político venezolano:

…la insuficiencia política funcional se manifiesta en Venezuela como enfermedad grave y, lo que es peor, con tendencia a un progresivo agravamiento. Es importante notar que la insuficiencia del sistema político es recono­cida por los miembros más conspicuos del mismo. Por citar el caso más notorio, vale la pena recordar una cruda frase del Primer Magistrado Nacional, Dr. Jaime Lusinchi, en ocasión de contestar a las Comisiones del Congreso de la República que fueron a participarle la instalación del período legislativo de 1985. En esa oportunidad el Presidente de la República confesó: “…el Estado casi se nos está yendo de las manos”. (Dictamen, junio de 1986).

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La siguiente pareja conceptual viene al caso:

Es una distinción francesa la idea de una cuenta corta y una larga de la historia. Ésta última es el tiempo lento, secular o milenario, de las sociedades. A su ritmo, las naciones experimentan fases felices o infelices de su existencia; algunas hasta su aniquilación. El progreso de las sociedades, o su declive, no son procesos rápidos. Esta característica de la cuenta larga puede desesperar a los miembros concretos de una comunidad, que quisieran ver la cesación de un mal o una gran necesidad social consumarse en el curso de sus propias vidas de cuenta corta. La lentitud metamórfica de la cuenta larga puede ser tolerada por el filósofo idealista, pero suscita la rebelión del existencialista que se ocupa del aquí y del ahora. ¿De qué me sirve un mapamundi—diría un Kierkegaard caraqueño—si lo que quiero es saber cómo llegar de la parroquia de La Candelaria a la urbanización de La Urbina? (Lecciones disponibles. Carta Semanal #260 de doctorpolítico, 25 de octubre de 2007).

Luego de más de treinta años de la admisión de Jaime Lusinchi la situación es bastante peor, pero una consideración de cuenta larga previene que desahuciemos al país, a pesar de la longevidad de los desarreglos. Por otra parte, en toda latitud de la actualidad es posible registrar crisis políticas, económicas y culturales, como se anticipara ya en el inventario parcial de La médula del problema (4 de octubre de 2019):

¿Será que la raíz de tales procesos es común? Bien pudiera ser que esos casos clínicos de enfermedad política, en apariencia dispares, tengan que ver con cosas como éstas: «En situaciones muy críticas, en situaciones en las que una desusada concentración de disfunciones públicas evidencie una falla sistémica, generalizada, es posible que se entienda que más que una crisis política se está ante una crisis de la política, la que requiere un actor diferente que la trate». (De héroes y de sabios, 17 de junio de 1998).

Pero las personas, así como las sociedades y de modo más rápido, también pueden experimentar cambios metamórficos. Naturalmente, para que esto sea posible tienen que estar dispuestas a un aprendizaje que en gran medida es una desintoxicación, pues la advertencia de Sainz Borgo no deja lugar a dudas: «la reconstrucción pasa por pensar el país de otra manera».

El país que sufre agudos dolores y privaciones está atrapado en la tenaza de la perniciosidad del gobierno y la incompetencia de la oposición, mientras ambos se pegan mutuamente etiquetas en las solapas: ¡Dictadura! ¡Fascismo! Pobre país. (Etiqueta negra, 11 de abril de 2016).

Es preciso dejar atrás las ideologías—liberalismo o socialismo, socialdemocracia o socialcristianismo, progresismo o cualquier otro agregado conceptual con la desinencia ismo—, guías políticas inventadas en el siglo XIX que sólo sirven hoy como coartada de la mera lucha por el poder.** Una ideología es, esencialmente, «la pretensión de que se conoce cuál debe ser la sociedad perfecta o preferible y quién tiene la culpa de que aún no lo sea». (El medio es el medio, 29 de abril de 2015). Lo que la sociedad puede hoy exigir de los políticos es su dedicación a solucionar concretamente los problemas de carácter público. Un cambio a favorecer, por tanto, es el tránsito de una política de poder a una política clínica, y esto será posible sólo desde organizaciones que alojen esa búsqueda de soluciones en vez de la mera acusación ritual del adversario. Por ejemplo, en una organización que se defina de este modo:

La Asociación tiene por objeto facilitar la emergencia de actores idóneos para un mejor desempeño de las funciones públicas y el de llevar a cabo operaciones que transformen la estructura y la dinámica de los procesos públicos nacionales a fin de: 1. Contribuir al enriquecimiento de la cultura y capacidad ciudadana del público en general y especialmente de personas con vocación pública; 2. Procurar la modernización y profesionalización del proceso de formación de las políticas públicas; 3. Estimular un acrecentamiento de la democracia en dirección de límites que la tecnología le permite; 4. Aumentar la significación y la participación de la sociedad venezolana en los nuevos procesos civilizatorios del mundo. (Sociedad Política de Venezuela – Proyecto de Acta Constitutiva, junio de 1985).

Pénsum de un taller suficiente para el político profesional

Así que la superación de nuestra castrante circunstancia requiere la lobotomía ideológica en los actores políticos vocacionales, y también el aprendizaje de la sociedad misma. Esto es posible, pues están disponibles nuevas nociones que sustituirían con ventaja la idea de política como lucha por el poder, el mecanicismo newtoniano de «fuerzas» y «espacios» políticos, el reflejo corporativista de entender a la sociedad como dividida en «sectores» y la peregrina idea de un «proyecto país» (los países se construyen a sí mismos).

Para los más jóvenes debe pensarse en una escuela universitaria de Política, no de Ciencias Políticas:

A pesar de la legítima existencia de “ciencias políticas”, la Política no es en sí misma una ciencia, sino una profesión, un arte, un oficio. Del mismo modo que la Medicina es una profesión y no una ciencia, por más que se apoye en las llamadas “ciencias médicas”, la Política es la profesión de aquellos que se ocupan de encontrar soluciones a los problemas públicos. Por tal razón, las soluciones a esta clase de problemas no se obtiene, sino muy rara vez, por la vía deductiva. La esencia del arte de la Política, en cambio, es la de ser un oficio de invención y aplicación de tratamientos. En este sentido, hay un “estado del arte” de la Política. El paradigma así delineado se contrapone a una visión tradicional de la Política como el oficio de obtener poder, acrecentarlo e impedir que un competidor acceda al poder. Esta formulación, que los alemanes bautizaron con el nombre de Realpolitik, es el enfoque convencional, que en el fondo es responsable por la insuficiencia política—exactamente en el mismo sentido que se habla de insuficiencia cardiaca o renal—de los actores políticos tradicionales. El tránsito de un paradigma de Realpolitik a un paradigma “clínico” o “médico” de la política se hará inevitable en la medida en que la sociedad en general crezca en informatización y acreciente de ese modo el nivel general de cultura política de los ciudadanos. (El caso de una Licenciatura en Política, 19 de septiembre de 2003).

Este aprendizaje del Pueblo es tanto o más esencial que el descrito para los profesionales de la Política, y nada tan fundamental como cobrar conciencia de que él es el Poder Supremo del Estado; en nuestra raíz constitucional, que el Pueblo no está limitado por la Constitución. Y es con la conjunción de ambos aprendizajes como la metamorfosis entrevista por Karina Sainz Borgo será exitosa.

¿Es esto posible? Para que algo sea un deber tiene primeramente que ser posible; nadie está obligado a hacer lo imposible. Estoy convencido de que tal programa de toma de conciencia y educación es perfectamente posible, aunque no sea lo que se predique convencionalmente. Nuestra «clase política», por supuesto, aún se guía por la declaración de Pedro Pablo Aguilar, antiguo Secretario General de COPEI, al diario El Nacional el 7 de junio de 1986: “Mi planteamiento es que los intelectuales, los sectores profesionales y empresariales, los líderes de la sociedad civil no pueden seguir de espaldas a la realidad de los partidos, y sobre todo, a la realidad de los partidos que protagonizan la lucha por el poder”.

Pero ¿no se trata de una metamorfosis?

…el cambio es posible, aunque sea exigentísimo: “…la actual crisis política venezolana no es una que vaya a ser resuelta sin una catástrofe mental que comience por una sustitución radical de las ideas y concepciones de lo político”. (De la presentación del Proyecto SPV). En Krisis – Memorias prematuras (1986), volvería sobre el concepto: “… la revolución que necesitamos es distinta de las revoluciones tradicionales. Es una revolución mental antes que una revolución de hechos que luego no encuentra sentido al no haberse producido la primera. Porque es una revolución mental, una ‘catástrofe en las ideas’, lo que es necesario para que los hechos políticos que se produzcan dejen de ser insuficientes o dañinos y comiencen a ser felices y eficaces”.

Un año más tarde insistía:

…el obstáculo principal consistirá en salvar la diferencia entre una percepción de improbabilidad y una de imposibilidad. Ni aún el menos conservador de los hombres dará un céntimo a una campaña de este tipo si considera que todo el esfuerzo sería inútil, si piensa que un resultado exitoso es, más allá de lo improbable, completamente imposible. El análisis que hemos hecho indica que, si bien el éxito de una aventura así es por definición improbable—a fin de cuentas, se trataría de una sorpresa—no es ne­cesariamente imposible y que, por lo contrario, la dinámica del proceso po­lítico venezolano hace que esa baja probabilidad inicial vaya en aumento. (Sobre la posibilidad de una sorpresa política en Venezuela, septiembre de 1987).

¿Quién dijo miedo? ¿No le tenemos más miedo a lo que ahora vivimos? LEA

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* Nos dice Wikipedia en Español sobre el libro de Polanyi. «El libro publicado en 1944—La gran transformación: Crítica del liberalismo económico – (Texto completo)—intenta explicar la gran crisis económica y social con la que, desde principios del siglo XX, concluyó en Occidente un periodo relativamente largo de paz y confianza en el librecambio. Concretamente, Polanyi busca las causas profundas de una amplia serie de conflictos y turbulencias que incluye dos guerras mundiales, la caída del patrón oro o el surgimiento de nuevos proyectos políticos totalitarios. En último término, La gran transformación caracteriza el liberalismo económico como un proyecto utópico cuya puesta en práctica habría destruido los cimientos materiales y políticos de la sociedad moderna. Metodológicamente, La gran transformación une datos económicos, sociológicos y antropológicos para analizar acontecimientos históricos de gran magnitud». (Enlace para descargar el libro como archivo de formato pdf: Polanyi, Karl – La gran transformación).

** «No se trata de eliminar el «combate político», sino de forzar al sistema para que transcurra por el cauce de un combate programático como el descrito. Valorizar menos la descalificación del adversario en términos de maldad política y más la descalificación por insuficiencia de los tratamientos que proponga. Este desiderátum, expresado recurrentemente como necesidad, es concebido con frecuencia como imposible. Se argumenta que la realidad de las pasiones humanas no permite tan «romántico» ideal. Es bueno percatarse a este respecto que del Renacimiento a esta parte la comunidad científica despliega un intenso y constante debate, del que jamás han estado ausentes las pasiones humanas, aun las más bajas y egoístas. (El relato que hace James Watson—ganador del Premio Nobel por la determinación de la estructura de la molécula de ADN junto con Francis Crick—, en su libro La Doble Hélice de 1968, es una descarnada exposición a este respecto). Pero si se requiere pensar en un modelo menos noble que el del debate científico, el boxeo, deporte de la lucha física violenta, fue objeto de una reglamentación transformadora con la introducción de las reglas del Marqués de Queensberry. Así se transformó de un deporte «salvaje» en uno más «civilizado», en el que no toda clase de ataque está permitida. En cualquier caso, probablemente sea la comunidad de electores la que termine exigiendo una nueva conducta de los «luchadores» políticos, cuando se percate de que el estilo tradicional de combate público tiene un elevado costo social». (Los rasgos del próximo paradigma político, 1º de febrero de 1994).

LEA

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Está muriendo el año

 

¿Caracas? ¿Santiago? ¿La Paz? París, hoy 5 de diciembre de 2019, en huelga general. (Foto de Rafael Serrano).

 

A 2019 le quedan apenas veintiséis días, o 7,12% de su duración total. El próximo año será bisiesto, y Datanálisis presume que a pesar de ese rasgo pavoso será «mejorcito».

El socio Director de Datanalisis, José Antonio Gil Yépez, hizo referencia a la organización del seminario “Escenarios País 2020, Proyecciones del 2019 y Criterios de Seguimiento del 2020”. Gil explicó que el gobierno entendió que no podía seguir con las políticas de control de precios, control de cambio, sobrevaluación exagerada de la moneda: «Por eso implementó la liberación de precios, la dolarización informal que hemos visto en la economía y la reducción de los aranceles”. (…) Si a eso se le suma reducción del encaje bancario y la profundización de la dolarización; «la perspectiva de la economía es que se toque piso en la caída de la producción nacional y empecemos a repuntar”. Precisó: “Si a eso se le suma la conversión de deuda en capital, no pretender pagar la deuda con más deuda, sino pagar la deuda de las empresas del Estado entregando las acciones para que los acreedores se cobren y se encarguen de reflotarlas, eso sería un impacto muy positivo en el rescate de la confianza entre los venezolanos”. Se debe buscar que se moderen las sanciones de EEUU contra Venezuela. Manifestó que esos acreedores son grandes empresas internacionales que se ocuparían de hacer el lobby en los EEUU para que se moderen las sanciones: «Porque si se siguen prolongando le seguirán haciendo mucho daño a la economía». Para que las variables macroeconómicas sean favorables para el futuro del país, reiteró que “debe continuar el proceso de liberación que está en marcha». (Las predicciones de Datanálisis sobre Venezuela para el 2020).

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Por su parte, Meganálisis ha dado a conocer los resultados de mediciones levantadas entre el 25 de noviembre y el 2 de este mes. He aquí algunas de sus láminas:

 

Rechazo a Nicolás Maduro

 

Rechazo a Juan Guaidó

 

La desconfianza en Nicolás Maduro totaliza 86,1%, mientras un total de 81,4% de los encuestados desconfía de Juan Guaidó, o una diferencia de sólo 4,7%. ¿No es eso un empate técnico? ¿Cómo están las preferencias referidas al Poder Ejecutivo y el Legislativo actuales?

 

Un gobernante indeseable

 

Un parlamento indeseable

 

En este caso, la diferencia se reduce a sólo 1,3% «a favor» de la oposición. Volvamos a Datanálisis y Gil Yepes (no Yépez); entrevistado en Globovisión, reveló que la popularidad de los partidos de oposición, todos sumados, no supera el 14% de la opinión medida. El 11 de abril de 2016 cerraba este blog la entrada Etiqueta negra con estas palabras: «El país que sufre agudos dolores y privaciones está atrapado en la tenaza de la perniciosidad del gobierno y la incompetencia de la oposición, mientras ambos se pegan mutuamente etiquetas en las solapas: ¡Dictadura! ¡Fascismo! Pobre país».

La perniciosidad gubernamental podía anticiparse desde el 4 de febrero de 1992; la incompetencia de la oposición, causa de la frustrada intentona de esa fecha, se ha puesto de manifiesto a lo largo del viacrucis chavista-madurista. Hace poco (Viejo problema que tiene solución, 27 de noviembre de 2019) se recordaba acá un juicio relativamente temprano acerca de ella, entonces nucleada en la Coordinadora Democrática, la fallecida madre de la Mesa de la Unidad Democrática:

La constelación que se formó alrededor de ella, no sin méritos que hemos reconocido, nos llevó primero a la tragedia de abril de 2002, luego a la sangría suicida del paro, finalmente a la enervante derrota del revocatorio. (Para no agregar al inventario una nutrida colección de derrotas menores). No hay vuelta de hoja. No podemos atender más nunca a esa dirigencia.

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Hace más de diez años se propuso—en la Carta Semanal #341 de doctorpolítico (23 de julio de 2009)—lo siguiente:

…la mayoría de los venezolanos rechaza la pretensión de implantar en el país un sistema político-económico socialista, a pesar de lo cual Rafael Ramírez, bajo su casco de Presidente de PDVSA, proclama: “PDVSA está con Chávez. PDVSA está con la revolución… Quien no esté en un comité socialista es sospechoso de conspirar contra la revolución”. ¿Qué hace uno con una mayoría tan fuerte? Pues procura que se exprese políticamente de modo válido. Pide que el asunto sea votado, pues está seguro de ganar una consulta que lo considere. Es ésa una regla política elemental. Quien tiene la mayoría quiere que se la mida y certifique, porque quien tiene la mayoría puede mandar. La mayoría abundante que no quiere un régimen socialista para Venezuela debiera apoyar la convocatoria, por iniciativa popular, de un referéndum consultivo sobre dicha posibilidad, de una consulta que le pare el trote a Ramírez y a su jefe.

Y esto acaba de medir Meganálisis sobre ese asunto:

 

En lugar de una encuesta debiera celebrarse un referendo

 

La dirigencia opositora, la oposición profesional, se ha mostrado contumaz en su renuencia a convocar al Pueblo para que decida los asuntos fundamentales de la política venezolana. Tal vez eso explique el enorme rechazo que recibe. LEA

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Sobre anticipaciones

 

 

Y Jesús añadió: «Ningún profeta es bien recibido en su patria». (…) Todos en la sinagoga se indignaron al escuchar estas palabras; se levantaron y lo empujaron fuera del pueblo, llevándolo hacia un barranco del cerro sobre el que está construido el pueblo, con intención de arrojarlo desde allí. Pero Jesús pasó en medio de ellos y siguió su camino.

Lucas (4:24-30)

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…es decididamente sorprendente que aquellos que llevaban el timón de los asuntos públicos—hombres de Estado, Intendentes, los magistrados—hayan exhibido muy poca más previsión. No hay duda de que muchos de estos hombres habían comprobado ser altamente competentes en el ejercicio de sus funciones y poseían un buen dominio de todos los detalles de la administración pública; sin embargo, en lo concerniente al verdadero arte del Estado—o sea una clara percepción de la forma como la sociedad evoluciona, una conciencia de las tendencias de la opinión de las masas y una capacidad para predecir el futuro—estaban tan perdidos como cualquier ciudadano ordinario.

Alexis de Tocqueville – El Antiguo Régimen y la Revolución (1856)

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Un profeta es rara vez elogiado/ Antes del ocaso/ Del día cuando por primera vez proclama/ Verdades desagradables./ Pero cuando tus verdades/ Se hagan obvias con el tiempo,/ Y su autor sea reivindicado,/ Sé, en ese momento de cosecha, clemente, misericordioso,/ Amplio de mente, con gran propósito,/ Y que la contrariedad de la vida te haga sonreír.

Arthur HaileyOverload (1979)

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¿Es que podemos afirmar que falta mucho para que ocurran “caracazos” a escala planetaria, continental o subcontinental? ¿Podemos decir que son imposibles? Por más que avancen las tecnologías del poder, el poder último es el de la humanidad, que perfectamente puede manifestarse en alteraciones del orden público a escala del mundo, como la misma tierra parece alterar el clima, la marcha de los océanos, el vulcanismo, en reclamo por nuestras agresiones. Pobladas simultáneas en las principales ciudades suramericanas tendrían efectos tan drásticos y extensos como los del Niño.

La crisis como antifaz Carta Semanal #42 de doctorpolítico (26 de junio de 2003)

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Diecinueve añitos

 

Unas 100 personas se concentraron en la neurálgica avenida Libertador, que comunica el este con el oeste de la capital venezolana, sosteniendo pancartas con mensajes como “calle sin retorno” y “calle por la libertad”. (AFP, 18 de noviembre de 2019).

 

El mes que viene se cumplirán 19 años de protestas opositoras de calle. En 2000, el infame decreto 1.011 de Hugo Chávez Frías, relativo a la designación de supervisores de educación con inconvenientes poderes, provocó una marcha de madres, que entonaban el lema «Con mis hijos no te metas», hacia el Tribunal Supremo de JusticiaTodavía las manifestaciones no habían adquirido el alcance generalizado de rechazo al gobierno como un todo; habría que esperar dos años.

No fue sino hasta el mes de enero de 2002 cuando pudo cuajar la convicción de que Chávez era derrotable, de que su salida era posible aún antes de que venciera su período presidencial. La gran marcha del 23 de enero así lo demostró. Chávez hizo todo lo posible por minimizar la significación de la marcha, hasta el 11 de abril la mayor manifestación pública escenificada en Venezuela. Desde prohibir el sobrevuelo de helicópteros como intento de impedir que los medios de comunicación pudieran mostrar su verdadera magnitud, hasta su mentira directa y patética al comparar el tamaño de la concentración opositora con el de la de sus partidarios. El país no cayó en el engaño, sin embargo, y todo el mundo supo que Chávez, por primera vez, había “perdido la calle”. Previamente había buscado negar la importancia de la efemérides, preguntando qué era lo que había que celebrar en esa fecha. (…) El 11 de abril se reunió la más gigantesca concentración humana que se haya visto en Venezuela en torno a las oficinas de PDVSA en Chuao. Un descomunal río de gente desbordaba la arteria vial de la autopista Francisco Fajardo. Personas de todas las edades y extracciones sociales se daban cita para protestar el atropello de la industria petrolera y exigir, a voz en cuello, como ya se había gritado el 23 de enero, la salida de Hugo Chávez de Miraflores. Confiado en su innegable y colosal fuerza, y estimulado por la consigna de los oradores de Chuao, que veían excedidas sus más optimistas expectativas, el inconmensurable río comenzó a desbordarse en dirección a ese palacio de gobierno. Por aclamación de unanimidad asombrosa, la mayoría aplastante del pueblo caraqueño, para asombro y terror de Chávez y sus secuaces, pedía que los militares se pronunciaran y sacaran al autócrata de la silla presidencial. (…) Luego los muertos. Muchos portaban chalecos que les hacían aparecer como fotógrafos de prensa. Asesinados a mansalva, con ventaja, con alevosía. La sociedad civil puso los mártires necesarios a una conspiración que, sordamente, se había solapado tras la pureza cívica de un movimiento inocente. (…) Semanas antes del sangriento día, un corpulento abogado trasmitía las seguridades que enviaba una “junta de emergencia nacional” a una reunión de caraqueños que habían descubierto su vocación por lo político en la lucha contra Chávez. Enardecido, con una bandera norteamericana prendida en la solapa, admitía que conspiraba junto con otros, que una junta de nueve miembros—cinco de los cuales serían civiles y el resto militares—ineluctablemente asumiría el poder en cuestión de días. Un editor rechazaba un artículo ofrecido a su revista en el que se exploraba caminos constitucionalmente compatibles, porque lo que iba a pasar era que “los factores reales de poder en Venezuela” depondrían a Chávez y luego darían “un maquillaje constitucional” a un golpe de Estado. Pedro Carmona Estanga emergería como el líder de un golpe cuyo blanco, antes que Hugo Chávez, depuesto por la presión de un pueblo, era este mismo pueblo, manipulado y utilizado por la sofisticación artera de operadores políticos que habían decidido la operación con bastante antelación. (…) Viajaron a los Estados Unidos para consultas, coordinaron calendarios, calibraron la temperatura creciente de la protesta popular, y estuvieron listos para el golpe de mano. Nada de esto sabían los que marcharon el 11 de abril. Nada sabrían hasta que la verdadera cara de los golpistas emergiera al día siguiente, 12 de abril de 2002. (…) Pedro Carmona Estanga traicionó sin escrúpulo la confianza de la sociedad venezolana, que había visto en él a uno de sus líderes. Al presidir un acto arbitrario como el de su autoproclamación y el del monstruoso decreto “constituyente” del 12 de abril, echó por tierra el enorme esfuerzo, regado con sangre, de la sociedad civil que había logrado el milagro político de deponer al autócrata de Sabaneta. (…) La sociedad civil venezolana no tiene nada que agradecer a Pedro Carmona Estanga. Por lo contrario, tiene mucho que reclamarle y cobrarle. El no es nuestro líder. Menos ahora, que abandona la escena en procura de su seguridad individual, mientras el resto de los venezolanos debe continuar sufriendo los despropósitos de Hugo Chávez. Chávez ha significado el más crudo y acelerado de los aprendizajes políticos para los venezolanos. Pedro Carmona, esperemos, representa para nosotros la pérdida definitiva de la inocencia más desprevenida. (Tragedia de abril, 14 de junio de 2002).

Ésas sí fueron marchas, bastante más al oeste de Caracas que la Plaza Brión de Chacaíto, que en sí misma es un progreso; al menos ya no se trata de la quinta Unidad—a pocos metros de la quinta La Esmeralda—, en la popular y populosa barriada de Campo Alegre que servía de sede a la Coordinadora Democrática, la madre de la Mesa de la Unidad Democrática. Por cierto ¿qué es de la vida de la MUD?

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La imaginación estratégica de la dirigencia opositora venezolana es realmente escasa*, lamentable; desde 2002 no hace otra cosa que convocar a marchas, y al menos la de 19 años atrás tenía un objeto específico para el repudio. Nunca ha sido capaz esa dirigencia de imaginar al Pueblo mandando en lugar de marchar y protestar. Jamás ha considerado llamarlo a decidir.

María Corina Machado, quien por cierto firmara al pie del monstruosos decreto de Pedro Carmona, acaba de declarar: “En el caso de los venezolanos son ya 20 años de lucha ejemplar de la ciudadanía pero se han cometido** errores garrafales que le dieron tiempo recursos y legitimidad para que la tiranía se asiente en el país y avance en su proceso de desestabilizar a otras naciones, por eso el TIAR representó un hito que trajo una gran esperanza a la sociedad venezolana y a otras naciones, nadie creía que podría aprobarse el TIAR en la AN y la OEA y se aprobó”.

No hay como insertarse en el «ciclo de las noticias», pero tampoco es ella muy imaginativa que se diga; no hace sino repetir sus propios y muy garrafales errores. Ya el 31 de mayo de 2005 había sido recibida en el Salón Oval de la Casa Blanca por el mismísimo George W. Bush, cosa que Juan Guaidó no ha logrado ni logrará con Donald Trump; esto es, ella anda en busca de intervenciones extranjeras, específicamente gringas, desde hace al menos catorce años, y eso es verdaderamente un error garrafal, y no precisamente porque en aquel entonces no hubiera pensado en invocar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca el que, dicho sea de paso, jamás fue concebido para tumbar gobiernos americanos. El año anterior había cometido el error garrafal de contratar a Ricardo Hausmann para «probar» que había habido fraude en el referendo revocatorio contra Hugo Chávez, el que nunca existió. El fallido intento—Alejandro Plaz, su colega en Súmate, admitió el 1º de agosto de 2005 ante asedio insistente de Pedro Pablo Peñaloza que le entrevistaba para El Universal, que no se había podido demostrar fraude y que tampoco se podría en el futuro—inauguró la mortal matriz de desconfianza en el sistema electoral venezolano, que tanto daño ha hecho a una larga serie de candidaturas de oposición. Tampoco Machado piensa en el Pueblo como agente de decisión.

No puede ocultarse lo pernicioso del régimen chavista, y la condición a la que ha sometido al país es repudiable en todo sentido. Es por ello que las ganas de mucho pueblo de protestarlo son harto explicables; el gobierno nos ha llevado a los límites de la exasperación. Pero mandar es muy preferible a protestar. La grave situación de la república, consecuencia de la necia intención de imponerle una camisa de fuerza socialista, sólo puede resolverla la Corona: el Soberano, el Poder Constituyente Originario. Éste es un poder supraconstitucional, sólo limitado por los derechos humanos y lo que la nación haya convenido con las soberanías equivalentes de otras naciones. Es éste el gigante que debe ser despertado para que hable, para que se pronuncie, para que manifieste su voluntad. No para que marche o fabrique pancartas, no para que golpee cacerolas o abuchee presidenticos en juegos de pelota, sino para que ordene. No hay eventos electorales próximos en el calendario nacional, pero siempre es tiempo de referendo. Podemos convocarlo cuando queramos. Más que nunca, es el tiempo de preguntar al Soberano si está conforme con la implantación en Venezuela de un régimen político-económico socialista, que es la coartada fundamental del actual gobierno y los que lo antecedieron desde 1999. (Hace dos días, en su amoroso programa Con el mazo dando, el Presidente de la Asamblea Nacional insistía, al comentar la “movida”, la irresponsable “salida” de López & Machado, que “la salida” era el socialismo). Es hora de que hable Su Majestad. Para esto es necesario, naturalmente, que el pueblo venezolano adquiera conciencia de Corona. Que se percate de que no tiene que desfilar para pedir o protestar, que no tiene que rogar pues puede mandar. Entonces bastará que diga tersamente, como la poderosa reina Victoria: “We are not amused”; cuando ella pronunciaba esas palabras, rodaban cabezas en Inglaterra. Bastará que digamos: “No estamos divertidos con el socialismo”. (La marcha de la insensatez, 12 de febrero de 2014, a propósito de la manifestación que Machado convocara en combinación con Leopoldo López, previo aviso a NTN24 de Colombia para que los entrevistara a ambos junto con Diego Arria y ¡Otto Reich!).

Ciertas cosas deben ser repetidas. LEA

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Debe admitirse algo de imaginación en Juan Guaidó o, más bien, en sus libretistas de Washington; a pesar de su falsedad intrínseca, su autoproclamación es al menos ocurrente, más que la declaratoria de abandono del cargo por parte de Nicolás Maduro que inventara Julio Borges y ya nadie menciona.

** La expresión «se han cometido errores garrafales» es gramaticalmente incorrecta. En castellano, el verbo concuerda en número (singular o plural) con el sujeto de la oración, no con su complemento directo, que en este caso es «errores garrafales». Debe decirse «Él comió (sujeto y verbo en singular) muchas arepas» (complemento directo en plural). Ese tipo de oración—»Se hace viajes y mudanzas», «Se pone inyecciones»—es una oración cuasirrefleja, con apariencia de refleja, como «Él se peina», en la que el sujeto y el complemento directo son lo mismo; la acción del sujeto recae sobre sí mismo; el sujeto es su propio complemento directo. Es un tipo de oración impersonal—»Llueve», por ejemplo—, una cuyo sujeto no está especificado y debe ser presumido en singular; no se dice «Llueven sapos y culebras», sino «Llueve sapos y culebras». Lo correcto es decir «se ha cometido errores garrafales», a pesar de una lamentable difusión del feo vicio gramatical.

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Con ayuda de medio Evo

 

Dos caras de una misma moneda

 

…lo más relevante del caso clínico planetario son ciertas sorpresas que se llevan los líderes de la política de poder más radicales. Por ejemplo, tiene que haber sido una sorpresa para Hugo Chávez, así como para el mismo Evo Morales, la irrupción de desórdenes graves de origen popular en Bolivia, que requirieron el empleo del ejército para su provisional control capitalino. Bolivia sigue ardiendo, y está visto que no basta que llegue al poder un candidato simpático al Presidente de Venezuela para aplacarla. La izquierda no es ya una solución, como no lo es tampoco la derecha.

LEA #207, 12 de octubre de 2006

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El sitio web de Prodavinci reprodujo el reportaje de la Deutsche Welle sobre los acontecimientos de ayer en Bolivia. Éste resume al comienzo: «Después de 14 años en el poder, el presidente boliviano cedió ante la presión de tres semanas de protestas contra su polémica reelección y tras perder el apoyo de las Fuerzas Armadas y la Policía». Los subtítulos de la nota explican: «Fuerzas Armadas y Policía habían sugerido a Morales que renunciara», «Morales perdió uno de sus principales aliados: el sindicato obrero», «Presidente de la Cámara de Diputados y dos ministros renunciaron». Los exministros son el de Hidrocarburos y el de Minería; este último presentó su dimisión (irrevocable) «después de que una turba de opositores quemara su vivienda», mientras que Víctor Borda explicó: «Renuncio a la Cámara de Diputados (…) ojalá que sea para preservar la integridad física de mi hermano que ha sido tomado como rehén». Además, reporta el diario El Universal:

Tras la renuncia de Morales, la policía detuvo a la presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), María Eugenia Choque, y a otros responsables de ese órgano por orden de la Fiscalía, que investiga irregularidades cometidas en las elecciones. «Al momento tenemos 25 aprehendidos» entre miembros del Tribunal Supremo Electoral y los tribunales electorales regionales, por órdenes emitidas por la fiscalía, indicó a AFP el general Yuri Vladimir Calderón.

Nicolás Maduro y su gobierno deben estar recordando el refrán español: «Cuando veas las bardas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo». El gobernante venezolano, como los de Argentina, Cuba, México y Uruguay junto con Lula Da Silva, han calificado el desenlace como un golpe de Estado, sin hacer referencia al verdadero detonante: el resultado electoral del 20 de octubre, calificado como altamente irregular por observadores de la Organización de Estados Americanos. Las extendidas protestas no se hicieron esperar, y Morales no pudo detener la hemorragia con su convocatoria a nuevas elecciones.

Luis Almagro quiso ayudar al exgobernante de Bolivia: «En su comunicado de prensa respecto del informe preliminar de la auditoría al cómputo electoral, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, dijo que no debe ser interrumpido el mandato del presidente Evo Morales. ‘Se entiende que los mandatos constitucionales no deben ser interrumpidos, incluido el del presidente Evo Morales’, señala el documento que el funcionario uruguayo del organismo publicó a las 05.08 de este domingo [10] en su cuenta de Twitter». (Luis Almagro defiende a Evo Morales, Costa del Sol FM). Antes—19 de mayo de este año—había defendido la irritante postulación de Morales después de 14 años de gobierno:

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, dio el viernes un espaldarazo al presidente boliviano Evo Morales sobre su cuestionada postulación a un cuarto mandato consecutivo mientras que la oposición calificó la postura de la OEA como “un golpe a la democracia”. “Sobre la reelección hemos dicho con claridad que si el tema se va a resolver hoy en el sistema interamericano y decir que Evo Morales hoy no puede participar, eso sería absolutamente discriminatorio con los otros presidentes que han participado en procesos electorales”, dijo Almagro en el palacio de gobierno después de firmar un acuerdo con Morales sobre la participación de una delegación de observadores para las elecciones generales de 20 de octubre. (…) Almagro dio un giro en su postura después de que en 2017 cuestionara que Morales buscara una nueva reelección y pidiera en su cuenta de Twitter que el mandatario respetara la voluntad del pueblo luego de que 51 % de los bolivianos rechazaron en un referendo la pretensión del gobernante de modificar la constitución para volver a postularse en 2019. Pese al referendo adverso, el partido gobernante, Movimiento al Socialismo, logró que el Tribunal Constitucional respaldara la postulación de Morales y el Tribunal Electoral convalidó esa decisión*. Partidos de la oposición y organizaciones ciudadanas rechazan la candidatura del mandatario.

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Es innegable que los acontecimientos en Bolivia han impactado las percepciones políticas en Venezuela. La oposición que lidera Juan Guaidó convocó, antes de los sucesos, a una manifestación masiva para el sábado 16 de noviembre. Una apreciación contrafáctica—la protesta no se ha producido—hacía presumir que la asistencia a tal evento sería más bien moderada, dada la pérdida de apoyo al Presidente de la Asamblea Nacional registrada por los estudios de opinión más recientes. (Delphos, de septiembre de 2019, incluyó esta pregunta: «¿Qué es lo mejor para el bien del país?» y escogió «Que Guaidó tome definitivamente el poder» sólo 35,2% de los entrevistados, contra 38% que optó por una posibilidad distinta: «Que surja otro líder opositor»). Pero el desenlace en La Paz es, sin duda, a game changer.

Esto lo sabe el gobierno venezolano; ya antes de los sucesos de ayer había anunciado sus propias manifestaciones, y ahora las convoca como «apoyo» a Evo Morales. Por lo demás, no parece probable que la Fuerza Armada Nacional presione a Nicolás Maduro para que éste renuncie pero, de todos modos, el proceso boliviano ha impactado la psiquis nacional y las percepciones de gobierno y oposición, así que «Cosas veredes, amigo Sancho», como no dijo El Quijote**. LEA

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*El Tribunal Constitucional y El Tribunal Electoral de Bolivia desconocieron la voluntad popular de su país expresada en referendo. Debiéramos impedir que algo así ocurra entre nosotros, cuando celebremos el referendo que será ineludible en Venezuela.

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**Se atribuye al Quijote de Cervantes, la frase: “Cosas veredes, amigo Sancho que faram hablar las piedras”.  Buscando en el Quijote, no se halla esa frase. La realidad es que más bien aparece en el Cantar del Mío Cid, cuando éste le dice al Rey Alfonso Sexto: “Muchos males han venido por los reyes que se ausentan”. El rey le contestó al Cid: “Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras”. Ese “tenedes”, con el tiempo se transformó en “veredes”. (En Analítica, 26 de febrero de 2019).

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Declaración irresponsable

 

La argumentación sosegada de una lideresa científica

 

Allá por los años sesenta, cuando comenzaba la democracia larga en Venezuela, corría un chiste acerca de las medidas que tomaban los hombres cornudos según su ideología política. El derechista enterado de que su esposa le era infiel tomaba un revólver y la mataba junto con su amante, el centrista socialcristiano buscaba la guía de su director espiritual, y quien fuera izquierdista iba a protestar ante la embajada americana.

Medio siglo más tarde, este último procedimiento de proyección de la culpa en el enemigo se ha desplazado al polo opuesto. María Corina Machado se sintió «obligada» a comentar el trágico incidente de muertos y heridos en el Parque del Este—¿sólo quiso aprovechar para insertarse en el «ciclo de las noticias»?—, a raíz de una estampida juvenil que buscaba entrar a un concierto de rap trepando sobre las rejas que separan a ese espacio de la calle. Esto dijo:

“Qué dolor e indignación tan grande por la tragedia del Parque del Este. Son niños que sólo han visto abuso y maldad desde ‘el poder’. Niños, cuya cotidianidad es violencia y privaciones. Les robaron su infancia. Hoy, la irresponsabilidad generalizada les quita la vida”.

Esa unifocal «sociología» de Machado cabría holgadamente dentro de lo que ella misma llama «la irresponsabilidad generalizada». LEA

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Actualización: con fecha de ayer (16/11/19), el diario El Universal ofreció información acerca de lo acaecido, en la que se lee esta evaluación:

Calor, aglomeración de personas, falta de control y la improvisación, se unieron en una mezcla mortal que terminó jugando contra los promotores del evento. Al ser consultado al respecto, Javier Gorriño, director de Seguridad Ciudadana de la alcaldía de El Hatillo destaca que el principal problema que pudo observar en el concierto fue que parecía no haber logística que garantizara la seguridad de los asistentes. “Los organizadores fueron superados en sus expectativas, no tomaron en cuenta que cuando se organiza un evento de ese tipo deben contar con una capacidad de acción ante un aforo determinado, pero si se trata de un evento gratuito, la logística debe triplicarse, para garantizar la seguridad”. Cuando se organizan conciertos o eventos de gran magnitud, se llevan a cabo gran cantidad de reuniones de trabajo para preparar todo, minimizar el impacto y así evitar problemas, “si eso no se hace el evento puede terminar de manera caótica, como finalmente ocurrió”.

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